#4 Tiempos
La irritación del buen samaritano | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas.
«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó». Con estas palabras comienza uno de los relatos más bellos contado por Jesús: la parábola del buen samaritano (Lucas 10,25).
Si se tiene en cuenta que Jerusalén y Jericó estaban situados a una altura sobre el nivel del mar de 900 y 100 metros respectivamente, se comprende que el verbo bajar sea el más adecuado para describir ese trayecto de 27 kilómetros que aquel hombre tuvo que hacer para desplazarse de la primera ciudad a la segunda. Ahora bien, en un punto del camino –como se sabe- fue atacado por unos ladrones «que lo dejaron medio muerto».
Pero hay otra cosa que conviene aclarar aún, y es que bajar, aquí, tiene un sentido simbólico además de físico. Si podemos decirlo así, se trata también de un descenso de tipo religioso o incluso moral. No hay que olvidar que Jerusalén era (y lo es todavía) la Ciudad Santa, mientras que Jericó era una ciudad industrial –por decirlo así- en la que de día y de noche tenían lugar todo tipo de transacciones comerciales y donde la honradez no se hallaba precisamente en su elemento. Lo diremos en pocas palabras: mientras que Jerusalén era la ciudad de los piadosos, Jericó era la ciudad de los negociantes.
En realidad, el sueño de todo judío piadoso era residir en Jerusalén, es decir, en las cercanías del Templo, y cuando esto no era posible se conformaban con pisar sus atrios por lo menos una vez al año. «¡Qué alegría sentí cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén» (Salmo 121, 1-2). Así cantaban los peregrinos que se encaminaban danzando de júbilo hacia la ciudad y la casa del Todopoderoso; o bien de esta otra manera: «¡Qué deseables son tus moradas, Señor Dios de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo» (Salmo 83, 1-2).
Sin embargo, el hombre de la parábola no subía a Jerusalén, sino que bajaba, alejándose así del lugar donde moraba el Todopoderoso.
Como Jericó, según queda dicho, era una ciudad comercial, los que a ella se dirigían llevaban casi siempre consigo buenas sumas de dinero: tal es el motivo por el que el trayecto estuviera infestado de ladrones y salteadores. Ahora bien, por lo que sabemos, nuestro viajero fue víctima de ellos, quienes lo golpearon dejándolo medio muerto.
Cuando pasa por allí un sacerdote (seguramente en dirección opuesta, es decir, subiendo), lo ve y sigue de largo; un levita hace lo mismo poco después. El único que se detiene para socorrer al herido es un samaritano, o sea, un hereje del que podía esperarse muy poca piedad. Es este hombre quien levanta al herido, lo trepa a su cabalgadura, lo lleva un mesón y dice al encargado: «Ten estos dos denarios para que lo cuides, y, si te falta dinero, a mi regreso te lo pagaré».
¿Por qué no se detuvieron el sacerdote y el levita, si a estos hombres, piadosos por oficio, obligaba más que a nadie la compasión? Una teoría demasiado simplista afirma que tenían mucha prisa, y que por ir a ver a Dios se olvidaron del hombre. Parece muy poco probable que en realidad hubiese sido así. Lo más seguro es que hubieran creído que aquel hombre ya estaba muerto y no quisieron contaminarse; después de todo, en el libro del Levítico (21,1) hay una mandamiento que dice: «El sacerdote no se contaminará con el cadáver de un pariente, a no ser de pariente próximo: madre, padre, hijo, hija, hermano. Quedaría profanado».
No es pues por maldad por lo que estos hombres se apartaron de aquel prójimo en peligro, sino por exceso de celo en el cumplimiento de la Ley. ¡Ley que, por lo demás, agrupaba otros 612 preceptos más! Y cuando hay tantas cosas que cumplir, ¿cómo no correr el riesgo de olvidar lo principal, es decir, la compasión y la misericordia?
Ahora bien, si en tiempos de Jesús era el exceso de leyes lo que hacía difícil la caridad, hoy en día lo que la dificulta es el exceso de ruido, como se verá a continuación.
En 1975 los psicólogos Kenneth Matthews y Lance Canon realizaron un interesante experimento que los llevó a la siguiente conclusión: «En medio de un alto nivel de ruido la gente se vuelve menos amable y menos dispuesta a ayudarse recíprocamente». El experimento consistió en lo siguiente: «Cuando un estudiante dejaba caer libros en la calle durante un momento de ruido normal (cerca de 50 decibeles), 20 por ciento de los transeúntes que pasaban se detuvieron a ayudar. Cuando el ruido llegaba a 87 decibeles, sólo el 10 por ciento se portaba como buen samaritano».
¿Qué quiere decir esto? Es muy sencillo: que el ruido vuelve a la gente huraña y poco caritativa, y que allí donde el ruido es ensordecedor, la caridad se hace todavía menos efectiva. Tal vez sea por eso que las grandes ciudades nos parecen demasiado hostiles, mientras que el campo nos atrae como un paraíso perdido. ¿No es verdad que aquí la gente aún se sonríe, se saluda y se ayuda?
Ahora bien, ¿significa esto que, ya que el 75 por ciento de la población mundial se ha ido a vivir a las ciudades, la caridad se halla como en vías de extinción? Al parecer, sí.
Aunque siempre habrá, por fortuna, alguien que a pesar del ruido circundante aminore su marcha y haga suya la desgracia del otro. De diez, uno, según el experimento de estos científicos sociales.
¿Pero no fue ese mismo el porcentaje de leprosos que, según el Evangelio, regresaron una vez con Jesús para agradecerle el milagro que les hizo?
Uno de diez. Así fue en tiempos de Jesús, y así sigue siéndolo en nuestros ruidosos tiempos…
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#4 Tiempos
La potosina que escribió en letras de oro su nombre en el cine mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En los albores del siglo XX potosino la familia Sepúlveda Camarillo daba vida escénica en las tablas de los teatros potosinos, el Alarcón y el de La Paz. Para 1915 ponían en escena las obras La Cara de Dios y San Miguel de los Espías; el matrimonio entre Amanda Camarillo y Alberto Sepúlveda habían procreado el 31 de marzo de 1910, en San Luis Potosí, a la pequeña Dolores Sepúlveda Camarillo que debutaría en teatro a los cinco años en las citadas obras.
Problemas de salud del padre de Alberto Sepúlveda orilló a la familia a trasladarse a España, donde la ya joven Dolores decide estudiar maquillaje, profesión que combinaría con la actuación, orientando el arte de los polvos y brochas al maquillaje de actuación. De regreso a México, continuaría con su vocación y aprovecha un apoyo para estudiar en la línea Max Factor en maquillaje para Hollywood lo que la llevaría a Estados Unidos a trabajar como maquillista cinematográfica.
En los inicios del cine sonoro mexicano, como adelantamos en entrega anterior de esta columna, arrancaría su carrera, tanto como maquillista como actoral, al parejo del desarrollo del cine en México. Actuando en las primeras películas sonoras mexicanas a principios de los treinta, donde conoce al que sería su esposo, el actor potosino Antonio Frausto de quien ya tratamos en entrega anterior y de cuya relación asumiría el mote de Fraustita, como fue conocida en el mundo del espectáculo. Dolores Camarillo, como también fue conocida, se convirtió en una de las más reconocidas actrices de reparto en toda la Época de Oro del Cine Mexicano, además en una de las mejores maquillistas de la industria del espectáculo. Entre los filmes que le dieron más proyección se encuentra su actuación en la película Ahí está el detalle, al lado de Mario Moreno Cantinflas y de su esposo Antonio R. Frausto.
En un buen número de películas en que participó, cumplió los roles de maquillista y de actriz. Se mantuvo vigente en ambas funciones desde 1932 hasta 1986, un par de años antes de su muerte.
Dolores Camarillo fue una de las pioneras de la televisión mexicana, donde participó también como actriz y maquillista. Toda su vida estuvo orientada al espectáculo jugando roles complicados de manera simultánea, entre maquillaje y actuación, con alto índice de calidad lo que la convierte en una de las principales figuras del cine y la televisión en México, aunque no ha tenido el reconocimiento que merece.
La muerte de Antonio R. Frausto en 1954 la lleva a estar envuelta en problemas legales al ser acusada de retirarle el oxígeno cuando se encontraba internado, de lo cual fue absuelta. Su muerte también estuvo envuelta en misterio, la que aconteció el 8 de febrero de 1988.
Una carrera de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, protagonizando alrededor de 120 películas como actriz de reparto y encargada de maquillaje en más de sesenta películas, así como primera actriz de la televisión mexicana, combinando de forma simultánea la actuación y el maquillaje, siendo representativa de la actuación cómica en buen número de películas, apuntando el deleite de espectadores, de aquellos años de oro del cine mexicano y de los actuales al difundirse esas viejas películas, que siguen haciendo reír y ser el delite de espectadores de todas las edades.
Dolores Sepúlveda Camarillo, Fraustita, como aparecía en los créditos de las películas de la Época de Oro del Cine en México, ha escrito su nombre en letras de oro en la historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.
También lee: La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Soledad fortalece alianzas para impulsar inversión
Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad
Por: Redacción
A fin de seguir impulsando el desarrollo económico y acercar más oportunidades a las familias, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, a través de la Dirección de Desarrollo Económico, reforzó la coordinación con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur), como parte de la estrategia impulsada por el Alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para consolidar un municipio más competitivo, con crecimiento ordenado y cercano a la población.
El director de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle sostuvo una reunión de trabajo con el presidente de CANACO Serv ytur, Mauricio Mahbub Támez, en la que se revisaron proyectos clave que impactan directamente en la vida diaria de la ciudadanía, como la remodelación del Centro Histórico, el fortalecimiento del corredor comercial de la carretera a Matehuala del Distribuidor Juárez a Plaza Citadina, y el impulso del bulevar Valle de los Fantasmas como zona de crecimiento; estas acciones buscan detonar más inversión, fortalecer el comercio local y generar empleos formales que beneficien directamente a más jóvenes, trabajadores y familias.
Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad de Graciano Sánchez, donde se presentarán los proyectos estratégicos de inversión y turismo que forman parte de la siguiente etapa de crecimiento del municipio. Con este trabajo conjunto, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso de mantenerse cerca de la ciudadanía y del sector productivo, impulsando el cambio que transforma, con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de las familias.
El Cronopio
La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.
Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.
Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.
Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.
La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.
En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad . Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.
“Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.
Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado”
Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.
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