julio 25, 2026

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#4 Tiempos

La irritación del buen samaritano | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas.

 

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó». Con estas palabras comienza uno de los relatos más bellos contado por Jesús: la parábola del buen samaritano (Lucas 10,25).

Si se tiene en cuenta que Jerusalén y Jericó estaban situados a una altura sobre el nivel del mar de 900 y 100  metros respectivamente, se comprende que el verbo bajar sea el más adecuado para describir ese trayecto de 27 kilómetros que aquel hombre tuvo que hacer para desplazarse de la primera ciudad a la segunda. Ahora bien, en un punto del camino –como se sabe- fue atacado por unos ladrones «que lo dejaron medio muerto».

Pero hay otra cosa que conviene aclarar aún, y es que bajar, aquí, tiene un sentido simbólico además de físico. Si podemos decirlo así, se trata también de un descenso de tipo religioso o incluso moral. No hay que olvidar que Jerusalén era (y lo es todavía) la Ciudad Santa, mientras que Jericó era una ciudad industrial –por decirlo así- en la que de día y de noche tenían lugar todo tipo de transacciones comerciales y donde la honradez no se hallaba precisamente en su elemento. Lo diremos en pocas palabras: mientras que Jerusalén era la ciudad de los piadosos, Jericó era la ciudad de los negociantes.

En realidad, el sueño de todo judío piadoso era residir en Jerusalén, es decir, en las cercanías del Templo, y cuando esto no era posible se conformaban con pisar sus atrios por lo menos una vez al año. «¡Qué alegría sentí cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén» (Salmo 121, 1-2). Así cantaban los peregrinos que se encaminaban danzando de júbilo hacia la ciudad y la casa del Todopoderoso; o bien de esta otra manera: «¡Qué deseables son tus moradas, Señor Dios de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo» (Salmo 83, 1-2).

Sin embargo, el hombre de la parábola no subía a Jerusalén, sino que bajaba, alejándose así del lugar donde moraba el Todopoderoso.

Como Jericó, según queda dicho, era una ciudad comercial, los que a ella se dirigían llevaban casi siempre consigo buenas sumas de dinero: tal es el motivo por el que el trayecto estuviera infestado de ladrones y salteadores. Ahora bien, por lo que sabemos, nuestro viajero fue víctima de ellos, quienes lo golpearon dejándolo medio muerto.

Cuando pasa por allí un sacerdote (seguramente en dirección opuesta, es decir, subiendo), lo ve y sigue de largo; un levita hace lo mismo poco después. El único que se detiene para socorrer al herido es un samaritano, o sea, un hereje del que podía esperarse muy poca piedad. Es este hombre quien levanta al herido, lo trepa a su cabalgadura, lo lleva un mesón y dice al encargado: «Ten estos dos denarios para que lo cuides, y, si te falta dinero, a mi regreso te lo pagaré».

¿Por qué no se detuvieron el sacerdote y el levita, si a estos hombres, piadosos por oficio, obligaba más que a nadie la compasión? Una teoría demasiado simplista afirma que tenían mucha prisa, y que por ir a ver a Dios se olvidaron del hombre. Parece muy poco probable que en realidad hubiese sido así. Lo más seguro es que hubieran creído que aquel hombre ya estaba muerto y no quisieron contaminarse; después de todo, en el libro del Levítico

(21,1) hay una mandamiento que dice: «El sacerdote no se contaminará con el cadáver de un pariente, a no ser de pariente próximo: madre, padre, hijo, hija, hermano. Quedaría profanado».

No es pues por maldad por lo que estos hombres se apartaron de aquel prójimo en peligro, sino por exceso de celo en el cumplimiento de la Ley. ¡Ley que, por lo demás, agrupaba otros 612 preceptos más! Y cuando hay tantas cosas que cumplir, ¿cómo no correr el riesgo de olvidar lo principal, es decir, la compasión y la misericordia?

Ahora bien, si en tiempos de Jesús era el exceso de leyes lo que hacía difícil la caridad, hoy en día lo que la dificulta es el exceso de ruido, como se verá a continuación.

En 1975 los psicólogos Kenneth Matthews y Lance Canon realizaron un interesante experimento que los llevó a la siguiente conclusión: «En medio de un alto nivel de ruido la gente se vuelve menos amable y menos dispuesta a ayudarse recíprocamente». El experimento consistió en lo siguiente: «Cuando un estudiante dejaba caer libros en la calle durante un momento de ruido normal (cerca de 50 decibeles), 20 por ciento de los transeúntes que pasaban se detuvieron a ayudar. Cuando el ruido llegaba a 87 decibeles, sólo el 10 por ciento se portaba como buen samaritano».

¿Qué quiere decir esto? Es muy sencillo: que el ruido vuelve a la gente huraña y poco caritativa, y que allí donde el ruido es ensordecedor, la caridad se hace todavía menos efectiva. Tal vez sea por eso que las grandes ciudades nos parecen demasiado hostiles, mientras que el campo nos atrae como un paraíso perdido. ¿No es verdad que aquí la gente aún se sonríe, se saluda y se ayuda?

Ahora bien, ¿significa esto que, ya que el 75 por ciento de la población mundial se ha ido a vivir a las ciudades, la caridad se halla como en vías de extinción? Al parecer, sí.

Aunque siempre habrá, por fortuna, alguien que a pesar del ruido circundante aminore su marcha y haga suya la desgracia del otro. De diez, uno, según el experimento de estos científicos sociales.

¿Pero no fue ese mismo el porcentaje de leprosos que, según el Evangelio, regresaron una vez con Jesús para agradecerle el milagro que les hizo?

Uno de diez. Así fue en tiempos de Jesús, y así sigue siéndolo en nuestros ruidosos tiempos…

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#4 Tiempos

Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.

J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos

Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.

El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante

l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.

Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.

Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.

Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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Opinión

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