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La intrascendencia de ser pueblo | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

 

Frivolidad republicana

Cuanto más se conoce de política más nos damos cuenta de la frivolidad de los ministros que gobiernan, existen de toda clase de hombres y mujeres también, que por proteger las erróneas decisiones de sus superiores, se comen su frustración y comienzan a generarse pequeños venenos que los van transformando en entes frívolos, fríos e indiferentes.

Aquellos que otorgan gran importancia a las cosas pequeñas y desprecian las grandes, realmente son acreedores a llamarlos inoperantes, todo es importante, pero hay problemas que son prioritarios. Observamos personas que tienen un comportamiento de urbanidad, con protocolos casi de la realeza, en sociedad, en la mesa, sin embargo en lo privado enaltecen la glotonería, el dispendio y la perversidad. Claro, sus excepciones las hay, como en todo, pero pareciera una inercia de comportamiento: altos mandatarios, su colaboradores más importantes y rangos inferiores cohabitan en una burbuja, que salen de ella solo para mostrar su indiferencia a quienes los llevaron al poder, todos ocupados pero solo en dañar permanentemente la paciencia, la bondad de pueblo: esto es la frivolidad.

De la filosofía china: “El que es ligero en prometer, se ve obligado con frecuencia a faltar a su palabra y se hace indigno de toda confianza, no se fíen de un hombre que aprecia lo mismo del pro y el contra de algún negocio”. 

Da lo mismo blanco y negro, o elegir cualquier cosa, a mostrarse de una sola pieza, porque si así lo hacen dejarán de obtener sus privilegios, para desfortuna la frivolidad es cautivadora de las almas débiles y necesitadas.

SE CONFIESAN NARCISISTAS

Con que facilidad se anuncian día a día los logros gubernamentales, las redes sociales, se colman de anuncios de los titulares de los poderes, sobre todo del Ejecutivo, presentando sus logros de las acciones que realizan, haciéndose de personas del lugar para sentir el aplauso de la gloria, pareciéndose a un programa televisivo de quien más se anuncia más gana. Creerán siempre en sus mentes que serán adeptos para el futuro, por cierto demasiado incierto para los partidos, pero se olvidan de la memoria colectiva, cada vez mayormente renuentes a escuchar los discursos vacíos, y las promesa incumplidas.

 La promoción desbordada no solo son las obras, son del personaje “líder” del feudo en cuestión, algunos lo hacen bien, otros de plano, se sienten modelos de revistas de alta sociedad, y al final ninguno satisface, eso sí, su estado narcisista quedará inquebrantable.

La violencia alcanza uno de los mayores niveles que se tenga historia contra las mujeres y los niños, son inauditos los grados de saña con que se cometen los actos criminales. Casualmente de pronto, ante el reclamo social, la frivolidad desaparece y se les ve a todos los jefes del Ejecutivo “emanando calor de hogar” de padre bueno y amoroso. Haciendo llamados a reuniones de análisis, convocando a las víctimas o familiares a “exponer su sentir”, foto por aquí, poses por allá, para después, hacerse de la vista gorda. 

Es de suponerse que ellos también alcanzan la categoría de humanos y seguramente sus esposas e hijos tocan el tema, pero no es lo mismo “tomar el sentimiento colectivo” que hacer algo por la colectividad.

El mucho trabajar no siempre es eficiencia, se requiere precisión, conocimiento y mano dura con los colaboradores, no sería creíble que el tlatoani no desee el bien y obligue y dicten instrucciones, pero ¿dónde quedan esas órdenes? Seguramente en la grilla de algún café, o paseando al Firulais a las diez de la mañana por las calles de esta empedrada y bien pavimentada ciudad o ciudades según sea el caso.

El baño de pureza viene después de asistir al “confesionario ciudadano”, para ver si son perdonados, absueltos de todo pecado de frivolidad.

SIN MEDICAMENTOS, PRIMERO LOS POBRES

No existe sentimiento más profundo de rabia y tristeza que ver a un niño sufriendo por alguna enfermedad, sobre todo padeciendo el terrible cáncer. Es rabia por la impotencia que produce el verlo en condiciones deplorables por la enfermedad y tristeza por el sufrimiento físico y psicológico al que es sometido contando con solo algunos años de vida, y estar peleando la vida misma cada día, cada hora a tan corta edad, cuando la misión de un niño, es jugar, divertirse, estudiar, pero bueno, algunos les tocó el verse envueltos en estas circunstancias.

“Si el IMSS no te da las medicinas que te las pague”, Fue el eslogan del hoy aliado del partido en el gobierno. Los senadores del Partido Verde nos imaginamos que ya visitaron a los padres de familia que fueron a protestar al Aeropuerto de la Ciudad de México, o la Cámara de Diputados. No he visto por ahí al “incorruptible” Manuel Velasco pronunciándose al respecto por la falta de los medicamento para continuar los tratamientos contra el cáncer. 

¡Inaudito! Si el laboratorio mantiene una observación de parte de la Cofepris, desde mayo 2019, donde había inconsistencias en sus procesos de producción, el laboratorio avisó que no surtiría más y lo solo lo haría hasta agotar las materias prima. La Secretaría de Salud conocía esto del atraso ¿por qué no actuó de inmediato, buscando a otro proveedor?, Jorge Alcocer, el secretario, declaró que no existía urgencia médica, no será para él, pero para los padres es la vida y sufrimiento de sus hijos. 

Según se entiende a palabras del secretario el compuesto metotrexate puede ser sustituido por otro, “si no se aplica unos días no pasa nada”. Entonces viene la pregunta ante la frivolidad ¿por qué no se ha hecho? Se dice que el problema está resuelto, lo cierto es que no, la llamada austeridad ha sido mal manejada, mientras salud tiene un subejercicio de miles de millones de pesos respecto al presupuesto original, la compra de medicamentos para el  IMSS y la ISSSTE se desploma, lo ahorcan cada día, no se diga para pacientes del Seguro Popular.

El estado mexicano debe atender las prioridades básicas de la población y una de las más sensibles es la violencia y la salud, si no se otorgan estas garantías, estaremos haciendo todavía más pobres a los ya de por sí pobres, y ¿el fin que justifica los medios?, “la austeridad”, brebaje que está siendo el alimento para que aflore la desobediencia civil, a pesar del 64 por ciento de aprobación del presidente, el descontento de los pobres va en aumento. 

Estamos de acuerdo con el presidente López Obrador: “primero los pobres, por el bien de todos”. ¿Lo sabrán sus colaboradores? o ¿el presidente ejerció todo el poder sin reparar en el daño que pudiera ocasionar tanta austeridad?

Nos saludamos pronto.

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