agosto 29, 2026

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#4 Tiempos

El hecho de ser mujer | Columna de Enrique Domínguez

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el hecho de ser mujer

Cuentas claras

 

Desde el origen de los tiempos ha sido relegada y la historia se ha encargado de mantener en un segundo plano el papel en la sociedad, la mujer es por hoy un ser que aún conserva raíces de sometimiento e impedimento para desarrollar su potencial ante un mundo mísero, mezquino y machista que relega e impide el crecimiento.

La discriminación y la violencia de género es una forma brutal que manifiesta una desigualdad entre mujeres y hombres, entendiendo cualquier tipo de violencia como algo personal que no debería traspasar las fronteras de un aspecto fundamentalmente territorial (Hogar, familia y reclusión) es una manera cómoda para desestimar una situación grave que hoy viven las mujeres.

Violencia de género

De acuerdo al portal del Instituto Mexicano del Seguro Social la violencia de género es al maltrato que ejerce un sexo hacia el otro, que puede ser de hombre hacia la mujer o viceversa. En este caso resulta válido saber que la violencia se da en ambos casos, sin embargo, en el 96 por ciento de los casos, la víctima es mujer.

Innecesario hacer un comparativo de muertes violentas entre hombres y mujeres, el problema no es así, la mujer violentada es por el simple hecho de ser mujer, por las diferencias biológicas, físicas y sociales.

Antecedentes

Se han obtenido a través de los años estereotipos que han establecido roles que, en muchos casos están plagados de prejuicios para la constitución del género, es decir, se ha heredado el comportamiento manejado de generación en generación asumiendo patrones conductuales y a la vez, transmitidas a nuestros descendientes.

La religión ha jugado un papel importante en la desigualdad entre el hombre y la mujer, dejando entrever las diferencias físicas, biológicas y mentales, así commaro la participación en la vida, en el caso del yugo que involucra al matrimonio heterosexual, la religión establece a la mujer como dadora de hijos, la crianza y el sometimiento a las labores que no representan ingreso alguno por su actividad.

Resulta injusto que quien protege y cuida a los hijos prevalezca como un ser sumiso, sin ambición y vista con desdén para su desarrollo y la generación de logros ante el oscurantismo del servicio y la recepción de dádivas del esposo.

Actualidad

Por siglos la mujer ha tenido que mantenerse en recato, en la protección personal y en la protección de su cuerpo para no ser atacada y vituperada por los designios funestos en una sociedad por antonomasia machista.

Que injusto resulta estar en un mundo donde se impone la masculinidad para obtener las más grandes regalías de un empleo bien remunerado, dejando en un segundo plano la injusticia de la inequidad.

Las actividades más frecuentes para subordinar a la mujer consisten en: “Pisar el orgullo” ante la idea de sobresalir y la “pata en el pescuezo” para detener la “insana” idea de ser mejor y superar al hombre.

Ante un mundo hostil y lleno de violencia siempre es necesario el cuidado a la integridad física, para la mujer esto representa un esfuerzo mayúsculo, no solo por la protección per se, es también el cuidado de su persona, de ser atacada sin la menor provocación.

Vivir en ese mundo es lacerante y lleno de limitaciones, cuidar el arreglo personal, el atavío y la presencia son cuestiones a considerar, no solo eso, llevar sobre si lo estrictamente necesario, otras prendas las hacen ser vulnerables. La vestimenta, no provocar, no atraer y no provocar son otras vertientes del cuidado de una mujer.

Que injusto es redoblar esfuerzos por la simple y plebeya idea de no ser atacada, todo eso aunado a los improperios y el acercamiento masculino no deseado para mantenerse con una posición de no miedo y aparentar seguridad ante un encuentro inesperado que a la larga solo van lacerando la seguridad de la mujer.

  • Qué difícil es seguir avante, aguantar los chiflidos, las frases sinsentido y las peladeces de quien deambula por la calle.
  • Qué difícil es aguantar esa mirada con lascivia que desnuda sin voluntad a la persona.
  • Qué difícil es aguantar las palabras que vulneran, que hieren y que ofenden la dignidad.
  • Qué difícil es estar sometida a las amenazas, las injurias y el chantaje de entregas pasadas para ser sometidas al escrutinio público mediante la exhibición y la extorsión.
  • Qué difícil es vivir bajo la mente masculina sediciosa de venganza al sentirse heridos y enfrentar esa idea demente de sentirse superiores mediante el acoso.
  • Que desdicha escuchar que 9 de cada 10 mujeres durante su vida sufrieron algún modo de violencia, ataque, abuso o violación.

Es indignante ver que en pleno siglo XXI siga prevaleciendo el machismo defecante que solo intenta hacer prevalecer una idea estúpida de seguridad y sometimiento como en cualquier época primitiva.

La reacción

Ante este tipo de ultrajes debe ser entendible que exista una reacción para que estalle la rabia que por milenios ha prevalecido y se manifiesta de forma descontrolada y anárquica que, de pronto a pesar de movimientos muy validos en el pasado, la violencia a la mujer no disminuye, siguen los mismos vicios y la constante de maltrato.

En el caso de movimientos, asociaciones y grupos de mujeres la idea del reclamo no tiene un orden jerárquico para diferenciar desde una palabra ofensiva hasta una violación, la reacción no tiene limitantes para saciar la sed de venganza hacia cualquier acto que incrimine a un atacante.

Una manera importante de darse cuenta de ello es la no creación cualitativa de actos que deshonren la integridad física, es tan ciega la reacción que cualquier improperio generará el malestar y saldrá a flote el encono y el coraje reprimido por siglos, generando una reacción por demás excesiva.

La protesta es más que válida, ¡basta del atropello y del sometimiento de un mundo masculinizado!, ¡detener la supremacía machista!, ¡luchar por la igualdad! y la posibilidad de obtener los mismos beneficios es esencial.

Los movimientos surgen por el clamor y por la necesidad de ser escuchados.

Buscar el apoyo, la solidaridad y el entendimiento es importante para que toda acción cobre relevancia, ante movimientos que caen en el vandalismo, las banderas políticas e infiltraciones. No es el momento, por ahora de juzgar, no se trata de culpar, es solo la simple idea de saber que la mujer es esencial en esta vida, tanto así como creadora y sujeta de ser dignificada por el gran papel que hasta ahora le ha sido negado.

Injusto resulta saber que la equidad solo permanece en el nombre y no en la acción, se simula, se engaña, pero no se lleva a cabo.

Al principio la equidad es un consuelo, sin embargo, esta solo será dignificada por la igualdad que es diferente, ahí la competición es más real y no se trata de un 50 y 50, se trata de la capacidad, la razón de concebir un mundo justo, la promesa y la dignificación de la mujer donde la codicia ambiciosa del género masculino prevaleció por la fortaleza física y la insensibilidad.

La protesta es necesaria, dignifica y enaltece la exigencia de derechos, es importante que prevalezca de tal forma que adquiera el impuso como para amedrentar a aquellos hombres que solo tengan entre manos el maltrato físico, psicológico, violento, acoso, trata y violencia económica a la mujer.

Un movimiento enaltece, dignifica y pone énfasis a la idea de igualdad en todos los ámbitos.

De acuerdo a Simone de Beauvoir es necesario vivir de manera individual para luchar de manera colectiva.

Para reflexionar

“Los hombres están desconcertados ante las actitudes de las mujeres, el feminismo los ha paralizado. No saben cuándo echar los perros, si le echan los perros a una mujer, no saben si van a acabar en los tribunales”.

– Camile Paglia (Feminista post-feminista)

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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