febrero 10, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

La hipótesis de la higiene | Columna de Andreu Comas García

Publicado hace

el

La Ciencia de la Salud

La hipótesis de la higiene es una teoría que sugiere que los niños que habitan en un ambiente “demasiado limpio” no son capaces de estimular o retar efectivamente a su sistema inmune. Como consecuencia de esto, los niños tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas y cuando sufran infecciones (particularmente virales respiratorias) estas serán más severas.

Esta hipótesis fue propuesta en 1989 por el Dr. David Strachan quien observó que los hermanos más pequeños, eran menos propensos a presentar enfermedades alérgicas. Entonces el postuló después del primer hijo había una mayor transmisión de agentes infecciosos en la casa. Es decir, los papás cuidaban más el ambiente del primogénito y ya con los hijos subsecuentes, había un relajamiento de las normas de limpieza.

También se observó que, durante la reunificación de Alemania los niños del lado americano presentaban con menor frecuencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales pero tenían una mayor prevalencia de alergias que los niños del lado ruso.

La hipótesis del Dr. Strachman fue llamada inicialmente como la hipótesis de la microbiota o de los viejos amigos. Esto implicaba que los microrganismos comensales es decir la microbiota (que son bichos que están dentro del cuerpo y no nos causan enfermedad) son una fuente de señales inmunomoduladoras las cuales previenen el desarrollo de enfermedades inmunológicas crónicas.

No solo existen cientos de estudios clínicos y experimentales que han evaluado esta hipótesis, también existe abundante evidencia epidemiológica que soporta esta teoría. Durante los últimos setenta años se había observado que en los países industrializados donde los niños viven en ambientes “extremadamente limpios” la frecuencia de enfermedades infecciosas va en disminución, pero la frecuencia las enfermedades alérgicas e inflamatorias como son la fiebre del heno, asma, eczema, alergias alimentarias o padecimientos como enfermedad de Cronh, colitis ulcerativa o esclerosis múltiple van en aumento.

Un buen ejemplo de esto es África, en dicho continente la frecuencia de parásitos intestinales es alta pero la frecuencia de asma y alergias es muy baja. Sin embargo, cuando niños africanos emigran a Europa o América del Norte, disminuye la frecuencia de parásitos y aumenta el riesgo de enfermedades alérgicas.

Los mecanismos biológicos que pudieran explicar la hipótesis de la higiene inician desde el embarazo (o probablemente desde antes). Recordemos que el feto ser vivo cuyos tejidos son inmunológicamente extraños en el cuerpo de la madre (y viceversa). Por lo tanto, el sistema inmune del feto está diseñado para no reaccionar en contra de los tejidos maternos.

Después del nacimiento, el sistema inmune se va “modulando” o “madurando” paulatinamente durante los primeros dos años de vida, especialmente durante los primeros 6 meses. El como se vaya entrenando el sistema inmune de este recién nacido, depende de factores epigenéticos, genéticos y ambientales. Entonces, la hipótesis de la higiene explica como los factores ambientales tempranos afectan – para bien o para mal- el futuro funcionamiento del sistema inmune.

Sí este ambiente en donde va creciendo el niño “es demasiado limpio”, el sistema inmune no interactúa con microorganismos inocuos, patógenos y alérgenos ambientales, y por lo tanto no se desarrolla adecuadamente.

Esto nos quiere decir que el grado y la calidad de la higiene del ambiente donde vive un niño durante los primeros años de marcará el futuro de su sistema inmune.

Esta hipótesis se basa en tres grandes partes. La primera parte nos dice que un niño pequeño al sufrir infecciones asintomáticas con virus y bacterias disminuye su riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas. Segundo, la exposición ambiental no invasiva a microorganismos disminuye el riesgo de desarrollar alergias. Y tercero, estos dos factores modifican juntos logran afectar el funcionamiento de la respuesta inmune innata y la adaptativa. Posteriormente, se descubrió que la falta de exposición a patógenos y a alérgenos no solo modifica el funcionamiento del sistema inmune, también modifica la estructura de la microbiota

, y entonces podemos entrar en un círculo vicioso -o virtuoso-.

La microbiota es una “jungla” de virus, bacterias, parásitos y hongos que habita en el tracto digestivo, respiratorio y genitourinario desde antes de nacer (por cierto también hay microbiota dentro de la placenta durante el embarazo). Esta jungla de microorganismos participa en regular no solo al sistema inmune también al endócrino. Con lo cual el como este estructurada nuestra microbiota tendrá implicaciones metabólicas, en la absorción de alimentos y en como respondemos ante moléculas o microorganismos extraños.

Aquí vale la pena hacer un pequeño paréntesis para entender la importancia de la microbiota con un segundo ejemplo. Los individuos obesos o con diabetes mellitus sufren un estado de inflamación crónica “leve” que afecta a todo el cuerpo. También sabemos que la obesidad o la diabetes afectan negativamente la estructuración y función de la microbiota. Al tener una microbiota alterada, se incrementa el grado la inflamación sistémica de la persona y como consecuencia, se pierde el freno del sistema inmune -aquí entramos en un círculo vicioso de inflamación-. Entonces cuando esta persona obsesa o con diabetes sufre una infección, su sistema inmune responderá de manera más agresiva y por lo tanto tendrá mayores probabilidades de sufrir una infección grave y morir.

Cabe mencionar que la hipótesis de la higiene por sí sola no explica todo este fenómeno de alergias y enfermedades inflamatorias. Esta es una interacción mucho más compleja en donde intervienen otros factores.

Alguno de estos otros factores que pueden potenciar el efecto de la hipótesis de la higiene son la presencia de genes pro-alérgicos en los padres, alimentación abundante en carbohidratos durante el embarazo, la presencia de obesidad y/o diabetes antes o durante el embarazo, que el bebe sea niño, el tabaquismo antes o después del nacimiento, también afecta sí se nace por vía vaginal o mediante cesárea y sí el niño es alimentado con leche materna o con fórmula láctea.

Por lo tanto, particularmente la salud de la madre desde antes del embarazo impactará en la futura salud de su descendencia. Pero aún más importante, la salud durante el embarazo y en los primeros dos años de vida van a afectar permanentemente el funcionamiento del sistema inmune. Todo lo que haga la madre y como sea el ambiente cercano a este niño incrementará o disminuirá la probabilidad de que sufra enfermedades alérgicas o inflamatorias.

Por cierto, en nuestro país una alta proporción de la población nace por vía cesárea y además son alimentados con leche de fórmula. Sí a esto le sumamos que somos el primer país en obesidad y en consumo de alimentos chatarra, entonces tenemos una ecuación que nos puede generar a largo plazo un desastre en cuanto a enfermedades infecciosas, alérgicas y/o autoinmunes.

En resumen, el cuidar el medio ambiente sin hacer que los niños vivan en una burbuja estéril, el permitir que jueguen en jardines y tengan mascotas, una buena nutrición materna y del niño, así como promocionar el parto vía vaginal, la lactancia maternal y el ejercicio, son estrategias que reducen la frecuencia de enfermedades alérgicas y que de paso, disminuyen la severidad de las infecciones respiratorias.

Lee también: La tragedia de Manaos y la inmunidad de rebaño | Columna de Andreu Comas García

#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

También lee: ¡No tocar! | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

También lee: “Ya cállate, tenías razón” | Apuntes de Jorge Saldaña

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Miguel de Cervantes Saavedra 140
Col. Polanco CP 78220
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados