#4 Tiempos
“Jusílalos y luego ‘viriguas”… o no | Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
“Fusílalos y luego averiguas” es una de las muchas frases célebres que se le atribuyen a José Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa. Al Centauro del Norte poco le importaba meterse en la complicada tarea de asegurarse si el acusado era realmente culpable; le era más práctico dar la instrucción de ajusticiarlos en el momento y librarse de cualquier duda. ¿Quién iba a tener tiempo de averiguar, si estaban en plena revolución?
Esta misma metodología parece haber encontrado en el presidente de la República a su nuevo representante. López Obrador ha decidido aplicar la misma lógica de fusilar sin averiguar a todo aquello que, a su parecer y discreción, huela a corrupción o que simplemente no vaya de acuerdo con sus (des)propósitos. Ya han tenido esta suerte las estancias infantiles, el NAICM, dependencias de gobierno como ProMéxico e incluso el propio Seguro Popular. La lista es bastante extensa; el día de mañana le toca el turno a los fideicomisos que se salvaron del primer machetazo, dado el 2 de abril mediante un decreto.
Son 109 fideicomisos en cuestión: se trata de los fondos de ciencia y tecnología, de todos los centros públicos de investigación del país, de fondos para los deportistas de alto rendimiento, de inversión y estímulos al cine, cambio climático, protección para periodistas, migrantes y defensores de los derechos humanos, minería, financiamiento a emprendedores, incluso los fondos de la financiera rural y hasta de los desastres naturales. Las razones —oficiales, al menos— que motivan esta decisión son las clásicas: son corruptos, hay opacidad y se necesita el dinero para seguir combatiendo la pandemia.
Primeramente, es preciso señalar de qué estamos hablando. Un fideicomiso es un contrato en el que una persona le transmite a título de confianza uno o más bienes a una institución fiduciaria para que los administre bajo lineamientos específicos y para cumplir con actividades determinadas. Este contrato es muy útil para una entidad paraestatal, por ejemplo, ya que estas no pueden simplemente abrir una cuenta de banco y ahí administrar una parte de sus recursos. Los fideicomisos tienen candados; el fiduciario se encarga de reconocer para qué está entrando el dinero, y que eventualmente esos mismos fondos salgan directamente a cumplir el objetivo predeterminado.
¿Son opacos y están plagados de corrupción? La realidad es que no. Estos fideicomisos cuentan con comités técnicos que supervisan la entrada y salida del dinero; son auditados por la Función Pública y por la Auditoría Superior de la Federación; rinden informes al Congreso de su utilización; la información es transparente y pública. Lo que sí es realmente opaco es el destino que tendrían los fondos: la iniciativa de ley únicamente dice que el dinero será integrado a las arcas públicas para su uso discrecional.
¿Se necesita el dinero para seguir combatiendo la pandemia? Sí, claro que sí, pero en los fideicomisos no van a encontrar la solución. Los recursos ahí guardados no provienen únicamente del gobierno; ahí se guardan recursos autogenerados y financiamiento de terceros para llevar a cabo proyectos a largo plazo. La mayoría de ese dinero ya está comprometido con obligaciones contractuales y no todo ese dinero es líquido. También, argumentar que se necesita el dinero para la pandemia pone sobre la mesa el falso dilema de estar en favor de comprar más respiradores o en favor de producir una nueva película, por ejemplo. La discusión no va por ahí. Para hacerle frente a una pandemia se necesita de mucha ciencia, que en gran medida sustenta su operación en estos fideicomisos. Recordemos que las grandes obras de infraestructura del presidente no han reducido su presupuesto en estos tiempos de crisis, ni tampoco el dinero que se quema todos los días con Pemex.
A mediados de junio se llevó a cabo un parlamento abierto en la Comisión de Presupuesto con los representantes de los posibles afectados. Este ejercicio resultó ser pura simulación, pues los argumentos no fueron escuchados. En cambio, las bancadas de Morena, el Verde, PT y PES sostienen con arrogancia que están legitimados por la voluntad de más de 30 millones de mexicanos. Lo que no les ha caído en cuenta es que el presente los está rebasando: esos 30 ya no son 30, ni la voluntad popular es un cheque que se firma en blanco , ni tampoco se puede ser así de demagogo a estas alturas del partido.
La votación estaba programada para llevarse a cabo el viernes pasado, pero en una jugada estratégica, las bancadas de la oposición se retiraron y ahora la votación será el día de mañana en el pleno de la Cámara de Diputados. De aprobarse, pasará al Senado, en donde el escenario tampoco pinta bien. Hay que saber que una decisión como estas no resuelve ningún problema; por el contrario, lo hace más grande. El dinero se va a esfumar rápidamente en manos del gobierno, mientras que todos los sectores afectados por esta medida verán décadas de progreso tiradas por la ventana. Dice el gobierno federal que ahora van a entregar los recursos sin intermediarios, pero también dicen que lo van a usar para el sector salud. ¿Van a multiplicar el dinero como si fueran peces y panes? ¿De dónde va a salir para las dos cosas?
De concretarse esta iniciativa, los fondos para los desastres naturales, para la ciencia y la investigación, para la cultura, el deporte, la defensa y protección de periodistas y activistas, el campo, los emprendedores y el resto de los sectores afectados van a quedar completamente sujetos a los tiempos políticos y económicos. La figura del fideicomiso sirve, entre otras cosas, para que en tiempos de crisis económica no esté en riesgo ese dinero ni la capacidad operativa de nadie. De concretarse esta iniciativa, también, quedará demostrado nuevamente que esta “transformación” no tiene (ni está a) la altura para tomar decisiones que sean realmente benéficas en el mediano y largo plazo. Las decisiones son reaccionarias y tajantes; fusilan, como hacía Villa, y no se meten en la inútil tarea de investigar o presentar prueba alguna. ¿Quién va a tener tiempo para eso, si estamos en plena transformación?
No es para nada deseable en un contexto como éste politizar ni a la ciencia, ni a la cultura ni a ningún otro sector. No hay motivo para tenerlos de manos dobladas. Uno podría pensar: << bueno, ¿pero aquí en México qué se investiga?; ¿cine mexicano? ni me gusta; ¿mineros? no conozco ninguno; ¿financiera rural? yo vivo en la ciudad; ¿desastres naturales? ahí vemos como le hacemos.>> La actual coyuntura representa el momento ideal para sobrepasar esta barrera de apatía y desinformación. Conozcamos la importancia de salvaguardar la autonomía y permanencia de estas actividades. No permitamos la desaparición de los fideicomisos.
Tambien lee: ¿Quién es quién? | Columna de Víctor Meade C.
El Cronopio
El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.
Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.
En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.
Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.
En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.
José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP.
Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.
Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.
El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.
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Acento Ajeno
Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.
Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.
Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.
Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.
A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.
Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?
No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban.
Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.
A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.
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El Cronopio
Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.
Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.
Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.
En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.
Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.
Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.
Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.
Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.
Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.
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