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Inheritance | Columna de José Miguel Fernández Rendón

Cinescape

 

Una de las tantas películas que no pudimos ver en el cine por la cuarentena. Una película que te hace creer una cosa para cambiarlo drásticamente: desde el género de la película hasta los sentimientos que desarrollamos por los personajes de esta película.

Nuevos retos

Vemos a Lily Collins (actriz) abordar un papel un tanto nuevo para ella que lo podemos considerar como un reto. La actriz de películas como Love, Rosie y Ted Bundy. Pasó de ser la chica dulce, romántica o indefensa a ser quien carga con todo el peso de la película. Todo el drama que este filme tiene, es llevado de una manera en la que creemos que podemos confiar en la personas por ser tan nobles que nos olvidamos que por algo están en esas situaciones.

*SPOILER ALERT*

La herencia

Sentimos la misma agonía que Lauren Monroe (Lily Collins), no sabemos por qué le tocó cargar con la herencia de su padre fallecido, pero solo el lado malo, ya que su hermano mayor, recibe todos los bienes monetarios, mientras que Lauren recibe una tarea por terminar. Desde ese momento percibimos que la vida no es muy justa con Lauren. Y no tenemos ni idea qué tanto más le tocará vivir.

El segundo acto comienza con el descubrimiento de la tarea. Lauren es de una familia poderosa en la política de Estados Unidos. Su tarea es simple, cuidar lo que sólo su padre podía cuidar y nadie más podía enterarse. Y solo ella podía encontrar.

La tarea se encontraba en medio del bosque de los alrededores de su hogar y a 5 metros bajo la tierra. Lo que pareciera un búnker en caso de emergencia, pero con un hombre de avanzada edad dentro y encadenado. Ahí es cuando todo el mundo de Lauren se derrumba. ¿Qué hace ahí? ¿Quién es? ¿Por qué su padre lo tenía ahí y porque le dejaría esa herencia a ella?

Morgan Warner (el hombre encadenado), comienza a hablar, de una forma que podemos percibir está desesperado. Nos explica quién es y que conoce a toda la familia Monroe, y en efecto, le contó a Lauren que su padre solía pasar tiempo con él, le platicaba de sus hijos, de su familia, de sus logros. Eran prácticamente amigos.

Duda

Lauren después de escuchar, mas no entender, por qué Morgan se encuentra ahí, se distancia de su esposo y de su hija para protegerlos de la verdad. Mientras sigue realizando visitas constantes a su nuevo prisionero. Para tratar de entender. Después de varias visitas y de desarrollar un cierto grado de síndrome de Estocolmo, ya que ella es la que se siente encerrada en el dilema de dejarlo salir o no; tiene un toque de empatía y agrado por Morgan. Una noche, Lauren decidió sacarlo para que Morgan le cuente toda la verdad. Como él y su padre en su juventud; eran muy amigos y socios. Pero una noche todo cambió, atropellaron a un estudiante, Morgan quería decir la verdad pero su padre decidió esconder el cuerpo. Una vez que enterraron el cuerpo, el padre de Lauren utilizó la misma pala para golpear a Morgan. Morgan despertó en el mismo lugar donde ha pasado más de 30 años de su vida. Lauren y Morgan encontraron el cuerpo, así que Lauren supo que le dijeron la verdad.

Dado que Lauren era de una familia poderosa, arregló todo para liberar a Morgan. Liberarlo pero desaparecer cualquier rastro de él en el país. Cambio de identidad y un vuelo privado para alejarlo lo más posible.

Regresó a casa, al búnker, a recoger todo lo que había y desaparecer esos objetos también.  Una vez que salió del búnker y se acercaba a la casa, Lauren notó algo extraño: había luces prendidas y puertas abiertas. Ella había estado sola los últimos días para resolver esta situación.

Encontró a su madre en la oficina con unos documentos que -dice su madre- encontró en el pie de la entrada. Empezó a cuestionar a su hija, que por qué tenía fotografías de ese hombre. Lauren no sabía a quién se refería, hasta que vio la fotografía. Notó una mirada de preocupación y de miedo en el rostro de su madre.

El final es mejor verlo en la pantalla. Sentir las emociones, la desesperación. Los giros que nos presentan, sentir en cada momento y pensar que no puede acabar de ese modo. Y al mismo tiempo querer ver más. Saber qué fue del sobreviviente. Hay que darle a la audiencia lo que quiera, pero no de la manera que lo espera.

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