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Hay motivos políticos en la salida de Marcela García del Instituto de las Mujeres: activistas
Conversamos con Arely Torres y Fatima Alvizo sobre el cambio realizado por el gobernador Ricardo Gallardo
Por: Ana G Silva
El pasado 23 de agosto, Guadalupe Torres, secretario general de Gobierno, dio a conocer que Marcela García Vázquez dejaría la titularidad del Instituto de las Mujeres (Imes) este viernes y su lugar lo ocupará Gloria Serrato, más tarde la propia funcionaria confirmó su salida y dijo que era una renuncia por voluntad propia, aunque momentos antes reconoció que no estaba al tanto de la decisión del gobernador Ricardo Gallardo. La Orquesta conversó con Arely Torres Miranda y Fátima Patricia Hernádez Alvizo, activistas feministas, para conocer sus opiniones sobre la sustitución, ambas calificaron el hecho como inesperado y mencionaron que detrás de él podría haber un conflicto político.
Fátima Alvizo dijo que la salida de Marcela García del Imes tiene tintes políticos, pues considera que no hubo un error suficientemente grave para ser sustituida y las iniciativas como el el establecimiento de las Redes-Mujeres Constructoras de Paz (Mucpaz) y los diplomados con las instancias municipales de las mujeres eran trabajos relevantes; resaltó que lo acontecido tiene más que ver con la necesidad de construir liderazgos cercanos al gobernador Ricardo Gallardo.
La activista remarcó que García Vázquez no pertenece al grupo político del gobernador, sino a la base de Morena; sin embargo, por su trayectoria, consideró que fue uno de los grandes aciertos del gabinete de Gallardo Cardona:
“Es una lastima que no hayan tenido la paciencia para esperar resultados, porque uno de los factores que se señalan tiene que ver con la alerta de violencia de género y los programas para erradicar la violencia contra las mujeres requieren tiempo, me parece sorpresivo, pero también veo que obedece a el propio juego político en el estado”.
Arely Torres dijo que la forma en cómo se realizó el anuncio de la salida de Marcela del Imes fue como “apuntarla con el dedo”, es decir, un castigo, pues no tenía caso la evidencia pública: “Quienes trabajamos análisis del discurso sabemos que en política nada es casualidad, también obedece a seguir abonando a un clima en esta falta de trato digno a las mujeres en el oficio público”.
Torres Miranda detalló que considera que la salida de Marcela del Imes obedece retrata un clima de misoginia que operó desde el inicio de este sexenio; añadió que García llegó con el respaldo de muchas activistas feministas que conocen su trabajo, pero una parte no acepta la progresividad de los derechos de las mujeres:
“Se cometieron errores, que no me toca ni a mi denunciar ni juzgar, pero desde afuera se percibía cierto encono hacia el interior con las diferentes direcciones; soy partidaria de que al formar un equipo de trabajo tengas que tener a la gente de tu confianza, pero esas personas se pueden prestar a otros intereses. También uno de los factores que enturbió en un inicio el tema de su gestión fue el de los despidos”.
Al cuestionarlas sobre cómo califican el desempeño que tuvo Marcela como titular del Instituto, Fátima señaló que fue un trabajo justo, donde resaltó acciones como: nombrar a mujeres de la sociedad civil como titulares de las diferentes direcciones y en el Consejo Social, además de su búsqueda de iniciativas como las becas a madres cuidadoras. Agregó que le faltó tiempo y recursos para lograr obtener una política pública más clara.
Arely respondió que no podría decir cómo considera su gestión frente al Imes, porque fue muy poco tiempo, donde perdió tiempo en el golpeteo político de aclarar rumores:
“Lo que sí creo es que la manera en que se dio a conocer la noticia de su salida fue la peor que se pudo haber elegido y refleja una vez más cómo las mujeres en cualquier cargo o gestión pública solemos ser señaladas con esta saña y con esta misoginia”.
Finalmente, las activistas coincidieron en que Gloria Serrato es un buen perfil para ocupar la titularidad del Imes, de quienes esperan resuelva los grandes pendientes en materia de derechos humanos de las mujeres, además ofrecieron su respaldo para que el Instituto se fortalezca
También lee: Marcela García saldrá del Instituto de la Mujer de SLP
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¿Como para qué fabricar mártires? | Apuntes de Jorge Saldaña
Con la iniciativa de pedir como requisito un examen de control y confianza que expide el poder ejecutivo ¿Quién, aparentemente (y lo subrayo) se beneficiaría ? Le doy una pista: no es la ciudadanía ni es el gobernador.
Culto Público, hijos del detector del Metil y del metal:
Ayer, cuando lo leí por primera vez pensé que era Feic nius. Me reí incrédulo. Luego lo verifiqué y pensé: naaaaa (así digo “no” cuando dudo lo que pienso), ¿Es neta? Ok, no se oye mal…pero en eso estaba cuando me llamaron, vía oficial, para confirmar si tenía la información. Dios misericordioso…es real.
Ya no supe si reír o llorar. Me sentí como Canio, el payaso, (aunque por distintas razones) o como Garrick, el de Juan de Dios Peza (el de “cambiadme la receta”).
Pero basta de dramas y vamos al punto:
El diputado Héctor Serrano Cortés presentó ayer en el Congreso una propuesta que suena impecable en el papel y que, letras más o letras menos, dice que todos los aspirantes a cargos de elección popular —desde una regiduría hasta la gubernatura— deberán pasar exámenes de control de confianza antes de ser registrados como candidatos.
Pruebas psicológicas para que no estén tocadiscos, poligráficas para que no echen mentiras, toxicológicas para que no anden pachecos, y análisis socioeconómico para ver si lo que ganan corresponde a como viven.
Todo un aparato. Toda una medida institucional para evitar que pillos, malandrines, viciosos, loquitos, tranzas o cosas peores, lleguen a cargos públicos.
Miren, Culto Público, yo quiero entender la intención, y hasta me gustaría creerla.
Y es que tal como presentan la iniciativa, parece que es muy noble porque trata de blindar la elección que viene de sujetos indeseables.
¿Quién podría estar en contra de eso? Nadie, al contrario, la propuesta planteada así, pues se merecería aplausos, bravos y a la bio a la bao y a la bimbomba… Ra, ra, (Bis.) (Bis.) (Bis.)
Pero antes del confeti hay que detenerse en un pequeño detalle: no vivimos en una esfera color de rosa ni tenemos 5 años, por lo tanto volvamos a poner los pies en la tierra y pensemos el asunto más despacio y con mayor criterio….
Una pregunta: ¿Quién, aparentemente (y lo subrayo) se beneficiaría de este nuevo requisito? Le doy una pista: no es la ciudadanía ni es el gobernador.
Claro, los malpensados y críticos alegarán -justificadamente- que es una iniciativa con una intención ulterior, y que el beneficiado es el poder ejecutivo al darle la capacidad de decir quién puede participar o quién no y le explico:
La propuesta exige como requisito para ser candidato que el resultado de las pruebas de confianza mencionadas, sean emitidas por el Centro de Evaluación de Control y Confianza, un órgano que depende ¿de quién cree? de la Secretaría General de Gobierno.
¿Ahora me entiende mi confusión entre frustración y risa, Culto Público?
Está bien fácil, al depender las candidaturas de un documento que expide el ejecutivo, la narrativa contra Ricardo Gallardo se escribe sola: “El gobernador quiere decidir quién participa y quién no”.
¿Qué necesidad?
Y por si se lo siguen preguntando, aquí va la respuesta de quién resulta favorecido con esta iniciativa: Todos los opositores al Verde.
Bueno, en una de esas hasta el Batman de Tanquián regresa y si me lo permite, vamos a usarlo de ejemplo:
Ese que anda en campaña diciendo que no anda en campaña. El señalado por contratos turbios con Pemex. El involucrado en lavado de dinero. El que tiene tanto que explicar sobre el origen de sus recursos que Washington se pondría en alerta si alguien preguntara demasiado fuerte.
Ese señor, Culto Público, no pasa un control de confianza ni en la salida de una tienda departamental. Si lo conectan al polígrafo, el aparato pide su liquidación y presenta renuncia. Si le preguntan por su entorno socioeconómico, la respuesta generaría una investigación internacional.
Y ese perfil de ejemplo, junto con todos los de su calibre, los que tienen cola que les pisen, o los que saben que no pasarán los exámenes, serán los primeros en hacer fiesta si la iniciativa en cuestión se aprueba.
¿Por qué? Pregunta sencilla. Respuesta sencilla.
Porque qué no hay mejor oportunidad para hacerse el mártir.
No importa que el señor Zumaya u otros aspirantes no aprueben ninguno de los exámenes.
Reprobar es oro puro para el discurso: “El Estado no me deja participar” “Gallardo me tiene miedo” “Ese requisito lo pusieron porque saben que les gano” “Quieren el camino libre.”
Con eso ya tienen narrativa para medio año de campaña victimista, con dramatismo incluido y costo político cobrado al jefe del ejecutivo.
No hace falta ser politólogo de Harvard para ver el tiro, y sin embargo, aquí estamos.
Y aquí es donde me guardo la risa.
El diputado Serrano Cortés no es un recién llegado. Es un hombre de colmillo curtido en estas lides, de los que conocen el terreno antes de pisarlo, de los que saben que en política las iniciativas no solo se leen en tribuna: se leen entre líneas, se leen hacia adelante y se leen en los periódicos del día siguiente.
Entonces, la pregunta que no me puedo quitar de encima es ¿qué no vieron o qué no estamos viendo?
No importa la respuesta, el resultado es el mismo: la iniciativa, incluso si no se aprueba, pone al Estado, al Partido Verde y al gobernador en el centro de la diana.
Lo de menos es el debate jurídico que venga. Lo grave es el desgaste político innecesario, ese que no se lo va a cargar el legislativo.
¿De qué vale que los números les den ventaja de más de 20 puntos a un proyecto si parece —sea o no sea cierto— que ese proyecto quiere deshacerse a cualquier costo de sus rivales?
Primero la mal llamada Ley Esposa que tuvo que vetarse, y ahora esto, que de seguro pronto van a llamar algo como “Ley Mártires”, “Ley Palomeo”, o la peor: “Ley Miedo”. Hagan sus apuestas.
¿Qué necesidad de impulsar algo que se parece a un discrecional “tu entras, tu no”?
Es entonces que uno se pregunta, y lo digo con genuina preocupación y sin ánimo de ofender a nadie: ¿Que no hay ya quien se atreva a decirle al mandatario lo que se ve desde afuera, o a darle siquiera un análisis básico de cálculo?
No es que el ejecutivo tenga que conocer las iniciativas del legislativo pero…de verdad su amigo el diputado Héctor Serrano, no por obligación, sino por cortesía y confianza ¿no intercambió ideas con Ricardo antes de presentar la iniciativa?
A veces el mejor favor que le puede hacer alguien a un amigo es decirle: hermano, ¿Para qué?
Los ciudadanos potosinos no somos niños. Sabemos quién tiene cola que le pisen. No necesitamos polígrafo para detectarlo: ellos mismos se delatan. No necesitamos análisis socioeconómico: ellos mismos lo presumen.
Para ya irme dejo esto aquí para quien lo quiera y me retiro despacito: Háganse un favor, no autogeneren oposición innecesaria a un movimiento que tanto ha transformado este estado. A veces lo que parece una idea brillante puede ser un error estratégico y la mejor arma del contrincante.
Si hubiera diputados mala onda, mala leche, o maquiavélicos…hasta lo aprobarían de inmediato, ganarían 2×1. Lo bueno es que no los hay.
Hasta la próxima. Yo soy Jorge Saldaña.
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Iniciativa daría al Ejecutivo poder de evaluar candidaturas en SLP
Una iniciativa presentada en el Congreso local implicaría poner en manos del gobierno estatal el filtro definitivo para que cualquier aspirante pueda inscribirse, o no, al proceso electoral de 2027
Por: Redacción
Una iniciativa presentada por el diputado Héctor Serrano Cortés este martes ante el Congreso de San Luis Potosí busca obligar a todos los aspirantes a cargos de elección popular —desde regidurías hasta la gubernatura— a aprobar exámenes de control de confianza antes de ser registrados como candidatos, en el marco del proceso electoral rumbo a 2027.
La propuesta, añadida de último momento al orden del día, establece que ningún partido político podrá registrar candidaturas si los aspirantes no cuentan con una certificación de integridad y confiabilidad expedida por el Centro de Evaluación y Control de Confianza del Estado, trámite que cada interesado deberá gestionar por cuenta propia.
En contexto, el Centro de Evaluación, si bien es un organismo público desconcentrado, depende directamente de la Secretaría General de Gobierno del poder ejecutivo estatal.
Las evaluaciones comprenderían pruebas psicológicas, poligráficas, médico-toxicológicas y un análisis del entorno socioeconómico, similares a las que se aplican actualmente al personal de seguridad pública. La certificación se integraría como requisito obligatorio en el proceso de registro de candidaturas.
La iniciativa presenta además una limitación de fondo: la autoridad electoral únicamente verificaría la existencia del documento, sin facultades para revisar los resultados ni emitir juicio sobre la elegibilidad del aspirante, ya que los contenidos tendrían carácter confidencial. En la práctica, el filtro operaría sin que los órganos electorales puedan evaluar lo que arrojaron las pruebas.
El diputado Serrano Cortés sustentó la propuesta bajo el concepto de autodefensa constitucional, argumentando que el marco jurídico puede establecer condiciones para evitar la infiltración de intereses ilícitos en cargos públicos. De aprobarse, la reforma entraría en vigor de inmediato tras su publicación, con un plazo de 90 días para que el Centro de Evaluación emita lineamientos y el CEEPAC ajuste su normativa rumbo al proceso electoral de 2027.
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El alcalde de Cárdenas se fue a los golpes y lo grabaron
“Solo fueron unos trancacitos y unas patadillas”, afirmó el alcalde luego de los hechos
Por: Redacción
Un video que circula en redes sociales metió en aprietos al presidente municipal de Cárdenas, San Luis Potosí, Edgar Miguel Hernández Aguilar, luego de que las imágenes lo muestran participando en una riña a golpes en plena vía pública, durante la madrugada del viernes.
En el material se aprecia una pelea entre varios sujetos en la cabecera municipal, con caídas y patadas incluidas. La identidad del edil fue señalada rápidamente por usuarios en redes, y el asunto no tardó en escalar.
El Ayuntamiento de Cárdenas confirmó que el altercado ocurrió, aunque se cuidó de no señalar directamente al alcalde como participante. Eso sí, reconoció que los involucrados estaban “en aparente estado inconveniente”.
Fue el propio Hernández Aguilar quien salió a dar la cara y a intentar quitarle hierro al asunto. A través de redes sociales, el edil aseguró que actuó en defensa propia y minimizó lo ocurrido con una frase que ya se volvió el tema del día: “sólo fueron unos trancacitos y unas patadillas”.
Su versión: un hombre en estado de ebriedad llegó hasta su domicilio de madrugada, pateó la puerta y lo insultó. “Actué como hombre de familia, no como presidente municipal”, sostuvo, y aclaró que ni su escolta intervino ni él estaba borracho.
El alcalde aseguró que el mismo sujeto regresó horas después a disculparse y que no hubo mayores consecuencias.
Lo que sí quedó claro es que las imágenes ya están en todos lados y que “trancacitos y patadillas” difícilmente será la última palabra en este asunto.
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