agosto 22, 2026

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#4 Tiempos

Función sabatina de Libre Lucha Femenil (qué triste…)… | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular

 

Este ultimo fin de semana inició de manera muy agitada… Como lo hemos platicado a través de esta columna 2024 es un año de decisiones y los procesos internos de todos los partidos políticos han estado trabajando con gran intensidad. Mientras que en algunas organizaciones se tienen ya bien definidos los perfiles de quienes aspiran a postularse por una representación en el Congreso, hasta los que buscan atender las necesidades más apremiantes de su comunidad en las alcaldías de los municipios, también se dejan ver los intereses de políticos, en su mayoría experimentados, por una diputación federal o incluso senaduría. 

Tod@s los hilos de las distintas corrientes ideológicas se están moviendo y si bien, algunos que parecían incompatibles para poder llevar un proyecto en alianza, también lo es que algunas de esas asociaciones o acuerdos no se ven con claridad definida de su avance por lo excluyente que son las doctrinas que profesan unas de otras. 

Después de que recibí desde diciembre varias llamadas de feliz navidad y año nuevo, en varias de ellas se asomaba una pregunta que se repitió en varias ocasiones y que concretamente me cuestionaba si en este proceso me iba a lanzar por algún puesto de representación popular, específicamente por una diputación. La pregunta que parecía muletilla de muchas de esas llamadas me puso a analizar el contexto del escenario electoral que se nos presenta en este 2024 y llegué a varias conclusiones:

  1. Este año hay mucho en juego y aunque se ve muy clara una tendencia en lo federal, también es cierto que el voto va a ser mucho más razonado en el sentido de elegir candidatos y no partidos, ya que algunas de estas alianzas no van a funcionar de igual forma en los ámbitos locales que en el federal;
  2. Esa división, por los intereses que sean, provoca un estado de “río revuelto” electoral, ya que por muchos años en México hemos visto como el efecto dominó o cascada se produce en elecciones y al paso de los comicios, a veces nos quedamos con algunas representaciones incomodas, porque no era en realidad la ideología tal o cual, ni la que perseguíamos ni la que pensábamos elegir, pero nos entregaron boletas y nos fuimos como hilo de media marcando con una cruz todas a un solo color. 
  3. Si todo está tan dividido, las oportunidades de ganar una elección aumentan, pero ¡¡¡OJO!!! Cuando todo está tan dividido también los triunfos se dan con pocos votos y entonces gana quien obtuvo más votos, y no representa ni la mitad del electorado.

Con estas tres condiciones muy claras en la cabeza, ingresé a revisar la convocatoria de MC porque es la ideología con la que más me identifico desde hace algunos años y me di el tiempo (muy cortito) para integrar una carpeta de aspirante a la precandidatura por el distrito local 08, con cabecera en mi hermosísima ciudad y me registré el sábado para participar en el proceso como ciudadano. Ya veremos qué sorpresas nos trae el destino y que experiencias nos deja… 

Saliendo del trámite de registro, pasé por un tequila para llevarle a la festejada de este mes, La Güera, quien nos recibió en su casa con una comida deliciosa. Chiles Ventilla con arroz blanco y por supuesto, bilillo de La Superior. El encuentro de familia y amigos hizo de esa tarde un festejo especial para almacenar en el espacio de los recuerdos bonitos.
¡¡¡Muchas Felicidades Güera, te quiero!!! 

El sábado no terminó ahí, porque la ruleteada que nos toca a mis contemporane@s en fin de semana para llevar a la siguiente generación al antro y pasar más tarde por ell@s se vuelve una carrera contra reloj en la que damos libertad para que esa generación se divierta y vaya haciendo sus propias experiencias de vida, pero procuramos hacerlo con una precisión quirúrgica en el sentido de asegurarnos de que se hayan pasado un momento agradable de libertad, recomendándoles siempre que no hagan un consumo desmedido de alcohol y por otro lado, llegando por ellos a una hora en la que no salgan incómod@s por salirse cuando la fiesta se empezaba a poner de lo mejor y justo antes de que empiecen los efectos de los excesos…

Claro que este sábado no iba a ser una excepción en cuanto a esos excesos que llevan a los jóvenes, no a tod@s, a sacar lo mejor y también lo peor de cada quien. Y por qué no, al llegar al lugar justo en el lugar de acceso había una pelea en la que era difícil apostarle a la mejor peleadora, pues mientras que de un lado una chica tiraba golpes a otra con el puño bien cerrado, con intenciones de causarle daño, por el otro lado, no había el menor temor de poderse quedar con la mitad de la cabellera de la chica del puño cerrado…, en definitiva, no se veía una superioridad manifiesta de ningún lado, sin embargo, es súper entristecedor ver que a tod@s los presentes les parecía súper atractivo el espectáculo que se estaban disfrutando sin pagar cover para esa función de libre lucha con tantísimo coraje, sobre todo por el lenguaje de carretonero de las chicas y me disculpo con lo carretoneros porque se que muchos saben expresarse con cordialidad y hasta elocuencia mas gentil que las gladiadorsitas de esa noche. 

Al final, ninguna de las dos ganó y el que definitivamente perdió fue un chico que logró sacar de la trifulca a la arrebatadora de melenas pero este “caballero” salió con la playera hecha trizas como si se hubiera peleado con un tiburón y un cocodrilo al mismo tiempo, porque en cuanto su amiga o quedante o cómo se diga se dio un respiro, aprovechó para tomar un respiro profundo y remeter en su contra a bolsazos en la cabeza… En verdad, espero que la bolsa no haya traído uno de esos vapes bien cargados que le pudiera haber causado una lesión cerebral más grande de la que a la vista ya tiene por salir con chicas tan poco pacíficas. De cualquier forma sugiero Tylenol y Lonol para sus lesiones físicas. En lo material, recomendaría que compres una playera de algodón más resistente y en el plano de lo social… ojalá puedan desempeorar su comportamiento, porque fueron la burla de tod@s y sí hubo videos….. pues ¿qué les digo?.

Gracias a Dios llegó el domingo y el fin de semana concluye con dos juegos imperdibles: el primero y por horario, Real Madrid vs Barcelona en la Super Vopa Española donde el Real Madrid demostró una superioridad dejando una marcada diferencia de 4 goles a 1 sobre el Barça; el otro juego importante de este domingo era el de Dallas Cowboys vs Green Bay Packers y contra los pronósticos de esa gran afición Vaquera de México, los Cowboys se regresan “bien empackados” a casa al perder 48 – 32 frente a Green Bay. 

Así las cosas y no me queda más que pedirle a mis contemporáne@s que mantengan una buena comunicación con sus hijos para lograr que esas salidas de sábado por la noche no sean una fiebre con dolor de cabeza de nadie. 

¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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