Deportes
Fabián Parrilla, el entrenador potosino de los y las mejores raquetbolistas del mundo
El coach de la Selección Mexicana de este deporte trabajó en su momento con figuras como Paola Longoria, Jessica Parrilla, Daniel de la Rosa y Andree Parrilla
Por: Ana G Silva
San Luis Potosí ha visto nacer a varios y varias de las mejores raquetbolistas del mundo, pues actualmente el estado cuenta con 5 potosinos que ocupan los primeros lugares en el ranking mundial de este deporte como: Paola Longoria, Jessica Parrilla, Daniel de la Rosa, Andree Parrilla y Eduardo Portillo. Detrás de buena parte de los y las atletas potosinas, está el esfuerzo de Fabián Parrilla, entrenador de la Selección Mexicana de Raquetbol.
Fabián es uno de los entrenadores cuyos jugadores tienen más medallas en competencias nacionales e internacionales: “no es que me quiera creer, pero la verdad son muchos años, son demasiados y demasiadas jugadoras talentosas que han ganado todo”.
Parrilla comenzó a entrenar tenis a los 14 años, dos años después conoció el raquetbol gracias a amigos que lo invitaron a jugar. Al entrar a un primer torneo de categoría intermedia lo ganó, ahí inició su participación en ese deporte en donde jugó en diferentes torneos, hasta que a los 24 años fue parte de la selección al conseguir un importante triunfo en el Torneo Nacional de Rosarito, Baja California, gracias a eso asistió a los Juegos Panamericanos de Mar de Plata de 1995 y posteriormente participó en el Mundial de Raquetbol que se desarrolló en San Luis Potosí ese mismo año.
Su etapa como entrenador llegó a los 25 años, un año después de poder conseguir su objetivo de ser seleccionado, cuando el Club Deportivo La Loma lo invitó a tomar el puesto, mientras que a la par continuó como jugador profesional por 10 años más:
“Como entrenador fue una etapa muy diferente, porque es otro tipo de motivación, se trata más de ayudar a desarrollar el talento de otras personas; tuve la fortuna de que desde el inicio me tocó un grupo de de jóvenes que tenían talento y con ellos logramos resultados reflejados en Centroamericanos, Mundiales Juveniles, etc”.
El entrenador explicó que al inicio su método de entrenamiento se desarrolló de forma empírica: “Todo lo que les ponía como parte del entrenamiento tenía que ver con lo que vivía como entrenador, ser jugador a la par que entrenador era mi forma de investigación, porque nunca tuve un entrenador de planta como ahora. Ahora los jugadores con los que trabajo están rodeados de un grupo de nutriólogos, psicólogos, preparadores físicos, entrenador técnico, táctico… en su momento yo tuve que ver todo eso por mi cuenta y eso ayudó y me ha ayudado muchísimo con los muchachos”.
Fabián dijo que es mucha la responsabilidad que se tiene al estar al frente de los mejores raquetbolistas del mundo, aunque admitió que no se siente presionado con los resultado, sino con el sentir de los jugadores, con la frustración que pueden llegar a tener, pues sabe de los sacrificios que estos realizan para poder sobresalir en el deporte.
El entrenador es padre de Jessica y Andree Parrilla, ambos están en el quinto lugar mundial de sus respectiva categoría; al respecto, Fabián apuntó que siempre busca que su trabajo les ayude para que les vaya bien, por lo que él y toda la familia les brindan apoyo en la cancha y en casa.
Parrilla describió a sus hijos como grandes jugadores: Andree como un deportista que siempre está buscando la perfección y a Jessica como una luchadora que no se rinde.
Fabián Parrilla ha sido el entrenador de Paola Longoria y Daniel de la Rosa, los número uno del mundo, con ambos durante sus primeras etapas en el deporte:
“Yo creo que los cuatro (Daniel, Paola, Jessica y Andree) tienen habilidades diferentes, pero muy competitivas, gracias a dios porque me tocó trabajar con cuatro raquetas que son de las mejores a nivel internacional”.
Al cuestionarlo sobre el porqué considera que hay tan buenos raquetbolistas en San Luis Potosí, Parrilla respondió que esa pregunta ya se la han hecho en reiteradas ocasiones, pues normalmente suelen obtener medallas en la Olimpiada Nacional, Juegos Conade, en Juniors en el Mundial, etcétera, y dijo que además del apoyo que reciben por parte de sus familias y entrenadores, está el contagio:
“Por ejemplo en el tenis, un día de repente me pregunto Andree ‘papá, ¿por qué hay tantos argentinos tan buenos?’, porque uno de esos argentino fue del Potro, luego otros fueron los que llegaron; los demás se dan cuenta que también pueden. Aquí también empezó a pasar eso, vieron que los cuatro potosinos (Daniel, Paola, Andree y Jessica) tienen logros importantes, son los mejores del mundo y de repente jugaban con ellos, entrenaban con ellos y eso se contagió y los entrenamientos son muy completos, físicos, tácticos, técnicos, psicológicos”.
Parrilla dijo que San Luis Potosí se encuentra en una seria crisis a nivel cultural y deportivo para las nuevas generaciones, que ha originado la fuga de talentos, que acaban por representar a otros estados o países, como Daniel de la Rosa quien decidió participar con Estados Unidos.
Finalmente, Fabián consideró que México debe tratar de impulsar que el raquetbol se convierta en deporte olímpico e hizo un llamado a las autoridades estatales para que den un mayor apoyo a esta disciplina en el estado:
“Yo siempre he dicho que las canchas públicas que están aquí están en perfectas condiciones. Es muy triste que hubieran estado todo el gobierno pasado cerradas y ahora siguen igual, siendo que el San Luis Potosí es un deporte que puede y tiene la capacidad para crear jugadores a buen nivel y esas canchas, donde quien no puede que no puede pagar un club para sus hijos pudieran jugar y pudieran ocuparlas, están cerradas”.
Parrilla aún participa en torneos amateur, aunque su trabajo como entrenador es su prioridad, además de la organización de eventos para ayudar a sus jugadores a foguearse, entre los más destacados está el Torneo Fenapo, que se comenzó a realizar en el 2001 y que no se ha retomado desde la pandemia.
También lee: Sabrina Solís: la potosina figura del bádminton que ya apunta a los Juegos Olímpicos de París
Columna de Nefrox
Hay algo incómodo en el repechaje | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay algo incómodo en el repechaje.
Como esas conversaciones que llegan tarde, como esos equipos que reaccionan cuando ya no hay margen.
Nadie quiere estar ahí… pero todos quieren salir.
El Mundial de 2026 promete ser el de la inclusión, el de las 48 selecciones, el de “ahora sí hay lugar para más”. Pero en el fondo, el fútbol sigue siendo el mismo de siempre: el que aprieta cuando más duele. Y ahí, en ese rincón donde ya no hay mañana, aparece el repechaje.
No como premio, como castigo.
En Europa, por ejemplo, el repechaje no debería existir para ciertos nombres. Y sin embargo, ahí está Italia, otra vez, jugando con fuego después de haber aprendido (o no) la lección de quedarse fuera.
Ganó 2-0 su primer partido. Sin convencer, sin emocionar, pero ganando. Que a estas alturas ya es suficiente. Porque en estas instancias el fútbol no se juega bonito… se sobrevive.
Alrededor, el mapa es igual de tenso.
Polonia sacó un 2-1 que dice más de sufrimiento que de superioridad.
Suecia resolvió con un 3-1 que parece cómodo, pero que no garantiza nada.
Dinamarca, quizá la más seria de todas, aplastó 4-0 y mandó un mensaje: hay selecciones que sí entendieron dónde estaban paradas.
Y ahora todo se resume a una noche.
Una sola.
Italia contra Bosnia.
Suecia contra Polonia.
Dinamarca contra República Checa.
Turquía contra Kosovo.
Cuatro partidos para decidir quién va al Mundial… y quién se queda viendo cómo pasa la historia.
Así de frío.
Del otro lado del mundo, el repechaje tiene otro tono. No es presión… es oportunidad.
México es la sede de esa última puerta, y eso no es menor. Porque jugarse el Mundial en este país no es lo mismo. Aquí el fútbol se siente distinto: más ruidoso, más emocional, más impredecible.
Y en ese escenario aparecen nombres que no suelen habitar estas conversaciones.
Bolivia, Surinam, Irak.
Jamaica esperando.
Nueva Caledonia soñando.
República Democrática del Congo empujando desde lejos.
Seis selecciones para dos boletos.
Seis historias que no estaban destinadas a este momento… pero que ya están ahí.
Y cuando eso pasa, el fútbol se vuelve peligroso.
Porque el repechaje no clasifica a los mejores.
Clasifica a los que aguantan.
A los que llegan con dudas pero no se rompen.
A los que no cargan historia… y por eso juegan sin miedo.
Y ahí es donde empieza lo interesante.
Porque cada Mundial tiene ese equipo que nadie vio venir. Ese que no tenía obligación de nada y termina incomodando a todos. Muchas veces, ese equipo sale de aquí.
Si Dinamarca entra, nadie la va a querer enfrente.
Si Suecia se mete, será ese rival incómodo que no regala nada.
Y si Jamaica, incluso Bolivia logran colarse… entonces habrá una historia nueva, de esas que no se explican con rankings, de esas que solo se entienden cuando la pelota empieza a rodar.
El repechaje es injusto, sí. Pero también es brutalmente honesto. Porque aquí no hay margen para discursos, ni para proyectos, ni para promesas. Aquí todo se reduce a 90 minutos donde el pasado no sirve de nada, ni los títulos, ni el nombre, ni la historia, solo el presente. Y quizá por eso incomoda tanto. Porque en el fondo, el repechaje nos recuerda algo que el fútbol intenta ocultar todo el tiempo: que no siempre llegan los que más lo merecen…
sino los que sobreviven cuando ya no queda nada.
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Deportes
El futbol más allá de la cancha: Entrevista con Juan Villoro
A menos de tres meses de la Copa del Mundo, el escritor reflexiona sobre los males del balompié mexicano, la desconexión de la afición con la Selección y la irrupción del futbol femenil
Por: Carlos Ruíz
Es viernes por la mañana. Se acabó el frío excesivo, pero la primavera todavía no trae los calores intensos que inevitablemente llegarán en abril. Nuestro escenario es el Edificio Central de la UASLP, donde en el marco de la Feria del Libro universitaria, tenemos la oportunidad única de entrevistar en exclusiva a Juan Villoro, una de las plumas más reconocidas de México.
Tras unos cuantos minutos de retraso en donde nuestra amiga de la Editorial Planeta casi pierde la cabeza, nuestro protagonista llega con una distintiva elegancia, y después de mostrarse muy apenado por la demora hasta cierto punto común en esta clase de contextos, nos sentamos en el patio principal para comenzar la charla.
Con más de cincuenta publicaciones a su nombre, y habiendo obtenido premios en Chile, España, Colombia y Argentina, uno pensaría que la obra que presentaría en la feria sería, quizás, una novela de ficción. A lo mejor un ensayo político. En una de esas, un libro científico o filosófico.
Pero no, o al menos no del todo. El maestro trae como novedad “Los Héroes Numerados”, un escrito acerca de algo que muchos consideran como la cosa más banal y ridícula del mundo, un mero distractor social al que Borges catalogó como “popular solo porque lo estúpido es popular”: el futbol.
Resulta que dentro de su amplia bibliografía, el tema del balompié suele ser muy recurrente en los textos de Villoro, pero no nos confundamos, no se va a poner a explicar sistemas de juego y esquemas tácticos, lo que lo hace diferente, es su modo de entender todo el fenómeno social, cultural y político que rodea al balón.
Y es que el futbol no es un simple deporte. Es toda una maquinaria multidisciplinaria capaz de tener influencia más allá del campo de juego. Es un fenómeno que se ve asociado con las principales cúpulas del poder mundial, con la corrupción, con la manipulación mediática y hasta con la división de clases.
Por eso decía que este no “es del todo” un libro político, científico, filosófico o de ficción, porque aunque no se le describa como tal, estos temas no son ajenos a la redonda, y mucho menos a la visión que se presenta de ella en “Los Héroes Numerados”.
No es ningún accidente que esta obra sea lanzada justo ahora. A tres meses de la Copa del Mundo, su autor reconoce que “el clima propicio para sacar este libro era este. Antes del Mundial siempre nos preguntamos qué significa el futbol, qué cosas ya detestamos y estamos hartos respecto al futbol, y al mismo tiempo qué cosas amamos, qué esperamos“.
Dentro de esta reflexión previa al verano, es imposible omitir a los protagonistas del espectáculo. El escritor le dedica páginas a los jugadores, los comentaristas y a los árbitros que fungen como villanos, pero el énfasis está en el personaje más importante: la afición.
El hincha que, según relata, “delega sus ilusiones en un equipo o en una selección, creando una pasión que cambia la vida de las familias y rompe amistades, pero también, y eso es una de las cosas en las que tenemos que reflexionar, cuando se vuelve excesiva, procura aniquilar al contrario“.
Esa última frase es fulminante, y comenta que en ningún otro lugar se vuelve realidad como en Argentina, donde está la afición más extrema de todas, y cuyas barras han sido infiltradas por el crimen organizado, generando que de ser aficionados, hayan pasado a ser vándalos.
Aquí, Villoro saca una anécdota que vivió en El Monumental de River Plate, donde tras reconocer su acento mexicano, un hincha del millonario le preguntó si era cierto que en México el equivalente a un hincha de River se podía sentar al lado del equivalente a un hincha de Boca.
Cuando él le dijo que sí, su nuevo amigo exclamó “!¿y no se matan?!”. Resulta que lo que parecía un elogio era un realidad una crítica, pues el che remató con un contundente “uh, pero qué degenerados”, reflejando cómo a este argentino le parecía que el verdadero futbol es “ir contra la piel del enemigo”.
En México seremos un poco más tranquilos que en tierras albicelestes, pero tenemos nuestra propia versión del Super Clásico, y muy similar en algo crucial (además de en los colores). Así como en Buenos Aires, River es el equipo de los “millonarios” (he ahí su apodo) y Boca es el del pueblo, en nuestro país pasa algo casi idéntico.
Mientras las Chivas “son las más queridas” e impulsan los valores nacionalistas al jugar con puro mexicano, el América fue diseñado por Televisa para ser “el malo de la novela”, una contraparte con dinero y los mejores extranjeros para ir contra lo que representa el Guadalajara.
El literato resalta la importancia del vínculo que se generó entre los azulcremas y un producto muy novedoso en aquel entonces como era la televisión, con lo que se posicionó en primer plano al equipo y se creó una afición que no existía a tal escala.
Podríamos hablar con Juan Villoro durante horas de estos clásicos, pero retomemos el tema principal. Los Héroes Numerados se publica en el contexto de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, probablemente, el certamen con más carga política en la historia.
El escritor describe a este Mundial como uno, para empezar, muy complejo en el tema logístico, ya que el recorrido que muchos equipos van a tener que hacer será muy duro, y además de las distancias, tendrán que enfrentar condiciones climatológicas extremadamente diversas.
Del lado político, tampoco se muestra muy positivo. Considera una situación crítica el hecho de que se celebre el certamen mientras Donald Trump está en contra de los migrantes y en plena guerra con Irán, un país que no solo está clasificado, sino programado para jugar sus tres partidos de fase de grupos en Estados Unidos.
Todo esto, transparenta una cosa para el autor: “a la FIFA lo único que le interesa es el dinero. Es una organización teóricamente no lucrativa, pero que es multimillonaria. Estamos en una situación totalmente controlada por la FIFA y donde el gran negocio depende de ellos”.
Recuerda que para esta Copa del Mundo, en el Estadio Azteca (o Banorte como le quieren decir ahora) los propietarios de palcos y plateas estuvieron rodeados de incertidumbre después de que el organismo se apoderara de los estadios y pusiera en jaque el derecho que obtuvieron al adquirir sus lugares para poder ver todos los eventos que se realizaran en el recinto.
Finalmente, Grupo Ollamani, propietario del recinto, tuvo que pagarle a la Federación para que los palcohabientes pudieran tener acceso a los cinco partidos que se disputarán en el Azteca, dos de ellos, de la Selección Mexicana, aunque con la posibilidad de que también jueguen ahí sus duelos de dieciseisavos y octavos en caso de pasar líder de grupo.
Villoro no es tan optimista con el tricolor. “Es muy cierto que en este Mundial creo que es cuando ha habido menor expectativa hacia la selección nacional. En otras ocasiones, a pesar de que nuestro rendimiento no sea muy alto, la expectativa, la ilusión ha sido grande”, señala.
Profundiza en este tema, y cataloga que el combinado nacional tiene un “prestigio neumático”, explicando que “se desinfla con gran facilidad y generalmente antes de los Mundiales se infla, pero en este caso veo a la gente muy escéptica“.
Para el escritor, la razón de este escepticismo es lógica. “Tenemos una liga que ha machacado y destruido la competitividad deportiva”, asegura. Añade que la desaparición del ascenso y descenso, sumada al alto número de futbolistas extranjeros, han acabado con un semillero de talento, generando que se tenga que recurrir a la naturalización de jugadores como Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
¿Cómo corregir esta situación? No es nada fácil, porque define a nuestra liga como “un éxito comercial, pero un fracaso deportivo”. Al final de cuentas, si el dinero sigue ingresando, ¿por qué habría que invertir y esforzarse para mejorar el lado estrictamente futbolístico?
Recuerda entonces un caso que, si bien puede parecer hasta chistoso, refleja la priorización de lo comercial: el de Jesús Corona. Cuando debutó el jugador de Rayados, el equipo era patrocinado por Cervecería Cuahtémoc a través de su marca Tecate, por lo que para evitar mencionar a la cerveza que es su competencia directa, se desechó el apellido en favor del apodo ‘Tecatito’.
“¿Qué se puede decir de un país en donde un jugador ni siquiera tiene derecho a usar su apellido?“, cuestiona Villoro.
Ya en la recta final de la entrevista, vamos dejando de lado el tema mundialista, ya que dentro del libro hay un tópico que el polígrafo destaca poderosamente: el futbol femenil.
Y es que lo que hace diez años no era más que un sueño, hoy se ha convertido en toda una realidad con una liga ya bien establecida en México, además de grandes equipos a nivel mundial como Barcelona, Real Madrid y Chelsea que cada vez voltean a ver más al futbol femenino.
Sin embargo, no es necesariamente algo nuevo en nuestro país. ya que hasta la fecha, el partido de mujeres con más espectadores de la historia sigue siendo un México vs Dinamarca de 1971 en el Estadio Azteca, donde se disputó la final de la Copa Mundial Femenil, que en aquel entonces, todavía no era organizada por la FIFA.
“Yo estuve ahí. Fue un una fiesta extraordinaria y demostró que el futbol femenino podía concitar la atención de muchísimas personas, cientos de miles. Se transmitió por televisión. Fue una fiesta con globos, palomas, en fin, realmente extraordinaria”, recuerda.
Pero si tal fue el éxito de un torneo femenil hace más de cincuenta años… ¿por qué tuvimos que esperar décadas para que se magnificara a las escalas de hoy en día? Villoro tiene muy clara la respuesta y, de nueva cuenta, apunta a las oficinas de Suiza.
“Ahí ya se señalaba que el futbol femenino tenía un futuro comercial muy grande, pero la FIFA que ha sido una mafia, porque no hay otra palabra, siniestra, lo vetó durante mucho tiempo“, asegura.
Va muchos años atrás en comparativa del varonil, pero para el autor, esto no es necesariamente una desventaja, sino una de sus principales fortalezas, ya que afirma que “es la gran transformación del juego porque nos remite a cómo era el futbol varonil cuando no había tanta trampa, cuando no había tanta especulación“.
“Yo creo que era importante que este libro terminara con lo más significativo del futbol a nivel mundial, que es la otra parte de la población, la otra mitad ya está dentro del juego“, remata.
Todavía quedan muchos temas que habría sido importante abarcar, pero en esta clase de eventos, el tiempo apremia. Agradecemos al maestro por dedicarnos un espacio de su apretada agenda, y nos levantamos de nuestros lugares en el patio central.
Villoro se disculpa por tener que retirarse con apremio, pero explica que tiene varios actos que atender con premura. Eso sí, antes de irse, no pierde la oportunidad de exaltar a su Necaxa, “el equipo de la década” como le llama. Los seguidores de los ‘rayos’ parecen estar en peligro de extinción, pero el autor no pierde oportunidad para resaltarse como uno de ellos.
Y es que si uno revisa la descripción de “Los Héroes Numerados”, leerá: “Los héroes de las canchas llevan números en la espalda. El 10 de Pelé, Maradona o Messi; el 14 de Johan Cruyff; el 7 de Cristiano Ronaldo o Álex Aguinaga“. Aguinaga habrá sido un jugadorazo, pero solo a un necaxista se le hubiera ocurrido ponerlo ahí. Es parte del encanto de Juan Villoro. Si se le antoja enaltecer al ídolo del Necaxa de los 90’s, lo va a hacer, sin importar que lo ponga a la altura de Messi y Cristiano.
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Deportes
Así se jugará la Copa Potosí 2026
La Copa del Millón tiene lista su ruta tras la celebración del sorteo de la fase de grupos
Por: Redacción
El Instituto Potosino de Cultura Física y Deporte (Inpode) realizó el sorteo oficial de la Copa Potosí 2026 en la categoría libre, tanto en la rama femenil como varonil.
Durante el evento se definieron los grupos y enfrentamientos que darán forma a esta justa, considerada una de la más importante del fútbol amateur en México, donde este año, participarán equipos de Estados Unidos y Perú.
En la rama varonil, los sectores quedaron de esta forma:
Grupo A: Villa de Arriaga, Epoxipisos, Chivas, Naranjeros.
Grupo B: Atlético Nacional, Canchola, Huasteca, UPSLP.
Grupo C: Armadillos, Molino, Prados, Cusco.
Grupo D: Chivas Alabama, Cartagena, Quinta Imperial, Terrero.
Por su parte, del lado femenil, los grupos se disputarán de la siguiente manera:
Grupo A: Ejército Mexicano, Peñarol, Orgullo Femenil, Cobach.
Grupo B: Proline, Molino, UDEP, Atlético de San Luis.
Grupo C: Recicladora Ramírez, Leza, Sassuolo, Universidad Politécnica.
Grupo D: Siberianas, PKS Blinders, Flamingos, Oro La Piedad.
La Copa Potosí 2026 se disputará del 30 de marzo al 4 de abril, con la participación de cerca de mil 400 futbolistas en categorías infantiles, juveniles y libres en ambas ramas.
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