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#Exclusiva | “La oposición le teme a Mario Delgado”: Aleix Sanmartín
La Orquesta conversó con uno de los consultores políticos más importantes para analizar los conflictos en Morena, las posibles alianzas entre partidos antagónicos, el panorama en SLP y la sucesión presidencial
Por: Ana G Silva
Aleix Sanmartín es uno de los consultores políticos más importantes de México y España, tan solo este 2020 fue nominado a tres premios Napolitan (consultor político del año, mejor estratega electoral del año y campaña del año), así como al Reed Award a mejor consultor de año por su trabajo como estratega en campañas presidenciales y autonómicas en España con el Partido Popular y el PSOE.
Sanmartín ha trabajado con todos los partidos políticos en México y con los principales líderes políticos como Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Alejandra Barrales, Mario Delgado, Ernesto Cordero, Margarita Zavala, Alejandro Tello o Alfredo del Mazo.
A punto de aterrizar en México para las campañas del próximo año, Aleix platicó con La Orquesta.mx acerca de las posibles alianzas para derrocar a Morena, sus problemas internos, el distanciamiento de López Obrador de su propio partido y analizó el tablero electoral para San Luis Potosí.
La Orquesta (LO): ¿Cómo percibes el panorama político de México rumbo a las candidaturas del 2021?
Aleix Sanmartín: Estamos frente a un momento en el que el sistema de partidos está en una encrucijada, por un lado tenemos a Morena que no puede definir quién será su presidente: si será Mario Delgado o Porfirio Muñoz Ledo o si finalmente tumbaran el proceso y continuará Alfonso Ramírez Cuéllar. Esa definición es determinante para saber varias cuestiones:
Lo primero es cómo Morena, actualmente el partido más importante, va a afrontar el proceso electoral más grande de la historia de México. Si será Porfirio, un referente de la política mexicana, pero de 87 años, o Mario Delgado, que es un líder joven con hambre y ganas de pasar a la historia. A Mario le teme la oposición.
No veo a Porfirio haciendo campañas, tocando puerta por puerta o en los estados con la misma intensidad e ímpetu como lo haría Mario Delgado. La elección de candidatos también se verá afectada, pues aunque el presidente palomee a los candidatos principales, no tendrá tiempo de hacerlo con los tres aspirantes antes de llegar al último filtro. Los perfiles, tal vez no de los gobernadores, pero sí de muchos alcaldes y diputados federales y locales, lo va a definir la dirigencia de Morena.
Por ejemplo, en San Luis Potosí, Morena trae buen rendimiento, sin embargo, no hay claridad en quién puede ser su candidato y para que este se decida se tiene que definir la dirección del partido, ya que no será igual el proceso ni la manera de afrontarlo si es Muñoz Ledo o Delgado.
La Cuarta Transformación tiene activos interesantes, como el Partido Encuentro Social (PES) que es de grupos cristianos. ¿Qué papel va a jugar y cuánto va a aportar ese movimiento? Te aseguro que son impresionantes a la hora de movilizar y propagar el mensaje. Por otro lado qué va a pasar con otros partidos que también están en la órbita, como el de Elba Esther Gordillo, qué va a pasar al final con el Verde, si va a jugar con Morena, si no, y si lo hace en qué estados sí, en cuáles no y por qué.
En la oposición no es menos interesante. Vemos el caso de Zacatecas en donde el PRI, PAN y PRD anunciaron que van unidos en torno al candidato del PRI, contra Ricardo Monreal.
Dentro de la Ciudad de México, Leonel Luna busca una alianza amplia contra Morena y Claudia Sheinbaum. Es un dirigente histórico del PRD, que ya que fue alcalde de Alvaro Obregón, presidente de la Asamblea Legislativa, del Instituto Federal y anunció un movimiento similar al que se da en Zacatecas: la unidad total de la oposición contra los candidatos de Morena, y ese mismo movimiento parece que también se va a dar en Sonora, donde el PAN y el PRI irán contra Alfonso Durazo, posiblemente con la candidatura de Ernesto “Borrego” Gándara.
Estamos en un escenario de volatilidad altísima, donde podemos ver a un Morena fuerte y con Mario Delgado de dirigente. O todo lo contrario, un escenario de toda la oposición contra un Morema peleado, dividido y además liderado por Porfirio Muñoz Ledo desde su biblioteca. Los resultados pueden variar tanto como que el partido del presidente sea hegemónico, mantenga la mayoría en la Cámara y gane casi todos los estados, hasta uno en el que pierda tantas diputaciones que el movimiento impulsado por Andrés Manuel López Obrador corra peligro.
LO: ¿Los conflictos en Morena pueden generar que Andrés Manuel López Obrador termine por abandonar el partido?
Aleix Sanmartín: No solo lo digo yo, lo dice el presidente, evidentemente no está contento con lo que está pasando. Creo que López Obrador ya se ha distanciado de Morena, tanto es así que no quiere involucrarse en el proceso interno. Hay mensajes claros de que López Obrador, si esto no cambia radicalmente, va a apostar por modelos de partido distintos, mucho más pequeños. Simpatiza mucho con el PES, sabe que los partidos grandes y burocráticos se vuelven ingobernables, generan más problemas de los que políticamente te resuelven.
La gente realmente no vota a Morena, todos lo saben, la gente vota a Andrés Manuel, es el presidente y quiere impulsar una narrativa histórica de México y lo que menos busca es meter problemas de partido en las mañaneras.
LO: ¿Qué le interesa más al presidente: ganar las gubernaturas o la mayoría en la Cámara de Diputados?
Aleix Sanmartín: ¡El presidente quiere ganar todo! Lo que más le interesa es la Cámara para poder impulsar o afianzar las medidas emprendidas que él entiende o supone la regeneración de México. Andrés Manuel entiende la política como una Cuarta Transformación y quiere dejar un legado importante, que sea una impronta, que sea de los grandes presidentes de México, para ello tiene que tener una Cámara que obviamente no le contradiga e impulse, le pase todas las iniciativas y medidas que quiere llevar a cabo. Obviamente le gustaría contar con gobernadores que no fueran un contrapeso, sino un acelerador para el proceso de transformación.
El presidente lo que va a hacer es meterse en la boleta con su narrativa, es decir, pretender que las próximas elecciones sean un referéndum sobre sí mismo, por ejemplo con la consulta para enjuiciar a los expresidentes. Al vestir las elecciones estatales y municipales con un tapiz nacional lo que hace es que todos los términos del debate se relacionen con la figura de Andrés Manuel, que tiene un conocimiento del 99% entre la población y una aprobación por encima del 50%. Es decir, por mal que le vaya, estaría asegurando mínimo un 45 o 48 por ciento de intención de votos para sus candidatos en circunstancias normales, y si la oposición se polariza le daría una mayoría aplastante en casi todos los distritos y los estados.
El presidente podrá gustar más o menos, pero lo que nadie le discute es su conocimiento y lectura política. Tiene claro cómo su figura polariza y aunque mucha gente está decepcionada, piense que no está dando la talla, está infinitamente más aprobado que la mayoría de los expresidentes, la mayoría de los partidos políticos y políticos de este país, por lo tanto, él metiéndose en la boleta se está garantizando unas cifras de voto históricas.
LO: ¿Se acerca la desaparición del PRI?
Aleix Sanmartín: No, es una institución histórica en México. El PRI puede mutar, pero no desaparecer, algunos dicen “cómo va a desaparecer el PRI si está más fuerte que nunca en Morena”, tanto es así que Porfirio Muñoz Ledo se presenta como posible presidente de Regeneración Nacional. El PRI está en horas bajas, pero que nadie lo dé muerto y más porque es la estructura más grande de México a pesar de sus malos resultados de los últimos años. Una alianza PRI-PAN puede ser la gran sorpresa en muchos sitios. Hay lugares donde está fuerte, como en Zacatecas, Estado de México, Nuevo León, Coahuila y Yucatán. Hay PRI para rato.
LO: ¿Cómo pasó el PRI de ser la primera fuerza política al punto donde ahora se encuentra?
Aleix Sanmartín: El mundo vive unas desafecciones a las grandes instituciones, no solamente a los partidos políticos, sino a los matrimonios, a la iglesia católica. El mudo es líquido, es vaporoso y realmente la gente no le tiene apego a casi nada. Estamos en la era de la inmediatez en redes sociales, todo rápido, efímero y volátil, es un fenómeno social de las comunicaciones, pero no está mal, nadie ha dicho que seamos fieles a una misma idea. La vida es cambio.
LO: En México ha nacido el Frente Nacional Antiamlo (Frena) que se parece a VOX en España ¿Por qué surge este paralelismo?
Aleix Sanmartín: Son paralelismos que se están presentando en todo el mundo, en este momento los movimientos de derecha alternativa se dan en Estados Unidos, España, México, Guatemala, Europa… La derecha está movilizada y presenta narrativas claras antiglobalistas, estatistas y conservadoras, estamos viendo un momento reaccionario de derechas que lo que hace es equiparar un poco el movimiento populista que hemos vivido a partir de los años 2000. Son movimientos que se articulan a través de las redes sociales que tienen una estrategia narrativa populista conservadora.
LO: En el 2015 participaste en la candidatura de Sonia Mendoza, desde entonces ¿cómo cambió la forma de hacer política en San Luis Potosí?
Aleix Sanmartín: Yo trabajé los primeros meses en la campaña de Sonia Mendoza, sobre todo en la interna del PAN que sacamos un gran resultado, nadie esperaba que Sonia ganara, después la llevamos a unas cuotas importantísimas en la elección de gobernador. Al final de la campaña tuve un papel menor porque llegó gente del CEN del PAN y me apartaron, la derrota fue dolorosa.
Considero que las elecciones han cambiado, en 5 años el mundo ha cambiado estrepitosamente, es decir, ni la comunicación digital que hacíamos entonces, ni la comunicación digital que se tiene ni el manejo big data que hoy tenemos se puede comparar, entonces las campañas son totalmente distintas.
LO: ¿Cómo se encuentra el panorama político en San Luis Potosí?
Aleix Sanmartín: Es un estado que está totalmente abierto y que todo puede pasar, en Morena no está mal, pero no tiene candidato, el PAN tiene que decidir candidato, parece ser que Sonia quiere volver a intentar, también Octavio Pedroza, el PRI está buscando candidato, el gobernador está muy abierto.
Hoy en San Luis puede ganar cualquiera, obviamente es un estado donde el PAN es fuerte y el PRI no va mal y que, teóricamente, Morena, a priori, no tendría la misma fortaleza de los otros institutos políticos, pero si elige a un buen candidato y pone a un empresario podría ganar la batalla. No hay nada para nadie en San Luis Potosí.
LO: ¿Quien se perfila mejor para sustituir a Andrés Manuel López Obrador?
Aleix Sanmartín: Hay tres o cuatro candidatos, está claro que por un lado Andrés quiere poner a Claudia Sheinbaum, que siempre ha estado a su lado, es su consentida.
Por otro lado, tenemos a Marcelo Ebrard, que también ha trabajado mucho al lado de López Obrador, no es su preferido, pero sin duda ha dado muy buenos resultados: cumplió como jefe de gobierno, fue leal, lo dejó pasar en la candidatura presidencial del 2012, aunque yo creo que ganó la encuesta contra Andrés Manuel. Andrés después lo recompensó al incorporarlo al Gabinete. Además, en Relaciones Exteriores, Marcelo ha sido certero al negociar perfectamente la renovación del Tratado de Libre Comercio. La relación con el gobierno de Estados Unidos, el Partido Republicano y Rusia es estupenda. Ebrard es fundamental en la política mexicana.
Monreal también quiere, es otro monstruo político, hablamos de un tipo que ha sido gobernador de Zacatecas, jefe de la delegación más importante de la Ciudad de México, con una trayectoria de servicio público impresionante y con muy buenas relaciones.
Todo va a depender de qué tan fuerte llegue el presidente al final de su mandato, cómo estén los gobernadores equilibrados, cuántos hay en cada cesta, cómo llegue Claudia Sheinbaum en su gestión en la Ciudad de México, cómo está el tema de seguridad en la Ciudad de México, que en este momento está desbordado aunque están trabajando en ello, y cómo está de competitiva la elección, porque Sheinbaum no es una mujer de izquierdas y es bastante gris, entonces si el presidente ve peligrar la 4T no pondría Claudia sino a Marcelo, si él considera que su legado le da. Pero faltan tres años y medio.
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Francisco Javier Estrada, evidencias del científico que México no supo ver
Trabajó en electricidad, magnetismo, sonido y energía en un país sin infraestructura científica y sin respaldo institucional su obra quedó dispersa
Por: Ana G Silva
En pleno siglo XIX, cuando México apenas intentaba consolidarse como nación, un científico nacido en San Luis Potosí ya experimentaba con electricidad, comunicación a distancia y reproducción del sonido con una visión que hoy sigue marcando la vida cotidiana. Su nombre: Francisco Javier Estrada Murguía.
Encendió la primera luz eléctrica en América, diseñó uno de los primeros motores eléctricos, desarrolló la comunicación inalámbrica antes que Marconi, mejoró sistemas telefónicos, sentó bases del micrófono de carbón y propuso (con décadas de anticipación) el piano eléctrico.
La reconstrucción de su legado no es reciente. Surge, en gran medida, del trabajo del investigador, divulgador y colaborador de La Orquesta, José Refugio Martínez Mendoza, conocido como Dr. Flash, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien durante décadas ha documentado la vida y obra de Estrada. Columnas, artículos y libros de su autoría permiten hoy dimensionar la magnitud de un científico que, pese a todo, sigue siendo un desconocido en su propia tierra
Francisco Javier Estrada no fue un caso aislado de genialidad. Fue un ejemplo de cómo el conocimiento puede generarse en condiciones adversas, pero también de cómo puede perderse cuando no existe una estructura que lo respalde.
Mientras sus ideas eran retomadas en otras partes del mundo, en México quedaban archivadas, ignoradas o simplemente olvidadas.
Hoy, su historia no solo exige reconocimiento. Exige memoria. Porque si algo deja claro su legado, es que el problema no fue la falta de talento. Fue no saber qué hacer con él. Y sinceramente, como bien hoy se dice, “no te merecíamos Estrada”
La noche en que San Luis Potosí se adelantó al mundo
En noviembre de 1877, en el patio del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, ocurrió un episodio que difícilmente ha sido dimensionado en la historia nacional.
Durante una reunión pública organizada para recaudar fondos, Francisco Javier Estrada encendió lámparas de arco mediante un sistema eléctrico desarrollado por él mismo. La escena, descrita en crónicas de la época, no solo sorprendió a los asistentes; marcó un antes y un después en el desarrollo tecnológico del continente.
Aquella demostración significó el encendido de la primera luz eléctrica de arco en América y convirtió al edificio del Instituto en el primero en México iluminado con electricidad. En ese momento, San Luis Potosí no solo observaba el progreso: lo estaba generando.
Lo que siguió fue una serie de aplicaciones prácticas durante 1878, cuando el alumbrado eléctrico comenzó a utilizarse en eventos públicos, generando asombro en la sociedad.
Un inventor adelantado a la historia oficial
En 1886 obtuvo el privilegio (equivalente a una patente) para un sistema que permitía comunicar trenes en movimiento con estaciones ferroviarias sin necesidad de cables. La implicación técnica es clara: comunicación inalámbrica funcional en el siglo XIX
Este desarrollo ocurrió una década antes de que Guglielmo Marconi presentara avances similares en Europa. Sin embargo, el nombre que quedó en los libros fue el del italiano.No se trata de una coincidencia ni de un error menor, sino de una omisión sistemática que responde al contexto de dependencia tecnológica y cultural del México de finales del siglo XIX. Estrada no solo llegó primero: lo hizo sin respaldo industrial, sin financiamiento y sin un entorno que protegiera o proyectara su trabajo.
Dibujo del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, presentado por Estrada al Ministerio de Fomento para solicitar su patente para comunicar trenes en movimiento y del cual obtuvo la aprobación el 12 de junio de 1886.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
Decreto 9574. Decreto de patente para comunicar trenes en movimiento. Uso práctico por primera vez en el mundo de la comunicación inalámbrica por Francisco Javier Estrada.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
El sonido como frontera: de los teléfonos al origen del audio moderno
En la década de 1870, Estrada enfocó su trabajo en un problema que parecía secundario frente a la electricidad: la reproducción del sonido.
No lo era.
Sus experimentos lo llevaron a mejorar sistemas telefónicos existentes, desarrollar principios fundamentales del micrófono de carbón y lograr transmisiones de mayor claridad e intensidad. Estas aportaciones no solo resolvían problemas técnicos inmediatos, sino que abrían la puerta a una nueva forma de entender la comunicación.
Micrófono de carbón, desarrollado por Estrada. Siglo XIX. Colección: “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
El piano eléctrico que México no construyó
En diciembre de 1878, Estrada publicó en el periódico El Siglo XIX la descripción de un instrumento que no existía en su época: un piano eléctrico.
No se trataba de una idea abstracta. El diseño detallaba un sistema capaz de transformar vibraciones acústicas en señales eléctricas y amplificarlas mediante dispositivos electromagnéticos. Su intención era clara: llevar el sonido más allá de los límites físicos del instrumento tradicional.
No pudo construirlo.
La falta de recursos, materiales y apoyo técnico lo obligaron a hacer algo inusual: publicar el diseño completo para que alguien más pudiera desarrollarlo. En su propia carta lo advertía con claridad, temiendo que la idea fuera retomada en el extranjero sin reconocer su origen.
Ochenta años después, el piano eléctrico se desarrolló fuera de México.
El gabinete de física y la memoria que sobrevivió al abandono
Gran parte de su trabajo se desarrolló en el Gabinete de Física del Instituto Científico y Literario, un espacio que concentró instrumentos, experimentos y enseñanza científica en San Luis Potosí.
Entre esos objetos, destaca uno en particular: un fonógrafo que, según investigaciones recientes, pudo haber sido construido por el propio Estrada como parte de sus estudios sobre reproducción del sonido.
Hoy, ese instrumento se convierte en símbolo de una memoria científica que logró sobrevivir, no gracias a políticas públicas o reconocimiento institucional, sino al esfuerzo de quienes decidieron documentarla.
Aparato para el estudio de la reproducción del sonido, prototipo similar al fonógrafo, posiblemente desarrollado por Estrada. Colección “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
San Luis Potosí, más allá de Estrada
El desarrollo científico de San Luis Potosí no puede entenderse sin la figura de Francisco Javier Estrada. Lejos de ser un episodio aislado, su trabajo marcó un punto de partida que dialoga con una serie de avances que, con el paso de las décadas, consolidaron al estado como un espacio clave para la experimentación tecnológica en México.
Desde los primeros ensayos con globos aerostáticos en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por los intentos iniciales de vuelo en 1840, hasta el desarrollo de la aviación en el siglo XX, existe una línea de continuidad en la que la experimentación y la curiosidad científica fueron constantes. Esa misma lógica se extendería más adelante a los estudios de radiación cósmica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al lanzamiento del primer cohete con fines científicos en el país en 1958.
En ese entramado histórico, las aportaciones de Estrada no solo anteceden estos logros: ayudan a explicarlos. Su trabajo en electricidad, comunicación inalámbrica y reproducción del sonido no solo abrió nuevas rutas de conocimiento, sino que sentó bases técnicas y conceptuales que formarían parte del desarrollo tecnológico posterior.
Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.
También lee: El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
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Que siempre sí, Soledad saldrá de Interapas entre mayo y junio
También se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población
Por: Redacción
Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
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Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.










































