Ciudad
Escucha aquí a todas las bandas y artistas que se presentarán en el Wird Festival
El evento más importante de música alternativa en el Bajío llega el 24, 25 y 26 de noviembre a SLP
Por: Bernardo Vera
WIRD Festival, el evexnto más importante de música alternativa en el Bajío, vuelve desde mañana y hasta el sábado a San Luis Potosí tras cinco años de ausencia. En esta ocasión con tres días de eventos que se realizarán en el Teatro Alarcón, la Antigua Estación del Ferrocarril y el Deportivo Ferrocarrilero. Para prepararnos hemos hecho una recopilación de todas las bandas y artistas que se presentarán;
Valesuchi
Es el pseudónimo musical de Valentina Montalvo, productora y DJ con una propuesta de música dance, ritmos sombríos y uso de sintetizadores analógicos. Dentro de los escenarios a los que ha llegado, destaca su participación en la Redbull Radio en Japón, y sistemáticas actuaciones en Brasil. En una nueva etapa creativa, Valesuchi trabajó en las escenas de la electrónica. Y ese mismo año, junto a Matías Aguayo, produjo la canción “Nasty woman”, con un fuerte discurso feminista.
Debit
Delia Beatriz, mejor conocida como Debit, es una productora mexico-estadounidense (nacida en Monterrey, México) que se ha encargado de redefinir la escena de la música club en Nueva York.
Su estilo musical rescata la comunión entre los sonidos de la tierra, y aquellos que “provienen de cuerpos que viven, respiran y bombean sangre, y que sin necesidad de recurrir al lenguaje hablado, podemos percibir”.
AceMo
Adrian Mojica es productor musical de la ciudad de Nueva York. Recurre a una gran variedad de sonidos, que van desde el lo-fi house y techno hasta footwork y hip-hop abstracto. En 2020 realizó varias colaboraciones con MoMa Ready, en esta ocasión bajo el seudónimo ‘AceMoMa’, además de explorar el drum’n’bass profundo y atmosférico.
Badsista
DJ, MC y productora originaria de Sao Paulo, Brazil. Incursionó y aportó al underground de su país natal. Ahora se dirige hacia el mundo en una seria misión de entrenamiento de baile que combina ritmos periféricos de ritmos techno, líneas de bajo jackin’ house, baile funk y jams de sistemas de sonido hipermodernos.
Belafonte Sensacional
Es un grupo de rock y folk formado en la Ciudad de México en 2009. En ese año, Israel Ramírez comenzó a usar ese nombre para interpretar sus canciones hasta convertir en una banda el proyecto. La crítica ha llamado el estilo de Belafonte como folk mexicano, y han sido influenciados por artistas como Bob Dylan, Wilco, Bright Eyes, Woodie Guthrie, The Kingston Trio, Johnny Cash, Nick Drake, el Movimiento rupestre, los músicos Rockdrigo González, Jaime López, Trolebús y Three souls in my mind así como Juan Gabriel. En sus canciones se han incluido referencias de la literatura mexicana como la novela Gazapo de Gustavo Sainz, así como jerga popular de la Ciudad de México.
Mabe Fratti
Es una cantante, multiinstrumentista y compositora guatemalteca. Inició su carrera musical en el 2010 con la banda Fraaek, en 2013 formó parte de Moz, agrupación que terminó después de que decidió integrarse a la industria musical mexicana. Tras haber adquirido una interfaz, la cantante comenzó a grabar y producir las canciones que formarían parte de su primer EP, Careless (2016). En 2019, y luego de su presentación en el Festival Marvin, lanzó su primer LP titulado “Pies sobre la tierra”, un proyecto de 8 tracks que define su particular estilo musical, inspirado en artistas como Kate Bush, Eartheater, Bill Orcutt, entre otros.
Diles Que No Me Maten
Grupo originario de la Ciudad de México y fundado en 2017 por los hermanos Raúl (batería y percusiones) y Gerardo Ponce (guitarra). Combina psicodelia experimental, post punk y krautrock.
“La Vida De Alguien Más” es su segundo álbum, editado tiempo después de atravesar la pandemia, con nuevas posibilidades sonoras, como el uso de sintetizadores, saxofón y samples. En él, adoptan un sentido de pertenencia a través de ritmos primitivos que invitan al trance, melodías vocales, además de reverberaciones y ecos producidos por guitarras.
Mexican Jihad
Alberto Bustamante es Mexican Jihad, originario de Oaxaca, Oaxaca. Es arquitecto y desde el ángulo –el del espacio y las situaciones – ejerce su función como director creativo de n.A.A.Fi. Alberto hace investigación social, de consumo y mucha música del futuro, además del proyecto de #mexicanjihad con connotaciones políticas y culturales. Los sets de Mexican Jihad son conocidos por poner a bailar a todos los presentes con fricciones de género y baile fácil y reconocible. Es perreo, club Mexicano y pop imaginario.
Perfumes Robadoss
Ismael de Jesús, músico originario de San Luis Potosí, creó el proyecto Perfumes Robadoss, considerado como un viaje sonoro a través del dark ambient y el space music experimental, dedicado a crear una catarsis de emociones y discursos sociales. Su nuevo single “Una Visión de un Cuerpo” abre la puerta al espectro conceptual y la paranoia que invita a la curiosidad a hacer suposiciones a nivel macro sobre la sociedad y la vida de los individuos. “Una Visión de un Cuerpo” cuenta con poderosos riffs de guitarras y sintetizadores cósmicos que te hunden en un sentimiento de furor y energía.
Loris
Es una DJ y productora en la comunidad de la música electrónica mexicana, cuyo trabajo fusiona la música latina con la música clásica Árabe. Su trabajo utiliza la memoria musical como guía para unir dos culturas a través del ritmo y los pulsos electrónicos. Su trabajo propone una forma de reducir la brecha lingüística a través de la música.
Arieshandmodel
Thania Millan, mejor conocida como Arieshandmodel es DJ y productora de fiestas de la Ciudad de México. Brown y queer. Su trabajo incorpora sonidos de la metrópolis mexicana con la música club, y abarca desde el tribal, baile funk, dembow, y paisajes sonoros mexicanos, y puede llegar hasta el techno, bass y hardstyle.
Procesiones Celestes
Es el proyecto musical encabezado por Sebastián Erebo, músico potosino. A inicios de 2021, Erebo logró maquetar su primer material discográfico y su cassette, titulado ‘Todos los hombres arrastran ruinas esperando las manos que las levanten para construir un monumento’.
Sebastián Erebo define a su propuesta “a través de la visión de la conformación de un cuerpo teórico lírico, sonoro y gráfico que devele y desarrolle las principales inquietudes de la cultura en aras de la transformación individual y colectiva, una suerte de búsqueda de las libertades y la codificación de un lenguaje que eternice el espíritu creacionista cuyas condiciones crípticas señalan la necesidad de la existencia de verdaderas voluntades o su producción ex profeso para su inmersión consciente y crítica al proceso de liberación sensorial.”
Vanessa Zamora
Es una singer-songwriter, productora, performer y multi-instrumentista de Tijuana, Baja California. También es conocida por su seudonimo “Damaleona”.
La trayectoria de Vanessa Zamora incluye sus exitosos álbumes “Hasta la fantasía”, “Tornaluna y “Damaleona vol. 1” que incluye sus más recientes composiciones “Secreto”, “Trascender” y “Contracorriente”. Se define como un concepto musical que abre un universo donde sus canciones van más allá de los géneros, y “la honestidad de su alma y la crudeza de sus letras, construyen un paisaje sonoro que te envuelve en un despertar emocional”.
La Texana
Es un proyecto musical creado por Josué Ramírez, y surgido durante la pandemia. Sus principales influencias son sin duda Joy Division y The Cure, pero también Depresión Sonora, mismas que no puede evitar evocar en su propuesta y que le han servido para inyectarle un distintivo muy particular a sus canciones, las cuales han sido una gran revelación en la pandemia.
Ruiseñor
Irma Ruiseñor es locutora, gestora, productora y artista audiovisual, promotora musical y DJ. Su música combina y experimenta con dinámicas y una profunda exploración de Bass, Break Beat, Techno y ritmos percusivos.
Da Igual
Erick H. Almanza es un artista potosino que desde hace años es parte de la escena musical de la ciudad; con la banda XIII logró alcanzar relevancia nacional gracias a su sonido experimental con influencias de post rock, hard core, noise. Su proyecto solista Da Igual, parte del sello San Luis Mierda y Paranoia (SMYP), Erick se refugia en los sintetizadores para experimentar con lo que él llama “la música de máquinas”.
Rogelio The IIIrd
Su última producción titulada “Incoherencias” se define como un viaje sonoropor nueve temas “donde la experimentación con sonidos del R&B, ambient y dance, logran crear una atmosfera intima y psicótica”.
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Ciudad
De 8 patrullas a una policía equipada: la apuesta de Galindo
El alcalde aseguró que su administración cerrará con una corporación mejor pagada, equipada y evaluada
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que su administración avanza con el objetivo de dejar a la capital con “la mejor policía de México” al cierre del actual trienio.
El edil afirmó que, aunque la corporación ya se ubica entre las diez mejores evaluadas del país —tras haber iniciado en posiciones rezagadas—, su meta es entregar una institución completamente consolidada, tanto en su estructura como en su desempeño.
“Mi interés es heredar a la ciudad una policía al 100%, completa, integrada y bien evaluada”, señaló.
Galindo destacó que uno de los pilares de esta estrategia ha sido la mejora en las condiciones laborales de los elementos, al asegurar que se trata de la policía municipal mejor pagada, con salarios que rondan los 22 mil pesos, además de prestaciones y condiciones que buscan dignificar la labor policial.
En cuanto al equipamiento, el alcalde adelantó que se trabaja para dejar también a la corporación como una de las mejor equipadas a nivel municipal en el país . Recordó que al inicio de su gestión recibieron apenas ocho patrullas, mientras que actualmente la mayoría del parque vehicular es propio y no rentado.
Además, anunció que durante este año se incorporarán 20 patrullas adicionales y 10 motocicletas, junto con nuevas inversiones en tecnología e infraestructura que serán dadas a conocer próximamente.
Finalmente, Galindo hizo un llamado a la ciudadanía a dar seguimiento y defender los estándares alcanzados, al considerar que la continuidad de estos avances dependerá también de la exigencia social hacia las futuras administraciones.
“La clave es que la ciudadanía mantenga ese nivel de exigencia y recuerde los resultados que hoy se están entregando”, concluyó.
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Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
Ayuntamiento de SLP
Senadora Verónica Rodríguez destaca avances en seguridad en San Luis Capital
La senadora por Acción Nacional reconoce que la mejora en la percepción ciudadana es resultado de la estrategia del alcalde Galindo y del trabajo policial
Por: Redacción
La senadora Verónica Rodríguez Hernández destacó los avances en seguridad en San Luis capital, luego de los resultados dados a conocer por el INEGI, los cuales reflejan una mejora en la percepción ciudadana y consolidan la estrategia encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos.
Tras la presentación de estas cifras, la legisladora subrayó que los resultados tienen sustento en la voz directa de la población: “La ciudad había pedido esto a gritos; hoy que tenemos un buen resultado, después de cinco años de gobernar del alcalde Enrique Galindo, lo agradecemos por que además sabemos que este trabajo va a continuar”, afirmó.
Rodríguez Hernández expresó su orgullo por los avances alcanzados y reconoció que la estrategia de seguridad municipal ha generado condiciones para que la ciudadanía perciba mayor tranquilidad en su entorno cotidiano.
Asimismo, la senadora resaltó el papel del cuerpo policial y de los distintos actores involucrados en la implementación de esta política pública, al señalar que el trabajo coordinado ha superado expectativas y ha fortalecido la confianza de la población en San Luis capital.
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