marzo 18, 2026

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#Entrevista | «Mis chistes no ofenden, ofende la realidad»: El Patán

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El humor negro que hace mofa de situaciones delicadas, ha convertido a El Patán en uno de los standuperos más polémicos. El comediante habló sobre la relación entre las redes sociales, la comedia y lo políticamente correcto

Por: Ana G Silva

En la actualidad las personas evitan ofender o poner en desventaja a personas de grupos identificados como vulnerables en la sociedad al intentar medir el lenguaje, el humor, las políticas o medidas; esto es algo que se le denomina: lo políticamente correcto.

Ángel Briones, mejor conocido como El Patán, es comediante y egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, su estilo es el humor negro, el cual se caracteriza por hacer chistes “subidos de tono”.

El comediante contó para La Orquesta su experiencia como profesional y cómo su estilo lo ha posicionado, lo que lo ha llevado a aparecer en televisión nacional en el canal Comedy Central y realizar shows por toda la República, pasando por una serie de censuras por algunos que lo consideran políticamente incorrecto, pues en sus chistes involucra temas “sensibles”.

El Patán, quien pareciera tener una personalidad seria y una forma sencilla de expresarse, expuso su visión del porqué “los chistes no son lo que ofende, lo ofensivo es la realidad de la sociedad”.


La Orquesta: ¿Cómo fue tu primer acercamiento con la comedia?

El Patán: Yo tenía una página que se llamaba Ser un patán y ahí hacía muchos chistes políticamente incorrectos, todo lo que ahora ya no se permite, de hecho hablo de pasado porque la página me la cerraron. Una vez había una convocatoria para un Open Mind, muy diferente a lo de ahora, pero si te aceptaban te subías una hora a decir lo que querías. Lo que hice fue: me subí y dije todo lo que había en mi página y ese fue el primer show, me fue bien.

 

LO: ¿Entonces el apodo de El Patán surge de esa página?

El Patán: Sí, y está chido, de hecho se llamaba la página Ser un patán porque cuando le dabas like a una página en Facebook enseguida mandaba una notificación informando a tus amigos que lo habías hecho, algo como “A Ángel Briones le gusta Shakira”, entonces si le ponias like a Ser un patán mostraba la notificación “A Ángel Briones le gusta Ser un patán”. Al inicio ni tenía contenido, pero después vi que muchos lo empezaron a copiar, cuando me di cuenta ya tenía como cinco mil seguidores la página, luego de eso empecé a publicar contenido, se hizo de más seguidores, hasta que me bloquearon.

 

LO: Actualmente, ¿cómo es tu comedia?

El Patán: Empece con un humor muy negro, muy pesado, pero no se si se me fue quitando a mí o me lo fueron quitando, porque a pesar de que ahora siento que estoy en la categoría de humor negro, ya no es tan fuerte como al inicio. Aprendí a hacerlo sin ser tan explícito.

Me quitaron la cuenta de Facebook, porque una chava me grabó haciendo un chiste, uno bastante fuerte, se ofendió la morra, subió partes del show a sus historias y me etiquetó, entonces me estuvieron denunciando mucho, pero yo me estaba cuidando y no funcionó, pero como tenía muchas denuncias vieron el resto de mi contenido y había un post viejo que decía “no se enojen, contraten sicarios” y decía que esto incita a la violencia y lo quitaron.


LO: Patán ¿Alguna vez te has arrepentido de haber contado un chiste?

El Patán: Sí, hay varios chistes que luego te dan como cruda de “no debí decirlo”, pero para eso es el open mic, para ir probando tus límites. Alguna vez he dicho algún chiste del que me arrepentí, me doy cuenta porque cuando me salen en recuerdos de Facebook los borro, es como de “ok, de ese chiste no estoy tan orgulloso”.

Ahora le doy con cuidado, tampoco creo que los chistes tengan algo de malo, siento que si un chiste es ofensivo, lo ofensivo no es el chiste, lo ofensivo es la realidad. Por ejemplo: en mi especial hago un chiste sobre los weyes estos que se quemaron con gasolina, los huachicoleros, entonces si alguien se agravia con eso, no lo hace por el chiste, lo hace porque la realidad es ofensiva, que haga o no la broma no cambia que la gente murió. Se dice que si solo se es descriptivo, no es ofensivo, porque solo estás describiendo lo que pasa.

 

LO: ¿Has tenido alguna confrontación con activistas gays o feministas por tus bromas?

El Patán: Los gays no se ofenden, también depende si hay un discurso de odio o es tocar el tema para reírse un rato.

Una vez una chava me esperó afuera de un show, yo la vi enojada, pero no se animó a decirme nada, empujaba al novio como diciendo “órale, lánzate”. El novio era un tipo como de 1.70 y yo mido casi dos metros, no se animó.

También había una chava que me acosaba mucho: en el transcurso de que la conocí, ella cambió, porque empezó siendo muy fan y luego algo no le gustó y empezó a ser muy hater, se fue encabronando y todo lo que yo publicaba en redes lo denunciaba, todo le cagaba, hasta que la bloquee y dije “descansas tú y descanso yo”.

También pasa que la gente que te ve en los shows sienten cierta confianza, pero tú dices “wey es la primera vez que te veo no puedes ser así”. Con Javi Villalvazo me hablo de “hola, hijo de tu puta madre”, ha pasado que nos escuchado y quieren abordarme igual, no es una forma de romper el hielo.

En realidad nunca he tenido ninguna bronca, de hecho antes de la pandemia, hubo unos talleres del Stand Up feminista y esos los traje yo, no me metí ni nada, pero los produje junto con Myr Ramírez. 

 

LO: ¿Seguirás con tu estilo a pesar de que a muchos les disguste?

El Patán: Sí, porque tampoco soy un comediante de masas, no es como que te lleven a huevo a ver mi show, es hasta caro: 200 pesos. Dudo que alguien que no le gusta mi estilo pague 200 pesos por verme.

 

LO: ¿Cómo llegaste a Comedy Central?

El Patán: Como en 2015, en San Luis inauguraron La Carta, que era un bar de comedia, al que me invitaban para abrir algunos shows, era presentaciones profesionales y me decían “si quiere échate unos cinco minutos” o en los días que no tenían una presentación importante me dejaban hacer lo que quisiera. Empezaron a ir más comediantes de Ciudad de México, Monterrey, Querétaro, de todos lados, ellos nos dieron la convocatoria que Comedy Central sacaba cada año para buscar nuevos talentos. El primer año no quedé, fue hasta el segundo cuando me invitaron.

 

LO: ¿Cómo ha sido tu vida desde 2015?

El Patán: La verdad que al principio estaba como muy volado con eso, pero se va diluyendo un poco después de la grabación del programa, el mío fue de los últimos que salió, como hasta el año, entonces ya se me había pasado la euforia, de hecho el segundo año me volvieron a hablar, al año siguiente ya no hubo casting y me dijeron “tenemos 12 minutos”, la primera vez fueron 6, “por si quieres entrarle”, le dije que sí y fui a grabar, pero en el siguiente ya no me hablaron, a partir de entonces fui haciendo más shows yo solo de una hora, yo hice mi especial, lo produje, lo dirigí y lo edité; le ha ido bien, tiene como 90 mil visitas, pero los de Comedy tienen más de medio millón de visitas…

LO: ¿Cuáles shows han sido los mejores y peores?

El Patán: De los shows más chidos fue el primero en el que ya no fui abridor. Se llenó y hubo gente que se quedó afuera. Hice una gira, en la que hubo shows de seis personas, tuve uno en Tulum donde no había ni escenario. Tuve fecha en Cancún, Tulum y Mérida. Las de Cancún y Mérida fueron muy chingonas, teatro para 150 o 200 personas, me presentó un abridor, había catering en el camerino con chelas, me entrevistaron los medios, conferencia de prensa; pero en Tulum era una marisquería y había una mesa de público, que eran fans porque fueron desde Chetumal a vernos, y si la gente iba al baño tenía que pasar atrás de mí, no pusieron micrófono, le pensé para subirme, pero Javi (Villalvazo) y Axel (Tejada) me decían: “súbete we, la gente está bien chida”. Ahí voy como niño regañado a decir la poesía. La gente cooperó mucho porque habían pagado por ir a vernos y yo estaba de mamón, aprendí que hay que disfrutar aunque sea pequeño el show.

Los peores fueron uno en Aguascalientes y otro en Acapulco: fuimos en Semana Santa, el show de Acapulco estuvo bien porque era un teatro y todo, pero algo pasó que a mí no me pelaron, no fue como que me abuchearon ni nada, solo no les causaba risa, porque Acapulco siento que es de comediante de vieja escuela como Teo González o El Costeño. Al final se acercan para pedir fotos y alguien me dijo “muy chido el show” y yo le respondí “pues te hubieras reído culero”.

LO: ¿Qué otras actividades realizas además de ser comediante?

El Patán: También hago videos, videoclips, cortos, publicidad, tengo una productora que se llama Crematorio, he hecho varias cosas, también trabajó en Cuarto Rojo, que es otra casa productora, para los clientes más en la onda empresarial.

Trabajo en los dos porque en el Crematorio nuestro logo es un cadáver, hay empresas que luego se asustan con eso, me han rechazado un par de proyectos cuando ven el logo, porque es un wey de traje metiéndose a un horno y a veces el mismo proyecto con el otro logo sí lo aceptan. ¡Ñoños! (lo dice con un tono de burla).

 

LO: ¿Qué sigue en tu carrera Patán?

El Patán: Yo creo que otro año de cuarentena. No sé, antes de la pandemia tenía la agenda llena, fechas en Veracruz, Puebla, Ciudad de México y con esto se canceló casi todo, ahorita tengo más chamba de video, tengo algunos cortometrajes y videoclips, shows uno en Ciudad de México para enero, pero creo que allá ya están como en semáforo negro, si sobrevive la ciudad y si sobrevivo yo, mi plan es dar ese show.

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Defender la voz en medio del ruido: entrevista con Gabriela Warkentin

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Por: Jorge Saldaña

Fue un sábado redondo. La visita a San Luis Potosí de Gabriela Warkentin, la periodista, la académica, la mujer comienza como los días que son buenos: desayunando.

El alcalde Enrique Galindo está en el primer piso del Centro de Negocios Potosí, casi a las puertas del elevador. Lo acompaña su equipo más cercano. Enrique está esperando a su invitada al desayuno, a la conferencista del evento, a la protagonista del día y a la periodista que responderá a los medios, de los que es parte y referencia.

Warkentin llegó desenfadada, con su porte de intelectual madura pero accesible, como quien no tiene que demostrarle nada a nadie.

En la mesa de honor, la conductora de “Así las cosas” compartió enchiladas suizas y jugo de naranja con la autoridad de la ciudad, empresarias y periodistas.

El resto del recinto, el mirador uno del Centro de Negocios Potosí, se pobló de invitados especiales que pudieron compartir de cerca con la huésped de honor.

Luego de unos minutos de ajustes en los horarios, Warkentin subió al templete de un escenario dispuesto solo con una pantalla que acompañó a frases precisas a su autora.

El auditorio, repleto, sillas faltaron, pero sobraron oídos atentos.

Gabriela no llegó a explicar el mundo, sino a incomodarlo un poco. Su charla giró sobre avances visibles y barreras invisibles, pero en realidad orbitó sobre algo más delicado: la necesidad de tener propósito, de defender la voz propia… y de atreverse a mirarse al espejo, incluso cuando no es cómodo.

Después de aplausos de pie, la comunicadora se presentó ante los medios para conversar. Una rueda de prensa de periodistas para una periodista. Sin solemnidades vino la conversación.

No tenemos la primera pregunta, pero se le plantea en la oportunidad el escenario que hoy compartimos todos los que trabajamos en medios: un ecosistema saturado, inmediato, donde cualquiera opina, publica y distribuye.

La pregunta es directa:
¿Qué le queda al periodismo en medio de ese ruido?

Warkentin no responde rápido. Ordena ideas. Como quien sabe que la simplificación, en estos temas, suele ser una trampa.

“Nos daría para un semestre de clase”, dice primero, casi como advertencia.

Y luego entra al fondo:

“Hoy el periodismo es más necesario que nunca… pero también estamos en un contexto económico muy desfavorable para hacerlo”.

La frase parece contradictoria, pero no lo es.

Explica: mientras en otras latitudes hay redacciones robustas —pone como ejemplo al New York Times, con miles de periodistas—, en México los equipos son reducidos, fragmentados, muchas veces precarizados.

“¿De qué tamaño son nuestras redacciones aquí?… nosotros somos una decena”, dice, marcando la distancia sin dramatismo, pero con claridad.

La conversación se mueve entonces hacia una tensión que todos conocemos: velocidad contra profundidad.

¿Debe el periodismo competir con la inmediatez de las redes?

La respuesta no es romántica, pero sí firme:

“En ese mundo donde todos opinan, donde todo mundo reenvía, donde todos creen el WhatsApp que les mandó la tía… en ese mundo el periodismo es más necesario que nunca

”.
Hace una pausa breve.

“Pero necesitamos condiciones para hacerlo”.

Y ahí aparece una palabra que se repite sin repetirse: tiempo.

Tiempo para investigar. Tiempo para seguir una historia. Tiempo para equivocarse y corregir.

No el tiempo de la viralidad, sino el de la comprensión.

Se le dirige otro cuestionamiento poco cómodo tanto para ella como para sus entrevistadores: la confianza.

Los datos son conocidos: la mitad del país desconfía de los medios. Y mientras tanto, proliferan espacios sin firma, sin responsabilidad, sin rostro.

¿Sigue teniendo autoridad el periodismo?

Warkentin no niega el problema. Pero tampoco se queda en la queja.

“Sí, hay una proliferación de medios espontáneos, por llamarlos de alguna manera… que distorsionan y meten mucho ruido”.

“Quienes nos dedicamos profesionalmente a esto, tenemos la obligación de volvernos pertinentes para nuestra audiencia”.

La palabra no es casual: pertinente.

No dice influyentes. No dice virales. Dice pertinentes.

“Cuando yo era chica —recuerda— el periodismo en México no le hablaba a la ciudadanía… le hablaba al poder”.

No hay dramatismo en el tono. Pero sí hay una especie de ajuste de cuentas histórico.

“No venimos de un periodismo comprometido con las causas ciudadanas. Venimos de uno que nunca le habló a la gente”.

Dicho así, cambia el eje de la discusión.

El problema no es solo TikTok. Ni Twitter.
Ni los “medios patito”. El problema es más estructural.

¿Cómo se construye en un entorno donde un video improvisado puede tener más alcance que una investigación de semanas?

Warkentin lo aterriza:

“Tenemos que hacer un esfuerzo adicional para que lo que hacemos le importe a alguien”.

Y ahí está quizá uno de los puntos más honestos de la conversación.

No basta con tener razón. Hay que lograr que alguien entienda por qué importa.

En medio del diagnóstico deja claro que el periodismo mexicano no está vacío de talento.

“Se está haciendo un trabajo extraordinario… hay organizaciones, investigaciones, proyectos que están contando historias muy potentes”.

Menciona, por ejemplo, trabajos que reconstruyen la vida de personas desaparecidas a partir de sus pertenencias.

Periodismo que no solo informa: reconstruye humanidad.

Antes de cerrar, se le propone sintetizar al periodismo mexicano en una frase breve. Ocho palabras, como una cabeza de nota.

Se niega.

No de forma evasiva, sino deliberada.

“No lo voy a hacer… el periodismo mexicano merece más que ocho palabras”.

Y en lugar de definición, ofrece algo más significativo:

“Abrazo a las y los periodistas valientes de territorio”.

Terminan las preguntas y afuera se regresa al mismo ruido de siempre: opiniones, versiones, certezas exprés e intereses.

Adentro —al menos por un momento— quedó otra idea flotando:

El periodismo sigue teniendo algo que decir… y también debe defender su voz.

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Ayuntamiento de SLP

San Luis Potosí y Monterrey firman acuerdo turístico rumbo al Mundial

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Enrique Galindo aseguró que la capital potosina está lista para recibir a visitantes atraídos por la Copa del Mundo

 Por: Redacción

Este martes, San Luis Potosí y Monterrey firmaron un acuerdo de colaboración turística de cara al Mundial de la FIFA 2026, con el objetivo de promover ambas capitales y sus atractivos turísticos.

Enrique Galindo Ceballos, alcalde potosino, reafirmó la relevancia de que la ciudad potosina se encuentre en el centro de las tres principales sedes del Mundial, a fin de fortalecer vínculos culturales, económicos y sociales, a través igualmente de la gastronomía, de la calidez de sus habitantes y sus distintos puntos de interés.

Agradeció a su homólogo de la ciudad regia, Adrián de la Garza, así como al Cabildo, su disposición para concretar esta colaboración, además resaltó los lazos e historia que unen a ambas ciudades, a la par de los intercambios industriales y económicos, así como las inversiones de potosinos en Monterrey y viceversa.

Finalmente, el presidente municipal resaltó a San Luis como un destino inclusivo, reconocido en Latinoamérica y reafirmó que la ciudad está preparada para recibir a visitantes atraídos por el Mundial.

Por su parte, Adrián Emilio de la Garza Santos, alcalde de Monterrey, subrayó la visión de Enrique Galindo, y puntualizó que este convenio será de gran beneficio para todo el corredor turístico de la zona noreste, “ya que esta justa deportiva es un reto y requiere de la mayor atención porque es un aparador mundial para nuestro país y para nuestras ciudades”.

Ante funcionarias y funcionarios de ambas capitales, De la Garza Santos reveló cómo se ha preparado la ciudad de Monterrey para el Mundial con inversiones e infraestructura y a la par, reconoció como San Luis Capital y Monterrey se han complementado, al compartir diversos rasgos culturales, “con esta alianza nos comprometemos a aprovechar al máximo este evento internacional para atraer inversiones y al turismo”.

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Ciudad

Protección Civil de Pozos se fortalece para etención de emergencias

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Se brindó orientación sobre el trabajo coordinado con otras instituciones, por lo que se destacó la importancia de la organización

Por: Redacción

Con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia brindar a las y los voluntarios las herramientas necesarias para apoyar de manera eficaz, el personal de la Dirección Municipal de Protección Civil de Villa de Pozos llevó a cabo una capacitación dirigida a nuevos voluntarios, quienes se integran a las labores de apoyo en beneficio de la ciudadanía.

Durante la jornada, el director de Protección Civil, Miguel Ángel Llanas Texón, mencionó que se abordaron temas fundamentales para la atención prehospitalaria y la actuación en campo, por lo que se brindó el conocimiento básico sobre el contenido y uso adecuado de un botiquín de primeros auxilios, así como la aplicación de protocolos de atención en distintos tipos de servicios.

Asimismo, Llanas Texón, señaló que se brindó orientación sobre el trabajo coordinado con otras instituciones de emergencia, por lo que se destacó la importancia de la comunicación y la organización para ofrecer una respuesta eficiente y oportuna ante cualquier incidente; además en materia de seguridad, se capacitó a las y los participantes en procedimientos de actuación en accidentes viales, especialmente en carretera, donde se explicó el correcto descenso de las unidades, la realización de inspecciones de 360 grados para identificar riesgos, el establecimiento de perímetros de seguridad y el manejo adecuado del diálogo con civiles involucrados en una situación de emergencia.

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