febrero 13, 2026

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#Entrevista | Agustín Zaragoza, el medallista olímpico potosino del 68

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“No iban a venir a pegarme en mi propia casa”

Por: Ana G Silva

Agustín Zaragoza, es uno de los cuatro potosinos que ha logrado conseguir una medalla en Juegos Olímpicos, además también uno de los pocos medallistas mexicanos que logró esa hazaña en su propio país, pues en México 68 se quedó con el bronce de boxeo en la categoría peso gallo. El ex pugilista potosino contó para La Orquesta cuál fue el camino hasta el pódium olímpico y cómo una sentencia, casi convertida en mantra, lo ayudó a conseguir el objetivo: “No iban a venir a pegarme en mi propia casa”.

Zaragoza contó que para llegar a Juegos Olímpicos tuvo que ganar todos los campeonatos nacionales y selectivos en la República Mexicana, además de subir 6.5 kilogramos (de 66 a 72.5 kg) para poder participar en la división media y conseguir su boleto olímpico: “tuve la honrosa oportunidad de representar a México en los Juegos Olímpicos y me tocó estar en un peso superior, pero me faltaban de 5 a 6 kilos”.

El ex boxeador describió que fue en un torneo selectivo cuando ganó una última pelea antes de ser electo donde comprendió que “tenía una responsabilidad por México”.

Sobre su medalla, Agustín comenta que solo le quedó un pendiente: “No se me hizo tocar el himno, pero sí izar mi bandera, con los más grandes, es lo más enorme que puedo recordar. Ese momento quedará para la historia”.

En aquellos juegos el potosino debutó con una victoria unánime contra el jamaicano Dinsdale Wrigtt, posteriormente se enfrentaría al checoslovaco Jan Hejduk en una pelea que terminaría 4-1 a favor del de casa, logrando asegurar medalla para México.

Zaragoza indicó que una de sus motivaciones fue que en su mente estaba la idea: “no van a venir a pegarme en mi propia casa”, reiteró que ese pensamiento lo tuvo presente desde los Juegos Olímpicos anteriores:

“Yo dije ‘México contra todo el mundo”, porque así iba a hacer, afortunadamente se me hizo ganar una medalla, aunque no sentía tan tercer lugar no me sentía tan satisfecho con el tercer lugar, pero todo mundo me lo dijo ‘cualquiera quisieran una medalla como esa’, porque se luchó, yo digo ‘bueno es una medalla olímpica y me tocó tener el bronce con orgullo, con satisfacción y con esfuerzo, un gran esfuerzo porque competía en donde no era mi peso y conseguirla’.

Agustín comentó que él buscaba obtener un mejor puesto dentro del medallero olímpico; sin embargo, en la semifinal perdió por un knockout en su primer round contra el ruso Alexei Kiselev, cuando sus entrenadores, los polacos Enrique Nowara y Casimiro Masek, tiraron la toalla y pararon la pelea.

El púgil narró cómo fue la pelea desde dentro del ring y todo lo que sintió mientras representaba al país en la Arena México:

“Era una pelea bastante eufórica, porque había un lleno total, pero un lleno a reventar y cuando se me dijo ‘vas por una medalla’, dije ‘aquí me muero’ y fue en esa mentalidad de subir al ring, no fue otra cosa más que pensar en vencer y terminé con la idea de ‘que pude haber hecho más’, pero al menos el público rotundamente gritaba ‘México’, no ‘Agustín Zaragoza”, sino simplemente ‘México, México, México’ y yo me sentía honrado por estarlos oyendo, fue una emoción tremenda decir ‘que divino se siente cuando uno está luchando por un triunfo y por un lugar mundial´ voltee a ver a Dios porque por lo menos pude llegar a tener una medalla”.

“Cuando subí a la premiación las banderas se veían hermosas, porque representaban a los cuatro mejores boxeadores en esta categoría a nivel mundial”.

Desde 1970 Zaragoza se dedicó a ser instructor de boxeo en el ISSSTE, se retiraría en 1975 de las peleas. En 1981, recibió el carnet internacional de juez de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur y actualmente enseña boxeo en una escuela en la Ciudad de México.

Posteriormente a ello me dedique a ser un ejemplo, un recuerdo para la gente, para los jóvenes, para que ellos mismos tengan un ejemplo. A mí no me gusta el vino, no me gusta tomar, no me gusta desvelarme, no me gusta ser mal ejemplo para la juventud, he llevado una mentalidad sana y me han seguido muchos jóvenes con el sueño de estar en los Juegos Olímpicos”.

Finalmente, Agustín Zaragoza considera que los boxeadores potosinos pueden ser capaces de llegar al nivel que él tuvo hace años:

“He visto a jóvenes que han estado al frente, potosinos que han tenido el orgullo de estar izando la bandera en Centroamericanos y Panamericanos, han estado presentes y por fortuna han ganado medallas”.

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Columna de Nefrox

El clásico de la gente | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El clásico entre San Luis y Querétaro es uno de esos partidos que no se explican únicamente desde lo futbolístico. No nace de finales, títulos ni de una historia prolongada de choques decisivos. Su verdadera raíz está en otro lado: en la tribuna, en el viaje, en el orgullo regional y en una rivalidad que las aficiones se han encargado de alimentar con el paso de los años.

En la cancha, el enfrentamiento suele ser más sobrio de lo que la previa anticipa. Ni los jugadores ni los cuerpos técnicos cargan con una animadversión profunda; los planteles cambian, los proyectos se renuevan y las prioridades pasan por sumar puntos más que por saldar cuentas históricas. Pero fuera del rectángulo verde, el partido se vive con otra intensidad. Ahí es donde el clásico cobra sentido.

San Luis llega a este duelo con la obligación de hacerse respetar en casa. El Alfonso Lastras se transforma cuando aparece Querétaro en el calendario, no tanto por lo que representa el rival en términos deportivos, sino por lo que despierta en la afición local. Ganar este partido es una forma de reafirmar identidad, de sostener una narrativa que va más allá de la tabla y que conecta directamente con la grada.

Querétaro, en cambio, asume el papel de visitante incómodo. No necesita dominar el juego para competirlo; le basta con resistir el ambiente y aprovechar cualquier momento de desconcentración. En este tipo de clásicos, el equipo que mejor entiende el contexto suele sacar ventaja, porque sabe que el partido puede romperse por tensión, no por talento.

La rivalidad, entonces, se manifiesta más en los cánticos que en las barridas, más en el color de las tribunas que en los esquemas tácticos. Los futbolistas juegan un partido importante

, sí, pero no uno que defina su historia personal. Para la afición, en cambio, este encuentro sí pesa distinto: es conversación de semana completa, es memoria compartida, es rivalidad de las redes y comparación inevitable.

Eso no significa que el partido carezca de intensidad. Al contrario. Precisamente porque se carga desde fuera, el margen de error se reduce. Nadie quiere ser el responsable de un tropiezo en un partido que la gente siente propio. Cada balón dividido se juega con un poco más de cuidado, cada decisión arbitral se magnifica y cada gol tiene un eco que trasciende los noventa minutos.

El clásico San Luis–Querétaro no necesita exagerar su importancia deportiva para existir. Su valor está en el entorno, en la cercanía geográfica, en la rivalidad que se construyó sin manual y sin guion. Es un partido donde los jugadores cumplen su función y los entrenadores hacen su trabajo, pero donde las aficiones son las verdaderas protagonistas.

Al final, como ocurre con muchos clásicos regionales, el resultado importa, pero no lo es todo. Lo que queda es la sensación de haber defendido colores, de haber impuesto presencia y de haber ganado (o perdido) un duelo que se juega tanto en la memoria como en el marcador. Y en la Liga MX, esos partidos, aunque no siempre definan campeonatos, sí terminan definiendo identidades.

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Columna de Nefrox

Noventa minutos para confirmar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El duelo entre San Luis y Necaxa llega en un punto delicado, la tabla empieza a apretar y cada partido deja de ser trámite para convertirse en sentencia. No es un choque cargado de reflectores ni de discursos, pero sí uno de esos encuentros que terminan definiendo el ánimo y el rumbo de un equipo.

San Luis enfrenta este compromiso con la obligación silenciosa de hacerse sentir. De visita ha sido más, los cuatro puntos de este torneo, los ha obtenido en patio ajeno, un espacio donde el equipo entiende mejor sus límites y virtudes. San Luis no vive de la posesión prolongada ni del brillo individual; vive del orden, de la disciplina táctica y de saber esperar su momento. Ante Necaxa, esa paciencia será clave, porque cualquier exceso de confianza puede volverse en contra.

Necaxa, por su parte, llega con una identidad clara: intensidad, presión y transiciones rápidas. Es un equipo incómodo, que rara vez regala espacios y que suele crecer cuando el rival se desespera. No necesita dominar el partido para competirlo; le basta con mantenerse cerca del marcador y aprovechar errores ajenos. En ese contexto, el reto para San Luis será no caer en el juego que propone el rival.

Este partido se jugará más en la cabeza que en los pies. San Luis tendrá que manejar la ansiedad de buscar el resultado sin romper su estructura. Necaxa, en cambio, intentará alargar el partido, hacerlo pesado, llevarlo a una zona donde cualquier descuido sea definitivo. No es un duelo para distracciones ni para excesos de riesgo.

Hay además una lectura más profunda: este encuentro puede marcar una línea. Para San Luis, ganar significaría confirmar que el proyecto tiene argumentos para sostenerse en la pelea y no quedar atrapado en la irregularidad. Perder, en cambio, devolvería viejas dudas sobre su capacidad para cerrar partidos clave. Para Necaxa, sumar sería reforzar la idea de que su propuesta sigue siendo competitiva, sobre todo en casa.

No será un partido que se decida por grandes secuencias de juego. Todo apunta a que el marcador se moverá por detalles mínimos: una pelota parada, una mala salida, una jugada aislada. En la Liga MX, esos momentos suelen pesar más que cualquier dominio estadístico.

San Luis y Necaxa se encuentran en un cruce que no promete espectáculo, pero sí consecuencias. Y en un torneo tan corto y tan exigente, esos partidos son los que terminan definiendo temporadas completas. Aquí no se trata de brillar, sino de resistir, entender el momento y no fallar cuando la oportunidad aparece.

Partido de pronóstico reservado, parejo y con ambas escuadras muy necesitadas de esos sagrados tres puntos. Que gane el fútbol y que por lo menos Joao Pedro vuelva a marcar, que ese es un espectáculo independiente en este presente del fútbol potosino.

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Ciudad

Listo operativo “Estadio Seguro” para el Atlético de San Luis vs Chivas

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Más de 860 elementos coordinarán la seguridad, asegurando tranquilidad para las familias asistentes

Por: Redacción

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado (SSPCE) implementa el Plan de Operaciones “Estadio Seguro” como parte de las medidas de seguridad para la Jornada 4 del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX.

El encuentro entre Atlético de San Luis y las Chivas Rayadas del Guadalajara se llevará a cabo este sábado 31 de enero a las 17:00 horas, y se espera la presencia de miles de aficionados en el estadio.

En una reunión presidida por Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría, y con la participación de representantes de las instituciones de seguridad y procuración de justicia, se definieron las líneas de acción del operativo, incluyendo el monitoreo constante a través de cámaras de videovigilancia y la coordinación entre todas las corporaciones involucradas

.

El operativo iniciará a las 13:30 horas y contará con más de 860 elementos de seguridad, Protección Civil y personal médico. Su objetivo es mantener el orden y garantizar un ambiente seguro y familiar para todos los asistentes durante la jornada futbolística, reafirmando el cambio que se vive y se siente en cada evento organizado en la entidad.

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