abril 29, 2026

Conecta con nosotros

Ciudad

Eliminación de plásticos de un solo uso: una realidad en SLP

Publicado hace

el

plásticos

Es un compromiso de sostenibilidad en la UASLP

Por Redacción:

La UASLP  busca la sostenibilidad dentro de todas sus funciones, por lo que a través de la Agenda Ambiental de la UASLP busca promover la reducción del impacto ambiental en sus funciones al tiempo de cumplir las normativas descritas anteriormente y que entrarán en vigor a partir del próximo miércoles 2 de octubre de 2019.

Los derechos humanos son también conocidos como derechos llave, porque abren la posibilidad de generar sinergia en las leyes para lograr su cumplimiento. El derecho humano a un ambiente sano, ha sido un principio clave para crear conciencia colectiva sobre la importancia de cambiar los hábitos de consumo y generar los mecanismos que coadyuven a propiciar un ambiente sano para el ambiente y todas las especies que habitamos el planeta.

Luego de trascurrido el periodo que la ley establece para informar sobre las nuevas disposiciones, el próximo 2 de octubre entrarán en vigor las modificaciones establecidas para los artículos 104 y 107 de la Ley Ambiental del Estado de San Luis Potosí. El artículo 104 promueve evitar que los establecimientos comerciales proporcionen bolsas plásticas para el traslado de mercancías a sus clientes, ya sea de manera gratuita o a la venta para ese propósito.

En este tenor, el artículo 107 de la citada ley prohíbe el uso de popotes plásticos para el consumo de bebidas en establecimientos comerciales y mercantiles. Este artículo no incluye aquellos productos empacados de origen ni aquellos empaques previstos por la legislación como cien por ciento compostables, lo anterior descrito en la fracción VI del artículo 47 de la Ley Ambiental del Estado.

Otra de las principales fuentes de contaminación al ambiente provienen del poliestireno expandido, mejor conocido como unicel. Por ello se realizó una propuesta para incluir en las prohibiciones tanto del artículo 104 como del 107, el uso de unicel para la venta de bebidas y otros productos alimenticios en establecimientos comerciales y mercantiles. Ésta puede ser consultada en la Gaceta parlamentaria de septiembre de 2019.

Por lo anterior luego de transcurrido el periodo de promoción de esta disposición, quedará prohibida la utilización de popotes de plástico y bolsas plásticas desechables para establecimientos comerciales y mercantiles. Las modificaciones a la Ley Ambiental del Estado de San Luis Potosí son un excelente recurso que nos permitirá replantear la forma en que consumimos y ser más responsables con el impacto ambiental de nuestras decisiones. 

Por ello la institución ha tomado acciones como solicitar a las personas que acuden a adquirir productos en la tienda universitaria localizada en Avenida Salvador Nava que lleven sus propias bolsas para transportar los productos adquiridos, así también se ha iniciado una campaña de concientización en las diversas cafeterías de la institución para que se adhieran a la normativa de no utilización de plásticos de un solo uso y a que quienes consumen comida de manera regular en estos establecimientos lleven sus propios trastes o que les sea proporcionado este alimento en loza, para evitar el uso de plástico y unicel.

 

 

Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

Publicado hace

el

Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

Continuar leyendo

Ayuntamiento de SLP

Senadora Verónica Rodríguez destaca avances en seguridad en San Luis Capital

Publicado hace

el

La senadora por Acción Nacional reconoce que la mejora en la percepción ciudadana es resultado de la estrategia del alcalde Galindo y del trabajo policial

Por: Redacción

La senadora Verónica Rodríguez Hernández destacó los avances en seguridad en San Luis capital, luego de los resultados dados a conocer por el INEGI, los cuales reflejan una mejora en la percepción ciudadana y consolidan la estrategia encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos.

Tras la presentación de estas cifras, la legisladora subrayó que los resultados tienen sustento en la voz directa de la población: “La ciudad había pedido esto a gritos; hoy que tenemos un buen resultado, después de cinco años de gobernar del alcalde Enrique Galindo, lo agradecemos por que además sabemos que este trabajo va a continuar”, afirmó.

Rodríguez Hernández expresó su orgullo por los avances alcanzados y reconoció que la estrategia de seguridad municipal ha generado condiciones para que la ciudadanía perciba mayor tranquilidad en su entorno cotidiano.

Asimismo, la senadora resaltó el papel del cuerpo policial y de los distintos actores involucrados en la implementación de esta política pública, al señalar que el trabajo coordinado ha superado expectativas y ha fortalecido la confianza de la población en San Luis capital.

También lee: Atienden bacheo con adoquín en Mariano Ávila, colonia Tequisquiapan

Continuar leyendo

Ayuntamiento de SLP

Gobierno Municipal de Enrique Galindo, segundo más eficaz del país: INEGI

Publicado hace

el

El Alcalde Enrique Galindo Ceballos destacó que, según la ENSU del Inegi, el Gobierno de la Capital se posiciona como el segundo Ayuntamiento más eficiente entre capitales, primer lugar en alumbrado público, con mejoras en servicios, entorno urbano y paz social.

Por: Redacción

El Alcalde Enrique Galindo Ceballos informó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del Inegi, el Gobierno Municipal de San Luis Capital se consolida como el segundo Ayuntamiento mejor evaluado del país en eficacia, gracias a la calidad de los servicios y condiciones de convivencia.

La capital potosina ocupa el segundo lugar en eficacia entre ciudades capitales, además de posicionarse en primer lugar en alumbrado público y en tercer lugar en el mantenimiento de parques, jardines y espacios públicos, indicadores que reflejan el impacto de las acciones municipales.

Galindo Ceballos señaló que la percepción de eficacia del gobierno creció 10.3 por ciento respecto al trimestre anterior, como resultado de las políticas públicas enfocadas en mejorar el entorno urbano y la calidad de vida.

Finalmente, el presidente municipal subrayó que estos resultados también se reflejan en la paz social, con una mejora en el orden urbano, evidenciada por la reducción en hechos de vandalismo e incivilidades, así como en la disminución del consumo de alcohol en vía pública, que alcanzó su nivel más bajo desde que se tiene registro.

También lee: Mauricio Ordaz Flores presenta su renuncia ante la Coordinación Estatal de Protección Civil

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados