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El virus de la corona | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Entre alarmismo y realidad, el COVID-19, en lenguaje coloquial denominado coronavirus, desafía a la ciencia y al manejo informativo en las omnipresentes redes sociales para un sector importante en nuestro país y el mundo.

Desafía al sentido común y demanda fraternidad universal para atender la contingencia con generosidad, oportunidad y sentido de la otredad; o de la existencia de los demás, igual que yo, en condiciones de riesgo.

En nada ayuda antes de llegar a una crisis severa, que haya quien acapare gel antibacterial, jabón y papel higiénico, sí, remediando lo propio dejan en desventaja al vecino y de ahí puede venir el crecimiento exponencial multiplicador 2, 4, 8, 16, 32, … etcétera de contagios.

Reeducación más allá de la coyuntura

Jorge Zepeda Paterson, como siempre, es atinado y evalúa el fenómeno en prospectiva y no sólo en la perspectiva fatalista: “Supongo que la tragedia que nos abruma es más fácil de sobrellevar con el descargo liberador que supone culpar a un chivo expiatorio, llámase Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Bartlett o por qué no, Robben, quien fingió el penalti con el que nos eliminó Holanda en el Mundial de 2014. Cualquier cosa antes que aceptar que tenemos que sufrir padecimientos y sacrificios porque alguien nos los pide en nombre de todos. Siempre será más fácil crucificar al mensajero de las malas noticias, así sean para prevenirnos de males mayores. Espero que los mexicanos estemos a la altura de la crisis que se nos viene encima, a condición, claro, de que podamos superar rencores, golpes de pecho y dedos flamígeros. Una pandemia es ya un flagelo demasiado terrible para que además la convirtamos en una epidemia de odio”.

Los alarmismos

En el transcurso ascendente, hoy decadente, del neoliberalismo, hay evidencias palmarias de:

  • La degradación del salario y, por tanto, menosprecio al trabajo. En México 30 años de poder adquisitivo en bajada y aumentos salariales píricos. Excepto, entre 2019 y
  • Sobre-ponderación del “estatus” social liado al consumismo; esto es, vales por lo que tienes, y no por quién, cuándo y dónde
  • Vales por un color de piel, un idioma, una clase social, una capacidad de consumo, adquirida por ascenso laboral; pero, también, por la posibilidad de enriquecerte a cualquier precio y atropellando lo que sea. ¿No es esto un modelo para acceder, al crimen organizado? Si no naciste en condición de privilegio y todo te incita a tener, arrebata y corrompe autoridades para garantizar
  • El desplome del sentido del ahorro (gasta porque se devalúa la moneda frente al dólar, el euro…); consume porque la vida es efímera.
  • El dinero tiene valor agregado tan sólo para los bancos; porque no te dan una remuneración justa por guardar el dinero; pero ellos sí pueden prestar con intereses usureros e imponer toda suerte de, y si entras en litigio, ellos cuentan con abogados leguleyos, tú eres un simple prescindible.
  • Adquisición de productos electomagnéticos (celulares, pantallas, computadoras); además de costosas son de vida
  • Existencia en frenesí, vive intensamente
  • Abunda el cine de acción sin sentido (hiper-fragmentación y deformación de la realidad; acción, acción, acción y triunfo de superhéroes –condición de irrealidad y de imposibilidad para que el espectador se asuma como actor fuera de la sala de cine o la pantalla casera-); situación esa orientada al consumo de combos compuesto por ¿alimentos? chatarra. Volumen sonoro excesivo dentro de las salas de cine comercial para afianzar el condicionamiento aturdidor/consumista.

Un ejemplo premonitorio a orillas del mar Mediterráneo

Desde Italia (dónde hay medidas estrictas de seguridad; no viajes interurbanos y aislamiento severo durante un mes), el escritor Francesco Forgione, (Delito), residente en Palermo (colaborador para México con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y él, en un Especial para el diario La Jornada, publicó ayer estas reflexiones que para nosotros mexicanos es una suerte de premonición respecto a lo que podríamos vivir en breve. Motiva también a la reflexión y reeducación en nuestras vidas:

  • Las redes sociales y el Whatsapp se convirtieron en el principal medio de comunicación, incluso entre departamentos del mismo edificio, porque está prohibida la comunicación directa. En estos días dejaron de ser herramientas de individualismo y
  • Es una situación que cambia nuestros hábitos de vida. Vamos a cambiar nuestra relación entre la vida y el tiempo: no es el trabajo o el ritmo impuesto por la organización productiva, laboral y pública que determinan nuestra relación con el tiempo, es (…), sobre todo, el miedo, siempre más difundido que él
  • Lentamente el miedo se va a transformar en conciencia y lentamente –más o menos después de tres semanas– se está convirtiendo en conducta social y de responsabilidad propia.
  • Leer libros, ver películas, escuchar música en casa: ¿cuántas veces hemos pospuesto esta necesidad del espíritu y de la vida por falta de tiempo? Como cuidar los niños fuera del tiempo que pasan en la escuela, o los abuelos y los ancianos. El tiempo nunca es nuestro y no entendíamos su valor, sólo nos era permitido en las
  • El ritmo impuesto por una sociedad y un modelo productivo que mide el tiempo en dinero nos ha llevado a no considerar la dimensión cultural y espiritual como fundamental para la calidad de vida y de las relaciones humanas y sociales. El coronavirus, en este tiempo de prohibiciones, nos ayuda a descubrirla.
  • Cuando esta pandemia termine, creo que el proceso de globalización modificará su forma y naturaleza; la economía global cambiará su rostro y el modelo capitalista –así como en todas las crisis estructurales de su historia– vivirá un proceso de reorganización y la creación de un nuevo equilibrio
  • Una cosa es segura: quienes pensaban que después de la globalización se regresaba al mundo de las fronteras cerradas, de los muros contra los migrantes y de los aranceles aduaneros, hoy pueden ver cómo el mundo es cada vez más una aldea global poblada de hombres y mujeres y no sólo un mercado salvaje sin reglas, y por eso necesita una nueva idea solidaria y humanista.

Adenda final

Derivado del mismo momento crítico arriba consignado, desde la tarde del sábado, el dramaturgo y director teatral Rodrigo Solo, anunció en su muro de Facebook, la suspensión de la puesta en escena de la obra de su autoría “Valta el encuentro” en el teatro del IMMS, institución del sector salud que (en la preocupación del dramaturgo) es deseable y de elemental sentido solidario, compartirá riesgos y devolverá anticipos a este proyecto teatral montado con el apoyo del colectivo de gestoría y promoción artística ATRIO 4.

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