junio 23, 2026

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El robo de motocicletas se triplicó en SLP durante 2018

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Raterillos se llevaron más de mil 500 motos en el año; el estado ya es el séptimo lugar en el país

Por: El Saxofón

A lo largo de 2018, el robo de motocicletas casi se triplicó en San Luis Potosí, pasando de 577 casos en 2017 a mil 547 en 2018, lo que equivale a un aumento de 168 por ciento.

En promedio, cada mes, 128 motocicletas fueron arrebatadas a sus propietarios. Los niveles más altos se registraron en el último trimestre del año; en enero de 2018 fueron robadas 94 motos, la cifra fue a la baja en febrero (89) y marzo (78), pero en abril (97) volvió a registrar un repunte y cerró el año con 176 motocicletas robadas en diciembre.

Con esto, San Luis Potosí se ubicó entre las diez entidades del país donde se robaron el mayor número de motocicletas en todo el año.

A nivel nacional, según las estadísticas de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) se presentaron ante las fiscalías o procuradurías locales 35 mil 47 denuncias por robo de motocicleta.

De acuerdo con estas cifras, diez entidades, entre ellas San Luis, concentran el 71.23 por ciento de los robos de motocicletas (24 mil 965 unidades hurtadas).

Las entidades con mayor incidencia de este delito son: Estado de México con 7 mil 85 motos robadas; Jalisco, con 3 mil 651; Tabasco con 2 mil 277; Michoacán con 2 mil 131; la Ciudad de México con mil 968; Sinaloa con mil 873; Veracruz con mil 653; San Luis Potosí con mil 547; Oaxaca con mil 426 y Chiapas con mil 354.

San Luis Potosí acumuló el 4.4 por ciento de los robos de motocicletas a nivel nacional. El repunte en este delito comenzó a observarse desde finales de 2017, pero se hizo aún más visible en los primeros meses de 2018.

Desde diciembre de 2017, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) informó que se implementaría un operativo orientado a la revisión de este tipo de automotores, y efectivamente, operativos similares siguen siendo aplicados por las diversas corporaciones policiacas, desde las policías municipales de San Luis y Soledad, hasta la policía Estatal y la Ministerial, se aseguran unidades, que en ocasiones se encuentran abandonadas, otras veces se detiene a los tripulantes, pero el delito sigue a la alza: en diciembre de 2017 se robaron 72 motocicletas, para diciembre de 2018 la delincuencia se apoderó de 176 unidades.

Según un reporte de Notimex, la agencia informativa del Estado Mexicano, “En los últimos seis años, el robo de motocicletas registró un aumento de 300 por ciento, y la marca Italika encabeza esta lista, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS)”.

“Según la AMIS, en el último reporte de robo a noviembre de 2018, el organismo que agrupa a las aseguradoras que operan en el país indicó que se robaron tres mil 811 motocicletas aseguradas de la marca Italika de 111 a 250 centímetros cúbicos (cc), lo que representó un aumento de 24.6 por ciento en comparación con el mismo periodo del año previo”.


“De diciembre de 2016 a noviembre de 2017, se robaron dos mil 403 motocicletas de esta marca, cifra muy superior a igual lapso de un año antes, cuando se reportaron solo 456 unidades sustraídas; en el mismo periodo de 2014 y 2015 solo se reportaron 185 motos robadas”.

Cabe reiterar que estamos hablando solo de motos que cuentan con un seguro, por lo que respecta a aquellas que no están aseguradas por sus dueños, la cifra es muy superior.

“En la actualidad, las motocicletas Italika se colocan como el cuarto vehículo más robado en el país, solo por debajo de tres submarcas de Nissan que son Tsuru, Pick Up y Versa, que encabezan el listado de los 10 vehículos asegurados más robados”.

“Los vehículos que ocupan la posición número 11 como los más robados fueron las motocicletas Honda de 111 a 250 centímetros cúbicos, con mil 415 unidades, aunque en este caso hubo una disminución de 9.5 por ciento en comparación con las mil 550 registradas en el mismo periodo de 2017”.

“Hay tres fenómenos muy particulares: uno de ellos es que entre los 10 más robados cinco son Nissan, o sea la mitad; después uno es una motocicleta, la Italika y en el lugar undécimo está otra motocicleta, que es la Honda, y como ya lo vemos, también es síntoma de cómo está la delincuencia”, dijo el director general de la AMIS, Recaredo Arias Jiménez.

“Para combatir el robo de motocicletas en México, comentó el directivo, se requieren diversas acciones por parte de las autoridades, y ejemplificó que hay países como Guatemala que ponen la muestra tanto en medidas de seguridad y como de identificación por parte de los compradores”.

“Aquí si tú vas al supermercado y compras una motocicleta en muchas ocasiones no se registra. Entonces esto hace que se facilite mucho el robo y resulta muy, muy fácil robar motocicletas, porque hay poco rastreo sobre las motocicletas robadas”, indicó.

Puntualizó que a eso se suma que en muchos casos las motocicletas se utilizan para distribuir mercancías o para cobranza, por lo que al robarla se llevan la unidad, además de los artículos transportados.

Está de más decir que el robo de motocicletas está relacionado con la comisión de otros ilícitos, principalmente robos y homicidios. En 2018, varios asesinatos fueron cometidos por delincuentes que se desplazaban a bordo de estos vehículos. Acaso el más recordado sea el homicidio de tres agentes ministeriales la tarde del 8 de febrero del año pasado cuando volvían de un curso en la Academia Estatal de Policía.

Por lo que toca a los robos, ya es bien sabido que los “motorratones” en San Luis Potosí, son una plaga.

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Deportes

El Futbol Une al Mundo: Crónica de un Japón vs Túnez

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Por: Carlos Ruíz Espinosa

Si hay algo que anhelan la gran mayoría de los niños que nacen amando al futbol, es sin dudas ir a una Copa del Mundo. Obviamente, el sueño máximo es jugar en una, pero cuando nos damos cuenta de que a lo mejor no somos tan buenos para ello, con asistir nos damos por bien servidos.

Sin embargo, no es algo al alcance de todos. No cualquiera puede costearse el viaje por quién sabe cuántos días al otro lado del globo, por lo que este Mundial celebrado en tierra nacional parecía ser una oportunidad única para poder cumplir ese sueño, aunque la FIFA no lo iba a poner tan fácil.

Para empezar, a México le tocaron puras migajas. Solo 13 de los 104 partidos que conforman este torneo, y ni siquiera los más importantes. Después de Octavos de Final, todo se va a jugar en Estados Unidos y, basado en ello, en las oficinas de Suiza no se les ocurrió mejor idea que poner precios basados en la capacidad económica de los estadounidenses.

Lo que parecía ser la oportunidad perfecta para cumplir el sueño mundialista, se volvió cada vez más inalcanzable con unos costos ridículos para los partidos, a lo que se sumó la pésima gestión de los boletos en las múltiples “fases de venta” que se establecieron. A pesar de todo, lo intenté. No me quería quedar sin ir a un Mundial en mi país.

En todas estas etapas estuve. Saqué la tarjeta que había que sacar, me formé en filas virtuales de ocho horas, estuve actualizando cada treinta segundos el correo para ver si había sido elegido en la fase de sorteo… y todo sin éxito. No hubo modo de conseguir boleto de manera oficial, al menos no uno que costara menos de 40 mil pesos.

Quedaba una alternativa, no la idónea ni la más confiable. Una que le ha hecho mucho daño a estos eventos… pero que se había convertido en la única opción: la reventa. Y fue así como, con el miedo latente de caer en una estafa a pesar de hacerlo en “un sitio bien establecido”, me hice con mi entrada para ir a ver a Japón contra Túnez.

No, no era el partido más atractivo del Mundial. No, no era un juego de México. No, no era un duelo de matar o morir. Sin embargo, tenía su encanto. Los nipones se han convertido en un frecuente animador de estos torneos, y llegaban de un proceso previo ejemplar donde habían vencido a equipos como Brasil, Inglaterra y Alemania; mientras que Túnez siempre está en las Copas, y aunque nunca pasan de ronda, ya consiguieron resultados importantes como su triunfo en Qatar ante Francia.

Al haberlos adquirido varios meses antes del certamen, vinieron días de mucha incertidumbre, pues la FIFA no había establecido las fechas para el traspaso de los boletos, y la posibilidad de que nunca llegara nada (como lamentablemente le está pasando a mucha gente que compró en el mismo lugar) era cada vez más tangible, pero, afortunadamente y aunque suene hasta hipócrita, el de esta historia fue un revendedor honesto, y desde abril envió la entrada a través de los medios oficiales. Ya no había manera de falsificarlos. Iba a estar en el Mundial.

Llega la fecha marcada en el calendario: 20 de junio del 2026. El ambiente mundialista es palpable desde el aeropuerto. No sé que tan redituable esté siendo el nuevo vuelo de Volaris a Monterrey en sus primeros días, pero ese día fue un éxito rotundo. Avión lleno y, en algo que se volvería habitual en las próximas horas, repleto de camisetas de los Samurái Blue. Quién sabe cuántos potosinos hayan ido al partido, pero al menos los que viajaron conmigo, estaban con Japón.

Tras el corto vuelo, Monterrey nos recibe con la misma tendencia. La ciudad está pintada de azul (y no precisamente por Rayados), y a donde uno voltee, verá a un nihonjin diferente. Los asiáticos han invadido la Sultana del Norte.

Nuestros hermanos orientales no son las personas más tímidas, pues si bien se expresan con el respeto con el que usualmente identificamos a su sociedad, no dudan en emprender conversación con cualquier persona que vean con algo relacionado con su cultura.

Mi playera conmemorativa del título del Real Madrid en el Mundial de Clubes 2016 (celebrado justamente en Yokohama y Osaka) no pasa desapercibida en el transporte público saliendo del aeropuerto y, en uno de esos giros inesperados del destino, la primera japonesa con la que hablo no solo maneja un español bastante respetable, sino una procedencia muy interesante.

He de admitir que siempre tuve mis dudas en torno a cuánta gente realmente iba a venir a San Luis Potosí durante la Copa. No acababa de comprar esos discursos de que entre un partido y otro, los extranjeros en las sedes de nuestro país iban a realizar un turismo efectivo en tierras potosinas.

Sin embargo, ya no puedo decir que “nadie vino”. Tras entablar plática, mi nueva amiga nipona me pregunta que de qué parte de México soy,  y al escuchar que soy de potosino, reacciona con mucho más entusiasmo del que me hubiera imaginado. Resulta que ella no hizo base en Monterrey… sino en San Luis, donde ha pasado la mayor parte de su estancia en México. Quién sabe si sean muchos, pero al menos me consta que una japonesa sí vino.

Ya en el hotel, la corriente no cambia. La gran mayoría de los huéspedes son del País del Sol Naciente. Una minoría somos mexicanos. Y sí, sí hay tunecinos, pero en todo el inmueble, tan solo cuatro son de las Águilas de Cártago. Todos los demás, sean de allá o no, van con los asiáticos.

Y es que para para los locales es mucho más fácil empatizar con Japón que con Túnez. Es una mera cuestión cultural. En México, muchas personas crecieron viendo anime, y cuando una de las series más representativas de este estilo giraba en torno al futbol como Supercampeones, es natural que todos los que seguían los eternos partidos del Niupi iban a apoyar a los herederos de Oliver Atom.

Con los tunecinos es totalmente diferente. Es una cultura ajena, es otra religión. Las exportaciones del país africano no son tan conocidas como las del asiático, aquí su comida no es tan popular como la japonesa. Prácticamente, a menos que uno sea fanático de hueso colorado de Star Wars al grado de hinchar por el Tatooine de la vida real, es muy difícil que quiera ir con los ahora dirigidos por Hervé Renard.

El camino al estadio es una fiesta. La eterna pasarela que es la Expo Feria Guadalupe es folfklore mexicano en su máximo esplendor. De un lado, están bailando La Chona. Del otro, están tocando una versión norteña de El Sol No Regresa. El “quiere volar” que se ha popularizado durante la Copa aparece, y los orientales son lanzados al aire. Al lado de la fila, pasa una congregación religiosa con banderas de Jesucristo. Como siempre, México superando a la IA.

 

Hay gente vestida de Pikachu. Hay personas caracterizadas como peleadores de sumo. Las bandas de Naruto están a la orden del día y no escasean las pelucas dignas de Goku y Vegeta. Son menos de los que hubiera imaginado, pero no faltan las playeras de Oliver y Benji.

Lo que sí falta (y es la última vez que lo recalco), es la gente de Túnez. Por cada jersey de dicha selección, hay veinte de Takefusa Kubo

. Por cada uniforme del Esperance de Tunis, hay diez de Hidetoshi Nakata. Por cada camiseta del Africain, hay una del Monarcas Morelia (y no, no es broma).

El Estadio Monterrey (para que no se enoje la FIFA) es japonés, pero al mero estilo de la cocina, de una manera tropicalizada. Si tuvimos el atrevimiento de ponerle aguacate y arrachera al sushi (lo cual hasta les gusta a los nipones a los que les pregunte), por supuesto que los apoyaremos a nuestra manera.

Si los makis en México son una mezcla de las dos cocinas, los cánticos son la mezcla de las dos hinchadas. El término “Japón” desaparece progresivamente para ser sustituido por el “Nippon” (cómo se dice en su idioma de origen), mientras que los cánticos en japonés se pasan al español, formando el “Nippon, Nippon, Vamos Nippon” que se escuchará durante todo el partido.

Ya adentro, la en ocasiones hostil cancha de Rayados es una fiesta internacional. No faltan los ingleses representantes de la tierra donde naciera el futbol. Hay algunos escoceses seguidores del Celtic que fueron a apoyar a Daizen Maeda. Aparecen algunos coreanos a la espera del partido definitivo de su selección y hasta algunos iraquíes portando con mucho orgullo su bandera.

El partido mil en la historia del Mundial tiene una comunión en la grada que no hace más que crecer cuando Daichi Kamada completa una gran jugada colectiva y adelanta a los samuráis apenas a los cuatro minutos. El público se hace sentir: quieren que hoy, Japón aplaste a Túnez.

Ataviado en su característica camisa blanca que popularizó en Qatar 2022, Renard está desesperado en la banca tratando que su equipo reaccione, pero sus gritos no surten efecto; Aymen Dahmen hace una doble atajada espectacular para mantener la mínima diferencia, pero a la media hora de juego, Ayase Ueda saca un riflazo de fuera del área para clavar el 2 por 0.

El conjunto tunecino es un desastre, el repentino cambio de entrenador no parece haber surgido mayor efecto (tampoco es como que se esperara la gran cosa considerando que llegó cinco días antes) y Japón demuestra de nueva cuenta porqué es uno de los equipos llamados a animar poderosamente este Mundial y que su gran actuación contra Países Bajos no fue ningún accidente.

Los nipones se saben tan superiores que bajan el pie del acelerador en la segunda mitad, y eso se refleja en el estado anímico de la tribuna. Entendible, ya pasan las once de la noche, y cuando el partido no acompaña, la grada se empieza a apaciguar. El bajón de los decibeles parece ser una llamada de atención, y al 69′, Ueda se inventa un pase de genio para habilitar a un Junya Ito que no perdona en el mano a mano para poner el 3-0… esto ya es goleada.

Y entonces, uno de los momentos más memorables de la noche: la pausa de hidratación. Esta nueva medida de la FIFA ha sido detestada por la mayoría de la afición por “matar el ritmo del partido” y, sobre todo, por convertir los juegos en encuentros de cuatro cuartos con pausas comerciales de por medio. Entendible, yo tampoco era fan…hasta que las viví en el estadio.

Uno de los momentos que más recuerdo en mi vida viendo deportes y que más me hizo desear estar ahí no fue un gol, no fue un touchdown, no fue una canasta sobre la bocina. En los Playoffs de la NFL del 2015, los Patriotas de Nueva Inglaterra recibían a los Cuervos de Baltimore en la Ronda Divisional.

Fue un partidazo dramático (donde, para variar, ganaron Tom Brady y compañía), pero lo más memorable (al menos para mí) no fue eso. La parte más emocionante fue durante una de esas pausas que tanto abundan en el futbol americano, cuando al DJ del Gillette Stadium se le ocurrió poner “Your Love” y, como si fuera su himno nacional, los fans de los ‘Pats’ la cantaron a todo pulmón, enchinando la piel de quien estuviera viendo el juego.

No estuve ese día en Foxborough, pero en Monterrey viví la versión mejorada. Si el tercer gol nipón despertó al estadio, la pausa de hidratación lo puso en estado de éxtasis cuando en las bocinas retumbó “Livin’ On A Prayer” y, por un minuto, el Túnez vs Japón se transformó en un concierto de Bon Jovi, con las 50 mil personas presentes cantando a todo pulmón la historia de Tommy y Gina.

El ánimo estaba en su máximo esplendor para la reanudación del duelo, y acabó siendo un impulso para que Ueda completara su brillante actuación, y marcara el 4-0 definitivo con un cabezazo que acabó techando a tres tunecinos. Baile japonés en Nuevo León.

La salida del recinto no palideció. Alguien tuvo la brillante idea de poner “La Gata Bajo la Lluvia” en una bocina para que decenas de personas hicieran su mejor interpretación de Rocío Dúrcal. Los orientales seguían volando por los aires. Hasta unos suizos que andaban por ahí fueron tratados como celebridades.

En el camino de regreso al hotel, comienza la reflexión. Vivimos en un mundo en el cual parece que ser de países diferentes se vuelve cada vez en un problema mayor. Donde la ideología política se ha convertido en una manera de separar familias. En el que nos estamos acostumbrando cada vez más a los conflictos que a la armonía.

En el Mundial más polarizante de la historia, no todos fueron bienvenidos. Hubo quienes, simplemente por su origen, fueron enviados de regreso. Y, sin embargo, todavía habemos algunos que creemos en aquella mítica frase de Diego Armando Maradona: “la pelota no se mancha”.

Al menos por unas horas, Monterrey fue una fiesta. Nuevo León se convirtió en un sitio de hermandad para mexicanos, japoneses, tunecinos y demás invitados. En un país lleno de problemas y donde la gente está cada vez más dividida… hubo un lugar donde las distinciones se dejaron de lado y se demostró que, como lo reitera la FIFA en la transmisión de cada partido: El Futbol Une al Mundo.

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SSPCE descarta actividad delictiva tras reportes de drones en municipios potosinos

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El secretario Juárez Hernández informó que los sobrevuelos reportados en Tamazunchale, Rayón y la zona metropolitana han resultado ser operaciones autorizadas de empresas o trabajadores

Por: Redacción

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado (SSPCE) informó que los reportes sobre drones detectados en distintos municipios de San Luis Potosí no han estado relacionados, hasta el momento, con actividades delictivas.

El titular de la dependencia, Jesús Juárez Hernández, explicó que la Guardia Civil Estatal ha atendido los avisos ciudadanos recibidos tanto en la Huasteca como en la zona metropolitana, con el objetivo de descartar cualquier riesgo para la seguridad.

“Hemos recibido reportes, no solamente en Tamazunchale, sino inclusive aquí en la zona metropolitana. Hemos acudido siempre a ese tipo de solicitudes y, en la mayoría, creo que en su totalidad, han sido descartados como alguna acción criminal o alguna situación ilegal”, afirmó.

El funcionario señaló que, en la mayoría de los casos, los drones pertenecían a empresas o trabajadores que realizaban labores de medición, supervisión o inspección, aunque en algunos casos no se había informad o previamente sobre esas operaciones, lo que generó preocupación entre la población.

“A veces son los mismos trabajadores o las empresas que no habían avisado que estaban realizando algún trabajo o algún tipo de medición”, explicó.

Respecto a los reportes surgidos recientemente en Tamazunchale y Rayón, Juárez Hernández indicó que no contaba con información específica sobre esos casos, aunque señaló que es común que la Guardia Civil atienda este tipo de llamados para verificar que no exista la participación de grupos delictivos.

Añadió que la regulación del uso de drones corresponde a las autoridades federales, mientras que la función de la SSPCE consiste en responder a los reportes ciudadanos y descartar riesgos para la seguridad pública.

“Nosotros acudimos a los auxilios para descartar que sea algún grupo criminal o alguna banda que quiera estar observando alguna empresa; es una labor de prevención”, puntualizó.

El secretario reiteró que, hasta ahora, las inspecciones realizadas por la corporación no han confirmado el uso de drones con fines ilícitos en los casos reportados en territorio potosino.

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Protección Civil reforzará vigilancia por festejos del Mundial en SLP

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Glorieta Morales y Centro Histórico son puntos donde prevén mayor concentración de aficionados

Por: Redacción

La Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) mantendrá vigilancia y coordinación con autoridades municipales ante las concentraciones de aficionados que suelen registrarse tras los partidos de la Selección Mexicana, especialmente en puntos como la Glorieta Morales y calles del Centro Histórico.

La titular de la dependencia, Nadia Ochoa Limón, informó que durante las transmisiones realizadas en el estadio de Libertad Financiera se ha desplegado un operativo conjunto con elementos de Protección Civil, Guardia Civil Estatal y seguridad privada, el cual ha permitido atender emergencias menores y mantener saldo positivo en los eventos.

Detalló que en el primer encuentro mundialista asistieron más de 10 mil personas sin que se registraran afectaciones relevantes. Para el segundo partido, la afluencia aumentó a 13 mil 500 asistentes y se desplegó un estado de fuerza de aproximadamente 250 elementos entre corporaciones de seguridad y cuerpos de emergencia.

En esa ocasión, únicamente se brindó atención a una persona que sufrió una luxación de rodilla dentro de uno de los baños del recinto, lesión que, según explicó, ya padecía con anterioridad y se agravó tras un movimiento inadecuado. Asimismo, se reportó la desaparición momentánea de un menor de edad, quien fue localizado y entregado a su abuela en menos de diez minutos.

“Esto habla de la preparación que tienen los elementos de seguridad en San Luis Potosí para atender las emergencias”, señaló la funcionaria.

Ochoa Limón adelantó que para el próximo encuentro de la Selección Mexicana se mantendrán los operativos preventivos y la comunicación con las unidades municipales de Protección Civil, debido a que se ha observado un incremento en las celebraciones espontáneas en espacios públicos una vez concluidos los partidos.

La titular de la CEPC reconoció que en festejos anteriores sí se registraron algunos incidentes derivados de concentraciones de personas en vialidades y plazas públicas, situaciones que fueron atendidas principalmente por Protección Civil Municipal.

No obstante, aseguró que la dependencia estatal se mantiene disponible para brindar apoyo en caso de ser requerido y continúa realizando recorridos preventivos en las zonas donde tradicionalmente se reúnen aficionados para celebrar.

“Tenemos que tener más precaución que años anteriores”, advirtió.

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