mayo 10, 2021

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#Si Sostenido

El regreso del clásico | Columna de Andrea Lárraga

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Clásico de la 57

Mosaico de plumas

 

En 1904, Arthur Conan Doyle publicó en The Strange Magazine, uno de sus 56 relatos cortos sobre Sherlock Holmes, “Los seis Napoleones”, el relato hace la primer mención a los “hooligans”, los famosos y violentos aficionados al fútbol inglés. En México llegarían a popularizarse de la mano de Andrés Bustamante con su personaje “El Hooligan” que destruía los escenarios de los programas televisivos mundialistas, causando la risa de los espectadores. Quizá la distancia con los aficionados ingleses o la diferencia racial nos hacía pensar que eso no pasaba en México, quizá en Argentina, pero las barras bravas era una problemática lejana. Eso pensábamos en los noventa o simplemente la poca inmediatez de los medios de comunicación nos mantenían en la burbuja de que el fútbol era un espectáculo familiar. Es en esa misma década que se establecen las primeras barras en la Liga MX, retomando los cánticos argentinos y en algunos casos, la violencia inglesa. Ejemplo de ello son “La Resistencia Albiazul” y “La Guerrilla”, quienes en el encuentro del domingo se enfrentaron dentro y fuera de la cancha.

La rivalidad entre los potosinos y los Gallos del Querétaro se remonta a incluso antes de los años ochenta, con las dos franquicias en la segunda división. Una rivalidad que creció con los años y que siempre se demostró más allá de las canchas. Consolidando así, el clásico de la 57, un clásico muy regional, pero tan pasional como el mismo clásico regio o el tapatío. Sin importar la cantidad de franquicias, los cambios de nombre y colores, la rivalidad se ha mantenido. Eventos como la final del ascenso 2005, donde los Gallos perdieron su boleto a primera división en el Lastras frente al San Luis, marcaría por siempre la rivalidad entre los dos conjuntos. Una rivalidad que hace ver al Lastras como las aficiones de Boca Juniors o Rosario Central, en palabras de los comentaristas de ESPN . Así que, el regreso del clásico, también es el regreso de sus incontables enfrentamientos violentos dentro y fuera de la cancha: en 2004 en la extinta Primera A, los potosinos dirigidos por Carlos Reynoso y los albiazules por Antonio Mohamed terminaron con un total de 11 expulsados. En el 2009, en “La Corregidora”, se registró el uso de gas lacrimógeno para dispersar a las barras al finalizar el encuentro. En 2011, la marcha de los cinco mil, convocada por “La Resistencia”, no permitió la entrada a la ciudad de decenas de autobuses de aficionados auriazules con boleto pagado. Un evento que sin dudas calentaría los ánimos de cientos de potosinos que habían realizado el viaje, aumentando el enojo contra los albiazules. En 2015, con la figura de Ronaldinho, se retomó la rivalidad en la Copa MX, un partido marcado por la invasión de los potosinos a la cancha, quizá sólo por el autógrafo del brasileño.

El clásico del centro siempre estará marcado por la poca capacidad de sus aficionados por comprender que solo se trata de un partido. Sí, lleno de pasión, lucha y honor, lo cual es válido dentro del futbol. Pues en noventa minutos se dejan en el estadio un cúmulo de emociones incontables que sin duda se deben expresar, pero no en contra de los aficionados. Sin importar los colores de la camiseta son seguidores del deporte y la pasión que conlleva. Los hechos del fin de semana demuestran que un ciento de personas pueden poner en riesgo a más de 19 mil. Poco importan los operativos de las autoridades mientras se siga sin comprender que el deporte es tan solo un espectáculo y una profesión como cualquier otra.

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Todavía no impriman las boletas | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

Espere señor impresor que aún la nave del olvido no ha partido. Para las próximas 24 horas la elección potosina puede tomar un nuevo rumbo con nuevos protagonistas.

Las incertidumbres florecen con el anuncio de la Unidad de Fiscalización del INE, la misma que quitó la candidatura a Raúl Morón y a Félix Salgado Macedonio en Michoacán y Guerrero respectivamente, ha puesto en la mesa la posibilidad de retirar también su condición de candidata a Mónica Liliana Rangel Martinez, la hasta hoy abanderada potosina y además por las mismas razones.

Si el Consejo General del INE toma el mismo criterio (que debería de acuerdo a una cosita que se llama jurisprudencia) con Mónica que con Felix y Raúl, para hoy jueves por la tarde noche, la ex secretaría de salud estaría perdiendo su lugar en la boleta electoral.

Pero hay más, Culto Público, también en las próximas horas el Supremo Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, última e inapelable instancia, estaría determinando si Xavier Nava puede o no estar en condiciones legítimas de reelegirse como alcalde ahora postulado por Morena.

Ambas situaciones abren posibilidades poco exploradas por inverosímiles y prácticamente impensables en el cálculo político de apenas unos meses. El tablero se mueve con 31 días de anticipación para la votación.

Xavier se puede quedar sin candidatura a la alcaldía por no cumplir el requisito de ser postulado por el mismo partido político que lo llevó al poder en primera ocasión y por participar en dos procesos internos al mismo tiempo con partidos distintos.

Si bien la Sala Superior de Monterrey, con voto dividido, le regresó sus derechos de candidato, en la tercera y última instancia, el apego al texto constitucional debe privilegiarse por encima de la interpretación muy endeble de la ambigua renuncia a la militancia.

Es decir que Xavier, en pocas horas, una vez más, corre el riesgo de quedarse fuera de la boleta municipal, sin embargo, ante la propuesta de la Unidad de Fiscalización de sancionar a Mónica Liliana Rangel con retirarle la candidatura, la coyuntura podría permitir a Nava Palacios colarse a la boleta en la que quiso estar desde el inicio: rumbo a la gubernatura.

Si a Mónica le quitan la nominación, asunto muy probable si el Consejo General del INE aplica los mismos criterios que aplicó con Salgado y Morón, Morena tendría 48 horas para sustituir a su candidato, que podría ser varón porque en Guerrero cambiaron de género a mujer al otorgar la candidatura a Evelyn Salgado, por lo que los equilibrios de género estarían a salvo.

Si el STEPJF baja a Nava, es porque este estaría impedido de repetir como alcalde, pero nada le prohíbe ni a él ni al partido que se convierta en el candidato sustituto de Rangel Martínez.

Morena tendría que dejar la candidatura de la capital a alguien más, nombre que sería irrelevante pues en la práctica estarían abandonando la idea de ganar San Luis a cambio de la apuesta mayor que es la de suceder a Juan Manuel Carreras.

Mónica, aunque lo niegue, hizo precampaña y está comprobado y registrado. Por miles de entrevistas con Carlos Loret en las que lo desmienta y por docenas de comunicados nocturnos en los que insista en que su candidatura está firme, la doctora no presento reporte de gastos de ese periodo, y lo que es más absurdo aún, es que asegure que no se había siquiera separado del cargo en el periodo de precampañas.

¿El escenario es posible? Sí. ¿Probable? Quién sabe. Morena podría muy bien echar mano de Juan Ramiro Robledo Ruíz para sustituir a Rangel y dejar a Xavier Nava a su suerte de lo que decida el Tribunal Electoral.

Nava podría incluso no perder su condición de candidato a la alcaldía si los magistrados de la tercera instancia se lo permiten y hasta Mónica, en un asunto que sería de locura para Morena y sus dirigentes, podría ser juzgada en forma distinta a la de sus símiles de Guerrero y Michoacán.

Mientras tanto, yo no apretaba el “control + P” de la maquinaria de impresión de las boletas potosinas. Sea cual sea el resultado, el viento enrarecido arrecia para San Luis Potosí y la elección potosina, asomada ya a la vuelta de la esquina está en “ascuas” como diría mi enferma abuela.

En cualquier caso, la cercanía de la contienda parece dejar a cualquiera con tiempo insuficiente en todos los escenarios, Mónica se ve lejos de remontar, Xavier se ve lejos de poder ampliar su campaña a 58 municipios en tres semanas y Juan Ramiro Robledo (otro de los posibles bateadores emergentes) tendría una cruzada tan cuesta arriba que hasta sería difícil pensar en que acepte semejante empresa destinada al fracaso.

¿Pero qué mas da, Culto Público? Si en este San Luis Potosí, el más panista es candidato del PRI, la más priista es de Morena, el grupo más Fifí y anti-4T hoy corea “es un honor estar con Obrador” cuando hace unos meses tildaban públicamente al partido del presidente y sus aliados de “porquería” y el Tecmol piensa que gana votos dando vueltas gratis a niños en su helicóptero…(pfff).

En este mundo tan bizarro, ya nada más nos falta ver que el Mijis se afilie al PAN y el Gabo Salazar regrese lo que les bailó a sus clientes.

En fin, que estamos a unas horas de conocer el desenlace de otro embrollo morenista, quizás el último antes de preguntarnos: ¿Quién se lleva la elección? ¿Pollo u Octavio? A los de Morena pues ahí nos avisan cuando terminen sus impugnaciones y se pongan de acuerdo ¿no?

Hasta saber certezas de ambos casos, no me platiquen más, que quiero imaginar que no existe el pasado… (Ah no, esa es de Garrido pero me vino a la cabeza y me salió por los ojos).

¡Hasta la próxima!

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Menos del 30% de las personas que dedican a la investigación son mujeres

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Algunas cifras a propósito del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia

Por: Itzel Márquez

Este jueves 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, por lo que es un momento oportuno para hacer una pausa y reflexionar sobre la brecha social que aún existe en la ciencia por temas de género, a pesar de que cada vez son más los espacios ocupados por mujeres.

La conmemoración se remonta seis años atrás, al 22 de diciembre de 2015, fecha en la cual la Asamblea General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) estableció para reconocer el papel tan importante de las niñas y mujeres en ciencia y tecnología.

En pleno 2021 la desigualdad por razones de género sigue imperando en el mundo y en todos los ámbitos, la ciencia no es la excepción, pues actualmente menos del 30% de las personas que se dedican a la investigación son mujeres. La UNESCO también calcula que solo el 30% de estudiantes mujeres en nivel superior eligen desarrollarse en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, en todo el mundo solo el 3% de la matrícula corresponde a mujeres en tecnología, información y comunicaciones, ciencias naturales, matemáticas y estadísticas 5%, mientras que ingeniería, manufactura y construcción 8%.

Otros números preocupantes en este tema son los referidos por: Carmen Fenoll, investigadora y presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), quien anota que en los libros de secundaria son menos del 8% los referentes de mujeres científicas, lo cual hace que se identifique la ciencia como una actividad masculina; además, desde 1901 hasta 2020, los premios Nobel se han otorgado solo 58 a mujeres (la mitad de estos por actividades en la ciencia), frente a 876 recogidos por hombres.

Este 2021, sin dejar de lado la contingencia sanitaria que se vive en el mundo, el lema es “Las mujeres científicas, líderes en la lucha contra el COVID” y desde la UNESCO se plantea un evento virtual, en el cual participen científicas que han estado al tanto del Covid-19 desde su inicio hasta la fecha.

En este sentido, en México un grupo de siete mujeres científicas, se han dado a la tarea de investigar el covid-19 y sus efectos a largo plazo: Talia Wegman, Sandra López, Carol Perelman, Rosalinda Sepúlveda, Paulina Rebolledo, Angélica Cuapio y Sonia Villapol; los resultados de su investigación fueron presentados el pasado 30 de enero.

ALGUNAS MUJERES Y SUS APORTACIONES EN LA CIENCIA

Marie Curie: primera mujer reconocida con un Premio Nobel en Física y Química, reconociendo su trabajo en la ciencia.

Margherita Sarrocchi: filósofa y poeta; intercambió ideas con Galileo Galilei.

Helia Bravo: primera bióloga en México, especialista en cactáceas; fue fundadora del jardín botánico de la UNAM.

Nubia Muñoz: epidemióloga en el Centro Internacional de Estudios Sobre Cáncer de Colombia, fue nominada al premio Nobel por descubrir el virus del papiloma humano como principal causa del cáncer del papiloma humano.

Kathrin Barboza: originaria de Bolivia, bióloga y especialista en murciélagos; ha estudiado a la bioacústica de los murciélagos y su importancia en los ecosistemas.

Sandra Díaz: ganó el premio de Asturias por sus aportes en ecología, recibió el título como “guardiana de la biodiversidad” por la revista Nature.

María Teresa Ruíz: primera astrónoma chilena, así como la primer mujer en recibir el premio Nacional de Ciencias Exactas.
Marie Tharp: realizó los primeros mapas de los suelos oceánicos.

Flora de Pablo: doctora en biología molecular que lucha por la reivindicación de la mujer en la ciencia, con la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas.

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San Vicente y la hiperactiva | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Durante mucho tiempo abrigué por la gente que se dormía temprano una sincera antipatía. ¿Cómo dormir cuando se podía leer? No sé por qué, pero me daba la impresión de que estas personas se cuidaban a sí mismas demasiado. Cuidaban su vista, cuidaban su sueño, cuidaban su salud, pero no hacían nada más. ¿Y no era necesario hacer algo más?

Por si fuera poco, en aquel entonces hasta elaboré para mi uso personal una tipología gracias a la cual me era posible clasificar en grados y jerarquías a estos durmientes odiosos. En la cúspide, naturalmente, se encontraba el «durmiente tacaño», es decir, aquel que se iba pronto a la cama para no gastar luz eléctrica, energía o palabras. Pues, ¿por qué se iba a dormir tan pronto si no para ahorrarse un rato de televisión, un momento de reflexión, o una hora de conversación? Los durmientes de esta especie me causaban horror. Eran metódicos, aburridos y, sobre todo, avaros. Ignoraba qué relación había entre el durmiente precoz y el amor al dinero, pero me parecía que, de una manera secreta, misteriosa, tal relación existía. ¿Y no se ha fijado usted que los avaros hablan siempre susurrando, como si conspiraran? ¡Es que su vida es toda una conspiración!

Hoy las cosas han cambiado. La tipología se ha hecho menos rígida, y aunque sigo viendo con recelo a los que a las diez de la noche ya andan por el quinto sueño, pienso que apagar la luz a cierta hora es algo que exige grandes dosis de autodominio y de humildad. «Se necesita fe para dormirse, para comenzar cualquier tarea», escribió Erich Fromm en El arte de amar. ¿Fe para dormirse? Sí.

A menudo me descubro a mí mismo buscando por la noche cosas en qué ocuparme para no dormir. Empiezo a leer un libro, lo cierro, tomo una hoja de papel, escribo, cancelo párrafos, los rehago y vuelta a abrir el libro apenas dejado hace un momento: un círculo vicioso que conforme pasa el tiempo se vicia cada vez más. Y el tictac del reloj siempre allí, anunciándome el lento transcurrir de las horas. ¿Ansiedad? Tal vez, aunque no estoy muy seguro. ¿Miedo a la oscuridad? ¡Nada de eso! Quizá sea orgullo, pero orgullo de una especie muy particular.

Mi tenacidad es muy parecida a la de aquel que sabe que quizá mañana ya no estará y necesita apresurarse. ¿Falta de confianza? Pudiera ser, pues dormir exige confianza en la vida y, sobre todo, en Dios. «En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú, Señor, me haces vivir tranquilo», cantaba el salmista lleno de tranquilidad (Salmo 5, 1): es la confianza del que cree que si Dios le ha dado vida, no tiene por qué no seguir dándosela mañana, pasado mañana e incluso la semana entrante. «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto al Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo Israel» (Lucas 2,29-32): he aquí la oración del justo, es decir, del hombre que ha tratado de hacer las cosas lo mejor que podía. También es la plegaria con que la Iglesia manda a sus hijos a la cama en la oración de Completas, pues si bien es cierto que son las palabras de un anciano, de Simeón, bien pudieran ser también las de uno que se dispone a cerrar los ojos y a decir adiós al día que termina.

¡Apagar la luz! ¡Qué difícil resulta a veces ejecutar este acto que debiera ser el más sencillo! Atlas deja, aunque sólo sea por unas horas, el mundo a sus pies; Sísifo suelta la piedra y deja que ruede, pues ya irá mañana por ella al pie de la montaña; Tántalo olvida sus suplicios y su sed; Damocles cierra los ojos para no ver la espada que pende sobre su cabeza. Todo queda en un estado como de suspenso. El cuerpo se abandona; los puños se abren, relajados; la respiración adquiere su ritmo natural; los músculos se distienden y los ojos se cierran, abandonándose a la contemplación de una nada reparadora.

Aunque debamos concluir lo antes posible cuanto traemos entre manos, es necesario dormir y atrevernos a apagar la luz. El que no duerme nunca, pronto irá a dormirse para siempre, pero lejos de su cuarto, a otro lugar. Hay que hacer las cosas con la confianza de quien sabe que mañana, si Dios quiere, podrá terminarlas si quedaron incompletas, o rehacerlas si le salieron mal. Mañana, hoy ya no.

Cuánta razón hay en las palabras con que San Vicente de Paúl (1581-1660) amonestaba a una hiperactiva amiga suya: «Cuando gocéis de buena salud –le decía-, tened cuidado de conservarla por amor de Nuestro Señor y de vuestros pobres miembros, y cuidaos de no hacer demasiado. Es una astucia del diablo para engañar a las buenas almas el incitarlas a hacer más de lo que pueden con el fin de que más tarde nada puedan hacer. En cambio, el Espíritu de Dios invita dulcemente a hacer el bien que razonablemente se puede hacer con el fin de que lo hagamos perseverante y largamente».

Sí, hacer demasiado puede ser nefasto: una tentación del demonio. Hace tiempo, por ejemplo, me dije a mí mismo: «Mis feligreses tienen derecho a saberse el número de mi teléfono celular, pues nadie sabe a qué hora del día o de la noche podrán necesitarme». ¿Qué más generoso que estar a disposición de todos las veinticuatro horas del día? Y di a conocer mi número en una hoja volante. Pero una noche –eran alrededor de las 3 de la madrugada- alguien me habló para decirme: «Hola, padre». Yo pensé que se trataba de un moribundo, o tal vez de un enfermo grave, pero no era así.

-¿Sabe? –me dijo la voz-, como no puedo dormir, he pensado hablarle a usted. ¿Cómo está? ¿Le fue bien hoy? ¿Qué hará más tarde?

Yo quería matar a ese cretino. Pero de nada valía lamentarme: el culpable, por lo menos de esto, era yo mismo.
El diablo –tal es la idea de San Vicente- quiere que nos quememos antes de tiempo. Pues bien, no hay que darle gusto. Una vez hecho lo que se ha podido, hay que apagar la luz. Y también, de ser posible, nuestro teléfono celular. Buenas noches.

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