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El primer profesor de física en San Luis Potosí | J.R. Martínez/Dr. Flash

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El primer profesor de física en la enseñanza superior en San Luis Potosí, por extraño que parezca, sería el abogado Ignacio Aguilar y Marocho, este licenciado impartiría en el Colegio Guadalupano Potosino las cátedras de geografía, astronomía y física sin remuneración alguna.

La presencia de licenciados en el desarrollo de la formación en física, es un acontecimiento recurrente en el país, principalmente en el siglo XIX, su actuación en general fue destacada, y pueden mencionarse muchos ejemplos de personajes a lo largo y ancho del país. En particular, Eduardo Prado que escribiera un libro de física con el título de “Mecánica analítica”, con métodos muy actualizados para la época y de un nivel notable; Prado es considerado uno de los científicos brillantes de México por la comisión francesa que evaluó la ciencia en México a principios del siglo XX. Entre los personajes que menciona de manera muy especial, en el reporte, se encuentra además de Eduardo Prado, Manuel Andrés del Río y el potosino Valentín Gama. Eduardo Prado, abogado que enseñara física en el Colegio Militar y en la Escuela Nacional Preparatoria, de donde egresó, recibió junto a Valentín Gama el nombramiento de Doctor Ex Oficio en la inauguración de la Universidad Nacional de México en 1910.

Otro par de casos de licenciados que incursionaron en las ciencias, lo son Melchor Ocampo, compañero de Aguilar y Marocho en el Colegio Seminario de Morelia y el también compañero de Aguilar y Marocho, Manuel Diez de Bonilla, Ministro igual que Aguilar en el gobierno de Antonio López de Santa Anna, que al derrocamiento de su gobierno el pueblo enardecido atacó su casa destruyendo sus pertenencias, entre ellas un gabinete de física que tenía en su casa.

Ignacio Aguilar y Marocho nació en Valladolid, hoy Morelia, el 15 de septiembre de 1813. La escasez de escuelas públicas dotadas por el gobierno propició que estudiara las primeras letras en una escuela particular. En 1825 inició su carrera literaria en el Colegio Seminario. De 1825 a 1831 estudió gramática latina, lógica, metafísica, ética, matemáticas y física, destacándose como un alumno sobresaliente en todas ellas. En 1833 era catedrático de lengua española, enseñada por primera vez en aquel establecimiento. En 1834 abrió un curso de filosofía que concluyó en 1836, presentando discípulos muy aprovechados en las materias que enseñó. De 1837 a 1838 enseñó en Morelia matemáticas, física y geografía a otros discípulos que también fueron aprovechados y de 1839 a 1841 fue catedrático de jurisprudencia civil. Por ese tiempo Aguilar y Marocho combinaba el cultivo de las letras haciéndose conocer en público por algunas poesías líricas, con los temas de ciencias y en particular la física y matemáticas y, por supuesto su desempeño en el bufete en el ejercicio de la abogacía; lo que a principios de la década de los cuarenta decimonónicos lo llevó a San Luis Potosí, en donde al poco tiempo se incorporó como catedrático en el Colegio Guadalupano Josefino, donde aprovechando su presencia se reabría la cátedra de física. Esta actividad la realizaba de manera alterna con los trabajos en su bufete bastante acreditado y concurrido donde atendía asuntos forenses. Al parecer las cátedras que impartía no eran sufragadas. En este periodo se casó con la matehualense Josefa Aguirre quien posteriormente en la época del Segundo Imperio figurara como Dama de Palacio de la Emperatriz Carlota

Aguilar y Morocho fue miembro de la Sociedad de Geografía y Estadística y ocupó la silla número doce como miembro correspondiente de la Academia de la Lengua Española. Su aportación a la vida académica y cultural del país, así como su participación en la formación de generaciones en temas científicos ha quedado de cierta forma relegada, en parte por su vocación conservadora e imperialista. Formó parte de la comisión de diez personas que fuera a Miramar a fin de presentar a Maximiliano los títulos de su elección. Habiendo aceptado el príncipe Maximiliano la corona imperial, nombró a Aguilar y Marocho para que fuese a Roma como plenipotenciario del Imperio, y durante el periodo que duró en activo el Segundo Imperio ocupó diversos puestos diplomáticos en el extranjero como representante del imperio mexicano.

Sirva este artículo para difundir su labor como pionero en la enseñanza de la física en San Luis y su papel en el desarrollo de las instituciones que precedieron a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

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