#Si SostenidoVoluta

El precipicio | Columna de León García Lam

VOLUTA VI.

 

El proverbio

George Bernad Shaw fue un gran escritor irlandés de principios del siglo XX. Fue el primero en ganar el Premio Nobel y un Óscar al Mejor Guión por su obra Pigmalión (primero en teatro, luego adaptada al cine). G.B. Shaw fue además un activista por los derechos políticos de Irlanda frente al Reino Unido y sintió una atracción política hacia los gobiernos totalitarios comunistas y fascistas como los de Stalin, Mussolini y Hitler. Lo de menos era la izquierda o la derecha, lo suyo era el totalitarismo. Justificó atrocidades y al final de su vida guardó silencio. Nos dejó esta frase:

El arte de gobernar consiste en la organización de la idolatría.

The art of goverment is the organisation of idolatry

 

El pronóstico

Escenario: Mirada aérea que muestra cómo un vehículo color rojo se dirige a toda velocidad, dando tumbos y echando humo y polvo por un páramo desierto sin carretera ni camino de por medio. En el horizonte próximo se distingue un vacío.

–¡Nos vamos a matar! –Gritó ella, enterrando las uñas en el asiento y cerrando los ojos y echando la cabeza a un lado, como para no ver los últimos metros de tierra, antes del desfiladero.

–No. –Contestó él. Pero te encantaría que estrellara el coche ¿no es así? Yo sé que te gustaría que nos estrellara, pero no se te va a hacer. Al anterior chofer no le decías nada, pero a mí… ¡A mí! El más atacado de todos los que hemos conducido este vehículo: desde antes de subirnos ya estabas en tu plan: que si revisé el aceite, que si le puse agua al radiador… y todas esas tonterías de neoliberales… ¡ora resulta que eres especialista automotriz, a todo le sabes tú! ¿A poco quieres regresar con ese mecánico que te robaba gasolina y te ponía piezas viejas por nuevas: ¡puro frijol con garbanzo! ¿Qué era especialista en mecánica? ¡Especialista en robar! Pero ahora sí, te quejas de mí porque te dejo hablar, gracias a mí tienes libertad para ponerte así toda histérica. ¿Sabes? Muerdes la mano que te quitó el bozal… ahora sales con que el otro mecánico te dijo que había que revisar los frenos…. Qui hibia qui rivisir lis frinis… te lo dijo para no perder sus privilegios y todo el dinero que te robaba… ¡Pues sí frena, fíjate! Si no frena es porque no quiero que frene. ¿No ves que ese tipo es conservador y nada más te estaba sacando dinero? Nunca pudo arreglarte este coche bien ¿A poco te hacía el trabajo gratis? Puro ladrón. En cambio, yo… mira yo me bajé el sueldo, no te cobro tanto. Luego, te diste cuenta, que en vez de que te cobraran la caseta ¡oye, eso también es un robo!, agarré este camino de terracería que te salió gratis: nomás te pregunto ¿cuándo te había salido gratis? Incluso pagando la suspensión por los baches y la vulcanizadora no vas a pagar tanto como el que te roban esos sepulcros blanqueados y vamos a llegar antes. ¡Nombre, si te robaban millones!, todo porque te llevo con mis amigos que te cobran más barato. ¡De verdad que eres malagradecida y no tienes memoria! Bueno, mira, ya en serio ¡tan bien que íbamos!, y nos aparece esto que se ve aquí como un precipicio, pero así se ve… abajo hay carretera, pero verás cómo a esta bajada le venimos como anillo al dedo…

 

El poema

El poeta de la patria, Ramón López Velarde, escribió:

 

Como la sota moza, Patria mía,

en piso de metal, vives al día,

de milagros, como la lotería.

Tu imagen, el Palacio Nacional,

 con tu misma grandeza y con tu igual

estatura de niño y de dedal.

 

Extracto de la Suave Patria.

 

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