Ciudad
El Plan del Centro de Población de San Luis Potosí se va a caer
Regidores ven conflicto de intereses para beneficiar a constructores relacionados con el alcalde Xavier Nava, por lo que acabarían por rechazarlo
Por: Ana G Silva
En los próximos días, el Cabildo de San Luis Potosí votará el Plan de Centro de Población elaborado por el Instituto Municipal de Planeación (Implan) para la capital potosina, el cual ya ha generado inconformidad entre varios actores políticos debido a que presenta al menos dos conflictos de intereses importantes, ya que da luz verde a dos proyectos inmobiliarios polémicos: uno que se construiría en los terrenos de Minera México, empresa de la que es abogado Horacio Sánchez Unzueta, tío del alcalde Xavier Nava, y otro en los terrenos de San José de Buenavista, de este son socios el padre y el tío de Pablo Zendejas, secretario particular del presidente municipal.
Los regidores y regidoras del Cabildo serán los encargados de avalar o rechazar este plan que va a definir la vida en la capital potosina para las próximas décadas, por ello, La Orquesta se anticipó a la votación y cuestionó al cuerpo edilicio sobre el sentido de su voto y todo indica que el Xavier Nava no logrará cumplir las ambiciones de los empresarios, pues requiere al menos dos terceras partes de los votos a favor.
Eloy Franklin, regidor por el Partido Verde, destacó que en dicho plan se ve “un conflicto de intereses, ya vemos cómo desde comunicación social del Ayuntamiento buscan que esta información no salga, es preocupante porque nadie sabe qué está pasando o tienen información errada”.
Franklin dijo que uno de los detalles más importantes es que no se respeta a los ejidatarios de estas áreas o no se dota de todos los servicios:
“En San Luis Potosí no hay agua y cómo pretendes llevarla si no hay en otras colonias. También está la cuestión de la seguridad, si no puedes darla al resto de la ciudad cómo le vas a hacer ahí”.
El regidor del Partido Verde adelantó que los proyectos son “un completo abuso por despojar a los ejidatarios y la consulta ciudadana fue amañada”.
Ana Pineda (Partido Verde) opinó que el plan tiene irregularidades que se han presentado en todo el proceso desde la consulta a la ciudadanía:
“Querían cumplir con los intereses que tienen con los dueños de las inmobiliarias y sacar un proyecto que le va a beneficiar al alcalde rumbo al 2021, con su secretario particular y con su familia, solo tres personas serán beneficiadas”.
La regidora dijo que existe un conflicto de intereses y acuerdos que hizo Nava Palacios políticamente con estos personajes:
“Dan por hecho, que San José de Buenavista se va a aprobar, ellos ya han tenido acercamientos con gente de Capulines y San José, tratado de que ellos no se opongan a este proyecto, según llevando mejoras como pavimentaciones, pero algo que nos extraña es que Interapas hizo un convenio con el municipio de Mexquitic, están moviendo todas las piezas para que este proyecto se consolide”.
En cuanto a dicho convenio, refirió que Interapas prometió llevar agua a fraccionamientos que están en la periferia de Mexquitic, cuando solo ha cubierto la zona Metropolitana: “Lejos de ayudar a esta gente, el proyecto está encaminado a llevar la infraestructura hidráulica a San José de Buenavista”.
Fuentes consultadas por La Orquesta, al interior de la dirigencia estatal del PAN, confirmaron que la mayoría de sus regidores también votarán en contra el proyecto impulsado por el alcalde, entre ellos Dulce Karina Benavides, Christian Iván Azuara y Verónica Rodríguez. Mientras que los votos de Jaime Uriel Waldo y Alfredo Lujambio serían a favor. Este último argumentó que le parece adecuado y “cumple con la premisa de mejorar la ciudad, además plasma y logra proyectar lo que ambicionamos como ciudadanos, con mejora de mecanismos de traslados, medio ambiente y de calidad de vida”.
Acerca de los señalamiento del conflicto de interés, Lujambio apuntó: “no hay incongruencias, hay innovaciones, mejoras y cambios, que vienen a generar un mejor tipo de ciudad que en algunos casos en algunos particulares vienen a generar cambios que no les convenía, como quienes querían que un camino secundario se hiciera comercial; y otros desarrolladores que hubieran querido ver cientos de hectáreas como urbanizables, pero no va a coincidir con el plan”.
Sobre los casos específicos de de Horacio Sánchez y Pablo Zendajas, apuntó: “no hay conflictos, y Horacio Sánchez está facultado para trabajar donde desee y nunca ha habido un conflicto de intereses y se ha manejado conforme a derechos, en cuanto al caso del secretario tampoco hay, porque todo eso data de años atrás y no ha tenido inferencia del Implan o de lo técnicos que han evaluado toda las alternativas y todos los proyectos fueron presentados a la ciudadanía. No veo por qué Pablo Zendejas debería renunciar a su cargo antes de la votación”.
Armando Navarro, regidor de Morena, dijo que aún se encuentra analizando el plan, pero acotó que este si este plantea algo incorrecto lo rechazará:
“El plan busca el desarrollo y hay que detectar para dónde va, que se aboque a una región donde sí se necesita y si no es así y hay intereses, pues hay formas que se evite eso”.
El regidor dijo que considera que los proyectos de la Minera México y San José de Buenavista tienen que ser valorados, y crear un consenso con los comuneros para que “la decisión sea tomada con un gobierno democrático”.
La otra representante de Morena, Alma Mireya Cerino Zapata, también votaría en contra del plan, según han adelantado fuentes al interior del partido: “debe apegarse a la premisa del presidente López Obrador que es defender las áreas ecológicas protegidas”.
En suma serían los dos ediles del Morena se opondrían, al menos tres del Partido Verde y al menos tres del PAN, impediría que el proyecto tuviera mayoría, por lo que sería devuelto al Implan.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Semarnat podría echar abajo el Plan del Centro de Población de SLP
Ciudad
En próximos días se lanzará la convocatoria para licitación de Vía Alterna: Seduvop
La segunda parte de esta obra abarcará alrededor de 5.5 kilómetros, desde el Eje 122 hasta el Eje 140
Por: Redacción
Isabel Leticia Vargas Tinajero, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), aseguró que en los próximos días se lanzará oficialmente la convocatoria para la licitación de la nueva sección de la vía alterna en Zona Industrial.
Explicó que la obra abarcará alrededor de 5.5 kilómetros, aunque no quiso revelar los detalles económicos de su ejecución, comentando que al ser una licitación pública, no puede dar muchos detalles hasta que se concrete.
Esta parte del proyecto irá desde el Eje 122 hasta el Eje 140, complementando el primer tramo que fue inaugurado a mediados del año pasado, el cual va desde Prolongación Avenida Juárez hasta el Eje 122.
La segunda etapa ha estado contemplada desde el inicio de las obras, y tras obtener los permisos ambientales y legales correspondientes, ya se va a poder llevar a cabo.
El objetivo de estos trabajos es agilizar el tráfico en la Carretera 57, beneficiando tanto a la iniciativa privada como a los trabajadores que todos los días recorren ese trayecto.
También lee: Denuncia Seduvop vandalismo en el Circuito Potosí
Ciudad
Denuncia Seduvop vandalismo en el Circuito Potosí
La titular Leticia Vargas Tinajero señaló que se están volviendo frecuentes los daños a las instalaciones eléctricas
Por: Redacción
Isabel Leticia Vargas Tinajero, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), denunció el vandalismo que efectúan algunas personas en el Circuito Potosí, principalmente, dañando la infraestructura eléctrica.
Explicó que esta vialidad es donde más apagones tienen en cuestión del alumbrado, lo que atribuyen en buena parte a las personas que cortan cables por estas prácticas vandálicas.
Indicó que además de las afectaciones que se generan a los vehículos por la falta de iluminación, también tienen un impacto en las finanzas estatales a la hora de tener que subsanar las reparaciones.
La secretaria explicó que además de los daños intencionados, ocurren múltiples accidentes viales que también dañan los postes de luz, y acaban perjudicando el estado del periférico.
Añadió que cuentan con una cuadrilla que se encarga a reparar los desperfectos que tienen en este y en los diferentes circuitos viales de la ciudad, con el fin de contener los daños a la brevedad posible.
También lee: Amparos mantienen detenidas obras en Morales y Río Santiago: Seduvop
Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Tercera parte.
El caos legal silencioso, la ley invisible y la abuela que tiene la última palabra
«Te amo, ¡oh capital infame! […] por lo mismo que eres vieja y terrible, te adoro.»
Charles Baudelaire, Las flores del mal
Por: Jorge Saldaña
Baudelaire amaba a París por todo aquello que la afeaba. Por su vejez, por su horror, por su escándalo cotidiano. La nuestra es una ciudad menor en escala, pero la lógica del afecto es la misma: amamos a San Luis no a pesar de su desorden onomástico, sino, en parte, gracias a él. Lo que sigue, sin embargo, es la cara administrativa de ese amor: lo que se cae cuando una placa equivocada se enfrenta a un trámite real. Lo que dice la ley y lo que dice la placa
El Reglamento de Construcciones del Municipio de San Luis Potosí, en su artículo 21, establece con esa solemnidad que tienen los reglamentos cuando saben que nadie los lee:
«Solo el Cabildo del Ayuntamiento determinará el nombre oficial de las vías públicas, parques, jardines, plazas y espacios abiertos.»
Solo el Cabildo. No la costumbre, no el vecino, no la imprenta de la esquina. Y, sin embargo, basta con caminar tres cuadras desde el centro para entender que la ley vive en una ciudad y las placas en otra. La Dirección General de Catastro, Desarrollo Urbano y Nuevos Proyectos del Ayuntamiento es la dependencia encargada de validar la nomenclatura municipal. Recibe solicitudes de nuevas calles en fraccionamientos y dictamina la adopción de nombres a través del Cabildo. Para el centro histórico, sus mapas se actualizan periódicamente; pero la mayoría de las placas físicas son anteriores a estos registros. Hay un acuerdo tácito de no tocar las placas patrimoniales, aunque sean contradictorias. Es decir: se prefiere el caos pintoresco al orden uniforme.
La cadena de consecuencias
¿Qué se cae cuando una placa no coincide con otra? Se cae más de lo que parece. Pongámoslo en lista, que para eso sirven las listas:
Domicilios fiscales: el SAT y la Secretaría de Finanzas estatal exigen una dirección homologada. Si la escritura dice «Calle del Gral. Ignacio Zaragoza» y el recibo predial dice «CALLE ZARAGOZA», hay quien ha tenido que pelear, papel en mano, para acreditar que es la misma puerta.
Catastro municipal e INEGI: el INEGI integra la información catastral y de vialidades al Marco Geoestadístico Nacional, pero trabaja con lo que los municipios le reportan. Si el municipio no reporta los conflictos, el INEGI los reproduce. La cartografía oficial trabaja con la nomenclatura ratificada por Cabildo; la realidad urbana trabaja con la placa que el albañil colocó en 1978. Cuando los dos no coinciden, gana el papel —pero pierde el ciudadano.
Mapas digitales y Google Maps: el algoritmo es generoso pero literal. Si un usuario reporta «Av. Carranza» y otro «Venustiano Carranza», el sistema duplica entradas y el restaurante de la esquina aparece en dos lugares distintos. Las navegaciones GPS toman la nomenclatura del mapa base —no la de la placa física—, y tendremos al turista buscando en una calle un nombre que solo existe en la pantalla.
Servicios de emergencia: una ambulancia que recibe «Calle Aldama» tiene que adivinar si va al tramo que en los planos antiguos era Mica, el que era Real Caja en 1806, o el que se llamó La Moneda en 1860.
Mensajería y comercio electrónico: DHL, Estafeta y FedEx han hecho sus propios diccionarios internos para traducir entre la dirección que el cliente escribió y la dirección que el repartidor encontrará. Es un esfuerzo privado para resolver un desorden público.
Escrituras y notarías: los notarios potosinos saben de memoria cuáles fincas tienen dirección «antigua» y «nueva», y redactan con prudencia: «la finca marcada con el número X de la calle Z, antes calle W». Es un seguro contra litigios, pero también es una confesión: la ciudad no está de acuerdo consigo misma.
Constantino Méndez lo llamó, con frase exacta, una afectación al «derecho a la certidumbre del domicilio». No es una expresión menor. Es, en el fondo, el derecho a estar en algún lado. A que el Estado sepa dónde encontrarte para entregarte un oficio, una multa o una buena noticia. Y ese derecho, en el centro histórico potosino, depende todavía de qué placa te tocó en la suerte de tu cuadra.
La ley que casi nadie ha visto
Hay un dato que conviene introducir aquí, en este punto del reportaje, porque le da la vuelta a la serie histórica. El problema de la nomenclatura aquí expuesto no solo ha tenido respuesta legislativa, sino que ha sido aprobada. Existe la ley. Se publicó. Está vigente. Y la ciudad, sin embargo, sigue caminando como si no se hubiera enterado.
Además la cuenta quien la firmó, el ciudadano Martín Juárez Córdoba, hoy director de Cultura Municipal de San Luis Potosí, y ex diputado local en la LXII Legislatura. Desde esa silla, en febrero de 2020, presentó, junto con Constantino Méndez Ponce —el mismo cronista cuyo estudio sobre las inconsistencias de las placas hemos citado a lo largo de estas tres entregas—, una iniciativa para reformar y adicionar diversos artículos de la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado. La iniciativa hacía exactamente lo que el sentido común sugería: definir jurídicamente qué es la nomenclatura de las calles, homologar la información que deben contener las placas y sujetar a regulación municipal a quien las instale, modifique o retire.
La iniciativa caminó. Fue dictaminada, votada favorablemente en el Pleno y publicada en el Periódico Oficial del Estado «Plan de San Luis» el 16 de julio de 2020 como Decreto 0689. Desde entonces, la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado contiene cuatro modificaciones que, leídas juntas, son la respuesta jurídica más completa que se ha dado al problema potosino de las placas: el artículo 3° suma la fracción XXXVII e incorpora, como propósito explícito del ordenamiento territorial, «la homologación de la información que deben contener las placas de la nomenclatura de las vialidades»; el artículo 4° suma la fracción CI con la definición misma de placa de nomenclatura; el artículo 8° suma la fracción V, que sujeta a la ley a quien instale, modifique o retire una placa oficial; y el artículo 330 reforma su fracción X para exigir, en todo fraccionamiento nuevo, placas de nomenclatura, señalamiento vial y numeración oficial homologados con la normativa.
En la práctica, la ley pidió que cada placa potosina cargara, además del nombre, cinco datos: nombre completo de la vía, sentido de la circulación, código postal, colonia o barrio, y rango de numeración de la cuadra. Cinco datos. Para una ciudad donde, como hemos visto, hay cruceros con tres versiones distintas del mismo nombre, eso ya sería revolucionario.
Pero el lector que camine ahora mismo por el centro histórico —placa por placa, esquina por esquina— se hará la única pregunta que importa: ¿dónde están esas cinco líneas? La ley existe; las placas, en su mayoría, no la han escuchado.
Hoy, desde la Dirección de Cultura Municipal, Juárez Córdoba aportó otro ángulo durante la entrevista que es más antropológico que jurídico y explicó que las placas antiguas de azulejo del centro histórico —«frecuentemente denominadas de Talavera o mayólica»— ya están protegidas a nivel federal por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, en tanto el primer cuadro está clasificado como Zona de Monumentos Históricos.
«No pueden ser modificadas, retiradas o dañadas sin autorización del INAH», dice.
Es decir: la coexistencia de placas viejas y nuevas no es un problema técnico, es un mandato federal. Lo que falta, otra vez, es articular esa protección con la ley estatal de 2020.
Su conclusión va al fondo del asunto y se cita por su precisión: «es muy necesario que trabajemos con mayor estrategia en la recuperación de los nombres antiguos de las calles, principalmente como un ejercicio de salvaguardia de la memoria colectiva y la identidad local, reconociendo que la toponimia popular narra la historia cotidiana, en ocasiones mejor que los nombres formales».
Esa frase —que la toponimia popular narra la historia cotidiana mejor que los nombres formales— podría haber sido el subtítulo de este reportaje. Y de la ley vigente que aún espera ver el azulejo.
Los callejones, o la versión menor de la historia
Si las calles son la firma del poder, los callejones son la firma de la gente. Más estrechos, más ignorados por las placas, más sobrevivientes. En San Luis Potosí los callejones tienen nombres que ningún cabildo se atrevió a cambiar, porque cambiarlos hubiera sido una grosería.
Callejón del Cariño
Mediados del siglo XIX. Existió la pulquería «del Cariño». La dueña, doña Isabel Bedoya, era conocida como «La Cariñosa», y la pulquería tomó el alias antes de que el alias tomara el callejón. El nombre del callejón es, así, el sobrenombre de un sobrenombre. Triple etimología popular.
Callejón del Codo
Pequeña vía diagonal entre Salazar y Juan Sarabia. Se le conoce con ese nombre desde 1860. Su trazado quebrado —forma un codo— le ganó el apelativo. Hoy sigue ahí, codeando la cuadrícula.
Callejón de la Yedra
Se llamó antes Callejón del Arco y Los Espantos. La yedra que le dio nombre era una planta de la familia de las malváceas (Mediola carolineana) que abundaba en el lugar. Hoy ya no hay yedras, pero el nombre se quedó como un fósil botánico.
Callejón del Beso (o del Jordan)
No es romance: es burla. El coronel Eduardo Jordán fue tildado de cobarde tras evitar la batalla de Ahualulco. Las mujeres del mercado —fruteras, verduleras, tortilleras— hicieron una colecta de $116.00 para pagar a un poeta que escribiera versos satíricos contra él. Probablemente el callejón más anti-épico de México: nombrado por una vergüenza colectiva.
Callejón del Buche
Nombre popular que la gente de los años treinta del siglo XX otorgaba a la actual calle Altamirano. «Buche» de qué, no se sabe. Es uno de esos nombres que sobrevivieron solo en la memoria oral y que el cronista rescata como quien rescata una receta.
Juan del Jarro
Más calle que callejón, pero merece la pena estar aquí por su rareza. Lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, pordiosero potosino del siglo XIX. Vestía con harapos, cargaba un jarro al hombro y se le atribuían dotes adivinatorias. La gente lo consultaba sobre fechas de fallecimiento y matrimonios futuros. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene una placa oficial.
Las cinco inconsistencias estructurales:
Numeración incoherente. Hay calles donde los números no avanzan: retroceden, saltan o se repiten. Méndez documenta cruceros con tres y hasta cuatro placas distintas en una misma esquina.
Variantes ortotipográficas en placas oficiales. Una calle es «Gral. Simón Bolívar» en una placa, «Avenida Bolívar» en otra y «calle de las Bóvedas» —el nombre antiguo, todavía visible— en una tercera. Las tres son oficiales. Ninguna es ilegal. Todas son confusas. Y todas, desde julio de 2020, contradicen lo que ordena el Decreto 0689.
Apellidos sin nombre. Calles llamadas Alvarado, Uresti, Espinosa, Muñoz o Domínguez, sin más dato. Sobre esto Castro Escalante advierte que es «muy difícil dar datos biográficos de estos personajes por ser casi anónimos». Octavio Pedroza añade desde su experiencia: ¿quién fue Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro, quién fue Agustín Vera? Los apellidos viajan solos.
Coexistencia de nomenclatura antigua y nueva. Las placas de azulejo del siglo XIX no se han retirado; conviven con las placas modernas. Bonito patrimonialmente, jurídicamente un caos, pero ahora protegido por la federación, según recuerda Juárez Córdoba.
Discordancia entre catastro, INEGI y mapas digitales. El INEGI registra una nomenclatura, el catastro municipal otra ligeramente distinta, Google Maps una tercera basada en aportaciones de usuarios, y la placa física —la que el ciudadano lee— a veces no coincide con ninguna.
Si una ciudad no puede ponerse de acuerdo en el nombre de una calle, quizá tampoco pueda ponerse de acuerdo en su destino
.
Esta frase no intenta sentenciar y, por el contrario, alivia: porque la otra opción —la de una ciudad que sí se pone de acuerdo en todo, que homologa, que pavimenta su pasado, que retira las placas viejas para que solo quede una versión— es peor. Es la ciudad sin memoria. Es la ciudad sin pulquería del Cariño, sin pordiosero adivino, sin coronel cobarde, sin tamalera. Es, en suma, la ciudad correcta pero muerta. Qué aburrido.
Y, sin embargo, este reportaje no concluye con el alivio. Concluye con una incomodidad nueva. Porque ahora ya sabemos que la ley existe. Que un diputado y un cronista hicieron su trabajo. Que el Pleno hizo el suyo. Que el Decreto 0689 fue publicado hace casi seis años en el Periódico Oficial. Y que las placas, sin embargo, siguen sin saberlo. La pregunta deja de ser «por qué nadie ha legislado» y se vuelve, mucho más incómoda, «por qué se legisla y no se aplica».
Lo que han mostrado nuestras tres entregas, y lo que han confirmado las voces de los tres exalcaldes y del director de cultura municipal, es que San Luis Potosí prefiere el palimpsesto, el dejar huellas del pasado para poner una nueva que a golpe de calendario un día será nuevamente huella.
Pero no se debería confundir el palimpsesto con la negligencia. Pedroza pide un compendio que explique los nombres y advierte contra el cambio caprichoso. García Valdez propone homologar conservando, dialogando lo antiguo con lo nuevo. Juárez Córdoba —que firmó la ley— recuerda que la federación ya protege las placas patrimoniales. Tres maneras de decir lo mismo: que la ciudad sí quiere orden, pero no a costa del rastro de su historia. Lo que falta es voluntad para articular la ley con la calle.
La verdadera radiografía moral, entonces, no está en la inconsistencia: está en la decisión —tantas veces postergada, tantas veces compartida— de no hacer cumplir lo ya decidido. En que el cabildo, el catastro, el INEGI y los mapas digitales sigan en una conversación abierta en la que nadie tiene la última palabra, ni siquiera el Decreto 0689. Porque la última palabra, en el centro histórico potosino, la sigue teniendo la abuela, la que dice La Corriente cuando todo el mundo dice Reforma.
Y a esa abuela —que es Borges sin saberlo, que es Calvino sin haberlo leído, que es Baudelaire sin París pero con La Merced— nadie le quita la palabra porque esa abuela… es la ciudad.
Fuentes
Reportaje basado en la investigación histórica de Arcadio Castro Escalante («Por las viejas calles de aquel San Luis») y el estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura potosina. Se consultaron además el Reglamento de Construcciones del Municipio de San Luis Potosí (artículo 21), la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de San Luis Potosí —en su texto vigente, reformada por Decreto 0689 publicado en el Periódico Oficial del Estado «Plan de San Luis» el 16 de julio de 2020 a propuesta del entonces diputado Martín Juárez Córdoba y el ciudadano Constantino Méndez Ponce—, los lineamientos de la Dirección General de Catastro, Desarrollo Urbano y Nuevos Proyectos del Ayuntamiento, y los marcos catastrales del INEGI. Las citas literarias provienen de Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en «El otro, el mismo» (1964); Italo Calvino, «Las ciudades invisibles» (1972); y Charles Baudelaire, «Las flores del mal» («Épilogue»). Se entrevistó para esta serie a Octavio Pedroza Gaitán, presidente municipal 2004-2006 y exsenador; a Mario García Valdez, presidente municipal 2012-2015, ex rector de la UASLP y actual secretario de Cultura del gobierno del Estado; y a Martín Juárez Córdoba, ex diputado local y actual director de Cultura Municipal de San Luis Potosí.
Anotación del periodista: Se transcribe la parte final del prólogo de Arcadio Escalante en su obra multicitada en este reportaje porque en la única edición de la obra, en 1999, el autor hace un hincapié relevante que no demerita su investigación, sin embargo, admite posibles errores que él mismo justifica:
“Como todo trabajo editorial realizado por humanos, podría haber algunos errores, sobre todo en el presente, en el que se han utilizado algunos planos algo ilegibles….”
También lee: La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Segunda Parte
-
Destacadas2 años
Con 4 meses trabajando, jefa de control de abasto del IMSS se va de vacaciones a Jerusalén, echando mentiras
-
Ciudad3 años
¿Cuándo abrirá The Park en SLP y qué tiendas tendrá?
-
Ciudad4 años
Tornillo Vázquez, la joven estrella del rap potosino
-
Destacadas5 años
“SLP pasaría a semáforo rojo este viernes”: Andreu Comas
-
Ciudad3 años
Crudo, el club secreto oculto en el Centro Histórico de SLP
-
Estado2 años
A partir de enero de 2024 ya no se cobrarán estacionamientos de centros comerciales
-
#4 Tiempos3 años
La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno
-
Destacadas3 años
SLP podría volver en enero a clases online









