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El limbo potosino | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Estuvo el presidente Andrés Manuel, acompañado por su esposa Beatriz, de gira por varios municipios del estado de San Luis Potosí. En Rioverde y otros municipios se le vio relajado, dueño del escenario y la palabra. Luce sin artificios, conocedor, comprometido, cercano a la gente y querido por la mayoría.

Llama la atención la transmisión por redes «en vivo» de un conjunto de entrevistas a personas al azar; los opinantes se expresaban con emoción y admiración hacia AMLO; todos, dijeron, volverían a votar por él y no tenían buenos recuerdos de Fox, Calderón y Peña. La emisión aludida la realizaba un portal patrocinado e identificado con ex gobernadores potosinos y empresarios de proceder contrario a la línea lopezobradorista.

Obrador fue diplomático al referirse al gobernador Carreras como «su amigo». O no está bien informado o, por estrategia, exculpa en público su débil y desaseado/selectivo ejercicio gubernamental. El munícipe capitalino gallardista/panista, no figuró ni como referencia de carambola.

Para bien de la concurrencia no fue relevante la marca Morena (desbrujulada acá en el pueblo), ni sus directivos locales de escaso capital político.

LAS VISIBLES PARADOJAS

Son indudables el carisma y congruencia del presidente pero también su ejercicio en hiper primera persona. De escasa intención visible para delegar funciones. Miguel Alemán entendió el mando presidencial (1946-1952) como oportunidad de saquear y servirse del puesto. So pretexto de modernizar al país, asumió el desarrollo industrial como dependiente de capitales extranjeros, con beneficios enormes para inversionistas, intercambiados por “mochadas”. Esto último, retomado en superlativo por mandatarios mexicanos desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto.

Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y hasta el autodenominado responsable del crimen de estado en 1968, Gustavo Díaz Ordaz, fueron moderados en cuanto al enriquecimiento en el cargo.

Hacia la posteridad se materializaron ejercicios cínicos como el teórico/práctico/patético acuñado por Carlos Hank González, gobernador del Estado de México y de la Ciudad de México: “Un gobernante pobre es un pobre gobernante”, consonante con el lema de cargada: “Vivir fuera del presupuesto (del erario público, desde luego) es vivir en el error”. Jódete país con saqueos, hordas de burócratas/florero y soberanía nacional en compra/venta.

López Obrador escapa a la andanada de saqueadores pero no vaya a darse una confusión y reavive el liderazgo Tlatoani, hombre/dios azteca ya ejercido por los presidentes, desde Lázaro Cárdenas (1934-1940) hasta José López Portillo (1972-1982).

FALSAS NOTICIAS Y RIDÍCULAS COMPARACIONES

Si continúan las denuncias sin proceso a cochupos descomunal en favor de person@jetes como López Dóriga, Adela Micha, Loret de Mola, Ciro Gómez o Pedro Ferriz; o inteligentes e igualmente siniestros, como Edmundo Rivapalacio y/o a las empresas Televisa, TV azteca, MVS radio, se deja un flanco estratégico abierto a la falsa o deformada información. Ellos y su ejercicio está en activo, son agentes naturales de multimillonarios ex funcionarios y empresas mineras, acereras, petroleras, panificadoras, inmobiliarias y más, patrocinadoras de fraudes electorales/presidenciables en favor de Carlos Salinas y Felipe Calderón o el juego hiper enlodado para imponer a Enrique Peña.

Por su parte, los andresistas, morenos o no, propagandistas del actuar presidencial, serían más imaginativos y atinados si voltean a ver lo acontecido a Inacio Lula da Silva en Brasil. Un presidente congruente, surgido de la base social. Escaló el poder y lo ejercicio con la vehemencia y compromiso del presidente mexicano Obrador, pero hoy está preso e inhabilitado políticamente a causa del descuido en las formas y la filtración de un populismo de tinte nazi/fascista deformante en favor del ascenso de Jair Bolsonaro; algo similar a lo acontecido en Estados Unidos con el ascenso de Donald Trump quien, además, va por la reelección.

Si Morena no evoluciona el chambismo de coyuntura (abusar del erario “ahora que hay”), y lo transpone en favor de un compromiso de politización, toma de conciencia y participación ciudadana genuinas, el ejercicio del mando puede ser emocionado/emocionable, pero sin bases de sustento futuro. El riesgo y la ausencia de autocrítica son evidentes con los descalabros ya consumados en Puebla, Baja California o la inexistencia de 4T en estados de la federación, incluido el potosino. 

No hay que confundirse, esto no es un cambio de régimen, sino, apenas una reforma que pudiera sentar bases para una transformación. Es el inicio y, como en el cuento breve de Tito Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

LO QUE NO SE PUEDE O NO SE QUIERE VER

Mientras persistan en la impunidad tolerada los ex gobernadores potosinos, Marcelo de los Santos y Fernando Toranzo, y los ex presidentes municipales de la capital Victoria Labastida y Mario García, identificados por la mayoría ciudadana como delincuentes comunes, no podemos suponer que la Cuarta transformación lopezobradorista ha iniciado aquí en Puebloquieto. Si el PRI local, a quien no se debe dar por sepultado (“esto no termina hasta que termina”), no ayuda a remediar ese cochinero, entonces sí que se auto/incinere.  El Dr. Juan Manuel Carreras aún tiene dos años para ir más allá de la foto fifí con el presidente Obrador. Si no ejerce el mando proactivamente, su pasividad cómplice, tráfico de influencias, incoloro gabinete (con subrayada ineficacia y derroche en sueldos cupulares en el sector denominado Cultura, que no lo es), la lumbre de la fiscalización federal lo puede alcanzar. No basta salir en la foto con cuello almidonado y sonrisa ambigua.

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