julio 4, 2026

Conecta con nosotros

Deportes

El fútbol breve: la Champions | Columna de Edén Martínez

Publicado hace

el

*De charlas con André Puig 

El fútbol, alguien lo dijo con más o menos las mismas palabras (Villoro seguramente), es eso que ocurre cuando en algún lugar del mundo, unos niños se divierten pateando una pelota. Si nos tomamos licencias, las suficientes, podríamos decir que el fútbol también es un fenómeno que ocurre cuando en algún campo de reconocido pedigrí, los 11 menos favorecidos en el transfermarket, logran hacernos creer a todos que son aquellos niños, que solo se están divirtiendo, que no importa un gol más o un gol menos, que pronto los llamará su madre para que se metan a cenar.

 

Cuartos de final

 

Atalanta 1. PSG 2. Miércoles 12 de agosto.

Atalanta salió al campo a pasarla bien, metió un gol, y cuando se acordó de que estaba en la Champions League sintió ese miedo que solo se puede sentir cuando haces algo “profesionalmente”, de ahí en adelante comenzó solamente a defenderse. El Paris Saint Germain demostró que los mejores jugadores del mundo, incluso cuando juegan en una liga que no llena sus estadios y donde la gente ve el futbol vestida de traje Armani (eso también lo dijo Villoro, se los juro), pueden intimidar a los niños de la cuadra, convertidos en un pestañeo en deportistas de alto rendimiento.

 

RB Leipzig 2. Atlético de Madrid 1. Jueves 13 de agosto.

Unos alemanes (en teoría, vamos) furiosos, que corrieron como Filípides por todo el campo y que nos demostraron que al futbolito, con sus posiciones estacionadas, ya nadie lo juega, y que lograron hacer, con un estilo de juego similar (en el amplio espectro, vamos) lo que el Liverpool no pudo. Un Atlético que perdió de una manera que tienen ya muy dominada: 2-1. El Cholo Simeone, quien le juega a los más grandes (esto también es teorético) con mucha garra y tenacidad, quizás tendrá que replantearse su antifilosofía de los espacios y el juego defensivo: ya no alcanza jugar así, bueno, no sé si en algún momento haya alcanzado.

 

Barcelona 2. Bayern Munich 8. Viernes 14 de agosto.

Los que llegaron aquí pensarán lo mismo que yo, ¿qué más se puede decir? Algunas cosas: Incluso los equipos “grandes” nos pueden hacer sentir aquella esencia del futbol que tanto buscan los románticos, el Bayern de la semana pasada jugó de maravilla, sin metáforas: fue una maravilla verlo; Hay un lateral canadiense, izquierdo, posiblemente mejor que Robertson, se llama Alphonso Davies; Hay un equipo que juega sin pases rasos y que los recibe todos bien aunque vengan de la luna; El futbol de “toma la pelota y pásala”, de pases por abajo y sin centros, tan mágico en su tiempo, representado por aquel Barcelona de Guardiola y por aquella selección española que ganó el Mundial, está muerto, adeu; El Barcelona hizo lo que pudo, o sea muy poco, de Messi no voy a decir nada, ¿quién más juega en el Barsa? 

 

 

Manchester City 1. Lyon 3. Sábado 15 de agosto.

Un City que para algunos representaba la posibilidad (léase como deletreándolo) de la supervivencia del futbol que mencioné en el párrafo anterior. Guardiola, cuando dejó el Barcelona y se fue al Bayern comprendió que el deporte evolucionaría, y que ya no se podría fiar tanto de aquel estilo catalán de juego con el que creció. Lo mismo pasó cuando llegó al Manchester City: la Premier League no se gana solo dominando el medio campo. Entonces, comenzó a construir un equipo que estuviera formado por lo mejor de ambos mundos, por decirlo de una manera coloquial: que fuera desequilibrante con los pases como el Barcelona, y que también fuera veloz y agresivo por arriba como, yo que sé, el Liverpool o el otro Manchester. Yo creía que estaba funcionando, pero el Lyon pensaba diferente.

 

Semifinales

 

Leipzig 0. PSG 3. Martes 18 de agosto.

 

Confirmo algunas veces que la realidad está atada al dinero y al prestigio cada que se cumplen las expectativas deportivas de las casas de apuestas: ganan los que tienen “las de ganar” y pierden los equipos “sorpresa”, por más que jueguen bien. Los once de Julian Nagelsmann perdieron así, fieles a su estilo futbolístico, y el partido nunca fue aburrido gracias a ellos. Me llamó especialmente la atención Marcel Sabitzer, que corrió por toda la cancha recuperando balones y creando oportunidades que no se pudieron a aprovechar. Tiene un aire de héroe trágico, como el que tuvo Steven Gerrard. De lo buena, brillante y efectiva que es la delantera del París, más vale mejor salir a gritar ¡Vive la France!

 

 

Lyon 0. Bayern Munich 3. Miércoles 19 de agosto.

 

La máquina de ganar

Los “underdogs” perdieron esta vez, cosa triste pues para mí gran parte de lo importante del deporte radica en ver cómo el débil le gana al fuerte (cosa que por definición, pasa poco o no pasa). Los primeros 15 minutos el Lyon se veía fuerte, despierto, incluso pensé en la posibilidad presenciar un Austerlitz…pero los marselleses de Rudi Garcia fallaron tres estocadas claras. Del Bayern Munich podemos decir que: jugando mal ganaron 3 a 0. Hans-Dieter Flick comanda la “máquina de ganar”, y tiene montada toda una estructura futbolística de la efectividad y de la fascinación.

 

Pero, quizás Napoleón ya se aburrió de la isla de Elba.

¿A lo San Luis? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Columna de Nefrox

Pongan Caifanes | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Es el país de The Beatles, de Queen, de Led Zeppelin, de Pink Floyd, de Oasis, de The Rolling Stones. Bandas que no solo marcaron una época; prácticamente escribieron el manual de cómo entender la música moderna.

En el fútbol ocurre algo parecido.

Cada generación inglesa parece estar destinada a conquistar el mundo. Siempre aparecen figuras de primer nivel, planteles millonarios y una liga que presume ser la mejor del planeta. Inglaterra carga con ese prestigio que intimida incluso antes de escuchar el silbatazo inicial.

México nunca ha tenido ese privilegio.
Lo suyo ha sido más parecido a Café Tacvba, El Tri, Caifanes o Maná. Bandas que quizá no cambiaron la historia del rock mundial, pero que aprendieron a construir una identidad propia. Que encontraron una manera distinta de emocionar a los suyos sin necesidad de parecerse a nadie.
Y, curiosamente, esa comparación también funciona para este Mundial.
Porque si alguien hubiera visto únicamente los nombres antes de comenzar el torneo, Inglaterra sería el claro favorito.
Pero los Mundiales tienen la mala costumbre de ignorar los currículums.

México llega a estos octavos enamorando al mundo.
Eso ya lo dijimos.
No ha sido un vendaval ofensivo, pero ha ganado todos sus partidos.
No ha monopolizado la pelota, pero ha sido preciso y efectivo.
No ha regalado exhibiciones para la historia, pero es la mejor defensa del torneo.
Hay muchas cosas que no pueden ignorarse.
No ha recibido un solo gol, en todos los partidos ha anotado y juega por nota, enamora.
En un torneo donde cualquier desconcentración cuesta una eliminación, la Selección ha encontrado en la defensa una virtud que hace tiempo no presumía. Ha aprendido a sufrir sin desesperarse, a defender sin regalar espacios y a competir con una disciplina que pocas veces acompañó a los equipos mexicanos en las Copas del Mundo.
Y eso también gana partidos.

Además, hay un detalle imposible de medir con estadísticas.

El Estadio Azteca.
Hay estadios que son escenarios.
El Azteca es un personaje.
Respira distinto.
Presiona distinto.
Pesa distinto.
No necesita recordar que ahí levantó la Copa Pelé ni que Maradona escribió una de las páginas más contradictorias y brillantes de la historia del fútbol justo contra Inglaterra. Todo eso ya vive en sus tribunas.
Los rivales lo saben.
Y México también.
Por eso terminar primero del grupo significó mucho más que evitar un rival o quedarse en la misma ciudad.
Significó quedarse en casa.
Seguir escuchando un himno que retumba difer ente cuando más de ochenta mil personas lo cantan al mismo tiempo.
Seguir jugando en un lugar donde la historia no garantiza victorias… pero sí obliga a creer en ellas

.

Inglaterra llega como favorito en la estadística histórica, y sería absurdo decir lo contrario.
Tiene mejores individualidades.
Más experiencia en las grandes ligas.
Más profundidad en prácticamente todas las posiciones.
Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es si eso alcanza cuando enfrente hay un equipo que ha aprendido a competir sin desesperarse.
Porque México no necesita ser mejor durante noventa minutos.
Necesita ser mejor en los momentos importantes.
Como lo ha sido hasta ahora.

Quizá esta no sea la mejor selección mexicana que hemos visto.
Pero sí parece una de las que mejor entiende sus limitaciones.
Y eso, en un Mundial, vale mucho más de lo que suele reconocerse.
Los grandes equipos no siempre son los que juegan más bonito.
Muchas veces son los que obligan al rival a jugar incómodo.
Y México ha convertido esa incomodidad en su principal argumento.

Dicen que las grandes bandas nunca desafinan en los escenarios importantes.
También dicen que las sorpresas son las que terminan convirtiéndose en leyenda.
Inglaterra tiene detrás décadas de historia, de talento y de prestigio.
México tiene un estadio que empuja, una defensa que todavía no conoce el error y un país entero convencido de que las noches imposibles existen precisamente para intentar romperlas.
Porque el rock inglés podrá haber conquistado al mundo.
Y el fútbol inglés podrá seguir apareciendo en todas las quinielas.
Pero los Mundiales, como los mejores conciertos, nunca terminan exactamente como estaban escritos en el programa.

Ellos siempre tendrán a The Beatles, a los Rolling o a Queen, pero aquí, no es así, aquí afuera, siempre estará el tío que desde algún lugar en silencio gritará como el diablito “Pongan Caifanes”.

También lee: El otro partido | Crónica de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

Deportes

El otro partido | Crónica de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Hay partidos que se compran con meses de anticipación. Otros se planean durante años. Y existen algunos que aparecen de pronto, casi por accidente, pero terminan convirtiéndose en recuerdos imborrables. El encuentro entre Corea del Sur y Sudáfrica durante la tercera jornada del Mundial de 2026 fue exactamente eso: el otro partido, el partido espejo, el que ocurre mientras el anfitrión se juega la vida en otro estadio.

Desde hace muchos mundiales existía una pregunta recurrente en mi cabeza: ¿cómo sería asistir precisamente a ese encuentro? Al partido que comparte horario con la selección local, al estadio que no tiene los reflectores principales, al escenario donde miles de aficionados llevan un ojo en la cancha y el otro en los teléfonos, las pantallas o los altavoces. ¿Cómo se vive un Mundial desde el lugar donde las noticias llegan desde otro estadio? Y peor aún, no solo al partido donde no está jugando el anfitrión, sino donde mi país es el anfitrión y yo estaría sentado en el estadio de la otra ciudad, en el otro partido.

La respuesta llegó en una tarde que terminó siendo mucho más especial de lo imaginado.

Mientras México disputaba su compromiso frente a República Checa en el Estadio Ciudad de México, en Monterrey el duelo entre Corea del Sur y Sudáfrica se convirtió en una especie de reflejo emocional de lo que ocurría a cientos de kilómetros de distancia. Los dos partidos estaban unidos por el reglamento, por la simultaneidad y por la incertidumbre.

Lo que sucedía en uno podía modificar el ambiente del otro.

Por momentos, el balón dejaba de ser protagonista. Las miradas se dirigían a las pantallas, a las aplicaciones de resultados o a cualquier señal que indicara qué estaba ocurriendo en el encuentro de México. Cada anotación en el Estadio Ciudad de México recorría las tribunas como una ola invisible. Primero llegaba el rumor, después la confirmación y finalmente la reacción colectiva.

El gol de México no se gritó en ese estadio como se hace en el inmueble del anfitrión. Se celebró de otra manera: con sorpresa, con abrazos entre desconocidos, con teléfonos levantados y con la sensación de estar viviendo dos partidos al mismo tiempo.

Y quizá ahí radique la grandeza de un Mundial.

Porque el Corea del Sur contra Sudáfrica dejó de ser únicamente un partido entre dos selecciones. Se convirtió en el espejo del México contra República Checa. Cada jugada propia convivía con las noticias del otro estadio. Cada pausa era una oportunidad para buscar una actualización. Cada gol del anfitrión modificaba el estado de ánimo de miles de personas que, técnicamente, estaban viendo otro encuentro.

Durante años existió la curiosidad de saber cómo se sentía asistir precisamente a ese partido: el de la tercera jornada, el del mismo horario, el que acompaña el destino del anfitrión. Y la respuesta terminó siendo mucho más emotiva de lo esperado.

No existe la indiferencia en un Mundial. Incluso el encuentro aparentemente secundario termina formando parte de una historia mayor. Corea del Sur y Sudáfrica disputaron sus propios puntos, sus propias aspiraciones y sus propios noventa minutos. Pero alrededor de ellos se desarrolló también otra experiencia: la de miles de aficionados viviendo simultáneamente el drama de México.

Quizá el verdadero protagonista de aquella tarde no fue el marcador ni el resultado final. Fue esa sensación única de compartir dos estadios a la vez. De escuchar un gol que ocurrió lejos y sentirlo tan cerca como si hubiera sucedido frente a los propios ojos.

Porque en las Copas del Mundo existen partidos importantes. Y luego están esos otros encuentros que, sin proponérselo, terminan contando una historia mucho más grande que el propio fútbol.

También lee: Aún quedan 102 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

Ayuntamiento de SLP

Gobierno capitalino entrega becas a 143 deportistas potosinos

Publicado hace

el

Los beneficiarios del programa Voy por San Luis recibirán apoyo económico y acompañamiento en nutrición, psicología deportiva y fisioterapia

Por: Redacción

El Ayuntamiento de San Luis Potosí entregó certificados a 143 atletas que fueron incorporados al programa de becas Voy por San Luis, una estrategia que busca respaldar a deportistas locales mediante apoyos económicos y servicios especializados para su desarrollo competitivo.

La entrega se realizó en Palacio Municipal y fue encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado por el director de Deporte Municipal, Luis Fernando Alonso.

De acuerdo con la administración municipal, el programa contempla no solo apoyo financiero, sino también acompañamiento profesional en áreas como nutrición, psicología deportiva y fisioterapia, con el objetivo de fortalecer el desempeño integral d e los beneficiarios.

Durante el evento, Galindo Ceballos destacó que los apoyos están dirigidos a atletas qu e representan a San Luis Potosí en competencias estatales, nacionales e internacionales.

El Ayuntamiento informó que para 2026 el programa amplió su cobertura hasta alcanzar 143 deportistas, quienes fueron seleccionados mediante un comité integrado por entrenadores, especialistas y representantes de asociaciones deportivas, con base en sus resultados y trayectoria.

En representación de los beneficiarios, la nadadora Paloma Palacios Rosas agradeció el respaldo otorgado a deportistas convencionales y con discapacidad, al considerar que este tipo de apoyos contribuyen a que más atletas puedan continuar su preparación y participación en competencias.

La administración municipal señaló que el programa forma parte de las acciones orientadas a impulsar el deporte y respaldar el desarrollo de talentos locales.

También lee: SLP recibe visitantes de al menos cinco países en sus eventos del Mundial

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados