diciembre 9, 2022

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

El derecho de las comunidades indígenas a las telecomunicaciones | Columna de Víctor Meade C.

Publicado hace

el

SIGAMOS DERECHO. 

En medio de la aparentemente interminable oleada de malas noticias y despropósitos políticos de las semanas recientes, me permito utilizar este espacio para compartir con usted una buena. Primeramente, un poco de contexto.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) estima que el 90% de las personas indígenas del país cuentan con algún tipo de cobertura telefónica, sin embargo, tanto la oferta como la calidad de este servicio se ve limitado, en buena medida, por una serie de factores. Por un lado, las condiciones geográficas de varias comunidades dificultan la instalación de la infraestructura necesaria. Por otro, los servicios proveídos por las grandes compañías de telefonía ofrecen costos que son inaccesibles para las comunidades. Al mismo tiempo, se estima que hay más de 13 millones de personas sin acceso a internet porque no hay quien les pueda ofrecer ese servicio.

Ahora bien, les cuento. Con el objetivo de atender estas desigualdades y reducir la brecha en el acceso a las comunicaciones, la asociación civil Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC A.C.) obtuvo del IFT dos concesiones: una para usar y aprovechar bandas de frecuencia del espectro radioeléctrico sin fines de lucro para uso social indígena en diversos municipios de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Guerrero y Puebla; y otra para prestar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión sin fines de lucro con propósitos culturales, científicos y educativos en los mismos municipios de la concesión anterior.

Sin embargo, el IFT impuso un recargo a TIC A.C. por no haber realizado el pago de derechos correspondiente al uso del espectro radioeléctrico en los ejercicios fiscales de 2016 y 2017
— todo esto con fundamento en los artículos 239 (establece la obligación al pago de derechos) y 244-B (especifica las condiciones del pago y la cuota aplicable) de la Ley Federal de Derechos (LFD) vigente en 2016. Ante esto, TIC A.C. presentó un amparo para ser excluido del pago de estos derechos y, después de un complicado proceso legal llevado por la Clínica de Interés Público del CIDE, el caso fue turnado a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que determinara la constitucionalidad de dichos artículos.

Así, el proyecto de sentencia realizado por la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena se pregunta si existe un derecho constitucional de los pueblos y comunidades indígenas a acciones afirmativas en la operación de los medios de comunicación. Aquí abro un pequeño paréntesis para definir, en términos generales, este concepto clave: las acciones afirmativas son políticas que dan a un determinado grupo social, étnico o minoritario un trato preferencial en el acceso o distribución a causa de ciertos recursos o servicios, con el objeto de mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos. 

En el estudio de fondo, el proyecto argumenta que los artículos 2, 6 y 28 de la Constitución, así como diversos preceptos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo configuran una obligación constitucional del Estado a prever medidas diferenciadas para el acceso de los pueblos y comunidades indígenas a los medios de comunicación. Así pues, el siguiente paso es determinar si el legislador estableció un tratamiento diferenciado en favor del grupo vulnerable respecto del cual debe existir una acción afirmativa.

Después de analizar la norma impugnada, el proyecto concluye que el legislador no reconoció la situación de exclusión de pueblos y comunidades indígenas, ignorando el hecho de que, al no poder tener fines de lucro, el cobro de los derechos de uso del espectro radioeléctrico constituye una barrera al acceso de los medios de comunicación por parte de estas comunidades.

A la luz de lo anterior, este proyecto de sentencia fue aprobado por la Primera Sala de la SCJN el pasado miércoles por unanimidad, señalando la inconstitucionalidad del artículo 239 de la LFD de 2016 y reconociendo el derecho de las comunidades indígenas a tener acciones diferenciadas que les permitan acceder y administrar sus propios medios de comunicación. De esta manera, TIC A.C. y las comunidades indígenas con las que trabaja podrán seguir ampliando las redes de telecomunicaciones de costos accesibles que ahora les permiten, por nombrar un par de ejemplos, fomentar de manera importante la economía local y comunicarse con otras comunidades en caso de una eventualidad.

Una buena noticia de este tipo —en momentos en los que el panorama nacional es tan incierto— es solo un recordatorio más de que las causas justas deben ser perseguidas, aunque sea un camino cuesta arriba.

Entre tanta incertidumbre, más sociedad civil organizándose para conseguir el reconocimiento de sus derechos; más centros públicos de investigación y academia trabajando por beneficios tangibles para la sociedad; más acceso y más autogestión para las telecomunicaciones indígenas; más buenas noticias.

 

 

También te puede interesar: Juez y parte | Columna de Víctor Meade C.

#4 Tiempos

Las ligas de extranjeros | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Mucho se ha hablado sobre la gran cantidad de extranjeros en la Liga Mx: hay quien piensa que esto perjudica al futbol local, pero también hay quien lo puede ver con buenos ojos y pensar que esto eleva el nivel de competencia en la liga. Lo único certero es que las ligas no reflejan lo que las selecciones dan.

Vayamos por partes, España es una selección que parece ser campeona en vender humo: después de su más brillante generación que los llevó a conquistar la copa mundial en 2010, solo ha podido ganar 3 partidos en copas del mundo. Sabemos muy bien la calidad de la liga española, una de las mejores del mundo, por cierto, repleta de extranjeros. Esta liga que se cansa de levantar títulos a nivel internacional y que ha demostrado una calidad muy alta.

Inglaterra es una selección que aún se mantiene con vida en el mundial, sin ser sobresaliente, mantiene un nivel muy competitivo que lo ha llevado a las instancias definitorias en los últimos mundiales. Su liga es posiblemente la mejor liga del planeta, con una cuota de extranjeros brillantes y una competencia brutal, tanto interno, como a nivel internacional. La Premier League es un brillante ejemplo de cómo se debe gestionar una liga con extranjeros de primer nivel. En el caso británico, la liga sí marca el ritmo de su selección: prácticamente todos sus jugadores (excepto Jude Bellingham que juega en Alemania) participan en su liga local, compitiendo cada semana por ganarse un puesto contra la élite del mundo. Recordemos que siendo extranjero en la Premier League, se tiene que cumplir con ciertos requisitos para poder participar, requisitos como ser seleccionado nacional de tu país un alto porcentaje de convocatorias al año.

Fuera de Inglaterra, el resto de las selecciones que están jugando los cuartos de final de la copa mundial, no tienen ligas importantes y la mayoría de sus jugadores, participan como extranjeros en las ligas más fuertes del planeta. Francia, Marruecos, Brasil, Argentina, Croacia, Paises Bajos y Portugal, son básicamente exportadores de buenos jugadores a las ligas importantes.

Del otro lado se encuentran los países con ligas poderosas: Alemania e Italia, que hicieron poco o nada en este mundial, España que se fue sin pena ni gloria y que tiene mucho que replantear en los próximos 4 años.

La conclusión parece ser que una liga competitiva favorece al jugador que ahí se desempeña, pero no es reflejo de crecimiento a nivel selección. El futbol es un producto global, que necesita competencia al más alto nivel, los resultados no van de la mano con las nacionalidades, van de la mano con ganarse un puesto con lo mejor de lo mejor cada día.

En pocas palabras, no hablemos de reducir el número de extranjeros en la liga, más bien hablemos de competir e intentar ganar un puesto con jugadores de alto nivel, sin importar la nacionalidad de cada uno. Eso sí, México debe aprender a deshacerse de los malos vicios de los promotores, del negocio de los vendehumos y de las promesas reventadas en una temporada.

Tiempo al tiempo y a los procesos, que se eleve el nivel, sin importar la bandera y que se compita contra lo mejor cada fin de semana.

También lee: Democracia mundialista | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de Guillermo del Toro | Columna de Mario Candia

Publicado hace

el

APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

Cronos (1993) Gran debut del realizador Guillermo del Toro, donde este se centra sobre todo en la relación personal de sus protagonistas principales, Fernando Gris y Aurora Gris, logrando momentos realmente emotivos y brillantes. Así pues, el director mexicano, nos embarca en esta obra, una historia oscura pero enternecedora, donde trabaja con gran temple todos sus aspectos, desde la edición, hasta la genial banda sonora, dejando que sus personajes confeccionen un entramado realmente fascinante alrededor de cada momento y secuencia que inunda este film, y consigan conmover al espectador. Del Toro, consigue llevar a cabo un proyecto de lo más completo, sosteniendo al público en auténtica tensión cuando este lo requiere y, dejando escapar la imaginación del espectador.

 

El espinazo del diablo (2001) Primera incursión del Del Toro en la guerra civil española, un filme del género fantástico bastante digno, tanto en factura técnica como en interpretaciones, una fábula cruel sobre el compañerismo y la amistad, ambientada en un entorno hostil y despiadado que permite a Del Toro llevar al límite algunas situaciones. Contando con un gran elenco en el que los actores infantiles, la película basa gran parte de su fuerza en un efectismo visual nada gratuito, y que va acompañado de un guion duro y descarnado. El director potencia el elemento sobrenatural en una historia que no necesitaba de apariciones fantasmales para funcionar, pero en la que no desentonan e incluso la dotan de un carácter poético en ciertos pasajes. En resumen, un cuento violento e impactante, no exento de ternura, sobre la avaricia, la soledad, el amor y la amistad.

 

El laberinto del Fauno (2006) El film construye una alegoría de la violencia y el abuso del poder. La historia se desarrolla en un mundo sombrío, siniestro, violento y desolador, en el que Ofelia y las demás personas que lo pueblan se sienten a disgusto por los riesgos personales que corren, la impunidad del poder que las amenaza y oprime, y sus procedimientos inhumanos y despiadados. Con su poderosa imaginación Ofelia construye un mundo de fantasía, en el que entra y del que sale, según la evolución de los hechos reales y sus necesidades emocionales. En él proyecta sus sentimientos, temores, deseos y sus ansias de tener una vida normal y evitar el mal que rige la vida exterior. El mundo fantástico, creado con la ingenuidad propia de una niña, incorpora elementos sombríos y opresivos, que reflejan la realidad en la que Ofelia vive inmersa. La estética del film extrae emoción y belleza de lo perverso y tenebroso. El relato elogia la inocencia desde la angustia que provoca la constatación siempre sorprendente e incomprensible de su debilidad frente al poder del mal. El mal no sólo habita en el interior de algunas personas, también se mueve con inicua fuerza en sociedades organizadas, incluso bien organizadas para degollar, matar o pervertir la inocencia. Una Obra Maestra.

 

La Forma del Agua (The Shape of  Water, 2017) Fábula sobre la soledad, sobre la búsqueda del amor y en especial del rancio clasismo de la sociedad. De ahí que los protagonistas sean seres solitarios que luchan por buscar un atisbo de felicidad y compañía. Muy significativo de ello son los perfiles de los protagonistas, un monstruo, una limpiadora muda, una negra de clase baja en época de racismo, un espía ruso que lucha por ideales y se queda solo, todos ellos contra el poder y el clasismo inerte en la sociedad de los años 60 (y tristemente en la actualidad). Lo extraordinario, también se encuentra en lo simple, lo maravilloso, a veces es invisible…

 

También lee: Recomendaciones del cine de la Álex de Iglesia | Columna de Mario Candia

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Vivir la vida | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Los días más cansados y más tediosos son sin duda aquellos en los que no pudimos realizar nada de lo que el corazón nos pedía.

Estos días los vivimos con la sensación amarga de haber, literalmente, perdido el tiempo. Hemos hecho en ellos cuanto los demás esperaban que hiciéramos y, sí, anduvimos de aquí para allá durante horas y horas, aunque nada de lo que hicimos nos alimentó. Se nos pidió, por ejemplo, que llenáramos esta ficha, y la llenamos; que escribiéramos este comunicado urgente, y lo escribimos; que fuéramos a recoger al aeropuerto al señor X o al señor Y, y fuimos allá con prontitud, pero –todo hay que decirlo- sin interés y sin alegría.

¡Cómo es general, sobre todo hoy, el sentimiento de ser vividos más que de vivir! Y de cuanto hemos realizado con tanta pena, ¿qué quedará?, ¿qué era realmente esencial? Nos sentimos reemplazables, sustituibles, desechables. 

Llega la noche. Los otros, los que nos pidieron que hiciéramos esto y lo de más allá, están ahora en sus casas quitadísimos de la pena viendo la televisión, mientras que nosotros, por el contrario, hemos de irnos a la cama con el sentimiento de haber echado por la borda un día más. ¡Como si nos sobraran! ¡Cómo si tuviéramos días para echar a la basura! ¡Como si fuéramos inmortales y pudiéramos permitirnos semejante lujo! «¿Hasta cuándo será así?», nos preguntamos llenos de nostalgia. «¿Tendrá que ser así por siempre?». La idea de que el día de mañana nos espera una insulsa ración de lo mismo acaba por producirnos alarmantes opresiones en el pecho.

¿Cómo hacer para que nuestros días sean nuestros verdaderamente y no del primero que quiera apropiarse de ellos? ¿Cómo afirmar, pese a los deberes cotidianos –que no son pocos-, nuestra obligación de vivir?  Propongo al lector cuatro sencillas actividades que, si son realizadas cotidianamente y con toda el alma, podrían devolver a nuestros corazones el gozo perdido.

  1. Orar. Es decir, poner en las manos de Dios las dificultades de la vida. Cuando el día comienza con una plegaria, aunque ésta sea breve e informal, el deber de vivir ya no nos parece tan pesado. El tiempo pierde entonces su carácter destructor y durante toda la jornada nos sentimos como protegidos. Cuando la jornada entera ha sido puesta bajo la mirada divina, los acontecimientos que se suceden en ella ya no nos parecerán tan dramáticos. El salmista, unos mil años antes de Cristo, rezaba así: «Cuídame como a las niñas de tus ojos»; o bien: «Yo me escondo a la sobra de tus alas mientras pasa la calamidad». Una oración breve como ésta, pero dicha con sinceridad, tiene un gran poder para re-encantar la mirada, el corazón y la vida. «El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación».
  2. Leer. No importa a qué hora se practique esta actividad, sino sólo que haya siempre en el día un tiempo, aunque sea corto, para la lectura. Sí, pero ¿qué leer? Puede ser la Biblia, abriéndola según un orden preestablecido, o incluso al azar: de este modo solía leerla San Francisco de Asís, y consta por sus biógrafos que siempre encontró en ella inspiración y alegría. Pero puede ser también un poemario de nuestro autor preferido, o el capítulo de una novela que nos interese particularmente a causa de su trama o de su profundidad. Esto es de suma importancia: nuestra lectura cotidiana debe hacerse siempre a partir de obras que nos nutran y no de libros impuestos por la publicidad, por la moda o por el morbo. Hay quienes sólo leen libros sobre líderes sindicales, expresidentes y escándalos políticos. ¡Mala cosa! No se trata de saturarse de malos ejemplos, sino ante todo de alimentarse. Hay también quienes, aunque ya hayan dejado de gustar el libro que están leyendo, prosiguen su lectura con tal de demostrarse a sí mismo que pueden acabarlo, o para justificar un gasto del que en el fondo están más que arrepentidos. ¡Grave error! Si una lectura no nos alimenta –y de esto es justamente de lo que se trata-, hemos de tener el coraje de abandonarla cuanto antes.
  3. Pasear. Los italianos dirían andare a spasso, lo cual significa no solamente caminar, sino hacerlo lenta y contemplativamente. Para los norteamericanos y los alemanes, que gustan vivir rodeados de bosques y jardines, tal actividad puede ser realizada incluso cuando van de camino a su trabajo; pero para los latinos, que en vez jardines preferimos la presencia humana y vivimos apiñados, las cosas no son tan sencillas. Sin embargo, el contacto con la naturaleza es siempre benéfico y hay que buscarlo a como dé lugar. Un amigo mío, por ejemplo, en vez de tomar sus alimentos en la siempre congestionada cafetería de la Facultad en la que enseña álgebra y cálculo integral, busca las áreas verdes que hay a su disposición y come tranquilamente entre trinos de pájaros y ruidos de hojas movidas por el viento; allí, en las áreas verdes, él recobra el ánimo perdido y regresa a las aulas con nuevas fuerzas. Caminar, escuchar y contemplar: he aquí las tres cosas que implica la italianísima expresión de andare a spasso.
  4. Conversar. Pensamos para nosotros mismos, pero hablamos para los demás, dijo una vez en uno de sus libros el novelista francés Marcel Proust. Conversar, es decir, estar con los otros, reír con ellos y pasar juntos un momento. Esto es importante sobre todo hoy, cuando casi todas nuestras comunicaciones están siendo mediadas por la alta tecnología. A los hombres demasiado antisociales y solitarios pronto les pasará factura la vida en forma de depresiones, ansiedades e infartos. El silencio es importante, pero conviene no abusar de él. Es preciso buscar la compañía, aunque seamos tímidos e incluso pésimos conversadores: aquí lo que cuenta es la presencia, la palabra dicha y recibida. Tengo que ir al aeropuerto a recoger al señor X y volver por la tarde a llevar a la señora Y. ¡Qué fastidio, sí, sobre todo por el tráfico! Pero, si puedo conversar un momento con estos graves e importantes señores, no todo está perdido.

Orar, leer, pasear y conversar. El día que no hayamos hecho ninguna de estas cuatro cosas, digámonos que, ahora sí, hemos perdido el tiempo.

También lee: Las cosas que extraño | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

Opinión