marzo 8, 2021

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#4 Tiempos

El derecho de las comunidades indígenas a las telecomunicaciones | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

En medio de la aparentemente interminable oleada de malas noticias y despropósitos políticos de las semanas recientes, me permito utilizar este espacio para compartir con usted una buena. Primeramente, un poco de contexto.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) estima que el 90% de las personas indígenas del país cuentan con algún tipo de cobertura telefónica, sin embargo, tanto la oferta como la calidad de este servicio se ve limitado, en buena medida, por una serie de factores. Por un lado, las condiciones geográficas de varias comunidades dificultan la instalación de la infraestructura necesaria. Por otro, los servicios proveídos por las grandes compañías de telefonía ofrecen costos que son inaccesibles para las comunidades. Al mismo tiempo, se estima que hay más de 13 millones de personas sin acceso a internet porque no hay quien les pueda ofrecer ese servicio.

Ahora bien, les cuento. Con el objetivo de atender estas desigualdades y reducir la brecha en el acceso a las comunicaciones, la asociación civil Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC A.C.) obtuvo del IFT dos concesiones: una para usar y aprovechar bandas de frecuencia del espectro radioeléctrico sin fines de lucro para uso social indígena en diversos municipios de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Guerrero y Puebla; y otra para prestar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión sin fines de lucro con propósitos culturales, científicos y educativos en los mismos municipios de la concesión anterior.

Sin embargo, el IFT impuso un recargo a TIC A.C. por no haber realizado el pago de derechos correspondiente al uso del espectro radioeléctrico en los ejercicios fiscales de 2016 y 2017
— todo esto con fundamento en los artículos 239 (establece la obligación al pago de derechos) y 244-B (especifica las condiciones del pago y la cuota aplicable) de la Ley Federal de Derechos (LFD) vigente en 2016. Ante esto, TIC A.C. presentó un amparo para ser excluido del pago de estos derechos y, después de un complicado proceso legal llevado por la Clínica de Interés Público del CIDE, el caso fue turnado a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que determinara la constitucionalidad de dichos artículos.

Así, el proyecto de sentencia realizado por la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena se pregunta si existe un derecho constitucional de los pueblos y comunidades indígenas a acciones afirmativas en la operación de los medios de comunicación. Aquí abro un pequeño paréntesis para definir, en términos generales, este concepto clave: las acciones afirmativas son políticas que dan a un determinado grupo social, étnico o minoritario un trato preferencial en el acceso o distribución a causa de ciertos recursos o servicios, con el objeto de mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos. 

En el estudio de fondo, el proyecto argumenta que los artículos 2, 6 y 28 de la Constitución, así como diversos preceptos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo configuran una obligación constitucional del Estado a prever medidas diferenciadas para el acceso de los pueblos y comunidades indígenas a los medios de comunicación. Así pues, el siguiente paso es determinar si el legislador estableció un tratamiento diferenciado en favor del grupo vulnerable respecto del cual debe existir una acción afirmativa.

Después de analizar la norma impugnada, el proyecto concluye que el legislador no reconoció la situación de exclusión de pueblos y comunidades indígenas, ignorando el hecho de que, al no poder tener fines de lucro, el cobro de los derechos de uso del espectro radioeléctrico constituye una barrera al acceso de los medios de comunicación por parte de estas comunidades.

A la luz de lo anterior, este proyecto de sentencia fue aprobado por la Primera Sala de la SCJN el pasado miércoles por unanimidad, señalando la inconstitucionalidad del artículo 239 de la LFD de 2016 y reconociendo el derecho de las comunidades indígenas a tener acciones diferenciadas que les permitan acceder y administrar sus propios medios de comunicación. De esta manera, TIC A.C. y las comunidades indígenas con las que trabaja podrán seguir ampliando las redes de telecomunicaciones de costos accesibles que ahora les permiten, por nombrar un par de ejemplos, fomentar de manera importante la economía local y comunicarse con otras comunidades en caso de una eventualidad.

Una buena noticia de este tipo —en momentos en los que el panorama nacional es tan incierto— es solo un recordatorio más de que las causas justas deben ser perseguidas, aunque sea un camino cuesta arriba.

Entre tanta incertidumbre, más sociedad civil organizándose para conseguir el reconocimiento de sus derechos; más centros públicos de investigación y academia trabajando por beneficios tangibles para la sociedad; más acceso y más autogestión para las telecomunicaciones indígenas; más buenas noticias.

 

 

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#4 Tiempos

La opinión del feminismo de una mujer no feminista | Columna de Ana G Silva

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CORREDOR HUMANITARIO

 

Muchas veces me he rehusado a dar mi opinión acerca del feminismo, no es que esté en contra del movimiento, sino que se trata de algo tan serio y complejo que considero es necesario conocer a profundidad el tema sin tomarlo a la ligera; sin embargo, ahora me permitiré hacer una excepción.

En más de una ocasión yo misma he pedido o deseado que muchos de esos derechos e ideas por la que las feministas han peleado sean cumplidos. Desde lo más básico hasta lo más complicado, un ejemplo de ello fue el que ocurrió hace unos días: uno de mis familiares criticó a mi prima por usar un short y que los vecinos de su cuadra se acercaron a ella con evidente morbo. Entonces me pregunté: ¿acaso ella tiene que sentirse culpable por usar ropa que le gusta porque tú consideras que “la exhibe” y es para obtener o conquistar algo o a alguien?

¿Quién de usted lector no ha escuchado la historia de una mujer que fue abusada por x o y razón y comienzan a criticarla con el argumento “es que a él no lo conozco, pero ella no debió hacer tal cosa”? Para todos es más fácil hablar de la víctima y no del agresor o agresores y es curioso que las personas se abstienen hablar de él porque “no lo conocen”, pero no de ella que tampoco aunque tampoco la conozcan.

En cuanto al tema de feminicidios, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2020 se suscitaron 27 feminicidios en San Luis Potosí, mientras que en el 2021 van 4; mientras que homicidios dolosos (la mayoría cometido a hombres) fueron 621 en 2020 y 59 en lo que va del 2021.

Es evidente que son más los hombres asesinados, el 95.7 por ciento para ser exactos, pero casi todos estos crímenes fueron hechos por otros hombres en asaltos, por crimen organizado, peleas, etc., pero los feminicidios son cometidos en su mayoría por hombres motivados por la dominación, celos, sexo… es decir por una cultura machista que denomina a México.

Qué decir de aquellas mujeres que mueren por practicarse un aborto clandestino,debido a que no existen las condiciones para realizar el procedimiento de la forma adecuada. Sí, se debe aplaudir a aquellas mujeres que han decidido tener a su bebé pese a las adversidades, pero también se le debe reconocer a aquellas que interrumpieron su embarazo por su propia tranquilidad y el futuro del producto.

El hecho de que muchas mujeres ahora hagan públicos ha provocado que nuevamente se les juzgue. Creo que lo primordial que se debe aprender del feminismo es que lo único que busca es poner fin a la desigualdad: ¿Por qué juzgar el cambio social?

“La que está en la marcha es gorda, es fea, no se arregla bien”, “esa chica tiene un short corto”, “se puso ebria”, “andaba en la calle a altas horas de la noche”… son las frases que con frecuencia leo en redes. En una sociedad machista como la mexicana la única forma de que estos crímenes de odio en contra de las mujeres disminuyan es educando a la población.

Si te molesta que las feministas salgan a marchar, comprende sus demandas y el próximo año tal vez no habrá necesidad de otra manifestación.

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#4 Tiempos

Jacarandas de marzo | Columna de Daniela Rodríguez y Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

 

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es el día en el que se conmemora la lucha por los derechos de las mujeres. Es un día en el que conmemoramos la lucha por nuestro lugar como iguales en una sociedad patriarcal. En México, es un día en el que las mujeres de todo el país tomamos las calles, en el que salimos sin miedo y nos hacemos visibles. El 8M le recordamos a la sociedad lo que quiere ignorar: que existimos, resistimos y que no nos vamos a callar. Esto último parece olvidársele a la administración en turno; nos quieren aislar, se atrincheran en el Palacio Nacional y dejan que el problema suceda afuera, donde no los toquen.

El pasado viernes 5 de marzo, a tres días de la marcha por el Día de la Mujer, el perímetro del Palacio Nacional amaneció amurallado. Este blindaje es un símbolo que lo dijo todo: este gobierno, como los anteriores, es indiferente a las mujeres, a la violencia que las persigue y a sus demandas. Porque es más importante cuidar la fachada, literalmente, que resolver el problema verdadero: la violencia patriarcal que se ejerce en todos los niveles, rincones y recovecos del país. Y este, el gobierno más feminista de la historia, con el capital político suficiente para apoyar a las mujeres de todo México, decide simplemente esconderse y dejar que cada quien se rasque con sus propias uñas. En palabras del propio presidente, «los muros no solucionan nada». Llama mucho la atención el contraste en discursos cuando se trata de una agenda política que no está dentro de sus prioridades.

La prestidigitación —es decir, el engaño— de este, nuestro gobierno más feminista de la historia, radica en trucos de espejos y retórica electoral barata: machismo y violencia institucional disfrazado de paridad tramposa. El retiro de estancias infantiles; el discurso familista, que coloca el cuidado de la familia exclusivamente en las mujeres; el infame ya chole; y el nuevo muro de la paz. De todas y cada una de estas (y más) acciones, que claramente buscan marginar a la mujer de la sociedad, el gobierno en turno se ha valido de sendas maromas para eximirse de su responsabilidad. Hay quienes aún hoy se maravillan al ver los trucos de la administración actual. Sin embargo, habría que ser tremendamente ingenuos para no ver la horrible verdad detrás del truco: una verdad que implica 11 mujeres muertas al día; verdad que, como todo buen mago, ni el presidente ni sus sicofantes de nómina osan revelar.

Podemos criticar todo lo que queramos al gobierno en turno, pero no es el único culpable al cual apuntar. Sin embargo, ¿podemos esperar la solución de la oposición? Claramente no. Hoy vemos que partidos que históricamente se han negado a reconocer la autonomía de las mujeres y a abogar por sus derechos no titubean en llenarse la boca con el discurso feminista; se suben al tren morado con el objetivo de ampliar sus votos, pero jamás de ayudar realmente a las mujeres. Todas las estrategias se tratan de ilusiones y promesas vacías.

Entonces, ¿qué hacer? La respuesta a esto no se encuentra ni en la política ni en el mercado, que busca capitalizar con las mujeres. La respuesta está en nuestras compañeras y el movimiento. Está en el poder que juntas tenemos, en tomar e inundar las calles porque somos, resistimos y existimos, a pesar de los obstáculos que nos imponen. No podemos esperar a que concedan lo que las mujeres pedimos: han dejado ya muy claro que no lo harán. Sin embargo, las acciones de hoy —y de quienes nos han antecedido— pavimentarán la realidad del futuro de las mujeres mexicanas. La resistencia de hoy es la existencia de mañana; los mensajes expresados el día de hoy tendrán como receptoras a las mujeres del futuro, que verán materializado lo inevitable: una sociedad de iguales.

Las movilizaciones y marchas de mujeres como las que tendrán lugar el día de hoy en todo el país y en varias partes del mundo no siempre han sido iguales a las de los años recientes. Las demandas han sido manifestadas en una variedad de formas: ya hubo manifestaciones en silencio; ya hubo expresiones artísticas que fueron tomadas a burla; ya ha habido un sinfín de paneles y mesas con discusiones que en poco han servido para poner un alto a los distintos tipos de violencia que se ejercen contra las mujeres. Ahora, la insostenible desintegración del tejido social, la violencia desenfrenada y el abrumador silencio de las autoridades han causado que las peticiones se conviertan en demandas urgentes y que se expresen de maneras distintas. Sin embargo, es fecha que una buena parte de la ciudadanía trata de desacreditar las demandas feministas, argumentando que se trata de mero vandalismo.

A la luz de lo anterior, el concepto de iconoclasia ha sido recuperado por quienes estudian el fenómeno de las marchas feministas y sus demandas. En sus orígenes, la iconoclasia refería a un movimiento herético que consistía en destruir deliberadamente los símbolos e íconos religiosos de una cultura determinada. En sentido amplio, el concepto hoy representa la destrucción de símbolos, arte o monumentos de manera organizada, colectiva y con motivaciones ideológicas; distinto al vandalismo, que se caracteriza por ser espontáneo y realizado sin motivos reconocibles. Así, la iconoclasia feminista representa un poderoso medio de expresión y de demanda, practicado sobre monumentos e íconos con significados que han dejado de ser un referente para la realidad actual del país.

Debemos romper los símbolos patriarcales que nos arrastran. Hoy pienso en mis amigas, en mi madre, en mis compañeras y en todas y cada una de las mujeres mexicanas a las que este país les ha fallado. El muro que nos aparta no será un muro que nos detenga: las inertes vallas negras han sido resignificadas para homenajear a las mujeres mexicanas a las que el Estado les ha fallado, para que en el futuro no nos falte ninguna. Será un futuro en que las calles estén teñidas de morado solo por las jacarandas que florecen en marzo, celebrando a las mujeres y su lucha.

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¿Para cuándo la recuperación turística? | Columna de Edgar Morales “El Castor”

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SUITE PRESIDENCIAL.

En México no han hecho eco las palabras de los expertos ni los casos de éxito de los destinos internacionales que han paliado mejor la crisis por SARS-CoV-2; desde el primer cuatrimestre de la pandemia, nos vinieron a decir esto: “Los países que más protejan al sector turístico, es obvio que van a ser los primeros en recuperarse” “…la pregunta es ¿Cuánto tiempo vamos a tardar? Y esto va a depender de las medidas que se implementen y las decisiones que se tomen, para así salir adelante…” Esto lo expresó Gloria Guevara, la presidente del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).

Plan, estrategia, apoyos no han existido desde el gobierno federal, pura “táctica ficción” para “calmar las aguas”, juegan al antagonismo salinista de “ni los oigo, ni los veo” porque aquí parece que, si los oyen, actúan como que los ven, pero tampoco les hacen caso. Ríos de saliva ha gastado el sector turístico de la nación para lograr facilidades que les permitan aguantar el impacto de la inactividad turística, pero se han encontrado con negligencia desde SECTUR y hasta las alianzas les han desactivado.

Situándonos en la realidad, nuestro país camina en un escenario muy diferente al resto de los líderes en el mercado turístico. Costará más trabajo la recuperación, pero también hay otros elementos coyunturales que permitirán una restauración menos compleja. Advirtiendo lo anterior, Cicotur-Anahuac comparte las percepciones empresariales sobre el ritmo de la recuperación turística por segmentos: al que mejor le va ir, será a la sección de Placer Nacional y las peores circunstancias las tendrán que enfrentar los especialistas de negocios del mercado internacional.

El segmento de placer iniciará por arriba del 40 por ciento en el primer trimestre y para el cuarto trimestre alcanzará más del 72 por ciento, comparado con lo obtenido en el 2019. El segundo rubro es el grupo de Placer internacional que inicia por arriba del 25 por ciento en los primeros tres meses del 2021 y llegará por arriba del 64 por ciento cotejado con el 2019. Enseguida llega el segmento de Negocio nacional, el cual parte entre enero y marzo con un 22 por ciento aproximadamente, y para el fin de año alcanza casi al 60 por ciento. Mientras que el fragmento de Negocios del mercado internacional se moverá en los primeros tres meses del año casi en 20 por ciento del total alcanzado en el año 2019 y no podrá llegar ni al 50 por ciento en el último trimestre del año.

Vayan tomando sus previsiones.

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#ElNotón

Hijo y esposa de Tekmol participarán también en cargos públicos

Opinión