abril 3, 2026

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El crimen organizado cobró 23 vidas el último mes en SLP

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Los ataques armados y las ejecuciones a cargo de células del crimen organizado regresaron a tierras potosinas; sin la guerra contra el narco habría una reducción significativa en la tasa de homicidios

Por: El Saxofón

Luego de un breve periodo de tregua, los ataques armados y las ejecuciones han vuelto a San Luis Potosí. En el último mes, del 20 de abril al 18 de mayo se han registrado al menos cinco balaceras en la capital del estado y una en la zona Huasteca, en el municipio de Ébano; en suma, balaceras y presuntos ajustes de cuentas han dejado un saldo de 23 muertos y al menos 5 lesionados en menos de 30 días.

La noche del pasado 20 de abril, en un terreno baldío de la Colonia Los Magueyes, ubicado en la esquina de Tacamba y Josefa Ortiz de Domínguez, fue hallado el cuerpo sin vida de un joven de aproximadamente 22 años, el cual presentaba un disparo en la cabeza.

El 21 de abril, alrededor de la una y media de la tarde, un motociclista disparó contra un joven en la calle Pánfilo Natera, de El Sauzalito, en la capital potosina. El presunto homicida huyó a bordo de una motocicleta, la víctima, de 28 años de edad, falleció horas más tarde.

Tres días después, la noche del 24 de abril, un ataque armado cobró la vida de cuatro personas en la Colonia General I. Martínez de la capital potosina. Los asesinos, al parecer dos sujetos, se acercaron caminando hasta las víctimas y descargaron sobre ellos proyectiles calibre .9mm.

El viernes 26 por la tarde, también en la General I. Martínez, un hombre fue baleado, cerca de la zona donde fueron ejecutadas la cuatro personas el miércoles. El atacante fue supuestamente un hombre al que le falta una mano e iba a acompañado de otros cuatro sujetos.

Horas más tarde fue ejecutado un joven, en la Quinta Privada de Rumanía, esquina con Simón Díaz, en la colonia Satélite. El ataque dejó además una persona lesionada.

Testigos de los hechos relataron que las víctimas viajaban en su automóvil, cuando fueron interceptados por dos hombres que se trasladaban en una camioneta, quienes descendieron y abrieron fuego en contra de dos jóvenes que tripulaban un auto Platina color arena.

El 3 de mayo, un festejo del Día del Albañil se convirtió en tragedia, cuando sujetos armados dispararon contra un grupo de personas que departían en un salón de fiestas en Soledad de Graciano Sánchez.

El ataque dejó tres lesionados y una joven de 28 años perdió la vida en el hospital debido a la gravedad de las heridas.

Apenas cuatro días después, la mañana del 7 de mayo, un policía municipal de San Luis Potosí capital fue asesinado a balazos mientras conducía su camioneta, una Buick Enclave por calles de la colonia Wenceslao Victoria.

El 16 de mayo, otro ataque a balazos dejó un muerto y dos heridos en la colonia Mártires de la Revolución.

En el interior del estado

Sin embargo, las agresiones con armas de fuego y las ejecuciones no ocurren solo en la Zona Metropolitana, sino que también se extienden a los municipios del interior del estado.

El 20 de abril, en Guadalcázar, se encontró el cadáver de un hombre al interior de una camioneta, con evidentes huellas de violencia en el cuerpo. Alrededor de la camioneta se encontraron varios vasquillos percutidos. El hombre fue identificado como Rito ‘N’, con domicilio en Monterrey, Nuevo León.

El 21 de abril se informó que después de discutir con el chofer de una camioneta, un joven fue asesinado a balazos, el homicida se dio a la fuga a bordo de la camioneta, mientras la víctima era trasladada por un familiar suyo a un hospital, pero ya había fallecido. Los hechos sucedieron en un ejido de Tamasopo.

El 25 de abril, tres hombres fueron hallados muertos en un domicilio de la colonia Lindavista, en Ébano. La noche del 24 de abril, vecinos escucharon detonaciones de armas de fuego, sin embargo, por temor prefirieron no indagar lo que había pasado. Fue hasta el día siguiente cuando se realizó el hallazgo.

A esa misma hora, en Rioverde, era localizado el cadáver de un hombre en un taller de motobombas en la calle Nicolás Bravo, del municipio de Rioverde. El cuerpo estaba atado a una cama, con una estopa en la boca.

Ya en mayo, el día 9, un hombre de 31 años fue ejecutado a balazos en Ciudad Valles. Según el reporte de la Fiscalía General del Estado, los hechos ocurrieron en la calle Morelos, entre bulevar México-Laredo e Ignacio Allende, en la colonia Francisco I. Madero

, el ahora occiso fue identificado como Marco Antonio N, quien contara con 31 años de edad.

El cadáver presentaba dos orificios producidos por proyectiles de arma de fuego, uno en el rostro, con entrada en la mejilla izquierda, con salida en la región de la base occipital del cráneo, en el lado derecho, el otro con entrada debajo del pectoral izquierdo, con salida en región lumbar del mismo lado.

El día 10, una pareja fue encontrada calcinada en un camino de terracería que conecta al ejido Las Crucitas con Los Otates, en Ciudad Valles.

El 12 de mayo se reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre, con el rostro cubierto, maniatado y con huellas de tortura. El hecho ocurrió a la altura del kilómetro 71 de la Supercarretera Estatal No. 75 Rioverde.

El recuento anterior pone en evidencia que el uso sistemático de la violencia homicida por parte de grupos del crimen organizado no cesa en San Luis Potosí, y que la calma no está garantizada.

Sin guerra contra el narco, SLP tendría 75% menos homicidios

Si no se hubiera realizado la guerra contra el narcotráfico, la fallida estrategia del gobierno federal de Felipe Calderón, con la que intentó restar poder al crimen organizado, los homicidios dolosos en San Luis Potosí se hubieran reducido en un 75 por ciento, de acuerdo a una proyección realizada por la organización Semáforo Delictivo.

El fundador de esa organización, Santiago Roel, dijo en octubre de 2017, que una solución para reducir la violencia en el país es terminar con el Plan Mérida, al que la asociación reconoce como el origen de la guerra contra el narcotráfico.

El Plan Mérida es un acuerdo de cooperación y reconocimiento de las responsabilidades compartidas entre México, Estados Unidos y algunos países centroamericanos, con el fin de contrarrestar la violencia ocasionada por las drogas, según menciona un documento de la Embajada de Estados Unidos en México.

La firma del Plan Mérida, en diciembre de 2008 entre los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush, trabaja en cuatro pilares fundamentales: Afectar la capacidad operativa del crimen organizado, Institucionalizar la capacidad de mantener el Estado de derecho, Crear la estructura fronteriza del siglo XXI y Construir comunidades fuertes y resilientes; según dice el documento de la Embajada de Estados Unidos.

En cambio, para Semáforo Delictivo, el Plan Mérida ha causado un efecto negativo, que después llevó a nuevas etapas de la violencia en México.

El primero de ellos fue la guerra contra el narco, que, al lograr detener o abatir a importantes líderes de cárteles, causó a su vez la atomización de esos grupos delictivos.

El efecto es el siguiente: al haber sacado de circulación a los líderes de los cárteles, las personas que les seguían en la organización buscaban tomar ese liderazgo, por lo que había conflictos por heredar el puesto principal de los grupos delictivos.

La atomización de los cárteles después causó guerra entre los grupos mafiosos, a lo que, según Semáforo Delictivo, le siguió el colapso de la autoridad.

En una editorial llamada “Es tiempo de pensar el futuro de México”, Semáforo Delictivo también culpa al Plan Mérida.

“Llevamos 10 años de estrategia fallida. Desde 2008, Estados Unidos nos metió en una guerra sin nombre, sin sentido y sin efectividad que ha incrementado la violencia de alto impacto a niveles nunca vistos en el país”.

Semáforo Delictivo identifica “tres causas de violencia: Desequilibrios sociales, mal gobierno y mercado negro de drogas. No podrán atenderse los dos primeros, si antes México no disminuye el poder económico, social y bélico de las mafias. Eso se logra con regulación de drogas. Un tema que ningún candidato o partido ha querido hacer propio, por temor a los prejuicios nacionales y a la DEA”.

17 personas detenidas por fiscalía durante la tercer semana de mayo

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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Opinión

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