octubre 31, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Derecho a leer: otros formatos | Columna de Germán Bautista

Published

on

HABLEMOS DE DERECHOS

 

Durante la entrega pasada hablamos muy someramente de otras alternativas para acceder a la lectura, necesarias para que ninguna persona con discapacidad se quede al margen del amplio menú de opciones literarias especializadas y convencionales.

Desde la perspectiva de los derechos humanos, y en el marco del derecho a leer que protege el Tratado de Marrakech, todas las personas deben tener la misma oportunidad de acceder al texto impreso convencional, adecuando los textos cuando así se requiera.

A estas adecuaciones les vamos a denominar “formatos accesibles”, porque su propósito es fungir como un puente entre la persona y el contenido de una obra literaria, que puede oponer barreras lectoras a las personas por la manera en que ha sido impresa o estructurada. Su definición se encuentra desarrollada en el artículo 2 inciso b del Tratado y a simple apreciación, puede sonar un tanto rebuscada:

“b) Por “ejemplar en formato accesible” se entenderá la reproducción de una obra, de una manera o forma alternativa que dé a los beneficiarios acceso a ella, siendo dicho acceso tan viable y cómodo como el de las personas sin discapacidad visual o sin otras dificultades para acceder al texto impreso.”

Un acercamiento que ofrece mayor claridad sobre los tipos de formatos, lo encontramos en el artículo 2 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, correspondiente a las definiciones e incluidos en lo concerniente a la comunicación, tal como se cita enseguida:

“La “comunicación” incluirá los lenguajes, la visualización de textos, el Braille, la comunicación táctil, los macrotipos, los dispositivos multimedia de fácil acceso, así como el lenguaje escrito, los sistemas auditivos, el lenguaje sencillo, los medios de voz digitalizada y otros modos, medios y formatos aumentativos o alternativos de comunicación, incluida la tecnología de la información y las comunicaciones de fácil acceso.”

Esta definición ofrece una idea amplia sobre las diferentes alternativas para eliminar barreras lectoras a las personas con discapacidad, y de manera conjunta con el Tratado de Marrakech, indica a las personas responsables de asegurar el acceso a la lectura, las distintas formas en que debe hacerse accesible un contenido, incluso artístico.

Comenzaremos con la digitalización de textos, que puede ser una de las opciones más sencillas para brindar cobertura a un amplio número de personas con discapacidad, desde aquellas con baja visión o ceguera, hasta las que tienen dificultades para manipular las hojas de una obra física, y les resulta menos complicado leer mediante la pantalla de algún dispositivo tecnológico.

Los textos pueden ser escaneados con los instrumentos disponibles en una biblioteca, o incluso con el apoyo de dispositivos móviles y las aplicaciones creadas para ese propósito. Deben cuidarse dos cosas prioritariamente: limpiar de impurezas el texto, y no guardarlo como imagen; de lo contrario el contenido se vuelve inaccesible para lectores de pantalla y se limitan las opciones de manipulación del mismo para adaptarlo a otras formas de acceso.

A partir de un documento digitalizado apropiadamente, existen actualmente si se requiere, opciones tecnológicas para convertirlo a voz y guardarlo como archivo de audio, incluso con motores de voz con una nitidez cada vez más humana.

Con ciertas adecuaciones, si se cuenta con una impresora braille y el requerimiento de la persona usuaria es leer en ese formato, el texto digitalizado sigue siendo útil para garantizarle la oportunidad de leer en papel de manera táctil. Ese mismo texto se puede adecuar para amplificarlo y con las consabidas implicaciones para las personas expertas, generar una propuesta en macrotipo, para quienes son personas con baja visión.

El contenido de una obra también puede adaptarse a fácil lectura o lenguaje claro, para las personas con discapacidad intelectual, aunque hacerlo, actualmente es un poquito más complicado que simplemente digitalizar, porque debe evitarse usar palabras elevadas o rebuscadas a fin de facilitar su comprensión, además de ordenar el texto de cierta manera, no justificarlo, y cerrar las ideas en el menor número de líneas posible.

Si desean saber más sobre la fácil lectura, les invito a visitar la página de “Plena Inclusión España”:

https://www.plenainclusion.org/

Otro formato o forma de garantizar el acceso a la lectura un tanto más complicada, es generar opciones para las personas sordas, pues aunque la mayoría imaginemos que al poder ver una persona sorda no tendría complicaciones para leer, lo cierto es que la forma de ordenar un texto conforme a lo que se ha denominado la “gramática del Sordo” implica cierta complejidad, además que en palabras de las propias personas sordas, les resulta mucho más sencillo comprender un texto en lengua de señas, lo que obliga a tener a disposición opciones en videolibros.

Al respecto, el Instituto Pedagógico para Problemas del Lenguaje I. A. P. (IPPLIAP), ha generado propuestas de acceso a la lectura para personas Sordas, en el marco del Tratado de Marrakech. Si desean saber más, visiten:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLNpBvPBkh4JR3Yif1XIK8UtRVOGTLlL7P

Finalmente, aunque sin agotar la amplia gama de formas y formatos para eliminar barreras lectoras, los pictogramas también son una opción para algunas personas con autismo y personas con discapacidad intelectual, entre algunas otras. Éstos son representaciones iconográficas que comunican ideas y facilitan la comprensión de un texto, y que demanda también preparación para ofrecer esta alternativa de lectura. Al ser persona ciega, desconozco qué tan eficientes sean, pero últimamente he encontrado por ahí aplicaciones que convierten el texto convencional en pictogramas.

Para darse una idea sobre estas opciones, les invito a visitar:

https://www.pictocuentos.com/

Garantizar el acceso a la lectura en formatos accesibles es desafiante, pero como ya se mencionó en la pasada entrega, es una obligación ineludible a partir de la entrada en vigor de los dos tratados internacionales citados en la presente columna.

 

Puedes leer la versión alternativa de esta columna en leguaje sencillo a continuación:

En la última entrega, mencionamos brevemente sobre diferentes formas de acceder a la lectura, especialmente para personas con discapacidad.

Según el Tratado de Marrakech, es un derecho humano que todos tengan la misma oportunidad de leer textos impresos. A veces, es necesario adaptar estos textos para que sean accesibles.

Los “formatos accesibles” son versiones de textos que se han modificado para que las personas con discapacidad puedan leerlos. Esto puede incluir cambiar el tamaño de la letra, usar un lenguaje más sencillo, o convertir el texto en audio.

Es importante que estos formatos sean tan fáciles de usar para las personas con discapacidad como lo son para las personas sin discapacidad.

Hay muchas formas de hacer que un texto sea accesible. Algunos ejemplos incluyen:

1. Digitalización de textos: Esto implica escanear un texto y convertirlo en un formato digital. Esto es útil para personas con baja visión o dificultades para manejar libros físicos. Es importante asegurarse de que el texto esté limpio y no se guarde como imagen, para que pueda ser leído por lectores de pantalla.

2. Conversión de texto a voz: Una vez digitalizado, el texto se puede convertir en audio. Esto es útil para personas con discapacidades visuales.

3. Impresión en Braille: Para aquellos que leen en Braille, el texto digitalizado se puede imprimir en este formato.

4. Uso de lenguaje sencillo: Esto implica cambiar el texto para que sea más fácil de entender, evitando palabras complicadas. Esto es útil para personas con discapacidad intelectual.

5. Videolibros en lengua de señas: Para personas sordas, los textos se pueden convertir en videos en lengua de señas.

6. Pictogramas: Son imágenes que representan palabras e ideas. Esto puede ser útil para personas con autismo o discapacidades intelectuales.

Es importante garantizar que todos tengan acceso a la lectura en un formato que puedan usar y entender.

Hay varias organizaciones y recursos en línea que pueden ayudar a acceder a estos formatos, como “Plena Inclusión España” y “Pictocuentos”.

En resumen, es esencial que se ofrezcan diferentes formatos accesibles para garantizar que todas las personas, independientemente de sus habilidades, tengan la oportunidad de disfrutar de la lectura. Esto no solo es un derecho, sino también una forma de inclusión y respeto hacia la diversidad.

Para más información, puedes visitar:

– Plena Inclusión España: https://www.plenainclusion.org/
– Pictocuentos: https://www.pictocuentos.com/
– IPPLIAP (para videolibros en lengua de señas): https://www.youtube.com/playlist?list=PLNpBvPBkh4JR3Yif1XIK8UtRVOGTLlL7P

Estos recursos son valiosos para aquellos que buscan opciones de lectura accesibles.

También lee: Derecho a leer | Columna de Germán Bautista

Continue Reading

Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

Published

on

ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

Continue Reading

El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina

Continue Reading

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados