mayo 7, 2021

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#Crónica | Jugar entre los escombros de la violencia

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Atlético de San Luis femenil consiguió un empate ante Puebla, entre un ambiente tenso por la violencia y restos de butacas y botellas

Por: Sebastián Escorza

Un ambiente enrarecido inundó el estadio Alfonso Lastras la noche del lunes; pese a los hechos violentos registrados en el inmueble la tarde anterior y a que el recinto podría ser sujeto a un veto, el Atlético de San Luis femenil se enfrentó al Club Puebla, encuentro en el cual las rojiblancas obtuvieron un empate y rompieron la malaria de 8 partidos seguidos sin ganar un solo punto, dos meses complicados para el equipo femenil de la ciudad.

Minutos antes, algunos vecinos de la colonia Valle Dorado, próxima al estadio Alfonso Lastras, se manifestaron en las taquillas del lugar debido a los daños ocasionados durante la riña entre la barra del Querétaro, elementos de seguridad que resguardaban el estadio y la barra de Atlético de San Luis. 

Afirmaron que la estrategia de seguridad implementada por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y la Policía Municipal había fallado, pues se registraron enfrentamientos al interior y al exterior del estadio, y se registraron decenas de heridos y daños materiales.

Mientras tanto, las jugadoras no solo se enfrentaron a la racha negativa sino a los resquicios de aquel enfrentamiento; cuenta de ello es que se presentaron en un estadio con poco más de mil aficionados que se dieron cita en el lugar sin importar las inclemencias del tiempo y la energía que predominaba en el lugar. Aunque los encuentros de la rama femenil habían disminuido su convocatoria debido al mal momento del equipo, se reforzó la seguridad en el coloso de Valle Dorado: agentes de la Fuerza Metropolitana Estatal resguardaron la Puerta 1, al parecer era el único acceso para este partido.

“San Luis se lo merecía”

Previo al partido, La Orquesta pudo hablar con uno de los aficionados que acudió a presenciar el juego, “desde que llegamos ya se veía que iba a ser algo muy difícil de controlar, porque ellos llegaron gritando que iban vetar el estadio“.

No es injusto desde el momento en que ves que desde los palcos te avientan cerveza, te avientan botellas con agua, cuando marcaba algo el árbitro, gente de aquí que supondrías “ah los fifís de aquí son gente educada”, pues no, no lo son”, afirmó.

“San Luis se lo merecía, todo lo que tenemos lo merecemos, desgraciadamente fue de esta forma, qué bueno que no hubo muertos. Hay que aprender, la plaza va a mejorar con esto”.

El ambiente era tenso, después de todo, el sentir del aficionado potosino se encontraba entre la decepción, el miedo y el enojo, causado por unas cuántas personas que no pudieron discernir  del enfrentamiento en la cancha y en la tribuna.

En la zona Vencedor y otras partes del recinto, se podía observar a personal de limpieza recogiendo los escombros que dejó esa fatídica tarde. Mientras se desarrollaba el juego se podía escuchar el sonido de cristales cayendo por las escalinatas.

Una pequeña luz en el abismo 

Lo cierto era que Atlético de San Luis se encontraba en uno de los peores momentos de su historia, ahora las jugadoras del equipo apenas reunieron a mil entusiastas mientras que en sus primeros partidos juntaron a más de 15 mil aficionados, la mala racha y la violencia convirtieron en un sitio lúgubre al lugar que alguna vez alentó con muchas ganas al equipo femenil que había conseguido un empate contra América y una victoria ante Cruz Azul, dos de los encuentros más entrañables.

El encuentro tuvo altas y bajas, ambos equipos tuvieron oportunidades en el arco rival pero ninguno de los dos conjuntos se pudo hacer daño, las rojiblancas dejaron atrás el amargo sabor de la derrota y, quizá, la victoria está próxima a llegar. 

Una vez finalizado el encuentro, ambos directores técnicos condenaron los hechos violentos registrados en la cancha del San Luis, e incluso confirmaron que existía cierta incertidumbre de llevar a cabo el encuentro en el coloso de Valle Dorado al existir una posibilidad de veto.

Muchos factores entrarán en juego: el tiempo, el buen futbol, la buena afición y una mayor logística servirán para cerrar este capítulo negro en el futbol potosino. Mientras tanto, queda aceptar el castigo pertinente y seguir avanzando.

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Atlético de San Luis anunció “una reestructura profunda”

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Leonel Rocco fue despedido luego de la goleada que sufrió el equipo ante el Pachuca

Por: Redacción

Esta mañana, a través de de un boletín se informó que a partir de hoy Leonel Rocco ha dejado de ser el director técnico del Atlético de San Luis, esto luego de que ayer por la noche la escuadra perdiera 1-5 en contra de los Tuzos del Pachuca en el estadio Alfonso Lastras.

El Club informó que la decisión fue tomada después de que se analizara la situación deportiva por la que pasó el equipo durante este torneo, en que solo consiguió 12 puntos, no clasificó y tendrá que pagar la multa de 120 millones de pesos, por ser el último lugar de la porcentual.

El Atlético de San Luis agregó que habrá una reestructuración profunda en todas las áreas para preparar y planificar de mejor forma la próxima temporada.

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#Crónica | El castigado regreso para la afición del Atlético de San Luis

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Luego de más de un año sin gente en las gradas, la escuadra potosina recibió a su afición con una derrota de 4-1 ante el Puebla

Por: Ana G Silva

Esta fue la última esperanza del Atlético de San Luis condenado a pagar una multa de 120 millones de pesos y quedarse siquiera sin repechaje, filas de personas que se dieron cita para apoyar a su equipo y que tal vez, solo tal vez, con sus cánticos, sus apoyos y aplausos harían que la escuadra tunera lograra despertar y que no se los habían permitido gracias a este eterno año de pandemia por el covid-19.

Entre las filas se logró percibir la presencia de mayores de 60 años que unos días antes fueron a vacunarse contra el coronavirus.

Así es como comenzó el encuentro entre el Atlético de San Luis contra Puebla en el coloso de Valle Dorado que siempre se veía lleno, pero en esta ocasión solo se le permitió la entrada a 5 mil 175 aficionados, que el sábado, puntuales llegaron a la cita, esos que, en las buenas, en las malas y en el covid nunca han dejado de seguir a su equipo, sin importar el nombre o el color que vistan.

El Alfonso Lastras volvió a ver las caras que desde hace más de un año no se presentaban, unos rostros llenos de esperanza y alegría de regresar, llenos de sudor por los 30 grados centígrados que el termómetro registró, listos con sus celulares para tomarse fotos donde de fondo están los jugadores en el terreno de juego, o la foto de la cerveza en la mano para subirla a sus historias en redes sociales.

Todo fue especial, todo fue como siempre, con el clásico calentamiento, con Nico Ibáñez, con Damián Batallini, con Germán Berterame, con Axel Werner, con el camarógrafo ajustando el lente, el árbitro lanzaba la moneda para determinar quién iba a sacar, los jugadores se colocaban en su posición y así arrancaban los primeros 90 minutos.

La Guerrilla en aquella esquina de la Zona Movil en las gradas no podía faltar y que en varias ocasiones tuvieron que sentar y callar debido a las restricciones por la nueva normalidad, hacían que aunque de regreso, sí, eran el claro ejemplo de que ya nada es igual, pues esos que siempre se abrazaban, que con tambores y bombos se desgastaban las gargantas para cantar, que ondeaban banderas, que tomaban y fumaban, no estaban completos y por esta vez, fueron parte de los aficionados que solo van a observar.

En varias ocasiones, durante el primer tiempo, todos en el estadio se unieron para expresar unos cuantos “¡Agggg!” por jugadas que el Atlético de San Luis tuvo para hacer gol o que no pudieron concretar, también varios “¡ufff!” de algunas atajadas por parte de Werner o por las intervenciones de la defensa rojiblanca. No fue hasta el minuto 41 cuando Santiago Ormeño anotó el primer tanto para el visitante y enseguida resonó como en una sola voz “¡San Luis, San Luis, San Luis!”.

Ya para el segundo tiempo el estadio estaba un poco silenciado, algunos rebeldes que se quitaban el cubrebocas pero los elementos de seguridad del estadio los obligaban a ponérselos nuevamente.

En el minuto 60 Cristián Tabó hacia el 2-0, “¿Y eso que? aún queda tiempo” gritó el hombre tatuado con playera auriazul, esa del Real San Luis del 2002. Los potosinos no bajaban la guardia y 7 minutos después parece que el universo se alineó para que Luis Gallegos hiciera el primer tanto del Atlético de San Luis: “Todavía se puede”, gritó una chica rubia que iba acompañada de su novio.

El reloj indicaba el minuto 84 del partido y el árbitro hizo sonar su silbato, señalando con su mano al punto penal de la escuadra de casa, algunos en las gradas confundidos por no saber qué pasó, y aunque en el fondo querían que Daniel Álvarez fallara, el destino se puso la del Puebla.

Los rostros de los asistentes cambiaron y aunque los rayos de sol aún eran fuertes y hacía que algunos se cubrieran con sus suéteres para evitar quemarse, no calentaban sus ánimos y comenzaron a reclamar “¡Fuera Rocco!”, y así como en el inicio esperaban entrar, ahora deseaban que todo acabara, pero en el tiempo extra a los poblanos no les importó que los potosinos ya estuvieran “muertos” y el delantero Guillermo Martínez hizo el 4-1 y una vez más, pero con más ímpetu, se escuchó “¡Fuera Rocco!”.

El silbatazo final se escuchó en todo el recinto, los aficionados salieron en silencio respetando el protocolo establecido por las autoridades del estadio, todos sacudiéndose la marca de tierra que les dejó su asiento por no ser usado desde marzo del año pasado. La mayoría ya ni siquiera voltearon a echar un último vistazo al coloso que encendía las luces pues comenzaba a caer la noche.

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Columna de Nefrox

Una liga en Norteamérica | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO.

 

Mucho se ha hablado de esa idea de generar una fusión entre la MLS y la Liga MX, una oferta el poderío de la organización mientras la otra presume el poderío deportivo, una luce sus estadios de primer mundo y la otra el color de su afición, y ¿saben? Es verdad, creo que todos podrían ganar mucho.

La Liga MX ha demostrado a lo largo de los años una verdadera supremacía deportiva en CONCACAF: los equipos mexicanos parecen estar lejos del restro de los clubes del área, pensando a veces en competir más con Sudamérica que con la región; pero del otro lado, la MLS ha demostrado un increíble nivel de organización, un verdadero poderío tanto en infraestructura como en contratos, una liga que en esos rubros busca competirle mercado ni más ni menos a ligas tan poderosas como la NBA, la NFL o la MLB. Ambas ligas tienen mucho qué ofrecer, mucho qué enseñar pero sobre todo mucho qué aprender una de la otra.

Ahora bien, soñemos un poco: imaginemos una fusión entre las ligas, un gran monstruo donde pudieran coexistir todos los equipos de cada país. Inventemos nuestra Súper Liga Norteamericana.

Actualmente la MLS está conformada por 27 equipos, dividos en dos conferencias, sin embargo hay tres equipos que entrarán a competir en los próximos años en la liga: Charlotte, St Louis y Sacramento. Alcanzando con esto el número mágico de 30 equipos.

Por el lado de la Liga MX, actualmente se cuenta con 18 equipos en la primera división y 16 en la liga de expansión, dando un total de 34 equipos.

Se ha hablado mucho sobre la posibilidad de establecer una súper liga con 60 equipos, 30 de la MLS y 30 de México. Pero para hacer más emocionante la propuesta, dividamos esos 60 equipos en 3 divisiones, evidentemente cada una con 20 equipos participantes.

Imaginemos ahora, una liga donde entre sus tres divisiones exista ascenso y descenso, muy al estilo de las ligas europeas, 3 ascensos y 3 descensos al año, todos ligados a los últimos lugares de la tabla anual. También imaginemos el reparto equitativo de los derechos de transmisión, publicidad y mercadeo, entre todos los participantes de las divisiones.

Por último, hagamos el ejercicio de establecer las divisiones y el acomodo de cada equipo, basándonos en los últimos resultados de cada participante en sus ligas actualmente.

Comencemos con la tercera división: del lado de la liga Mx tendremos que sacrificar a dos equipos, para esto tomaré a los dos últimos lugares de la tabla actual de la liga de expansión: UdeG y Correcaminos. Para emparejar a los 10 equipos mexicanos representantes en la segunda división, separaré a los dos primeros lugares de la tabla actual: Morelia y Cimarrones. Con esto quedaría así la representación mexicana: Celaya, Zacatecas, Atlante, Tapatío, Tepatitlán, Cancún, Dorados, Tlaxcala, Oaxaca, Mérida, Tabasco y Tampico.

Mientras que en la MLS: Charlotte, St Louis y Sacramento (como equipos nuevos) Cincinnati, Houston, DC United, Atlanta, Chicago, Salt Lake, Austin.

En la segunda división colocaremos a los dos mejores de la liga de expansión y a los 8 peores de la liga mx actualmente, así como a los lugares del 11 al 20 de la MLS.
México: Morelia, Cimarrones, Necaxa, Juárez, San Luis, Chivas, Pachuca, Pumas, Tijuana y Mazatlán.
MLS: Los Angeles, Miami, Montreal, Vancouver, San Jose, New England, Nashville, Red Bull NY, LAFC y Dallas.

En la primera división, colocaríamos a los mejores equipos de la actualidad de cada liga.
México: Querétaro, Tigres, Toluca, León, Atlas, Santos, Puebla, Monterrey, América y Cruz Azul.
MLS: Colorado, Minnesota, Portland, New York, Seattle, Orlando, Columbus, Kansas, Toronto y Philadelphia.

El ejercicio resulta interesante como propuesta, una liga con ascensos y descensos deportivos justos, una competencia cerrada que ayudará a levantar el nivel deportivo y económico de las ligas y por ende de la región.

Sin embargo, el ejercicio tiene problemas: como el descenso a la segunda división de equipos históricos de ambas ligas como Los Angeles, Red Bull o Chivas y Pumas. Mientras que equipos pequeños participarían en la primera división, como Orlando, Colorado o Atlas y Querétaro. Eso se tendría que ajustar mejor.

La idea existe, ojalá se concretara de la mejor manera para ambas ligas, el futbol de la CONCACAF merece un mejor lugar a nivel mundial y justo es desde ahí, desde las ligas, donde puede darse el movimiento importante para dar el siguiente paso. Habrá que esperar, que decidan lo verdaderamente mejor en todos los aspectos.

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