enero 23, 2026

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#4 Tiempos

¿Cómo detengo una epidemia? | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

 

En las últimas dos columnas expliqué que es y por que se da una epidemia. Recordemos que una epidemia es cuando tengo más casos de los esperados, en un lugar particular para un momento determinado. En donde, además hay una transmisión local efectiva que permita que el crecimiento en el número de los casos no sea lineal. También hemos aprendido que hay varias causas o motivos por el cual se da una epidemia. Hoy la pregunta a contestar es ¿Cómo detengo una epidemia?

La respuesta rápida y teórica es muy sencilla, rompiendo la cadena de transmisión. Aunque la respuesta es fácil, su implementación puede ser complicada. El primer paso sería saber como se transmite el patógeno, sí es por vía respiratoria, por la vía fecal-oral, por sangre, por vía sexual, mediante un vector, etc.

Conocer la vía de transmisión nos permite conocer el tipo de medidas de protección, barrera y asilamiento necesarias para que el patógeno no se siga diseminando por una comunidad. Así mismo, permite elegir cuales los tipos de muestras más adecuadas para hacer el diagnóstico de la enfermedad.

No es lo mismo que un patógeno se contagie por vía respiratoria (influenza, coronavirus, rinovirus, etc), que por sangre (VIH, hepatitis C, hepatitis B), por vía sexual (VIH, Hepatitis C, Hepatitis B, Zika), por vía fecal-oral (polio, Hepatitis A, rotavirus, norovirus, etc) o por vectores (Dengue, Zika, Chikungunya, Fiebre Amarilla, etc).

Sí un patógeno se disemina por vía respiratoria, entonces el aislamiento de contacto y respiratorio es esencial. Sí se transmite por sangre, el no usar drogas intravenosas, el esterilizar material quirúrgico, el usar barreras de protección al estar en contacto con sangre y el detectar los patógenos al donar sangre son las medidas mas eficaces. Aquellos transmitidos por vía sexual se pueden evitar con el uso de condón y mediante el diagnóstico masivo en personas con factores de riesgo. La vía oral-fecal con higiene de agua, alimentos y manos se corta la transmisión. Y al final tenemos dejo lo más difícil, aquellas enfermedades transmitidas por un vector (mosquito, chinche, mosca, pulga, etc), ya que el tamaño de las poblaciones de estos insectos es enorme, no podemos erradicar a estos insectos y por lo tanto, a lo mucho se puede llegar al control vectorial.

Lo segundo es conocer cuatro datos muy importantes: 1) la duración del periodo de latencia (tiempo que tarda alguien desde que se infecta hasta que se vuelve infeccioso); 2) duración del periodo de incubación (tiempo que tarda alguien desde que se infecta hasta que tiene síntomas); 3) la duración del periodo infeccioso; y 4) la relación numérica (proporción) entre infectados con síntomas y sin síntomas.  

Estos datos nos permiten saber cuanto tiempo después da la exposición podemos hacer el diagnóstico de la enfermedad. También nos permite calcular el tiempo que tengo que mantener a un individuo aislado o cuanto tiempo el individuo tiene que usar medidas de barrera para no diseminar la infección. Por otro lado, esto permite calcular el tamaño, velocidad e impacto de la epidemia y, por lo tanto, el costo de las medidas (y de no hacer nada).

Sí conocemos la proporción de sintomáticos: asintomáticos infectados, entonces podemos saber que tantas personas tengo que diagnosticar, cuantas tengo que aislar y que tan fácilmente se puede dispersar la enfermedad sin darnos cu enta. En el caso de influenza por cada infectado sin síntomas hay dos con síntomas, en el caso de SARS-CoV-2 por cada persona sin síntomas hay uno con síntomas, pero en el caso del Dengue o del Zika, por cada persona con síntomas hay tres sin síntomas.

No es lo mismo un patógeno que a los 3-4 días de haber estado en contacto una persona empieza a contagiar y que uno o dos días después ya tiene síntomas (por ejemplo, influenza). Estos tiempos cortos nos permiten detectar con mayor facilidad la cadena de transmisión y que el aislamiento a la persona durante un tiempo razonablemente corto (y que así sea posible que la gente lo cumpla). Lo ideal es que el aislamiento de alguien expuesto a un patógeno dure tres veces el periodo de incubación, en este ejemplo serían 15 días.

Pero sí por ejemplo el periodo de incubación es prolongado como en el caso de la varicela (10-21 días), el asunto se complica. En este ejemplo el asilamiento del paciente tendría que durar de 30 a 63 días, lo cual en la vida práctica es muy difícil de lograr. Otro ejemplo más complicado sería la infección por el VIH, en donde el periodo de incubación va de 5 a 10 años y la persona puede contagiar antes de tener síntomas.

Otra situación importante para el control de la epidemia es poder detectar de manera masiva y rápida a los infectados. Un buen ejemplo de estos ha sido la epidemia de SARS-CoV-2. En los países que han tenido un buen control de la epidemia se realizaron pruebas de detección masiva (asilando a sospechosos y confirmados), lo cual rompía la cadena de transmisión. En cambio, la estrategia centinela propuesta por el Dr. Hugo López-Gatell únicamente permitió detectar unos pocos casos, pero no los suficientes para cortar la cadena de transmisión.

Adicional a todo lo demás, sí existen vacunas y/o fármacos contra la enfermedad que sean empleadas de manera estratégica y razonada (y no populista y electorera), se puede contribuir de manera importante al control de la enfermedad. Esto último ha sido un factor que permitió controlar rápidamente la pandemia de influenza del 2009 y que no ha permitido controlar la pandemia de SARS-CoV-2-

Finalmente, sí a todo lo anterior le agregamos que tanto contagia una persona, con que rapidez ocurre en contagio y sí también se infectan otros seres vivos, entonces podemos diseñar, modelar e implementar la mejor estrategia (con el mayor costo-beneficio posible) que nos permita erradicar, controlar o mitigar una epidemia.

En la próxima columna les contare la historia de un individuo que descubrió virus, que propuso porque se dan las epidemias y pandemias de influenza y que, sobre todo diseñó la mayoría de las vacunas que hoy se usan.

También lee: ¿Por qué se da una epidemia? | Columna de Andreu Comas García

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

Lee también: Otro año de mi vida | Columna de Carlos López Medrano

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

Lee también: Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

“Ya cállate, tenías razón” | Apuntes de Jorge Saldaña

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¡Ah culto público! Buen día y compañeros espero de bienestar:

Luego de unos días por aquí y por allá, regreso dichoso de hablarles. ¿Andan en grillas? Se pasan siendo tan temprano de enero.

Empezaré por el señor gobernador Gallardo que bien sabe, es mi bendición y maldición enterarme de todo: una llamada lo hizo decidir. No, no va la Ley gobernadora y qué bueno. ¿Y para qué? Diría Napoleón con José José. 

Lo dije en privado y en público y eso me queda de satisfacción. La señora y senadora Ruth le puede ganar a todos y a todas. Esa ley iba a causarle nada más oposición en todos los niveles por su percepción de “imposicón” (Ese CEEPAC de veras…jajaja)

Qué bueno que lo pensaron bien y ¿pues cómo no? si llamada fue clara: ganas ahorita o te gano después. Punto.

Morena local como sea (Dicen que el gobernador Gallardo hasta un Ron Potosí mandó a Gabino Morales).

Lo que sí hay que pensar es en no confiar mucho los Verdes de los de yate. Esos lo usan y ya. (Los yates).

Para el 2027 se abren de nuevo todas las posibilidades y ¿qué mejor? 

Si alguien no lo pensó pues yo tampoco: el que tenga la estructura gallardista va a ganar, y solo hay una condición: no abrir los cajones.

El color es lo de menos. El triángulo dorado que se llama Soledad, capital (ahí si con Ruth porque no son casualidad las fotos de Galindo y Ricardo ni los 800 millones para la capital) Pozos y Villa de Reyes, no son cualquier cosa.

¿Todo cambia? Sí. Todo. Pero no tanto. El Gallardismo junto a Morena solo tiene un hombre y nombre para la gubernatura (luego se los digo pero empieza con Juan)

Mujeres tienen varias cartas: desde mi tía Leonor, hasta la maestra Lola.

Oposiciones pues Galindo y ya. (Con el que prefiere entenderse que con otros y otras) y si me apuran pues con el que haga contraste, entendimiento y punto.

¿Y la familia? Bien gracias. Don Ricardo feliz de que su nuera sea alcaldesa…y ya.

En estos días y como para cambiar de temas, y para no ser el “ya cállate, tenías razón” pues deje les cuento mejor de crayolas.

Yo no tuve tiempo de colores, pero Holbox y León me enseñaron en tonos de grises y nada más. Por algo se empieza. Los arcoíris luego.

¿La uni? Que weba… es la única rectoría con pensamiento de pobreza en años. (Hasta Mario García, al que Marcelo le abonaba hasta casi en 31 de diciembre, hizo “El Bicentenario)

Hace poco hablé sobre las “Las dos promesas” y son las siguientes: Fabian no quiere 846 millones, le prometieron 84 mitad y mitad para la próxima rectora si es que se deja ganar. (No la menciono porque me da una flojera enorme responder sus solicitudes de réplica).

El rector pues tiene “vicerrectoras”,”vicerrectores”, sabelotodos y sabelotodas a su alrededor. ¿Para qué necesita más? Suerte. Perdiendo 86, con 189 menos y un amparo en contra para que los estudiantes no paguen, ojalá no le haya tocado además poner los tamales.

Seguro tomarán la mejor decisión. Igual que Ricardo mañana. (Hoy)

¿INTERAPAS? Feliz. No hay cosa mejor que le pueda pasar que Soledad se vaya y Pozos también. ¿A quien le van a echar la culpa ahora?

Yo mientras, si usted me lo permite o no, “voyatrair” el pelo suelto.

Hasta la próxima. (Ha que por cierto, que que la próxima puede ser desde la Pila, pero mire que me van a caer de maravilla 30 días de escribirle a lápiz y papel una iniciativa que traigo sobre que los y las jueces también tomen en cuenta la voz del afectado en las órdenes de restricción cuando se compruebe que el caballero jamás buscó a la dama)

Yo soy Jorge Saldaña.

 

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