junio 22, 2024

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#4 Tiempos

Amores perros | Columna de Juan Jesús Priego

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Letras minúsculas

 

En las ciudades del primer mundo (donde, por supuesto, también hay pobres) se ha inventado una nueva manera de pedir limosna. Si todo cambia, se mueve, evoluciona, ¿por qué no iban a cambiar también los modos de suscitar la compasión ajena?

Los mendigos de la era del marketing –ya del neuromarketing, que es lo nuevo- han caído en la cuenta, tras una larga y dolorosa experiencia, que sus llagas no provocan ya los sentimientos que provocaban en otros tiempos; que sus cuerpos maltrechos, por muchos que se parezcan al de Job en el momento de su mayor desgracia, se han vuelto inútiles para hacer que los transeúntes se lleven una mano al bolsillo y saquen de él una moneda para depositarla después en sus ruidosos botes de estaño. Además, los transeúntes han visto tantas calamidades en la televisión, que contemplar una más en la calle ya no los angustia y mucho menos los espanta. Se han insensibilizado ante el dolor.

«¿Qué hacer, entonces? Si nosotros ya no causamos lástima, si un ser humano ya no causa lástima, ¿qué otra criatura sí podría causarla?», imagino que se preguntaron los pordioseros una y otra vez. Y no tardaron mucho en encontrar la respuesta. ¡He aquí lo que hoy sí causa compasión y mueve a caridad: un perro! Difícilmente un habitante del primer mundo (y parece que ya tampoco del tercero) pasa de largo sin contemplar con ternura a un ejemplar canino. «¿Qué sucedería si sobre un tapete ponemos un perro, y al lado de éste un bote de aluminio?». El experimento dio, como verá el lector, excelentes resultados.

Esto pude verlo en Florencia un 24 de diciembre por la noche, cuando todos entonaban cánticos de amor y paz, y juro que digo la verdad: dos perros sin la compañía de nadie, sin ninguna presencia humana, dos perros solamente, uno junto al otro, tenían el bote más lleno de billetes y monedas que una colombiana que miraba al infinito mientras en sus brazos acunaba a un niño.

¡Qué verdaderas resultan ser todavía hoy las palabras con las que un día del siglo IV San Juan Crisóstomo arengó a sus fieles en la catedral de Constantinopla!: «Supongamos que no hubiera castigo, que no nos espera el reino de los cielos; por lo menos deberíamos respetar a los de nuestra propia raza y género, conmovernos ante el que padece como nosotros. Y lo cierto es que criamos perros, y muchos hasta asnos salvajes y osos y otras fieras diversas. Al hombre, empero, lo dejamos que se muera de hambre. Nos merece más estima el animal extraño que el de nuestra misma especie».

Varios meses después, siempre en Italia, en el transcurso de un agrio debate, un famoso conductor de programas televisivos habló así a sus perplejos contrincantes: «En efecto, claro está, señores, pero es que esas personas son muy nobles». ¿Se refería a un colectivo humano, a un cierto grupo racial o a los habitantes de un determinado rincón del planeta? Nada de eso: el orador se refería a los perros. En la edición de un periódico romano del 3 de mayo del 2002 apareció la siguiente noticia, que transcribo literalmente: «Me mato: sin mi perro no puedo seguir viviendo. No encontró alivio al dolor por la muerte de su perro, el único compañero de una vida de soledad y desesperación. Un romano de 38 años de edad, separado de su esposa, ha decidido quitarse la vida arrojándose desde un viaducto de 20 metros de altura en las inmediaciones de Tivoli, a pocos kilómetros de la capital. A los

carabinieri, que llegaron poco después, dijo el joven, agonizante: Sin mi perro no podía seguir viviendo». Sin comentarios.

Que los perros son nobles criaturas, ni quién lo discuta; que en los campos de exterminio de la Alemania nazi fueron los únicos en reconocer mediante el meneo de su rabo la humanidad de los prisioneros (según cuenta Primo Levi en Si esto es un hombre) es algo que nos hace apreciarlos e incluso quererlos, pero de ahí a que ocupen en nuestro corazón un lugar que sólo otro ser humano debe ocupar hay una océano de distancia.

Si yo hubiera visto la película mexicana Amores perros en mi patria, quizá no la hubiera comprendido como la entendí viéndola en Italia, país donde los perros son tratados con una delicadeza que supera con mucho a la que en ocasiones se emplea en el trato con las personas. La joven y bella modelo que pierde la pierna (y el consiguiente futuro profesional) a causa de una perra, me pareció aquí perfectamente comprensible, como me pareció explicable que sólo al final, cuando sus numerosos perros se le habían muerto, el profesor universitario convertido en francotirador se hubiera atrevido a buscar a la hija que no veía desde hacía muchísimo tiempo: claro, un «amor perro» estaba supliendo un amor humano.

Escribió Michel de Montaigne (1533-1592) en uno de sus Ensayos: «Plutarco, a propósito de que aquellos que se aficionan a los perros, dice que la parte amorosa que hay en nosotros, a falta de un objeto válido, prefiere, para no quedarse insatisfecha, fabricarse uno falso y frívolo». En sí mismo, el amor a un animal no tiene nada de malo (¡todo lo contrario!). El mal comienza, sin embargo, cuando, como dijo Plutarco, como repitió Montaigne, nuestra capacidad de amar se agota en un objeto que no es otro ser humano.

La pregunta no es innecesaria y tampoco creo que sea estúpida: hoy en día, ¿cuántos perros estarán supliendo en algunos hogares la presencia de un hijo? Al menos en Italia, la tasa de natalidad decrece, pero las casas se llenan de perros; a un hijo, en el caso de que lo haya, se le puede gritar: a un perro, en cambio, nunca vi que nadie le gritara. El perro es el animal sagrado del hombre solo de Occidente. (¡Y pensar que hasta hace poco nos burlábamos de las vacas de la India!). El problema con los amores perros es que, si nos descuidamos, pueden acabar destruyendo la nostalgia del otro, haciendo de nosotros seres afectivamente conformistas. Y, por supuesto, solitarios.

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#4 Tiempos

En sus marcas, listos… | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Arrancan unas semanas llenas de futbol, lo que podría ser un mundial por partes. La Eurocopa y la Copa América estarán disputándose con sus respectivas figuras los mismos días, en diferentes horarios.

Eurocopa 2024

Ni por donde empezar, muchos partidos de la primera fase son increíblemente atractivos. Resaltemos por orden cronológico, España contra Croacia trae dos escuadras muy competitivas que se enfrentan en la jornada 1, misma jornada que traerá el Serbia frente a Inglaterra y el Portugal contra República Checa, partidazos que sin duda nadie se va a querer perder. Ya para las siguientes jornadas destaco el Países Bajos vs Francia y el Croacia frente a Italia. Si esa es la primera ronda, imaginen las finales.

Copa América 2024

Los equipos sudamericanos disputarán la segunda Copa América de la historia en territorio norteamericano, el billete verde importa más. Una copa donde se clasificaron 6 equipos de Concacaf, mismos que parece solo son comparsa del resto.

En la jornada uno pocos partidos llaman la atención, tal vez destacamos el Brasil vs Costa Rica, esto para observar cómo llega el pentacampeón, tomando en cuenta su mal paso por las eliminatorias al mundial. Para las siguientes jornadas destaca el encuentro de Chile y Argentina, dos rivales que se han encontrado en finales de la copa, así como el Brasil vs Colombia que vuelve a encontrar a dos selecciones que pintan fuertes para esta edición.

Por parte de los nuestros, pocas esperanzas de hacer algo trascendente, el futbol mexicano ha retrocedido en los últimos años. Sin embargo, no parece muy difícil una clasificación a las finales, tomando en cuenta los rivales de grupo: Jamaica, Ecuador y Venezuela. Creo que se aspira sin problema a por lo menos 4 puntos, con ello, una gran posibilidad de clasificación.

Cerremos este primer acercamiento a las copas continentales con dos predicciones. En la Eurocopa ponga usted atención a Francia e Inglaterra, dos equipos que van a dar de que hablar, mientras que en América no se olvide de Argentina y una sorpresiva Colombia, esos dos cuadros van a levantar la mano.

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#4 Tiempos

“Anime Supremacy” o “Me esperaba algo mucho mejor con ese póster” | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Como cada año desde 2019, estas son las fechas en las que me llegaba a través de mi correo el recordatorio de que ya estaba disponible el Japanese Film Festival Online de este año. Se trata de una página web en donde se pueden streamear sin costo entre 17 y 24 películas japonesas escogidas de alguna forma en particular por alguna persona que no desea explicar el cómo funcionan sus decisiones. Quizá son las películas más taquilleras de los últimos 3 años, quizás son el watchlist de los organizadores que están buscando una excusa para ver estas películas, o quizá los estudios le dan una cuantiosa suma a la organización para que alguien vea los filmes que pasaron sin pena ni gloria en los cines japoneses para que, de alguna forma u otra, alguien, quién sea, las vea.

                  Al igual que los últimos 4 años de mi vida, pensaba decir “¡Oh, por Dios! ¡Eso se oye súper chévere! ¡Películas gratis!”, para después acordarme a mediados de septiembre que se me olvidó siquiera ver el catálogo de este año. Sin embargo, dado que la vida laboral no me ha sonreído tanto, me encontré con una cantidad interesante de tiempo libre que podría utilizar en generar dinero, pero tampoco me quise ver tan neocapitalista y mantener un poquito de humanidad aún. Así que, llegó la época de ver cine japonés.

                  Afortunadamente para las personas mamadoras como yo, solo una de las 24 opciones es una animación. Todas las demás son películas live action que, a veces, no son adaptaciones de un manga o una novela. Muy a veces. Y, aún así, una de las que más llamó mi atención desde el inicio, fue Anime Supremacy!, una que desde el póster prometía que estaría enfocada en la industria del anime. Por supuesto que la vi tan pronto como tuve oportunidad.

Lo único que sabía antes de presionar play, era que iba sobre la creación de anime, así que esperaba que fuera algo parecido a Bakugan, un popular manga acerca de cómo dos amigos de la secundaria hace un manga. Curiosamente, no es tan meta como promete. También asumí que, al ser una producción de Toei (la empresa encargada de animar obras como Dragon Ball o One Piece) no abordaría los problemas reales de las compañías de producción de anime que han inundado Twitter en los últimos años – léase, esclavitud moderna, días laborales de 36 horas, sueldos menores al salario mínimo mexicano, abusos en todas sus variables –, principalmente porque era una producción de Toei, así que nunca esperé que se dispararan en el pie por una película.

Y, sí, ambas predicciones fueron correctas.

En el universo alterno de esta película, en donde el único problema con los trabajadores de la animación es que es un trabajo complicado que, A VECES, no te deja con mucho tiempo libre, pero en donde todos sus participantes viven bien y son reconocidos por su trabajo, nos enfocamos en una mujer llamada Saito quien está a dirigiendo su primera serie prime time de anime. Al mismo tiempo, en el mismo slot, pero en otro canal y otro estudio, uno de los directores de anime más legendarios de los últimos años, también estrenará su nueva serie. La idea es ver su rivalidad de ratings, ver cómo se esfuerzan en lograr sus objetivos y enamorarnos de todos los personajes locochones que nos presentan.

Sin embargo, es una película extraña. Por alguna razón, decidieron contar la historia usando una estructura de anime shonen genérico, lo cual no funciona tan bien en un entorno de acción real… y también hace que todo sea extremadamente predecible. Esto también significa que los primeros 20-30 minutos son excesivamente lentos para preparar el escenario para esa estructura de historia en particular, y simplemente lanza un montón de personajes aleatorios sin ninguna información visual adicional aparte de un texto en pantalla que dice “este es su nombre y esta es su posición en la empresa”. Es bastante desorientador y me hizo malinterpretar un montón de acciones debido a esto. Afortunadamente, no tuve la suerte de poder subir de nivel mamador cinematográfico e irla a ver a la Cineteca Nacional ahora que la proyectaron, así que podía adelantarme y atrasarme tanto como necesitara para asegurarme de tener todo claro.

La mayoría de los personajes son algo divertidos de ver, especialmente el productor a cargo de llevar a Saito por buen camino, pero hay tantos que van y vienen y tienen tan poco tiempo en pantalla, que es realmente difícil preocuparse mucho por ellos. Especialmente nuestra protagonista, que es excepcionalmente sosa y aburrida al principio. Entiendo que es precisamente para tener el consabido “lograremos todo al final en la última batalla gracias al poder de la amistad” de cualquier protagonista shonen, pero podría haber sido cualquier cosa menos aburrida. Ser meh no es parte del tropo.

La película realmente intenta contar un montón de cosas en solo unas 2 horas de duración, y parece que salta de un lado a otro para acomodar las escenas muy importantes, lo que hace que se sienta apresurada y sin peso muchas veces. Casi como si, no sé, esto hubiera funcionado mucho mejor como un programa de televisión…

Las mejores partes son definitivamente los segmentos animados. Aunque parecen demasiado caros para programas de televisión, incluso para las tardes de shonen en horario estelar.

Y, aun así, es bastante divertida con lo que hay para ver. Definitivamente me gustó que se enfocaran más en el aspecto de “el arte importa cuando viene del corazón” en lugar de centrarse demasiado en el lado económico de hacer dibujos animados cuando se trataba del tema principal, pero suena un poco vacío si realmente sabes cuán terribles son las condiciones de trabajo en Japón para los animadores.

Aunque en calidad de inadaptado social, me pasé casi toda la película ubicando la gigantesca cantidad de referencias y homenajes al anime a lo largo de toda la historia. Jamás especificaré en voz alta cuántas referencias entendí a la primera (más de 12), peo no pude evitar convertir en la imagen de Leonardo DiCaprio señalando algo desde su sillón cuando entendía los chistes.

En resumidas cuentas, está bonita. Aunque no me llenó las expectativas que su póster o título me prometieron, pero si alguien tiene algún leve interés en el anime es una experiencia entretenida.

Lo malo es que terminando el festival posiblemente se vuelva imposible de acceder…

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#4 Tiempos

¿Qué sucedió la noche del viernes? | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular

 

En varias de las columnas publicadas en La Orquesta he hecho referencia a la vida nocturna y la diversión de las nuevas generaciones que se encuentran en el estreno de las salidas con amig@s a divertirse al antro. Cada época y cada ciudad tiene su lugar de salir para conocer más gente y convivir. Las costumbres y la forma en que nos organizamos tod@s depende en gran parte de lo que vivimos en casa y la formación que el ejemplo bueno o malo se tiene en cada hogar, en cada familia. De ahí se establecen las formas de todo, y me refiero a que si los jóvenes se van en grupo y algún papá o mamá los lleva al antro y otro los trae de regreso. Sin embargo, cada vez es más la libertad que se da a las nuevas generaciones y mientras que en unos casos les permiten que se lleven el coche con distintas condiciones de que si solamente pasas por fulanit@ o si el permiso es hasta tal hora, algunos papás y mamás incluso “trackean” los movimientos del celular de sus hijos para asegurarse de saber su geolocalización para sentirnos más seguros. Cada casa y cada familia se organiza a su manera…

El uso de un vehículo siempre va acompañado de las responsabilidades que implica el correcto manejo del mismo, el consumo de bebidas, etcétera. Sin embargo, el control de la tecnología no limita el comportamiento de quien la utiliza ni las consecuencias del propio comportamiento.

El éxito de muchos lugares de vida nocturna se basa en su popularidad y consecuentemente en sus ventas y eso nos hace entender que si la condicionante para acceder a estos lugares depende de un consumo mínimo por mesa o persona más el “cover” encontramos que el negocio funciona muy bien porque asegura sus ventas. El tema aquí, es que permitir el acceso a menores de edad aumenta el número de entradas porque todo el mundo tiene una especial predilección por lo que no está permitido. Eso hace a algunas generaciones “sentirse grandes” porque pueden hacer lo que los de su edad no, etcétera…

Cuando el desarrollo del organismo de un adolescente no ha concluido, el consumo de alcohol hace combinaciones peligrosas y los factores de riesgo se hacen mucho más altos y en ocasiones con consecuencias fatales.

Las circunstancias del contexto pueden disminuir los riesgos o, por el contrario, acrecentarlos cuando algo se sale de la regulación.

Un evento que logra la venta total y boletos agotados debe mantenerse en la capacidad de aforo que permita a los asistentes contar con un nivel de seguridad como lo establecen las regulaciones de Protección Civil. La logística para realizar un espectáculo diferente al de lo común, requiere de mayor organización y control para evitar situaciones complicadas.

La tragedia que se sufre el día de hoy, luego de la dramática experiencia vivida en Sierra Leona a la media noche de este viernes pasado, es una muestra clara de varios factores que se conjugaron y entonces algo salió mal… La baranda de cristal con acero de la balconería, del inmueble en donde se llevaría a cabo la presentación de una personalidad de gran fama, no soportó la presión de tantos jóvenes que ahí se daban cita para presenciar el espectáculo que terminó con el desplome de varios de ell@s desde un tercer nivel, lo que ocasionó la lesión de much@s y la pérdida de vidas humanas de otr@s.

Lamento profundamente lo ocurrido y me conduelo con las familias afectadas porque la manera de evitar que estas situaciones se repitan dependen de tod@s, papás, mamás, hij@s, empresarios, autoridades y en general de tod@s porque cercanos o no, a tod@s nos afecta y esto nos afectó.

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Opinión