Comparado con Canadá nuestro país libra, por ahora, aranceles a productos específicos
Por: Roberto Mendoza
El gobierno mexicano concluyó la tercera ronda de negociaciones para la revisión del tratado comercial de América del Norte en la Ciudad de México, con mesas de trabajo encabezadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Este encuentro ocurrió en la misma ventana de tiempo en la que el Ejecutivo estadounidense anunció la imposición de un arancel global del 10 por ciento dirigido a 60 naciones, justificado oficialmente como una sanción contra el trabajo forzado en las cadenas de suministro.
Durante el intercambio de posiciones, la delegación estadounidense estableció que la viabilidad del acuerdo comercial está condicionada a una mayor cooperación bilateral en el control de la seguridad fronteriza y la gestión de recursos hídricos.
Frente a las exigencias operativas para endurecer las reglas de origen y aumentar el contenido regional, la estrategia técnica de México se centra en mantener el acceso libre de aranceles para el 85 por ciento de su volumen total de exportaciones. Sobre la medida punitiva global recién anunciada por Washington, la Secretaría de Economía determinó que el 80 por ciento de los envíos mexicanos hacia el mercado estadounidense no pagarán la tarifa del 10 por ciento
, al operar bajo el marco de cumplimiento del propio tratado.
El escenario comercial de México contrasta con la dinámica de negociación y las medidas aplicadas a Canadá. Tras la decisión de Estados Unidos de rechazar una extensión del tratado por 16 años y optar por un esquema de revisiones anuales hasta 2036, la administración estadounidense impuso un arancel adicional del 50 por ciento a bienes de origen canadiense, efectivo a partir de agosto de 2026. Esta tarifa está dirigida a sectores específicos como el alcohol, los lácteos y diversas líneas de productos no automotrices, operando sin las exenciones contempladas dentro de la normativa del acuerdo trilateral.
Las mesas de negociación continuarán su curso en los próximos meses con el objetivo, impulsado por Washington, de concentrar la producción industrial en la región y desplazar a las cadenas de suministro provenientes de otros continentes.
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