octubre 20, 2026

Connect with us

El Cronopio

Una pionera en el discurso feminista | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

​​EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La literatura latinoamericana tuvo sus inicios en la segunda década del convulso siglo XIX, coincidiendo con los movimientos emancipativos de la América española. En México, Fernández de Lizardi inaugura la narrativa mexicana con El Periquillo Sarniento y el cubano Félix Varela la novela histórica con su obra Jicotencatl, así escrito, que sigo sin conseguirla. En esos tiempos, cuando la aventura colonial de España en América se reducía a Cuba y Puerto Rico, se agudizaba el debate patriótico de los criollos cubanos por su emancipación y entre tintes anexionistas e independentistas se configuraba su futuro como nación.

Félix Varela, que emigró a los Estados Unidos al condenársele a muerte por el reino español, por su postura como diputado en las cortes de Cádiz, daría inicio a ese largo periodo que llevaría a Cuba lograr su total independencia en la década de los cincuenta del siglo XX con su movimiento revolucionario, pasando por su vida independiente del yugo español, bajo la mira y nuevo yugo de los gringos que se agenciaban el movimiento iniciado por otra de las grandes plumas cubanas José Martí.

Su relación con México ha sido intensa y en el caso de las letras tienen estas coincidencias en la implementación de esa narrativa latinoamericana, pionera en la ilustración y critica a la vida social por la construcción de una nación justa y con iguales libertades para sus ciudadanos, incluyendo los esclavos y la posición de las mujeres. Si bien, el clima social era adverso a estas aspiraciones los hombres y mujeres de letras no cejaron en pintar en sus páginas la posibilidad de esas sociedades justas.

En 1838 salía a la luz una novela de una mujer cubana, que habiendo viajado a España a vivir una temporada, daba espacio a la ilustración de la vida en el campo cubano y los problemas que enfrentaba la negritud, con su vida de esclavitud, y de la vida de las mujeres que debían responder a condiciones sociales que la propia sociedad colonial les exigían y, que en la actualidad sigue siendo un asunto pendiente que es recordado cada 8 de marzo al hablarse de la situación de la mujer en nuestra sociedad, en el llamado día internacional de la mujer, que en muchas latitudes ha tomado tintas de violencia como medio para lograr su visibilidad. Más allá de los apropiado o no de tales medidas, el día luego queda en segundo plano, al centrarse en estos momentos álgidos de violencia durante las marchas que se han hecho comunes y poco se promueve la contribución que las mujeres han dado a nuestra civilización.

Gertrudis la magna, como bautizara la escritora española Fernán Caballero a nuestra recordada escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda nacida en Camagüey en 1814. La Avellaneda brilló en los salones literarios, contemporizó con lo mejor de la intelectualidad europea, obtuvo reconocimientos importantes, dialogó implícita y explícitamente con sus contemporáneos, fue víctima de tensiones y fracasos personales y hasta provocó escándalo en su entorno social.

Entre sus viajes entre Cuba y España, publicaba sus novelas que alcanzaron un importante reconocimiento, participando en el mundo de las letras junto a sus colegas varones. Su actividad y, principalmente su temática tratada en sus novelas la convierte en una de las primeras feministas latinoamericanas que siguió el camino de la cultura como forma de emancipación social

, tanto intelectual como física para, las colonias americanas que seguían bajo el influjo español y la condición inhumana de esclavos negros y las pocas posibilidades de progreso para aquellas mujeres que se aventuraban seguir caminos no aceptados socialmente para ellas.

La Avellaneda, posiblemente marchara de vivir en esta época, pero más que ello, abría caminos a través de la cultura exponiendo situaciones sociales y enfatizando la condición desprotegida de la mujer empeñosa en fincar su desarrollo.

Su primera novela dada a conocer en 1838 es Sab, donde presenciamos un acto de denuncia contra la discriminación hacia la mujer y el esclavo, contra el destino de la sumisión y servidumbre que a ambos aplica la sociedad en que vive Avellaneda. Una de sus primeras novelas también es Dos Mujeres, donde hace una crítica de la institución del matrimonio enmascarando ese contenido subversivo bajo el formato tradicional del folletín romántico. 

De esta manera contribuía a la literatura y al movimiento de emancipación de la mujer. Sus obras representan uno de los primeros discursos feministas en lengua castellana que ataca los convencionalismos sociales que discriminan y oprimen a la mujer, como podemos ver en el prólogo que escribe Cira Romero en el libro que por fortuna ha editado la serie letras cubanas y que conseguí prácticamente regalado, me costó catorce pesos cubanos que son la friolera de un peso cuarenta centavos mexicanos, así son los precios, en mi reciente visita a La Habana. El libro recopila tres de sus novelas entre las que se encuentran las mencionadas y que fue editado en el 2014 para festejar los doscientos años de su nacimiento.

Todo un ejemplo de cómo se puede participar en un movimiento feminista a través de la cultura y cómo contribuir a educar a la sociedad en un ámbito civilizatorio donde la igualdad en oportunidades para sus ciudadanos se manifieste de forma natural. Requisito indispensable en esta tercera ola de civilización por la que transitamos y en la que nos rezagamos en México, despreciando la cultura, la educación con acciones dictadas por los gobiernos en turno, de manera más crítica en este gobierno de nueva corrupción que padecemos, y la comunicación superficial que configura estos tiempos modernos y que apuntalan la violencia.

Posiblemente sea difícil conseguir alguna de sus novelas, como las referidas, pero si se encuentran con ellas no duden en darle lectura principalmente quienes se interesan en hacer visibles a las mujeres, con actos civilizatorios.

Lee también: Ciencia y Humanismo, en recuerdo a Manuel Martínez y Francisco Mejía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

También lee: Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados