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#EstiloDeVida | Cervezas artesanales potosinas, un mundo por descubrir
Visitamos seis casas cerveceras: Imperial, Villacastel, Wasumara, La Herejía, Gusto Culposo y 7B, para conocer lo qué ocurre en esta industria
Por: Itzel Márquez
El consumo de la cerveza artesanal está cada vez popularizado en México y San Luis Potosí no se queda atrás, pues existen en el estado más de una decena de emprendedores que producen y comercializan sus propias bebidas. La Orquesta visitó cinco de las casas cerveceras más importantes para conocer sus historias y productos.
Imperial, una cervecería al estilo medieval, “la mejor cerveza es la que te gusta”
Uno de los socios de la marca contó que, Imperial nació por la inquietud de un ex profesor del Tecnológico de Monterrey, quien en 2009 comenzó a hacer cerveza con sus amigos de forma casera y en 2012 decidió establecer su propia cervecería. Ahora tienen once tipos diferentes.
“El propósito de Imperial es recrear la decoración medieval, así como una sala inspirada en Harry Potter. Elementos como el caldero y los platillos están pensados para maridar con las cervezas que ofrecemos”, apuntó el socio.
Entre la variedad de cervezas que ofrece Imperial se encuentran las siguientes: American Wheat, la cual es una cerveza de trigo tradicional alemana; dos frutales con sabores como Banana y Mango; White knight; Pale Ale; Quimera como cerveza experimental hecha con mezcaL espadín de Oaxaca; Porter; Chocolate-café con toques de caramelo; Imperium, Priorato y Potion inspirada en la película de Harry Potter, con un sabor a mantequilla y toques de vainilla.
Villacastel, alimentos, cerveza y cocteles en un mismo lugar “estilos de transición con sabores mesurados”
“Villacastel nació en 2016 por la inquietud de Jaime Villarreal e Isaías Castellanos, de la unión de sus apellidos surgió el nombre y en 2019 se consolidaron como cervecería, en 2020 fue inaugurado el Tasting Room, ahora la planta cervecera produce 15 mil litros mensuales y la idea desde el inicio fue una cerveza de calidad con buena comida y coctelería”, mencionó Andrés Bouquet, uno de los socios de Villacastel.
El socio mencionó que entre los estilos que ofrece la cervecería están los clásicos de Inglaterra y algunos de República Checa, para crear los propios: mexican lager que es ligera; blonde ale, la cerveza más pedida; pale ale, pálida con un perfil floral y cítrico; stout con maltas tostadas y caudilla estilo amber ale, “estos son los cinco estilos de transición más básicos, con sabores no tan radicales”.
Bouquet añadió que todos los insumos que utilizan para realizar la cerveza son importados. Añadió que hasta hace 15 años solo se conocían entre diez y 15 estilos de cerveza, pero existen más de 80, con sus variantes, “el boom de la cerveza comenzó a revivir en México”.
Wasumara, cervezas con estilos únicos “What’s the matter?”
El nombre de esta marca surgió en 2014 porque el gato de uno de los dueños se llamaba así; además, de la deformación de la unión de las palabras en inglés: What’s the matter? y en 2016 comenzó la producción oficial de cervezas de la marca, ahora se distribuye en restaurantes y bares como Gran Central, Trashumante, La Gran Vía, Cielo Tinto, La Oruga y La Cebada, Piqueria, La Internacional, Cowboys, en micheladas como Micheluchas, Miches del Güero y en otros estados como Aguascalientes, León, Puerto Vallarta, Cancún y Querétaro, mencionó Claudia Medina, administradora de la empresa.
El maestro cervecero Luis Manuel Rodríguez Pifferrer contó que la marca comercializa siete estilos de cerveza diferente: Misty Mermaid que es una light ale, cerveza ligera; Smoking Skull con mezcal; Drunken Dwarf; Chubby Chipmunk con toques de nuez, Lucky Leprechaun, que es una cerveza irlandesa roja y Blonde Witch. Así como la cerveza navideña que sale solo por temporada. Además los personajes de sus etiquetas son por la denominación de origen de cada cerveza.
7B, la casa de la cerveza artesanal potosina
Ángel Llerenas, uno de los socios fundadores de la primera cervecería artesanal potosina, la cual inició hace 11 años, contó cómo fue traer este mundo al estado y lo que han logrado hasta el momento.
“La idea nació porque Juan Pablo es ingeniero en alimentos y cuando terminó su licenciatura empezó a producir comida, tuvo varios negocios, hasta que fabricó cerveza en su casa, su primer lote salió en 2009, después de unos meses invitó a su primo para ser inversionista, quien decide asociarse con él y así nos fuimos integrando más socios; el primer espacio que tuvimos fue una tienda cerca de Carranza, poco después, en 2012 comenzamos a dar servicio en Callejón 7B”, mencionó Llerenas.
El socio de la marca añadió que tienen siete estilos de cerveza en línea, seis de temporada y nueve de producción alterna al año, por lo tanto, ahora hay 15 diferentes y en el catálogo histórico de cervezas se han acumulado 30; entre las que más se venden se encuentran: porter por las maltas tostadas y el lúpulo resinoso que se utiliza en su elaboración, tiene espuma densa y recuerda a un café espresso, esta cerveza ha sido acreedora de distintas medallas; otra es la cerveza de aniversario que hacen cada año para conmemorar Callejón 7B y la cerveza, este año fue de té negro, gengibre, miel y cardamomo como te chai y miel.
Ahora son siete socios en la marca y con la llegada de cada uno de ellos, se han creado espacios para conocer y consumir la cerveza 7 Barrios, en combinación con alimentos que hacen un maridaje espacial.
La más reciente creación de la marca se llama Ipa Baja en Calorías, con sólo 100 calorías y 4.6% de alcohol.
La Herejía, rock y cerveza “rompiendo las normas”
Pepe Yañez, fundador de esta marca cervecera es además médico y dijo que cuando estaba cursando su especialidad en biología de la reproducción en 2014 hacía cerveza con sus amigos y entre un cardiólogo, un oftalmólogo, un ingeniero químico y Yañez pusieron la cervecera entre 2014 y 2015.
“El nombre lo tomamos porque en el sentido religioso, una persona hereje es la que va en contra de lo establecido, de las normas y así lo tomamos en el sentido de la cerveza, nuestros insumos son importados, tenemos malta de Holanda y Canadá, lúpulos norteamericanos, checos y alemanes”, mencionó Yañez.
Entre la variedad de cervezas que ofrece La Herejía se encuentran clara balanceada, neutra, pale ale, ipa (con la cual ganaron en 2018 medalla de una de las tres mejores cervezas artesanales en una competencia en Ciudad de México de la revista Cava), una irish red y una irish reposada en barrica de mezcal y robus porter.
Las cervezas de La Herejía están en el bar Bristol que se ubica en Plaza del Valle, así como en el bar Wall Street en lomas y próximamente iniciará su propio proyecto gastronómico para maridar sus cervezas con tapas.
Finalmente, Pepe Yañez dijo que actualmente están haciendo una colaboración con Soulfly, una banda de rock estadounidense para hacer su cerveza oficial,la cual, planean que llegue a Estados Unidos, México, Francia y Brasil.
Gusto Culposo, culpas en un solo lugar, “te tomas algo que se hizo pensando en tu paladar”
Gusto Culposo nació en un evento de Cerveza Artesanal “Global Beer Fest” en 2017, Romey Ledezma, creador de la marca acotó: “en ese evento pensé que mi gusto culposo es la cerveza artesanal y como salió en día de muertos, por eso la temática de las etiquetas y el lugar tiene que ver con ello”.
“La idea de Gusto Culposo es sugerir a los comensales alimentos para maridar la cerveza y así quienes no estén acostumbrados al sabor y piensan que es más pesada, podamos ofrecer cerveza para todos los gustos”, mencionó Ilse Álvarez, directora operativa de la cervecera.
Rubén Darío Cárdenas, el maestro cervecero de la marca contó que tienen estas variedades de cervezas: Blonde, Blonde Ale, Amber Ale, Dunkel, Porter y Porter Chocolate; además, una cerveza que fue colaboración entre tres empresas Bretal, Diana Juárez de La Legendaria y Gusto Culposo “Palenquera”, que es una neipa, una cerveza clara amarga, con toque de avena, trigo y maltas y con sabores frutales, sólo se vendieron 200 cervezas de esta edición en cada establecimiento involucrado.
Diferencias entre cerveza artesanal y comercial
En cada una las cervecerías artesanales comentaron su punto de vista sobre la diferencia con las cervezas comerciales, estas fueron sus respuestas:
“La cerveza artesanal se diferencia de la cerveza industrial por dos cosas: el olor y la sensación que causa, pues es muy basto el abanico de posibilidades en dependencia de los ingredientes. Uno de los mitos de la cerveza es que la cerveza artesanal tenemos que permitir que respire, por ello es preferible servirla en un vaso o una copa”, mencionaron en Imperial.
“La cerveza artesanal lo que quiere es hacer la diferencia de la cerveza industrial, manteniendo su carácter de cerveza viva. El proceso de elaboración es lo que diferencia la cerveza comercial de la artesanal, pues cada cervecero tiene su toque especial; además, de los ingredientes que se utilizan, básicamente agua, malta, lúpulo y levaduras”, comentó Andrés de Villacastel.

Imagen de: Ángel Llerenas, 7B
“El proceso de elaboración de una cerveza artesanal en general es el mismo, difiere la tecnología; pero todos tenemos el mismo objetivo: obtener un caldo fermentable de cebada que dé lugar a la cerveza”, mencionó Luis de Wasumara.
“A mí me emociona que me digan que no les gusta la cheve, porque es tan variada y de tantos estilos que dudo que las personas hayan probado todas como para decir que no me gustan, mas bien no han encontrado una chela que les guste, nuestras cervezas son más sabrosas porque tienen más sabores, te dan una experiencia mayor”, dijo Ángel Lerenas de 7B.
“Creo que una de las diferencias entre la cerveza comercial y la artesanal es que con la cerveza artesanal se crea una simbiosis entre el cliente y el productor, de tal forma que conoces lo que prefiere la gente, algo más ligero y sencillo”, mencionó Yañez de La Herejía.
“La diferencia entre una cerveza industrial y una cerveza industrial es su contenido, en una cerveza industrial utilizan aditivos a la receta”, mencionó Romey de Gusto Culposo.
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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Es jueves, siempre lo es.
En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.
La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.
En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).
El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.
Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.
¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.
Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?
Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.
La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.
En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.
En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad : La que se tiene o la que viene.
Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.
Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.
En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.
Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.
Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.
Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.
Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.
Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.
Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.
Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.
Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.
Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.
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SLP registra afluencia récord en Semana Santa
La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado
Por: Redacción
En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.
Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.
Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.
También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes.
De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.
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Ayuntamiento de SLP
Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera
El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción
Por: Redacción
La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera.
Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes.
Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción.
Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.
La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.
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