#4 Tiempos
Aportaciones potosinas a la predicción de temblores de tierra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
La presencia de movimientos telúricos en San Luis Potosí ha sido lugar común a lo largo de su historia, de tal suerte que la zona es considerada como zona sísmica A y B, que significa movimientos leves menores a los seis grados, lo cual contrasta con la percepción pública que San Luis no es zona sísmica. Son frecuentes, y por lo regular pasan desapercibidos. La mayoría de ellos se deben a movimientos de placas tectónicas sobre las que se asienta el territorio nacional y en pasados muy remotos a la formación de volcanes cuyos registros quedan marcados por los cerros planos que pueden observarse en los alrededores de San Luis capital.
Durante la segunda parte del siglo XIX resultaron frecuentes y propiciaron avances científicos, reportados por el importante científico potosino Francisco Javier Estrada, de importancia mundial que han quedado de lado, y que siguen siendo asunto pendiente, los cuales podrían ser rescatados y puestos al servicio de la ciudadanía para que esta pueda estar informada y puedan tomarse medidas adecuadas, tanto en el momento de un temblor, como en las construcciones adecuadas para resistir estos movimientos por más leves que parezcan.
Entre las importantes aportaciones de este científico potosino decimonónico, se encuentran los trabajos sobre telefonía, que entre otras contribuciones, lograra construir aparatos de detección telefónica más sensibles que los de uso comercial, amén de haber logrado la comunicación vía telefónica a más grande distancia lograda en ese momento a nivel mundial.
Al estar trabajando en mejoras a los sistemas telegráficos y telefónicos, Estrada logró medir pequeñas corrientes eléctricas, que sus teléfonos eran capaz de detectar; su brillante ingenió lo llevó a poder asociarlos a temblores de tierra que se presentaban en momentos y en días posteriores a la detección de dichas corrientes. Este tema se convirtió en uno de los muchos trabajos de investigación en los que se involucró Estrada.
En aquella época, Estrada había logrado realizar mejoras notables a los teléfonos de Bell, había reformado instrumentos para grandes distancias, construido aparatos de transmisión simultánea, aparatos para medir la velocidad de las corrientes eléctricas, tan preciso que medía milésimas de segundo y lo que es mucho más importante la telegrafía sin hilos, mucho antes de que la descubriera Marconi.
Entre finales de 1882 y principios de 1883, Estrada anunciaba la predicción de temblores de tierra y erupciones volcánicas con el auxilio del teléfono.
Consecuencia de estos trabajos fue su balanza geológica electromagnética o nuevo instrumento para estudiar fenómenos geológicos electromagnéticos del interior de la tierra y que servía también como medio para vaticinar los temblores y las erupciones volcánicas.
Consecuencia de una serie de movimientos telúricos a fines de 1894, que provocaron la inquietud y temor de los habitantes de la ciudad de México. Estrada publicó el sábado primero de junio de 1895 en El Nacional, un artículo donde retomaba el tema de la predicción de temblores, con el título: predicción de temblores, procedimientos diversos para realizarla. En el artículo, Estrada menciona que hasta esa fecha “ni en Europa, Estados Unidos ni en ningún otro país de importancia se han hecho descubrimientos sobre este particular que permita servir de base a un estudio tan difícil y en materia tan desconocida como lo es la meteorología subterránea”.
En el artículo Estrada describe los experimentos realizados por él y dos posibilidades de medición de corrientes eléctricas provenientes del subsuelo, que pudieran vincularse con la futura presencia de temblores, el primero de ellos hace uso de los teléfonos reformados por Estrada a través de un proceso descrito en 1883 en El Correo de San Luis, comprobado a cabalidad experimental y que a fin de llevarse a cabo requeriría de la instalación de grandes líneas que solo el gobierno o las grandes compañías podrían costear, argumentando que dicho procedimiento sería el mejor, puesto “que tiene ya sanción de la experiencia”.
La segunda posibilidad se basaba en un privilegio concedido por esas fechas a Estrada, por el Ministerio de Fomento, consistente en la balanza geológica, o sea, el conjunto de seis brújulas reformadas y con disposiciones que eran enteramente nuevas que procurándosele su extraordinaria sensibilidad, les permitían un juego muy variado de movimientos debido a la producción de corrientes eléctricas originadas por grandes cambios…“así pues, aunque indirectamente, estos movimientos sensan el principio de los temblores que han de verificarse algunas horas o días después”.
Estrada proponía un tercer sistema, mucho más sencillo de habilitar, basado igualmente en sus experiencias electromagnéticas previas, que realizara en San Luis Potosí, siendo aún catedrático de física en el Instituto Científico de su ciudad natal.
Los trabajos de Estrada y su propuesta para habilitar sus sistemas no tuvieron eco ante instancias gubernamentales. En aquellos años Estrada radicaba en la ciudad de México y se encontraba gravemente enfermo con una enfermedad que lo aquejó desde los treinta años y que a pesar de ello realizó trabajo experimental de primer nivel.
Diez años después, de esa infructuosa propuesta, moriría en la ciudad de México, en el abandono total, junto a sus aportaciones.
Ciento treinta y un años después, sus ideas se ven reflejadas, de cierta forma, en los trabajos realizados por el grupo de investigadores de la Universidad Estatal de San José en Estados Unidos quienes dan explicación a la presencia de pulsos magnéticos que han sido observados, previo a la ocurrencia de un temblor, la explicación se centra en asociar dichos pulsos con corrientes eléctricas generadas en la rocas situadas por debajo de la superficie terrestre. ¿Qué hubiera sucedido, si hubiera sido apoyado por las grandes empresas o el gobierno en turno, como pregonaba Estrada?, ¿el asunto de la predicción de temblores estaría resuelto, para orgullo de México?
Las propuestas de Estrada podrían retomarse y analizarse, a pesar de que por desgracia no se cuenta con suficiente información, aparte de la que compartiera con el gran público a través de sus publicaciones en los periódicos de la época como El Correo de San Luis y El Nacional, donde abordó el tema de predicción de temblores a través de los sistemas eléctricos diseñados por Estrada.
Recientemente se han reportado resultados acerca de procesos físicos bajo tierra que puedan asociarse a la ocurrencia de temblores de tierra, tema por demás de importancia en cuanto permitiría predecir terremotos protegiéndose de sus efectos y, principalmente, salvar vidas. Uno de ellos está asociado a la emisión de tierras raras a la atmósfera, como el argón; variaciones de su presencia pudieran ser detectadas en la alta atmósfera midiendo perfiles de concentración y de esta manera poder anticipar la ocurrencia de un terremoto. Una forma de lograrlo podría ser con el uso de cohetes de sondeo, como el que se encuentra en construcción en el proyecto potosino CABO TUNA y cuya aplicación forma parte de la serie de servicios que prestaría el mismo.
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El Cronopio
Matilde Soto Landeta, pionera directora cinematográfica de México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
A la larga lista de personajes potosinos que participaron brillantemente en el cine mexicano, en especial en la época de oro, siendo pioneros en el género, algunos de los cuales los hemos tratado en esta columna, se encuentra Matilde Soto Landeta, que si bien nació en la Ciudad de México, vivió su infancia y cursó sus primeros estudios en la ciudad de San Luis Potosí donde tiene sus raíces.
En 1913 México pasaba por importantes cambios políticos que agitaban al país, Madero había asumido la presidencia de la República, pero enfrentaba serios problemas de dirección que le llevaría a ser derrocado en los eventos de la decena trágica. Por esas fechas las enfermedades asolaban a la población, en especial la tifoidea, enfermedad que le causaría la muerte a Matilde Landeta Dávalos madre de Matilde Soto cuando esta tenía tres años de edad. Su madre originaria de Matehuala, San Luis Potosí, se casó en 1903 con Gregorio Soto Conde en San Luis Potosí, donde nacieron sus primeros hijos y fueron a radicar a la Ciudad de México, donde nació Matilde Soto Landeta el 20 de septiembre de 1910, aunque en varias crónicas sitúan su nacimiento en 1913.
Al morir su madre, Matilde Soto es traída a San Luis Potosí con su abuela y vive su infancia y adolescencia en la capital potosina. Estudió sus primeras letras en el colegio del Sagrado Corazón y la secundaria con las madres dominicas. En sus estudios mostró una fuerte inclinación por el arte pues comenzó a montar obras de teatro para su familia y amigos.
Al igual que el resto de los personajes potosinos que incursionaron en el cine. Nace su inclinación a este arte en una de sus visitas a Estados Unidos que realizó cuando tenía diecisiete años, con su hermano el actor Eduardo Landeta, lugar donde nacería su inquietud por incursionar en la realización de películas.
A inicios de la década de los treinta regresa al país y se familiariza con el ambiente cinematográfico al visitar los estudios de la Nacional Productora donde fue contratado su hermano como actor en la película de Miguel Zacarías, “Sobre las olas”, protagonizada por los potosinos Adolfo Girón y Emma Roldán, ya tratados en esta columna. Desde entonces estaría ligada a ese ambiente por alrededor de sesenta años. Contra viento y marea emprendió el aprendizaje del quehacer cinematográfico adentrándose, además, en aspectos de edición y fotografía de la mano de los grandes creadores de la época.
Inmediatamente participa como ayudante de guionista en la película de transición del cine mudo al sonoro, “El prisionero trece” de Fernando de Fuentes y en el lapso de diez años da sus primeros pasos como asistente de dirección. Los problemas de desigualdad de género se manifestaron pues su trabajo no era del todo reconocido, y su inquietud por dirigir sus propias películas se dificultaron entre estas desigualdades y la facilidad para conseguir los recursos económicos. Terminó financiando sus propios proyectos y logró dirigir sus primeras películas a fines de los cuarentas, con el estreno de Lola Casanova en 1948, primera película dirigida por una mujer
, en 1949 estrenaba su película La negra Angustias y en 1951 Trotacalles, donde se presentaron conflictos sindicales que la retiraron por un buen tiempo del cine.Uno de sus grandes proyectos que no dejaron de estar entre la lista de obstáculos a su carrera, fue el proyecto que trabajó junto a su hermano Eduardo Landeta, la dirección de la película Tribunal de Menores, proyecto sobre el cual la convencieron de vender el guion y los financiadores se lo otorgaron a otro cineasta que realizó la película “El camino de la vida”, película que se hizo merecedora al Premio Ariel de 1957 y fue merecedora al premio del mejor Argumento en los premios Ariel, así como la Mención de Honor en el Festival de Berlín. Matilde Landeta, como se le conoce en el medio, al asumir el apellido de su madre al igual que su hermano, demandó a la financiadora, pues además decidieron eliminar su nombre de los créditos del guion, demanda que prosperó y logró se conservaran su nombre y el de su hermano como los realizadores del guion de la premiada película que fue dirigida por Alfonso Corona Blake, una película donde Matilde Landeta retrata la vida de los niños marginados en Ciudad de México a través de tres delincuentes de un centro tutelar de menores. Uno de ellos mató a su padrastro para proteger a su madre, otro dejó ciego a su tutor para defenderse de sus abusos, y un tercero se ve obligado a robar para poder comer.
Temas que serían comunes en los guiones y películas de Matilde Landeta, donde coloca como protagonistas a las mujeres y grupos desfavorecidos sosteniendo la mirada femenina en el relato. Lo que definía como el cine de la mujer, aspirando a crear ese otro cine, creando un estilo narrativo donde las mujeres dejaban de ser figuras inmóviles.
Tras los conflictos en que se vio envuelta, fue excluida del cine mexicano, incursiona en la realización de alrededor de 110 cortometrajes en Estados Unidos. Impartió clases en la primera escuela de cine en México en el Instituto Cinematográfico y llegó a presidir la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Regresó al set de filmación, después de cuarenta años de haber sido excluida, dirigiendo en 1992 Nocturno a Rosario.
Su obra fílmica es marcada por la defensa de la libertad y la capacidad de las mujeres a decidir sus acciones y sus vidas. Murió el 26 de enero de 1999 en la Ciudad de México.
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El Cronopio
La formación científica de Mariano Jiménez | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
José Mariano Jiménez ha pasado a la historia por ser uno de los caudillos del movimiento revolucionario. Por lo común ha quedado ausente en las arengas que en las ceremonias del grito de independencia los quince de septiembre se invocan a los héroes que nos dieron patria y libertad. Lo lamentable, es que en su propia tierra se le ignore en esas festividades.
Mariano Jiménez luchó con las armas al lado del Padre Hidalgo y Allende y superó en estrategias a los mismos generales en la Batalla de las Cruces, donde pedía Jiménez dar el golpe definitivo. La historia fue otra. Pero también combatió con las armas del conocimiento, como forma de emancipación del pueblo mexicano que exigía libertad y justicia. Mariano Jiménez se preparó en el Real Seminario de Minería con los mejores profesores de la época a nivel mundial y cultivó, junto a sus compañeros que dieron la vida por forjar una patria independiente, un pensamiento crítico donde se cuestionaba el estado social de la época.
Sus compañeros egresados del Real Seminario de Minería que fueron ejecutados tras la toma de la Alhóndiga de Granaditas por el ejército realista, fueron Rafael Dávalos, Casimiro Chowell, Ramón Fabié, Vicente Valencia y Mariano Jiménez que fue capturado y fusilado junto a Allende y Aldama, entre otros cabecillas de la insurgencia.
Mariano Jiménez también pasa a la historia de la ciencia mexicana y de la potosina al ser uno de los primeros potosinos que cursó cátedras formales de matemáticas, química, física y mineralogía, orictognosia, geognosia y laboreo de minas, con los profesores y científicos Andrés José Rodríguez, Francisco Antonio Bataller, Andrés Manuel del Río, Luis Linder y Fausto de Elhuyar. Destacó en su carácter de estudiante del Real Seminario de Minería ocupando los primeros puestos en aprovechamiento y por lo mismo, siendo elegido para presentar exámenes públicos, llamados Actos Públicos, ante el Tribunal de Minería y público interesado. Fue de los pocos alumnos que participó en todos los años que estuvo como estudiante, desde 1796 hasta 1800. Siendo examinado en los exámenes generales para proceder a su periodo de practicante el 8 de enero de 1801.
Sus prácticas las realizó en el Mineral de Sombrerete y posteriormente en la mina del Márquez de Raya en Guanajuato a petición de este. Las prácticas las terminó en 1804 y presentó su examen de titulación para graduarse como perito facultativo minero el 19 de abril de 1804.
Los Actos Públicos que presentó Mariano Jiménez dan cuenta de su formación científica, que fueron presentados en cinco ocasiones, correspondientes a sus años de preparación, desde 1796 donde presentó el Acto Público de Matemáticas donde sustentó sobre aritmética, álgebra y geometría elemental. En 1797 presentaba el Acto Público de Matemáticas sustentando los temas de trigonometría rectilínea, secciones cónicas y cálculo infinitesimal, diferencial e integral. En 1798 sustentaba el Acto Público de física contestando sobre física experimental, dando razón de las propiedades generales de los cuerpos, de la estática, dinámica, hidrostática, hidráulica y aerometría.
En dichos exámenes públicos los estudiantes no sólo defendían los conocimientos adquiridos sino presentaban resultados novedosos en los diversos temas científicos, donde la contribución con nuevo conocimiento fue muy común en los alumnos del Real Seminario de Minería. Una de sus famosas presentaciones públicas fue en la materia de orictognosia, o el estudio de los fósiles, que en aquella época iniciaba como disciplina y en la cual, geognosia y labores mineras junto a su compañero Miguel Álvarez Ruiz. Con respecto a la orictognosia, manifestaron que de las notas o caracteres exteriores, químicos, físicos y empíricos que pueden servir para distinguir los fósiles y clasificarlos es necesario recurrir al análisis químico, pues su distribución en clases, familias, géneros, especies y variedades se funda en sus principios constitutivos. Esta conclusión guió los trabajos de investigación en el tema muchos años después.
Otra de sus contribuciones importantes fue en el área de la química y con ello inauguraba la introducción del estudio de la química moderna en México. Los químicos del siglo XVIII sostenían la presencia del flogisto como responsable de la combustión de los objetos, se decía que al arder los objetos perdían flogisto, por lo que, el flogisto era una sustancia que formaba parte de los cuerpos combustibles. Tal era el estado del arte en la química, cuando el joven potosino y su compañero Álvarez Ruiz demostraron que el aire y el agua eran sustancias compuestas, que la teoría del flogisto era falsa.
El estudio presentado por Mariano Jiménez y Álvarez Ruiz, contribuía a esclarecer los principios de la combustión y la composición de los cuerpos, pues aún en esos años algunos químicos seguían apoyando la teoría del flogisto y la aseveración que el agua no era una sustancia compuesta.
En estos días de festejos patrios, es necesario recordar que los procesos de emancipación incorporan también al conocimiento y en este sentido los potosinos debemos sentirnos orgullosos de personajes como José Mariano Jiménez que brilló más allá de la lucha armada por construir un país.
Los detalles sobre su formación científica y su papel en los Actos Públicos en la llamada primera casa de las ciencias de América pueden leerse en mi reciente artículo disponible en la dirección: https://www.researchgate.net/publication/414299527_Los_Actos_Publicos_de_Jose_Mariano_Jimenez_en_el_Real_Seminario_de_Mineria
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El Cronopio
La joven promesa potosina del canto lírico, Jaqueline del Rocío | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Una de las herederas de la tradición potosina del canto lírico, representadas por María Luisa Escobar, Ernestina Perea y Oralia Domínguez, tratadas con anterioridad en esta columna, es la joven soprano Jaqueline del Rocío Medina Pérez.
Jaqueline del Rocío Medina creció en un ambiente musical, su padre es el chelista Raymundo Medina, mismo que comenzó a formalizar desde los cuatro años con lecciones de música combinando el juego y lo que sería su vocación, la música, iniciándose en la práctica del violín para después destacar en el ámbito del canto.
Egresada de la Licenciatura en Canto de la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas”, se ha convertido en una de las voces más destacadas de la lírica mexicana contemporánea. Inició sus estudios en la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo, en donde también imparte clase. En otro recinto con ese nombre del músico potosino, obtuvo en el mes de agosto de 2026, un doble premio: el Primer Lugar Femenino, así como el prestigioso Premio Concurso María Callas en la décima edición del Concurso Internacional de Canto Linus Lerner.
El certamen es reconocido como una de las plataformas de mayor exigencia y proyección para jóvenes intérpretes de la música clásica y la ópera en México, cuya final se realizó en la sala Julián Carrillo de la UNAM. Donde se evalúa principalmente aspectos técnicos esenciales del canto lírico como la solidez vocal, el dominio del repertorio operístico, la interpretación interpretativa y el desenvolvimiento escénico en disciplinas que incluyen zarzuela, oratorio, lied y canción de concierto.
Este prestigioso premio se suma a los galardones en otros certámenes que ha obtenido Jaqueline del Rocío, como el premio obtenido en 2024, Primer Lugar del XLI Concurso Nacional de Canto Carlos Morelli con la interpretación del aria de Il corsaro: Non so le tetre immagini, así como el Premio del Público Pro Ópera en el mismo evento, premio concedido por voto directo del público, donde participaron, como cifra récord, 180 aspirantes; además obtuvo el Premio de Ópera de Bellas Artes, un recital con la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Inbal, un recital con la Dirección de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, la participación en un título de la temporada de la empresa Escena 77 Producciones y el Premio Ópera de San Miguel, la Orquesta Sinfónica del Estado de México le ofrece una actuación en su temporada de conciertos.
Los premios obtenidos en 2024 en Bellas Artes llevan el nombre del barítono italiano que realizó su carrera en México al llegar en 1938, a interpretar el papel titular en Rigoletto, de Verdi. A partir de entonces permaneció en nuestro país, hasta su deceso en 1970.
Jaqueline del Rocío ha formado parte de la Orquesta de Cámara de Zacatecas, y como solista en la Academia de Música Antigua de Zacatecas y la Camerata de San Luis Potosí. Otro premio digno de mención es el obtenido en el 2022, donde ganó el Premio del Público y Mención Honorífica en el Concurso de Canto Lírico de América Orfeo. Obtuvo el rol principal en las óperas Don Giovanni de Amadeus Mozart y La Boheme de Giacomo Puccini.
Lo anterior habla de una gran promesa en el canto lírico y que esperamos se puedan realizar conciertos locales donde el público potosino pueda apreciar su gran talento, como sucedió en el Festival de Ópera de San Luis Potosí, Linus Lerner, donde participó en La flauta mágica, de Mozart; y Hansel y Gretel, de E. Humperdinck. Tiene una importante carrera por delante, para la cual continúa en su preparación y perfeccionamiento redondeando su preparación en canto, expresión y actuación escénica.
Puede decirse que la vida de Jaqueline del Rocío ha transcurrido en la música y, que su futuro en el canto lírico dará mucho que hablar en los escenarios nacionales e internacionales, sumándose a pléyade de divas potosinas que han puesto en alto el nombre de San Luis Potosí en los grandes escenarios mundiales.
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