abril 4, 2026

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7B, la marca potosina que apuesta por generar cultura cervecera

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En 2021, cumple 11 años en los que ha logrado convertirse en un clásico de San Luis Potosí

Por: Ana G Silva

7 Barrios (7B) es una de las marcas potosinas de cerveza más famosas de todo el país. Con 11 años en el mercado, a lo largo de su trayectoria ha enfocado sus esfuerzos en generar una verdadera cultura cervecera local. La Orquesta conversó con Eduardo Narvaez, encargado de marketing de 7B, quien contó la historia de esta empresa que cada vez está más asentada en el gusto de San Luis Potosí y que se apunta desde ahora para en los próximos años ser un emblema de la ciudad gracias a su diversidad de establecimientos y actividades.

Eduardo dijo que 7 Barrios se creó en mayo de 2010, debido a que todos sus creadores son fanáticos de la cerveza y su primer punto de ventas fue el bar Bóvedas, el cual frecuentaban: “todos somos cerveceros natos y en aquel entonces también ya se habían creado algunas marcas de cerveza, empezaron a crecer, tratando de satisfacer a un mercado”.

El representante de 7B habló sobre el sitio que esta cerveza trata de hacerse en la sociedad:
“Crecimos con el conocimiento de nuestros padres y abuelos de que las cervezas son claras u oscuras y en realidad es un mundo bastante amplio y decidimos poder ofrecer muchas más opciones a un público que tiene deseo de conocer”.

Narvaez señaló que sus primeros clientes estuvieron en los bares de los amigos de los socios, además de llevar la cerveza hasta la casa de entusiastas amantes de dicha bebida; posteriormente la demanda por 7B comenzó a crecer a diferentes estados del país, como en la Ciudad de México gracias al distribuidor “La Velga”, que es negocio especializado en la comercialización de cervezas de importación y artesanales mexicanas.

El gusto por la cerveza 7B ha logrado tener una presencia nacional importante, donde su principal mercado es San Luis Potosí, continuando con Ciudad de México, Guadalajara y Puebla. La marca fue del agrado de tantas personas que incluso se logró que la empresa Liverpool distribuyera el producto en sus tiendas.

Eduardo Narvaez dijo que el éxito de 7 Barrios se debe a sus constantes reinvenciones, junto con una calidad que se mantiene y un branding innovador para el posicionamiento.

“Al principio tuvimos que hacer que la gente volteara a ver todos los tipos de cerveza que ofrecemos; una estrategia fue el diferenciar la marca, porque hubo un crecimiento fuerte del mercada, usamos etiquetas padres, hicimos colaboraciones con artistas, en branding con campañas interesantes en el mercado; y los últimos años con todo lo anterior, pero en un punto más maduro, seguir generando espacios oficiales de dan valor trascendental a la marca como el Container Park 7B, que es un gran terreno con diferentes restaurantes, ubicado en Pozos, ahí también está nuestra fábrica. Ese es un sitio en donde conviven las familias al aire libre, pueden ir niños y llevar mascotas”.

Eduardo Narvaez reiteró que 7B ha roto el estigma de que la cerveza es un producto meramente para emborracharse o que incluso es “un producto corriente”; por lo que brindan experiencias como catas, lo cual “resulta ser tan gratificante como catar un vino, con sus distintos aromas y colores que generan experiencias gustativas”.

Eduardo añadió que lo que hace auténtico a 7B es que es una marca que respeta sus valores, genera cultura, apuesta a impulsar proyectos locales y que es completamente independiente, es decir que está hecho con las manos bajo la asesoría de un maestro cervecero.

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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