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2018, de violencia histórica contra mujeres en SLP; mataron a 5 por mes
San Luis Potosí registró el 1.5 por ciento del total de homicidios de mujeres a nivel nacional, la cifra más alta registrada en los últimos 29 años
Por: El Saxofón
En 2018 se registraron 60 defunciones por homicidio de mujeres, el más alto registrado en los últimos 29 años (1990-2018), lo que en promedio significa que fallecieron cinco mujeres al mes por agresiones intencionales, dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el trienio de 2016-2018, en San Luis Potosí se registró el fallecimiento de 47 mil 959 personas, de las cuales 44.3 por ciento eran mujeres. Considerando este periodo, se registraron anualmente en promedio mil 662 defunciones por accidentes o por hechos violentos.
En 2016, de las defunciones accidentales y violentas, 23.1 por ciento fueron por homicidio, y para 2018 este porcentaje ascendió a 30.6 por ciento. Entre 2016 y 2018, las defunciones por homicidios de mujeres en San Luis Potosí registraron un incremento de 5.6 puntos porcentuales, al pasar de 11.7 a 17.3 por ciento.
Según el Inegi, en San Luis Potosí, para 2016, se registró un promedio de 3 homicidios de mujeres al mes. Para 2017 el promedio mensual se incrementó a 4 y en 2018 ascendió a 5 homicidios.
Al revisar las defunciones por homicidio ocurridas en el periodo 1990-2018 y agruparlas por intervalos, en promedio se registró en San Luis Potosí el homicidio de 104 mujeres en los periodos 1990-1994, 1995-2000 y 2001-2006; para el periodo 2007-2012 la cifra ascendió a 218 mujeres; llegando a 258, durante el sexenio 2013-2018.
En los últimos 12 años, de 2007 a 2018, ocurrieron en San Luis Potosí más de la mitad de los homicidios, tanto de hombres como de mujeres, del total de los registrados a lo largo de los últimos 29 años.
De acuerdo con el promedio anual de las defunciones por homicidio registradas en San Luis Potosí durante cada periodo, entre 2001 y 2006 se observa el promedio más bajo de los últimos 29 años, tanto para hombres como para mujeres; por el contrario, el más alto ocurrió en el último periodo (2013-2018).
En suma, los últimos 12 años, constituyen el período de mayores defunciones por homicidio en la historia reciente de la entidad.
Para comparar de una manera estandarizada la mortalidad, se utilizan las tasas brutas, las cuales se obtienen de la relación entre el número de defunciones ocurridas en un periodo de tiempo determinado (generalmente un año) y una estimación de la población expuesta al riesgo de morir en el mismo periodo, multiplicada por 100 mil.
A lo largo de los últimos 29 años, se pueden observar en San Luis Potosí tres etapas importantes: a) 1990-1997, se caracteriza por una relativa estabilidad en cuanto a las defunciones por homicidio, las tasas anuales se mantuvieron en alrededor de 10 defunciones por cada 100 mil habitantes del estado, con un aumento en 1992 que alcanzó en total, 12 homicidios.
En el caso de las tasas de mujeres se mantuvieron entre 0.8 y 1.8. b) 1998-2007, se caracteriza por una disminución paulatina y constante de las defunciones por homicidio. A lo largo de estos 12 años, la tasa de defunciones por homicidio pasó de 13.7 a 5.6, y entre la de mujeres, disminuyó de 2.3 a 1.8 homicidios por cada 100 mil mujeres. c) 2008-2018, este periodo se caracteriza por dos momentos con un repunte abrupto de las defunciones por homicidio, el primero de 2008 a 2012, pasando de 7.8 en 2008 a 17.0 en 2012, aumentando en cuatro años 9.2 puntos porcentuales.
El segundo momento de aumento importante, es el que va de 2015 a 2018, al pasar de 9.6 en 2015 a 19.9 en 2018. Mientras que la tasa de homicidios de mujeres pasó de 1.7 en 2008 a 4.2 en 2018.
Los momentos de mayor violencia homicida contra las mujeres en San Luis Potosí se ubica de 2010 a 2013 y de 2016 a 2018.
Durante 2018, de las defunciones por homicidio perpetradas contra las mujeres, de acuerdo a la entidad en donde ocurrió la agresión y el deceso, sobresalen los siguientes aspectos:
En San Luis Potosí ocurrieron 58 homicidios de mujeres y representan el 1.5 por ciento de estas muertes a nivel nacional. Esta cifra es la más alta que se registra en los últimos 29 años (1990-2018).
En 12 entidades se concentra el 70.6 por ciento del total de homicidios de mujeres registrados en el país: México, Guanajuato, Jalisco, Baja California, Chihuahua, Guerrero, Michoacán de Ocampo, Ciudad de México, Veracruz de Ignacio de la Llave, Puebla, Oaxaca y Tamaulipas.
México es la entidad donde ocurrió el mayor número de homicidios de mujeres: 456 y representan el 12.2 por ciento de los homicidios a nivel nacional. Si bien esta entidad muestra históricamente el mayor número de defunciones; durante el periodo 1990-2010 se presentó una disminución constante de homicidios, llegando en 2010 a 277 casos. Sin embargo, a partir de 2014 se aprecia un repunte progresivo.
Guanajuato ocupa la segunda posición a nivel nacional de defunciones por homicidios de mujeres en 2018 con 354 y representó el 9.4 por ciento del total de muertes por esta causa en el país. El aumento paulatino en el número casos en el estado fue a partir de 2010.
En el estado de Jalisco se registraron 269 homicidios de mujeres en 2018 y estos han venido en aumento desde 2010.
En nueve entidades se concentra el 5 por ciento del total de homicidios de mujeres registrados en el país: Aguascalientes, Yucatán, Campeche, Tlaxcala, Durango, Coahuila de Zaragoza, Baja California Sur y Querétaro.
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Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito
Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino
Por: Jorge Saldaña
Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.
Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.
En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.
Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.
Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?
La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.
“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.
Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.
Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.
Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.
Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.
En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.
La ciencia, entonces, apareció como un camino.
“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.
Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.
Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.
O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.
Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.
Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.
Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.
“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.
La definición tiene algo de ecuación ética.
¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?
La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.
-Sí.
Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.
En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.
En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.
Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.
La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.
Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.
“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.
En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?
Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.
Cuando mejora una comunidad.
Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.
Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.
Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.
Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.
La doctora lo explica con naturalidad.
La clave, dice, es escuchar.
Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.
Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.
Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.
La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.
Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.
El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.
La doctora no evade la cuestión.
Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.
—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?
Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.
Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.
Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.
Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.
Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.
“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.
La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.
Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.
“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.
A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.
Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?
La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)
La entrevista termina pero sin punto final.
Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.
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Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes
Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado
Por: Redacción
Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.
El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.
Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.
Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.
De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.
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Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo
El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.
El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.
“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.
En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.
A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.
El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.
De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.
En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.
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