#4 Tiempos
18 de marzo, cuando infancia es destino | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Enred@rte
Hace medio siglo, niños habitantes del Centro, en el entonces pueblo de Uruapan, Michoacán, tuvieron el privilegio de ver al general Lázaro Cárdenas, cuando bajaban purépechas de la Sierra a la Plaza Morelos para rendirle homenaje a su Tata Lázaro, con canacuas (ofrendas de flores y frutos) y pirekuas (cantos narrativos en lengua tarasca).
Algunos de esos niños, compañeros en primaria de Roberto Ruíz del Río, sobrino nieto del general de apellidos Cárdenas del Río, fueron saludados por el prócer.
Para venerantes purépechas sólo hay dos tatas en el transcurso de cinco siglos, Tata Vasco de Quiroga y Tata Lázaro. Para infantes curiosos, un indeleble recuerdo privilegiado e hilvanado con la historia reciente…
Los días cabales
20 de marzo de 1938.- “Ni siquiera el fin de semana después de la expropiación del petróleo dejó de salir de día de campo. Nos fuimos al Nevado de Toluca. Y ese día no quiso que nadie le hablara nada de política ni de los acontecimientos de la semana. Fuimos en familia a caminar y descansar”, consignó Amalia Solórzano, esposa del general Lázaro Cárdenas, en su libro “Era otra cosa la vida”.
Por su parte, el general Cárdenas asentó en su “Apuntes”: Escribí en el Nevado de Toluca unos renglones relacionados con la expropiación petrolera que se decretó antier(…) Están llegando telegramas de solidaridad de todo el país (…)
18 de marzo.- General Cárdenas: “A las 22 horas di a conocer por la radio a toda la Nación el paso dado por el Gobierno en defensa de la soberanía, reintegrando a su dominio la riqueza petrolera que el capital imperialista ha venido aprovechando para mantener al país dentro de una situación humillante”.
Amalia Solórzano, narra el ángulo humano/familiar en torno al suceso: (…) “ la noche del 18 de marzo, entre las once y las doce de la noche, me pidió el General que despertara a Cuauhtémoc (entonces de 5 años de edad) y lo bajara a su despacho para tomar una fotografía. Aún medio dormido y recargado sobre el mueble, aparece con su papá, conmigo y algunos de los taquígrafos y ayudantes”.
El hecho épico es consabido. Petroleras norteamericanas e inglesas de ingentes ganancias, se negaron a otorgar trato y salarios justos a trabajadores mexicanos.
Los trabajadores se van a huelga y demandan aumento y prestaciones por 90 millones de pesos. Las compañías ofrecían 14 millones.
Peritos en la materia, demuestran que la empresas petroleras hacían figurar falsos precisos para las ventas. En particular, la norteamericana “El Águila” y su prestanombres “El Águila” canadiense.
Con el peritaje recabado, la Junta de Conciliación emite en un laudo el 18 de diciembre de 1937, y señala que las empresas tenían capacidad de pagar 26 millones de pesos.
Las empresas petroleras extranjeras interponen un amparo ante la Suprema Corte, mismo que pierden el 1 de marzo de 1938.
El resto es historia. Hay estampas preclaras y muestras de consecuencias. En lo inmediatas, el desplome en la exportación de plata mexicana, labor desacreditadora para México de prensa en el extranjero, suspensión de venta de productos a crédito y retiro de depósitos de los bancos para provocar bajas en la reserva monetaria.
Empero, hubo voluntad política/soberana y riesgo. Conducta y circunstancias que afirmaron a Lázaro Cárdenas como presidente con visión de estadista y referente para Latinoamérica y el mundo.
El México mayoritario se unificó y re-dignificó por una causa y un líder. Se desafiaba a naciones poderosas representadas por sus empresas, y para ello se calculó como riesgo atenuado el hecho de que la iniciada Segunda Guerra mundial, a causa de la amenaza nazifascista, inhibiría a Estados Unidos e Inglaterra de agredir a México si decretaba la expropiación.
Cárdenas consignó en sus “Apuntes” días antes del suceso:
7 de marzo.- “México tiene hoy la gran oportunidad de liberarse de la presión política y económica que han ejercido en el país las empresas petroleras (…) han estorbado la realización del programa social señalado en la Constitución Política…”
***
Durante los días de la Expropiación petrolera, la producción fílmica mexicana estaba en un auge que le daba dimensión industrial. Sin embargo, más allá del registro fotográfico/documental del hecho, el tema no tuvo mayor trascendencia.
Fue 23 años después, en 1961, cuando Roberto Gavaldón filma “Rosa Blanca”, a partir de la novela “La Rosa Blanca” de Bruno Traven.
El autor del texto parte del hecho real de una hacienda robada a sus propietarios indígenas ancestrales por explotadores de petróleo estadounidenses.
Es la historia, las tierras de la hacienda La Rosa Blanca, colindantes con las ya adquiridas por la petrolera Cóndor (en realidad Águila). Su dueño, se niega a vender y con engaños es invitado a los Estados Unidos en donde insisten en convencerlo para que venda sus tierras. Como no cede, lo desaparecen y nunca más retorna a casa. Días después la compañía petrolera toma posesión de la hacienda empezando la destrucción de la misma y la formación del campo petrolero para la explotación.
Al final de la película, se muestran imágenes reales de la expropiación petrolera y a mexicanos de todas las clases sociales que hacen aportes en dinero y bienes para el pago por indemnización obligada por la expropiación.
La película estuvo prohibida durante más de una década. Su contenido está vigente.
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El Cronopio
Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El estudio de las imágenes como medio de comunicación, aprendizaje y generación de nuevo conocimiento, es una de las áreas que están desarrollándose. Pocos estudios en comparación con otros temas, son los que se han realizado en este tema. Nuestro mundo, un mundo de imágenes, que ahora con el advenimiento de las redes sociales, se despliegan, en parte, como transformadoras de la realidad, producen además un detrimento en la capacidad lectora de los jóvenes.
Las imágenes en sí, también requieren de decodificar su significado y reconstruir la narrativa que encierran en su construcción, sea producida por una fotografía y elaborada por otros métodos, incluyendo la iconografía. De esta manera, requiere una alfabetización para su apreciación y su interpretación, lo que la convierte en un recurso pedagógico que es poco aprovechado.
La construcción de nuevo conocimiento en nuestra era nanotecnológica, y astronómica, requiere del manejo de imágenes que adquieren sentido para los especialistas, como medio de extensión de nuestros sentidos para el entendimiento de nuestro mundo. Una imagen dice más que mil palabras, dicen por ahí, pero no siempre estas palabras están al alcance del observador.
Una de las investigadoras que ha incursionado en este tema, y en el uso de las imágenes en el área de biblioteconomía, es la Dra. Elke Köppen que desarrolla lo que llama, sociología visual, que tiene como objetivo alentar el uso de material visual en la investigación social y, en otras áreas del conocimiento.
La Dra. Elke Köppen es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde participa activamente en el Programa de Investigación Estudios Visuales, enfocándose primordialmente en la fotografía. Su línea de investigación es sobre recursos y sistemas de información en bibliotecas, archivos y repositorios. Ha fincado una destacada carrera académica de más de treinta y nueve años en la UNAM, iniciando en el Instituto de Investigaciones Sociales de dicha institución, generando una buena cantidad de estudios que han sido publicados en revistas y diversas publicaciones internacionales, entre artículos, capítulos de libro y libros coordinados sobre información visual, archivos fotográficos, imágenes científicas graffiti y fotografía.
Su formación inicial es en sociología, de la que obtuvo la licenciatura en la Universidad de Bielefeld, Alemania. Vino a México a continuar sus estudios de posgrado y trabajar en investigación social. Realizó su maestría y posteriormente el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.
Elke Köppen ha colaborado como investigadora con receso sabático con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Ciencias de la Información, en información visual y tecnologías disruptivas. Ha seleccionado a San Luis Potosí como uno de sus puntos de residencia lo que enriquece el ambiente cultural y académico de la ciudad.
La visión estética de las imágenes, principalmente a través de la fotografía, enlaza las áreas de las ciencias sociales y las exactas, resaltando el tema interdisciplinario que pregona el instituto para el que labora, desde su creación, el cual recientemente ha cumplido treinta años de fundado.
Algunos de los libros que le ha publicado la UNAM, son: los trazos de la ciencia, libro que es resultado del cruce de diversas investigaciones sobre procesos históricos de producción de conocimientos científicos y tecnológicos vehiculados por el uso de imágenes. Pero se trata de imágenes elaboradas para distintos destinatarios y con múltiples propósitos: información geográfica, educación moral, pasatiempos, diagnósticos médicos. Otro de ellos es: imágenes en la ciencia, ciencia en las imágenes, libro colectivo de la que fue coordinadora.
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El Cronopio
El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.
Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.
En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.
Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.
En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.
José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP.
Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.
Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.
El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.
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Acento Ajeno
Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.
Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.
Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.
Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.
A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.
Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?
No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban.
Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.
A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.
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