octubre 30, 2026

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#4 Tiempos

1 de julio, entre dios y el hombre | Columna de Óscar Esquivel

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Andrés Manuel López Obrador

Desafinando

 

Se multiplican las encías de ser felices, una, encontrando el equilibrio meciéndose entre lo esencial de la simplicidad y los bienes materiales. Algunos afirman “otros tiempos fueron mejores”; se buscaba la felicidad en la familia, amigos o logros académicos, sin desvirtuar la moral. Ahora en este tiempo se dirá que el oro y la riqueza es la felicidad. Hemos ampliado nuestras necesidades menguando nuestra capacidad de razonar que es lo que realmente nos satisface.

Cuanto más estrecho es nuestro círculo de visión de acción, más felices somos; cuanto más vasto es la visión del mundo, nos inquieta y hasta nos atormenta el no alcanzar aquello que otros tienen. Esto mantiene una relación entre lo que se vive en la actualidad: la cultura del consumismo, la violencia, la información falsa, las comodidades, lo superfluo… más aumentan los deseos casi obsesivos y las penas por no encajar en “sociedad”, generando sobresaltos emocionales.

Encontrando a Arthur Schopenhauer, filósofo alemán, cuyo pensamiento se concentraba en el “pensar hasta el final”, porque “no hay ningún viento favorable para el que no sabe a dónde se dirige”, la observación que tenía sobre la vida permitió generar una idea sobre la felicidad del hombre casi descriptiva para la época actual. “Nuestra felicidad está colocada enteramente fuera de nosotros; su residencia está en las cabezas ajenas” por eso “para no ser muy desgraciados, el medio más seguro es no desear ser muy dichosos” la medianía es lo que nos hace felices.

Posterior a Schopenhauer, está León Tolstoi, cuyo nombre se ha escuchado mucho en la última semana, por el entusiasmo que guarda a su lectura el señor presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pues aduce haberse formado políticamente gracias a los libros leídos por él, como la Guerra y la paz, Ana Karerina y el Reino de dios, este último con profunda reflexión sobre la filosofía cristiana obra y palabras de Jesucristo.

En sus obras Tolstoi describe un desarrollo con visión espiritual del mundo vinculada a los primeros cristianos y la figura de Jesucristo, algo que le llevó a manifestarse públicamente como pacifista además de escribir varios libros que fueron de gran influencia en el pensamiento sobre la no violencia en todo el mundo, destacando la relación que mantuvo con el político indio Mahatma Gandhi.

De ahí se desprende entonces el pensamiento político-religioso de AMLO, admirador de Jesús hombre y de la filosofía cristiana con un intento de llevarla a la política. Atreviéndome a asegurarlo, incluso ha olvidado un poco el precepto bíblico donde en sus enseñanzas Jesús contesta a un interlocutor “Al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios”.

El presidente en estos 7 meses de gobierno y a un año de su elección ha querido combinar la formación religiosa con la administración pública. Primero su frase épica y propagandística; “primero los pobres”, sí, de acuerdo total con él pero los pobres no son un producto canjeable donde las dádivas, las becas, los famosos apoyos harán por sí mismo que salgan de pobres. Solo el 2 por ciento en el país han logrado superar la pobreza en la siguiente generación, el pobre vive, se reproduce y muere pobre.

Desmantelando instituciones no es como se ayuda al pobre. El presidente se convirtió en “pescador de hombres”. Multiplicó los panes; “donde comen dos, comen tres”, regalando, ¡sí! Regalando 30 millones de dólares a El Salvador, y no es que este mal, pero se ataca el problema de raíz combatiendo la pobreza y la migración. Lo malo es que no tienen puntualmente en dónde, cuánto y qué metas pretenden para donde se invertirá el bono multimillonario que recibieron. La respuesta oficial ha sido: “en proyectos productivos agrícolas”, sí y aquí en el estado cientos de invernaderos abandonados a su suerte.

En el antiguo testamento Moisés recorrió el desierto con los hijos de David por cuarenta días y cuarenta noches hasta encontrar la tierra de Israel. Aquí los migrantes, miles, cientos en caravanas se les permitió el acceso sin control, entonces llegó el diablo (Trump) y al oído le dijo a Andrés Manuel, “despliega 40 mil hombres de la Guardia Nacional

, y genera un muro que se infranqueable, so pena de desmantelarte la economía”… y así sucedió.

De vergüenza viendo a soldados mexicanos, “pueblo” como dice Andrés, deteniendo a migrantes corriendo en la rivera del río Bravo para alcanzar la orilla de la tierra prometida, resultado: el triste ahogamiento de un padre salvadoreño y su pequeña en las aguas del Jordán, perdón del río Grande, como prefieren llamarle los gringos.

“Tiren de la red del lado derecho” les dijo el Mesías a los pescadores, posteriormente serían su discípulos y fue tal la pesca que casi hunde la barca. Andrés emulando al maestro: “el sargazo es un problema menor… construiremos barcas y quedará resuelto el problema”. Mientras, la playas de Cancún en peligro de perder arrecifes, la arena, el ecosistema mismo. Económicamente el turismo a la baja, un 30% menor que el año pasado.

El PIB en México recibió 166 mil millones de dólares de parte del turismo, tanto de placer, como de negocios, que se refleja en un 16% del PIB del país. Ello coloca a esta industria como el sector que más aportaciones ofrece.

“No mentir, no robar, no traicionar al pueblo”, no mentir es no mentir, las verdades a medias ¿también es mentir?, no robar, no es solamente la sustracción de algún objeto o bien, es el desmantelamiento de lo ya construido, y si tiene razón, como es el caso del aeropuerto, prueben que todo está mal. No traicionar al pueblo es mantenerse fiel a los principios de los mal llamados de izquierda, progresistas, que luchan por la igualdad y la libertad de todos, no solo por unos cuantos, luchar por los pobres no es crucificar a los ricos, a los empresarios, al comerciante, a la ciencia, al arte, a la cultura.

Si bien el tiempo es muy corto para ver resultados probados, el rumbo del país está en manos un hombre culto, de izquierda cristiana, con amor profundo a México y eso se nota. Conoce la gente y sus costumbres, pero el gobernar bien es un poco de técnica combinado con el sentido común, ahora Andrés Manuel López Obrador, tiene el sentido común. Lo que requiere la gente para ser felices lo plasma en su plan pero la técnica, la operación de gobierno, deja mucho que desear.

“De los pobres, los desposeídos ser el reino de los cielos” no regalándoles, es enseñarlos a pescar.

Es el momento de ejercer a cabalidad nuestra herencia de lucha por el pueblo oprimido de apoyo a empresarios que generen riqueza, de acabar de una vez por toda la corrupción y que no sea pretexto del desmantelamiento institucional. Que se ejerza en este país la social democracia.

Nos saludamos pronto

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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