octubre 3, 2022

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#4 Tiempos

Yo defiendo al CIDE | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

 

En 1974, Trinidad Martínez Tarragó —española, llegada a México por el exilio causado por la Guerra Civil— fundó el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) con el objetivo de que en México se produjera investigación científica y se ofertaran programas de posgrado, ambos de la más alta calidad en materia económica y áreas afines. Formado en aquel entonces principalmente por académicos provenientes del exilio sudamericano, el CIDE arrancó con un programa de maestría en Economía y pronto extendió su oferta académica al área de la Administración Pública. Hoy, el CIDE ofrece cuatro licenciaturas, ocho maestrías y tres doctorados repartidos entre sus dos sedes; todos sus programas, con amplio reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. Con el CIDE siendo una institución pública de excelencia, financiada en su gran mayoría por recursos públicos y con una irrenunciable vocación social, vale la pena recordar las palabras de Trinidad: «Yo cumplí con lo que me enseñaron mis padres: ‘México nos ha dado todo, denle a México lo que puedan’. Y creo que cumplí con México.»

La consigna de los padres de Trinidad la he llevado muy presente a lo largo de los casi dos años y medio que llevo en la institución. Precisamente en la ceremonia de bienvenida a la licenciatura, el Dr. Ugo Pipitone, de voz gentil, pero de palabra contundente, insistió en la irremediable necesidad que tiene México de contar con personas decentes y que, ciertamente, tengan con las herramientas, capacidad y compromiso permanente, no solo de entender, sino de transformar nuestra apremiante realidad. Pipitone cinceló en nosotros la responsabilidad de darle a México todo lo que podamos, pues, desde ese momento, el centenar de alumnas y alumnos reunidos en el auditorio nos convertíamos en beneficiarios de una educación pública de la más alta calidad, financiada con recursos públicos que se estaban apostando en nosotros y no, por ejemplo, en servicios de salud. Por supuesto, esta responsabilidad la refrendamos con cada clase que se imparte con pasión, con cada curso que cuestiona nuestros paradigmas, con cada semestre que confirma nuestra vocación.

Desde su fundación, la producción académica del CIDE y su naturaleza crítica han impulsado muchos de los temas más relevantes de la agenda pública. De sus aulas se han graduado generaciones completas de personas fuertemente comprometidas con el beneficio colectivo y que hoy se desempeñan, en su mayoría, en la administración pública, otro tanto en las organizaciones de la sociedad civil, en la docencia y en la iniciativa privada. En los jardines, pasillos y cubículos del CIDE, además, se han gestado proyectos de gran impacto para el país y que van desde estudios en corrupción, desigualdad y violencia, hasta el litigio pro bono de asuntos de trascendencia nacional y el diseño de reformas constitucionales en materia de acceso a la justicia.

En general, la ciencia y la tecnología se han visto severamente mermadas en términos presupuestarios desde hace algunas administraciones; el CIDE, al ser un centro público de investigación perteneciente al CONACYT, también. Sin embargo, desde el comienzo de esta administración, los embates se han agudizado y la comunidad científica del país en su conjunto lo ha resentido. A punta de mentiras, el gobierno federal logró extinguir de tajo los fideicomisos de los centros públicos de investigación, a través de los cuales muchas de estas instituciones lograban gestionar de manera transparente y eficiente los recursos fiscales y los autogenerados. Hoy, el destino de los fondos contenidos en los fideicomisos es desconocido y las pruebas de corrupción que prometió el gobierno federal se quedaron simplemente en eso, en promesa matutina. Sumado a ello, la penosa gestión de María Elena Álvarez-Buylla al frente del CONACYT se ha caracterizado por minar severamente la autonomía y condiciones laborales de la comunidad científica, como fue la reciente introducción de una norma que prohíbe a catedráticos hablar mal del CONACYT, y otra nutrida sarta de ocurrencias profundamente desafortunadas.

Luego de una muy digna defensa de la institución, el Dr. Sergio López Ayllón decidió dejar la Dirección General del CIDE y, en sus palabras, abrir paso a “una dirección renovada que pueda seguir dando cauce a las nuevas necesidades institucionales”. Álvarez-Buylla colocó a José Antonio Romero Tellaeche —economista, académico del Colegio de México— al frente de la institución mientras se lleva a cabo el proceso de renovación de la Dirección General. En un primer acercamiento a la comunidad, Romero afirmó que su papel sería el de asegurar una transición tranquila hacia la nueva dirección general; incluso señaló que no daría golpes de timón ni tomaría decisiones que comprometan el futuro de la institución en ningún sentido. Además, prometió convocar al estudiantado a una serie de diálogos para discutir sobre el panorama del país. Como verá, estas fueron solo palabras que rápidamente significaron nada.

Al cabo de algunas semanas, luego de que el Dr. Alejandro Madrazo Lajous —entonces director del CIDE Región Centro— se pronunciara en favor de mejorar las condiciones laborales de las Cátedras Conacyt, Romero Tellaeche lo destituyó argumentando la “pérdida de la confianza”. Sobra resaltar la muy destacada gestión de Madrazo al frente de la sede regional del CIDE, quien además cuenta con el reconocimiento de la comunidad cideíta. Dada la arbitrariedad, varios alumnos y alumnas realizamos solicitudes de acceso a la información requiriendo a la Dirección General Interina que nos explicara cuáles eran los criterios para la pérdida de la confianza de un funcionario. Como podrán imaginarse, no existe criterio alguno; se trató de un acto de autoridad puro y duro. Es cierto que el Estatuto del CIDE le confiere esa facultad a la Dirección General, sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿con qué solvencia moral puede alguien destituir a un directivo que defiende los derechos laborales de su plantilla docente? ¿En qué quedó la promesa del interino de no realizar modificaciones sustanciales al CIDE?

El ambiente se respiraba muy tenso en la institución desde entonces. Pasaron las semanas e inició el procedimiento de designación de la nueva Dirección General, a la cual se postularon solo dos personas: Romero Tellaeche y Vidal Llerenas —morenista, exalcalde de Azcapotzalco y sin experiencia académica alguna—. Ambos presentaron sus respectivos planes de trabajo y, para sorpresa de nadie, el de Romero Tellaeche está centrado en el neoliberalismo y en cómo el CIDE ha servido únicamente a esos intereses y no a los del pueblo de México. En unas cuantas páginas, Romero construyó un plan basado en prejuicios, mentiras e interpretaciones a modo de algunas cifras del CIDE. Por ejemplo, Romero hace notar que las solicitudes de admisión al CIDE han bajado desde 2018, según él, debido a que la institución se ha vuelto irrelevante. Quizás sería bueno que, no lo sé, considerara que no a muchas personas les parece atractivo estudiar en una institución con cada vez menos presupuesto y más incertidumbre, con crecientes retos estructurales y que continuamente se le estigmatiza y denosta desde el púlpito presidencial. Incluso en una condición de ventaja sobre su contrincante, Romero tuvo la oportunidad de conocer al CIDE desde adentro y acercarse a su comunidad para presentar un plan de trabajo propositivo y constructivo, lo cual decidió no hacer. En lo que respecta al plan de trabajo de Llerenas, basta con decir que su mayor virtud es la brevedad y una calculada inocuidad que le compromete a muy poco.

Así las cosas, el martes pasado Romero Tellaeche destituyó a la Dra. Catherine Andrews —Secretaria General del CIDE, segunda al mando de la institución— luego de que el Director Interino trató de posponer de manera unilateral, contrario al Estatuto, las Comisiones Académicas Dictaminadoras. Andrews actuó en estricto apego a lo mandatado por la propia normatividad interna del CIDE y ello le valió para ser removida de su cargo en la Secretaría General. Romero también intentó destituir a la directora de Evaluación Académica, la Mtra. Céline González Schont, sin embargo, por hacerlo —de nuevo— transgrediendo la normativa, esta destitución no surtió efectos. Imagine usted: Romero acusó a Catherine Andrews y a Céline González de cometer actos de “rebeldía” e incluso sugirió la posibilidad de imputarles responsabilidades penales. Por respetar la normativa interna de la institución.

En tan solo tres meses, José Antonio Romero Tellaeche, un extraño que llegó a casa y no hizo el mínimo intento por salir de su calidad de extraño, se echó encima a toda la comunidad estudiantil y plantilla docente. En solo tres actos, Romero desató una crisis al interior del CIDE que terminó por realizar la última llamada a una comunidad estudiantil que tuvo que pasar de las enérgicas condenas y despliegue de comunicados a una eficiente y horizontal organización que rápidamente se movilizó para convocar a una manifestación en las instalaciones del CONACYT y a solicitar la destitución inmediata del déspota interino, con la promesa de la toma de las instalaciones en caso de que ello no ocurra. Ante el bullicio de la comunidad, Romero convocó a una reunión virtual que, más que diálogo, pretendía ser letanía. A pesar de ello, mis compañeros y compañeras estudiantes dieron a Romero, por casi tres horas, una cátedra sobre la calidad y relevancia de lo que se produce en el CIDE; de la diversidad ideológica que priva en las aulas; de la regla de la casa: la imprescriptible libertad de sostener lo que sea, pero con el ineludible deber de defenderlo con argumentos.

No tiene sentido negar que el CIDE debe ser cuestionado y criticado. No tiene sentido, tampoco, negar los tropiezos del pasado, pero es aún más absurdo denostar al CIDE desde los prejuicios y desde las mentiras. Llamar al CIDE neoliberal, irrelevante, personalista y, además, decir que su comunidad estudiantil es manipulable, es tan burdo como miope; pensar en las instituciones en términos de absolutos y etiquetar todos los males bajo el calificativo de “neoliberal”, a estas alturas, resta seriedad a cualquier cuestionamiento y lo reduce a un hombre de paja. Paralelamente, en el ambiente de torpe polarización que priva en el país, sectores de la oposición no desaprovechan oportunidad alguna —esta incluida— para denostar al grupo de estudiantes cideítas que su momento externaron su apoyo a López Obrador. En el mejor de los casos, estas injurias no son más que arrebatos de imbecilidad de quienes consideran que el sufragio es una hoja firmada en blanco, o que el ejercicio democrático es cosa de una vez cada seis años y no más. Toda crítica a la institución, su arreglo administrativo, plantilla docente, alumnado y producción académica será recibida y atendida siempre que aquélla se sustente con argumentos razonables.

Defiendo al CIDE porque, considero, la imposición de las ideas y el desdén a la libertad de cátedra y de expresión no tienen cabida en nuestro sistema democrático. Defiendo al CIDE porque, tanto para mí como para muchas más personas, representa la mejor y única opción de acceder a una educación en ciencias sociales de la más alta calidad, y que de otro modo no hubiese podido costear. Defiendo al CIDE porque es mi alma máter y porque en ella encontré mi vocación y la oportunidad de compartirla con una comunidad maravillosa. Defiendo al CIDE porque en torno a él he construido mi proyecto de vida y porque es mi más importante motor de movilidad social. Defiendo al CIDE porque, en vez de someterse, debe ser más autónomo y replicarse a lo largo y ancho del país. Defiendo la rebeldía del CIDE porque no se puede actuar de otra manera cuando uno se enfrenta al autoritarismo. Defiendo al CIDE porque, a través de él, México me ha dado todo y porque es mi mejor oportunidad para regresárselo.

#YoDefiendoAlCIDE con una comunidad estudiantil a la que da orgullo pertenecer, que resiste con pasión, inteligencia, unidad y compromiso.

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#4 Tiempos

A todo o ¿nada? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Al principio de la temporada, poco era lo que prometía San Luis comparado con el torneo pasado: un equipo con pocos refuerzos que había dejado ir a jugadores importantes y se aventuraba con un cuadro muy parecido al anterior con tan solo algunas cuantas incorporaciones.

Hoy lo sabemos, estamos a 90 minutos de poder hacer lo mismo que el torneo pasado, o nuevamente fracasar.

El torneo no ha sido fácil para el equipo de casa: entre lesiones, bajas de juego y errores que han costado muy caros, hemos llegado a la última fecha con la posibilidad de entrar al repechaje dependiendo solo de un resultado: ganar.

Sí, lo sé, el empate y hasta la derrota nos podrían dar la calificación, sin embargo las cosas no parecen tan sencillas y, para evitar sacar la calculadora, vale la pena salir a cazar Tigres.

Mucho hay que cuestionar de San Luis y su temporada: algunos jugadores que no han dado el ancho, otros que solo corren en la cancha y un desempeño táctico con errores que nos hicieron perder puntos, desatenciones en defensa y hasta rechaces al centro desde la portería

; en fin, no ha sido el mejor de los torneos. Sin embargo, si al final de la jornada, estamos dentro de los 12 que siguen con vida, la misión estará parcialmente completa y lo digo así, porque el verdadero reto del equipo no es solo calificar, sino alejarse ahora sí completamente de las multas. En ese rubro, hoy San Luis está en el lugar 13, medianamente alejado de los últimos 3 que pagarán multa, pero ojo, no del todo salvado.

El equipo ha cumplido hasta ahora con lo pactado, pero viene la última parte: ganar 3 puntos para calificar al repechaje, lograr cerrar la temporada lo más tarde posible y ¿por qué no?, soñar con volver a alcanzar la liguilla. Compleja situación, pero no imposible, un partido muy duro: tres puntos en disputa y solo dos puestos para entrar, mismos que en 90 minutos, se nos pueden ir y dejarnos absolutamente con nada.

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Recomendaciones del cine de Terry Gilliam | Columna de Mario Candia

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Apuntes de un cineófito

El Rey Pescador (The Fisher King. 1991) Es una película diferente, a la que el tiempo ha tratado bien. La cinta nos retrata a un hombre superficial en la gran ciudad, atormentado y roto, que conoce por casualidad a un loco maravilloso que le salva la vida. The Fisher King trata con humor y originalidad el problema de las enfermedades mentales, de los demonios que todos tenemos dentro y que luchan por salir, con los que tenemos una batalla constante para mantener la cordura. Es comprensible que haya personas que se dejen llevar y caigan en el abandono personal de la lucha por mantener a raya sus demonios. La solución que da este film, la amistad, pero sobre todo, el amor.

Las Aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Münchausen. 1988) La imaginación al poder, efectos especiales impactantes incluso 34 años después de su estreno, surrealismo y humor al estilo de Terry Gilliam, cine de aventuras diferente, con un magnífico reparto, Uma Thurman como la diosa Venus más bella que nunca…El barón de Munchausen es un curioso personaje que vive mil y una fantásticas aventuras acompañado por sus fabulosos criados capaces de correr más rápido que la luz, escuchar los ronquidos de alguien a mil kilómetros, levantar violentos huracanes, o acertar un blanco en la otra punta del mundo. Años más tarde, cuando todo el mundo ha olvidado sus aventuras; él tiene que volver a reunir a sus criados para salvar la ciudad del ataque de sus antiguos enemigos. El principal factor de atracción de esta película es, sin duda, el divertimento que supone ver las mil y una locuras del barón, sus criados, y demás personajes que aparecen. Sin embargo, su mayor virtud es, precisamente, en las paradojas que produce contra posicionando realidad y ficción.

12 Monos (12 Monkeys. 1995) El síndrome de Casandra: dícese en psicología de la sensación de angustia que experimenta una persona que conoce de antemano lo que va a ocurrir, cuando nadie le cree. A este trastorno se ve sometido James Cole (Bruce Willis), un presidiario al que se le propone conmutar su pena a cambio de obtener información sobre las causas y el origen de propagación de un virus que devastó la humanidad en 1996. Nos hallamos ahora en un futuro que permite viajes al pasado, gracias a los avances científicos realizados bajo la superficie de la Tierra, donde residen los supervivientes de este apocalipsis. Basándose en una película francesa, Terry Gilliam nos sumerge en sus particulares visiones oníricas, surrealistas y extrañas para componer un rompecabezas confuso al principio, pero en el que acaban encajando todas sus piezas a la perfección. Además, la cinta ofrece un análisis sobre la mente humana y nos invita a una profunda reflexión acerca del comportamiento del hombre con respecto a la naturaleza y lo que le rodea, pensamiento que atormentará al propio protagonista haciéndole creer si realmente todo es una invención y ha perdido la razón.

Miedo y asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas. 1998) Adaptación cinematográfica fiel de la novela homónima de Hunter J. Thompson, creador del género periodístico Gonzo. Relata las aventuras del periodista y escritor, encarnado en Johnny Deep, y su abogado interpretado por Benicio del Toro, en el seguimiento de una carrera de motos en Las Vegas. Para ello llevan todo lo necesario: Dos bolsas llenas de marihuana, un salero de cocaína, un litro de éter, mezcalina, ácidos, mariguana, ron y tequila. Gilliam, quien si no, es fiel a la memoria del maestro Gonzo. La película reproduce genialmente lo que todos imaginamos cuando leemos cualquier trabajo de Hunter J. Thompson. Una genuina obra maestra.

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El combo era con Pollo | Crónica de Jorge Saldaña

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El gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el alcalde Enrique Galindo Ceballos en conjunto han invertido más de 2 mil 600 millones de pesos en infraestructura vial, se han reunido cada semana del año en las mesas de seguridad, adelantaron juntos otros 500 mil metros cuadrados de repavimentación y anunciaron invertir más de 600 millones de pesos para dotar a la capital y a todo el estado de una red de fibra óptica. Ricardo y Enrique son el “combo” de los potosinos… y el combo es con Pollo.

Lejos quedaron aquellos comerciales en que la alianza Sí por San Luis que anunciaba a sus candidatos en dupla, ganó el Verde en el estado, ganó la alianza en la capital y a pesar de sus diferencias de origen, que reconocen, ambos gobiernos caminan, por el momento, en paralelo con temas principalmente de agua, infraestructura vial y ordenamiento urbano.

Es el primer informe de gobierno del gobierno capitalino y el escenario es el Centro Cultural Bicentenario. La primera fila la ocupan los invitados especiales del alcalde, entre los que se cuenta lo mismo a Angélica Aragón, al cantante Fernando de la Mora, al escultor Enrique Carbajal Sebastián, pero también a la representes del Marko Cortés, presidente del PAN; Laura Esquivel, sentada estratégicamente alejada de Carolina Viggiano, representante del líder nacional tricolor, Alejandro Moreno. Nadie del PRD. La Alianza vive su “peor momento”, según las palabras de Enrique de la Madrid, también invitado especial del alcalde y auto destapado del PRI en búsqueda de la candidatura presidencial del 2024.

A la diestra del auditorio se convocó a seis ex alcaldes: Guillermo Pizzuto, Mario Leal, Victoria Labastida, Alejandro Zapata, Mario García Valdez y el también ex gobernador Marcelo de los Santos, que tomó su lugar junto al ex mandatario Teófilo Torres Corzo y Horacio Sánchez Unzueta. Faltó Ricardo Gallardo Juárez y Octavio Pedroza, está de más decir que ni fue ni se esperaba la presencia de Xavier Nava.

No, hoy no hubo rechifla para nadie.

Fueron, de acuerdo a Galindo, más de 840 millones de pesos en deuda los que dejó su antecesor y, a pesar de las condiciones adversas, este gobierno en su primer año pudo ejecutar recursos propios y compartidos por más de 3 mil millones de pesos.

El formato fue el “TED Talk”: un solo personaje dueño del escenario, que expone sin lectura los temas, acompañado visualmente de grandes pantallas.

Enrique tenía los datos en la mente de cada eje en que dividió su informe, todo de la mano del “SÍ”, marca de su administración: El San Luis seguro, el del bienestar, el sostenible, el emprendedor y el de la infraestructura.

Las obras y acciones explicadas de forma natural y abierta de parte del alcalde, un remate de video en cada eje para dar mayor cuerpo al tema, producto de una entrevista a profundidad grabada en el Centro Histórico y acompañada de imágenes ilustrativas.

Se acudió y aplaudieron los ejemplos y anécdotas tanto como los testimonios de los beneficiarios, algunos presentes como el niño emprendedor Axel y otros en video.

Durante casi dos horas, Enrique Galindo fue desmenuzando parte a parte su gobierno, sus 45 semanas de Domingo de Pilas, los logros en materia de seguridad producto de una inversión histórica en pasar de tener 14 a 96 patrullas y el reconocimiento humano a su fuerza policiaca que pasó de la número 70 a ser una de las mejor pagadas del país.

Se recorrieron los números y se reconoció el esfuerzo conjunto en cuanto a la inversión en Vialidades Potosinas y se anunció la versión 2.0 de la misma para el año que entra. Se adelantó el “Paseo Esmeralda”, que contempla la rehabilitación de la Calzada de Guadalupe, el mercado de la Merced y todo el trayecto peatonal de la avenida.

En el remate del evento, tras el recorrido guiado por el alcalde y acompañado de un espectacular video mapping en las paredes del auditorio, se invitó al gobernador Gallardo a dirigir un mensaje.

El mandatario destacó una vez más las obras en conjunto y fue momento del mensaje político. No hubo en esta ocasión ni lamentos ni reproches, reconoció la altura política del protagonista del informe como de todos los invitados, dio lugar a todos los ex alcaldes, al ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud, José Narro, y de todos los asistentes.

Ya no hay espacio para el encono ni para la “vieja potosinidad”, dijo Gallardo, mientras volteaba a ver a Horacio Sánchez Unzueta. El mensaje estaba entregado sin intermediarios.

Se hizo hincapié en el gobierno para todos, y en la paz y civilidad política. El gobierno de Enrique Galindo y el ejercicio de su informe SÍ lo hizo posible.

El Pollo y el refresco resultó un buen combo. Los invitados se retiran, unos fugaces, otros se quedan a los saludos y felicitaciones. Todos se van con buen sabor de boca, mientras atravesaban la instalación visual colocada en el amplio lobby del complejo universitario.

A pregunta expresa en entrevista sobre la cantidad de informes que prevé en su futuro, el alcalde responde: solo diré que es el primero de muchos.

Jorge Saldaña.

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