agosto 23, 2026

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#4 Tiempos

¿Y los diputados locales? | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

La elección de los diputados locales es el ingrediente secreto de esta elección. Pocos lo han notado, pero la contienda de legisladores en este proceso es el comino de los frijoles, el sazón del caldo y lo picoso de los chilaquiles.

Sí, la diferenciación de votos en cada uno de los distritos es quizás el factor más importante para el cálculo de la arquitectura de los próximos escenarios, mucho más allá de encuestas y preferencias, los números en los distritos y las secciones en ellos incluidas, serán los que inclinen la balanza de tres platos en la que se ha convertido este proceso electoral.

Los tres candidatos punteros al gobierno lo saben, y aunque en términos generales han pasado desapercibidas las campañas al congreso local, del empuje o el arrastre de sus candidatos en los 15 distritos, depende el éxito de cada uno de los proyectos.

En esta elección sin precedente (cosa que se ha dicho hasta el cansancio y en todas sus modalidades) vale mucho más que nunca analizar el sentido y el significado del voto en cada distrito, porque cada uno tiene un particular contexto, una historia conectada y un personaje único que da connotación a todo el proceso.

Me dirá usted, Culto Público (y con razón), que si nos ponemos técnicos, cada candidato tiene esas pistas de análisis (historia, trayectoria y momento político); sin embargo, por lo menos este aprendiz de reportero, ha notado peculiaridades que valen la pena resaltar en cada uno de esos ámbitos. Leamos, pues el “significado” como lo decía, de votar por uno u otro candidato.

Mire, para empezar a los candidatos locales hay que separarlos de entre dos tipos: los que suman, trabajan, aportan y fortalecen a su proyecto a la gubernatura y los otros, es decir, los extraviados, los flojos, los novatos, los ingenuos, los esperanzados o todas las anteriores. Esos que van transitando en la elección “a las caiditas” esperando que el arrastre de los candidatos de otros ámbitos (gubernatura y municipios) les “escurra” y así les alcance para la curul.

Nada más bobo que estar esperando un milagro, en las condiciones de esta esta contienda. Pero ya empecemos, sí le parece, a revisar por hoy a los distritos con cabecera en la capital

En el segundo distrito local los que están en la batalla (con muchísimo respeto para el resto de los contendientes) son Rubén Guajardo por la coalición Sí por San Luis y Miguel Ángel Campos López de “Juntos haremos historia”.

Guajardo va por su segundo período consecutivo, es parte de la cúpula directiva del PAN, se opuso al incremento de las tarifas del agua propuestas por el entonces alcalde Xavier Nava y eso le costó ser maltratado por los órganos de comunicación de Xavi bb (que mantiene bajo el disfraz de medios) a sus allegados se les despidió o doblegó de la administración municipal y en general se convirtió en una piedra en el zapato para “Ene Palacios” (Serrato dixit).

Votar por Guajardo significa restar votos panistas al candidato a alcalde y sumar (porque es de los que si trabajan) al proyecto tanto de Octavio como de Galindo, y si me apura hasta para Gerardo Aldaco, pues el suplente de éste es gente muy cercana al panista Rubén. ¿Mas vale viejo por conocido? Quién sabe, Rubén ha sabido manejarse en los círculos más reducidos y más altos de los poderes tanto de hecho como de facto, asunto que algunos le verán como valor y otros como cuota de desgaste. Del distrito se esperan entre 25 y 35 mil votos, en absoluto despreciables para cualquier proyecto si se toma en cuenta que Juan Manuel Carreras ganó por 28 mil a Sonia Mendoza.

Miguel Ángel Campos por su parte, significa la más pura 4T, pero vestida de verde. Nadie le puede regatear un milímetro su apego al proyecto del presidente, al grado de preferir participar con sus aliados (Verde y PT) que convalidar la imposición de Nava a la alcaldía y Monica Liliana a la gubernatura.

El muchacho tampoco es flojo, y aunque no tiene experiencia ni legislativa ni como candidato, cuenta con estructura y agenda propia y hay que decir que su ingeniería electoral está inspirada mucho más en la de los “Servidores de la Nación” que en la de la Gallardía, a la que tampoco desdeña sino al contrario, aprovecha y por eso está colocado como uno de los punteros. Votar por Miguel Ángel significa en pocas palabras, amarrar con un nudo (de tres posibles) el triunfo de Leonel Serrato en la alcaldía capitalina.

El distrito quinto tiene cabecera en Soledad; sin embargo, comparte territorio con la capital y es un fundamental para el proyecto que representa Ricardo Gallardo Cardona y, por supuesto, Leonel Serrato, vale la pena recordar que en las elecciones anteriores, la Gallardía (aún en el PRD) perdió el distrito primero ante el PRI por menos de 400 votos y luego contra Morena por una cantidad más todavía insignificante.

En la recta final, la curul la pelean Margarita Hernandez Fiscal por la coalición PRIAN y Dolores Garcia o “Doña Lola” como la conocen. No hay mucho qué decir, Margarita ha sido candidata tres veces al hilo en esa zona, es una mujer joven y valiente que con todo en contra ha arado a lomo partido para abrir brecha en un distrito y un municipio en el que su propio partido se siente derrotado, pero ella no.

Todos los éxitos pues y cada voto que logre Octavio Pedroza en Soledad, los deberá en gran medida al esfuerzo de Margarita Hernández Fiscal y en otra medida importante a Marianela Villanueva (ya hablaremos de las diputaciones federales).

Doña Lola por su parte, no requiere campaña de aire, y si acaso un poco de presencia, pues su trabajo fuerte está en la tierra y conoce perfectamente sección por sección y casilla por casilla. Perder ese distrito no es una opción para Doña Lola, mucho menos ante el PRIAN, sin embargo, no será nunca buena idea confiarse o esperar que Leonor Noyola, la candidata a presidenta municipal, le haga la chamba.

Por otro lado, en la práctica y en el día a día, Morena en Soledad, aunque tiene candidata, su fuerza y estructura trabaja día y noche para el proyecto verde. Alejandra Valdez decepcionó y más, abandonó a su gente.

Del séptimo distrito, querido y Culto Público, haré un texto independiente. La historia turbia de Óscar Valle, la decepcionante venta del candidato de Movimiento Ciudadano, Mauricio Purata a los intereses de la cúpula navista, los inconfesables orígenes del dinero de su campaña, la opacidad e hipocresía en el manejo de recursos y las vergonzosas anécdotas de campaña (como ayer que los corrieron de Rinconada de Los Andes porque querían colgarse de la inauguración de la iglesia para hacer propaganda) merecen mención aparte.

Solo le adelanto que, si no quiere echar su voto a la basura, no desperdicie el sufragio en farsantes. Óscar Valle va en último lugar en la preferencia del distrito y no prende ni con gasolina con cerillos.

Una pregunta interesante para Óscar Valle Portilla: Si está llamando a votar “todo Morena” ¿por qué no hace campaña con los candidatos de Morena a diputados federales? ¿Por qué no vemos a Óscar en los actos de campaña de Marcela González o de Gilberto Hernández Villafuerte? Digo, son sus aliados ¿que no?

Uffff se me acabó el espacio, pero el lunes revisamos el sexto distrito (en el que me informan que está por perder Ricardo Villarreal por flojo y corrupto, y de Adriana Urbina, la candidata de Xavi bb de la que se dice, causa más emoción ver a un pescado flotando boca arriba que escuchar a la señora). También le cuento el lunes de la pelea en el octavo que se disputa Gerardo Aldaco por coalición Sí por SLP contra la candidata de Juntos Haremos Historia, Martha Aradillas. Moisés, el candidato de Morena, ni se asoma… él sabrá por qué.

BEMOLES

¡HAY TIRO!

Hoy se llevará a cabo el debate entre candidatos al gobierno organizado por la Coparmex. Pida usted a todos los Santos que haya debate y no una aburrida pasarela de bonitas intenciones cómo el organizado por el Ceepac. La ausencia de uno de los punteros, RGC, seguramente es estratégica y dará mucho de qué hablar, digo, por lo menos tendrán más tiempo.

Hasta mañana.

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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