octubre 30, 2026

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#4 Tiempos

Vivir trans, entre la ciencia y el capitalismo patriarcal | Columna de Paul Ibarra

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Desde mi clóset

 

La cultura que habitamos esta provista como una suerte de engranaje en el que embona solo una cierta tipología de piezas. Existen piezas anómalas que tienen incongruencias en su desarrollo, las cuales son referidas como disidentes al mandato sexual. Pareciera que un contrato no dicho circula en el ambiente, ser transexual, transgénero, travesti, drag queen, o cualesquier identidad que se confronte con la norma sexual y de género, le coloca en vulnerabilidad.

¿Acaso la materialidad impostada por la ciencia médica y la biología, que dota a la especie humana con características esenciales para la reproductividad, es la cualidad intrínseca identitaria? ¿Por antonomasia una mujer es aquella con cromosoma XX, que secreta en mayor abundancia estrógenos y progesterona, que tiene útero, ovarios, y produce óvulos? ¿Existe una sustancia de lo mujeril, así como de lo varonil?

El cuerpo material, es decir, la cualidad orgánica del sujeto, le dota de características fundantes para la identidad. Al nacer, la medicina otorga un carnet, el carnet asigna un sexo en relación con las características anatómicas externas. Sin embargo, al crecer, el cuerpo inmanente se constituye fortuitamente de forma dramática basado en los referentes culturales. Por tanto, ¿el sujeto, la sujeta, son hombres o mujeres en la medida en el que el cuerpo material responda a las funciones mamíferas que colocan a la especie sexuada dentro del devenir del planeta?

Hoy en día tenemos mayor certeza de que el cuerpo no es solo materia orgánica, sino que además se forja de una diversidad de procesos complejos que dotan de sentido a cada individuo. Estos procesos de forma regular conmocionan el contrato social. Ese contrato ratificado por el patriarcado y que es ejecutado por la clase/raza/sexo dominante para preservar un estatus quo en pos del orden social.

Al respecto, lo trans resulta en la incongruencia de facto debido a su posición de amalgama. En tanto consigna de origen, el sexo, entendido como la diferenciación biológica, anatómica, fisiológica y cromosómica que distingue a la especie para la reproducción, reduce a la carne la experiencia identitaria. Por lo anterior, en repetidas ocasiones, la condición trans es un conflicto per se. El contrato social al que hacía referencia Rousseau, además de heterosexual, es cisexual debido que requiere de la existencia de una congruencia entre el cuerpo orgánico y la percepción subjetiva del género.

¿Cómo nos damos cuenta que somos hombres y mujeres? ¿De qué forma hacemos consciente el género? Un día despertamos luego de un prolongado letargo y luego de un fugaz “eureka” introyectamos el género. La ortodoxia sexogenérica referiría a la anatomía humana en relación con la psique sexuada que dota de un género subjetivo propio. Es decir, una persona requiere cumplir con norma. Pareciera que la episteme es cisgenérica y la doxa trans no está por encima de la base material asociada sólo al cuerpo orgánico. La experiencia trans nos da una lección que refuta la postura radical sobre la asunción del género. Los cuerpos humanos no son solo carne. En todo caso la diferencia sexual, que distingue entre machos, hembras y un sin número de subtipos corporales dentro de la especie humana, no explican la forma en que el sujeto deviene trans. La lección dada por la experiencia trans, radica en la importancia de cuestionar ¿de qué está conformado en cuerpo humano? ¿Si es más que carne, cuáles son esos componentes que no responden a la medicina y ciencias afines?

La asunción del género va más allá de impostar el sexo al grado tal que se coloque como el elemento uniforme que defina la identidad sexual en plenitud. Vale la pena revisar los debates actuales entre las feministas radicales transexcluyentes y los transfeminismos, quienes desde posturas distintas, intentan explicar por qué si o por qué no la identidad de género es un elemento fundacional de la sexualidad humana. La divergencia está presente en ambos discursos, el separatista que cuestiona la materialidad del sujeto mujer, y el concurrente que busca un espacio en los feminismos.

Reflexionar sobre el ejercicio de la violencia de la que el patriarcado tiene el monopolio podría colaborar con el rumbo del debate. Ya que, como el principal escudero del sistema capitalista, el patriarcado ha encontrado las formas de mantener el control. Desde el feminismo de la ruptura, hasta la propia insurgencia trans que se abre camino a puntapiés, se vislumbra una impregnación del virus patriarcal que muta, se resiste a morir y en ocasiones florece.

En conclusión, ¿de qué forma los feminismos podrían contribuir para favorecer el desarrollo de la identidad sexual de una persona de forma sana, pacífica y que promueva el bienestar? ¿Qué papel juega el estado en este proceso de construcción de la identidad y que políticas públicas y marcos normativos tendría que estar desarrollando para el justo buen vivir que requiere la ciudadanía?

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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