#4 Tiempos
Una técnica para amargarse la vida | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Hay quienes piensan que amargarse la vida es una cosa como cualquier otra, algo que todo el mundo puede hacer sin preocuparse lo más mínimo en seguir una metodología rigurosa, una rutina de cotidianos ejercicios. Pues bien, ha llegado la hora de deshacer semejante equívoco. ¡Señores: amargarse la vida es todo un arte y, como todo arte, requiere esfuerzo, paciencia, seriedad y disciplina!
Ningún amargado ha llegado a serlo de un día para otro, y este hecho debería ser tomado ya como argumento de peso. En la práctica, de nadie decimos que es un amargado sino de aquel que todos los días nos ofrece un rostro marchito, un gesto dolorido y un rosario de quejas. Lo que dijo Simone de Beauvoir de la mujer vale también para el amargado, a saber: que no nace, sino que se hace.
Además, si ser amargado fuera tan fácil, todo el mundo lo sería, como dijo alguien una vez. ¿A quién no le ha tocado ver hombres y mujeres que sonríen hasta por las cosas más nimias e intrascendentes? Leer un poema, ver a un amigo, recibir una llamada telefónica son ya para esta gente boba motivos de júbilo. ¡Con qué ingenuidad e ignorancia se pasean estos tales por las autopistas de la vida!
¡Como si vivir fuera tan fácil! ¡Ah, cómo se advierte, al observarlos, que amargarse la vida es un arte reservado a unos cuantos elegidos, a un reducido coro de selectos!
No obstante, si usted estuviera interesado en amargársela, nosotros podríamos indicarle cómo se procede; después de todo, aunque es cosa difícil, nadie ha dicho que sea imposible. Tome nota, por favor.
Regla número uno. Ante todo es necesario que se convenza a sí mismo de que en el pasado fue usted muy feliz. Esto es sumamente importante; es más, casi podríamos decir que, sin este presupuesto fundamental, nuestro método corre el riesgo de no rendir los frutos que cabe esperar de él. Debe usted decirse de mil a mil doscientas veces al día todos los días: «¡Ay, cómo era yo entonces feliz! ¡Ay, cómo era yo feliz entonces! ¡En aquel tiempo glorioso no me dolía absolutamente nada!». No importa que se trate de un engaño patente, ya que no hay época de la vida en la que uno no haya sufrido: lo importante es que uno se lo crea. Será de enorme utilidad ir a las tiendas de usado y comprar discos de vinilo o casetes de plástico que le ayuden a evocar y recordar los tiempos idos; sin embargo, sería contraproducente abusar de ellos. Con una o dos canciones diarias bastaría para atizar la nostalgia.
Regla número dos. Persuádase usted de que ningún momento del presente podrá igualar en belleza, alegría, felicidad, esplendor y abundancia a ningún momento del pasado. Uno nunca es feliz, sino que lo fue: he aquí la verdad.
Como material de auxilio le recomendamos unos versos del poeta Jorge Manrique (tomados de las Coplas a la muerte de su padre) que dicen así:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.
Le aconsejamos repetirlos durante el segundo mes también de mil a mil doscientas veces al día todos los días. Si fuera usted de memoria un tanto corta, no se preocupe: serían suficientes para nuestro propósito al menos los dos últimos versos. Ahora que si lo que desea es perfeccionar sus repeticiones, le recomendamos la consulta de la palabra mantra en cualquier diccionario aceptable de espiritualidad oriental.
Regla número tres. Obstínese en creer que el mañana será siempre más negro, más desdichado y más incierto que su presente y su pasado juntos. En pocas palabras, desconfíe del futuro. Y tiene usted, por lo demás, una razón de peso para esta desconfianza: ¿no es verdad que, como dicen los filósofos, el futuro es sin lugar a dudas el tiempo de nuestra muerte? Hoy no estamos muertos todavía, pero en el futuro lo estaremos. Esta recomendación podrá sonar un tanto cínica, pero más vale llamar a las cosas por su nombre, ya que sin esta desconfianza fundamental sería inútil pasar a la
Regla número cuatro. Postergue toda decisión, dedíquese a auscultarse a usted mismo y pase la mayor parte del día abismado en la contemplación de las horas maravillosas que han quedo atrás y que, ¡ay!, como las golondrinas de Bécquer, no volverán.
En esos libros de autoayuda que hoy abundan leerá usted que es imprescindible vivir el presente.
¡No les haga caso! Usted está llamado a vivir en el pasado como un ratón en su rincón. Dígaselo una vez, repítaselo mil veces:
Como un ratón en su rincón (¿verdad que es fácil recordarlo?). Y, además, convénzase: usted ya no vive, sino que vivió. Ya nada le queda por ver, por conocer, por amar. Lo bello ya fue; lo hermoso ya pasó; las personas más atractivas e interesantes se han ido de este mundo para siempre y nadie volverá a verlas jamás.
Si logra usted interiorizar estos pensamientos verdaderos, alégrese (alégrese tristemente, queremos decir), pues conseguirá lo que quiere: la amargura como talante fundamental de la existencia.
Por último, si el método le funciona (que le funcionará, tenga usted plena seguridad de ello), no deje, por favor, de recomendarlo a sus amistades.
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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Acento Ajeno
Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.
Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.
Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.
No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.
Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.
¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.
Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.
Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.
La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido .
Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.
Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.
Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?
A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes.
Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente.
Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.
Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.
Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.
Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.
En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.
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Acento Ajeno
Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.
Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.
Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.
Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.
Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.
Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?
Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.
En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.
¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.
Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.
Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.
Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.
No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.
La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.
Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.
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