agosto 20, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

¿Un virus puede causar asma? | Columna de Andreu Comas García

Publicado hace

el

La Ciencia de la Salud

 

En 1954, un virólogo y pediatra llamado Robert M. Chanock mientras estaba en la Universidad de Cincinnati descubrió su primer virus. Este era un virus que afectaba a los niños y por la enfermedad que causaba lo llamó “croup-associated virus”, en español sería virus asociado a la laringotraqueitis, posteriormente este fue nombrado como el virus de parainfluenza 2.

Robert se mudó a la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hokpkins en Baltimore y en 1955 descubriría a uno de los virus más relevantes en pediatría, el “respiratory syncytial virus” es decir, el virus sincicial respiratorio o VSR. Por cierto, Robert trabajó en el laboratorio del Dr. Sabin, quien fuera uno de los más grandes virólogos de todos los tiempos y desarrolló la vacuna oral contra la poliomielitis.

Para 1958, Robert se mudó a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos para trabajar bajo el mando del Dr. Rob Huebner, jefe de la sección de virus respiratorios. En ese laboratorio, Robert y sus colaboradores descubrieron nuevas cepas de rinovirus, coronavirus, norovirus, virus de la hepatitis A y una bacteria muy complicada de estudiar el Mycoplasma pneumoniae.

Su equipo fue el primero en patentar una vacuna contra el virus de la hepatitis A y contra el rotavirus. También crearon un anticuerpo para prevenir la infección por el VRS, el Palivizumab (medicamento que hasta la fecha se utiliza en niños prematuros de alto riesgo). También participó en desarrollar la vacuna intranasal de virus atenuado de influenza (actualmente en desuso por su baja efectividad).

En la columna de esta semana me voy a referir al virus por el cual me dedico a la investigación y a quien llevo estudiándolo desde el 2005, es decir el virus sincicial respiratorio.

Robert Chanock dectectó en 1955 que 14 chimpancés que se encontraban en cuarentena tenían gripa. Al estudiarlos encontraron que eran portadores de un virus, al cual se le llamo el “agente de la coriza de los chimpancés”. Pero no fue hasta casi dos años después que se supo qué en realidad este era un virus de humano y que que era el principal agente infeccioso en niños menores de cinco años. Por el efecto que causa en las células que infecta en el laboratorio, se le llamó virus sincicial respiratorio.

¿Qué tan importante es el VSR?, se estima que para los tres años de vida ya todos nos hemos infectado por este virus, sin embargo, la mayor cantidad de infecciones ocurren durante los primeros seis meses de vida. Casi el 50% de los niños que se infectaron el primer año de vida se van a infectar durante el segundo, y el 50% de los niños que se reinfectaron en el segundo año de vida se van a reinfectar en el tercer año de vida.

A nivel mundial, cada año este virus causa más de 33 millones de infecciones del tracto respiratorio inferior. De estos, aproximadamente 3 millones de niños van a requerir hospitalización y entre 200 mil-600 mil van a fallecer. Además, este virus hospitaliza y mata a más personas mayores de 65 años que los virus de influenza.

Desde 1972 y hasta la fecha hay cientos de estudios (epidemiológicos, clínicos y experimentales) que reportan de manera consistente y congruente que la infección severa por el VSR impacta en el funcionamiento y desarrollo tanto de los pulmones como del sistema inmune.

Las consecuencias de la infección son de a largo plazo y afectan negativamente pulmones y el sistema inmune, sobre todo en aquellos niños que fueron hospitalizados antes de los dos años de vida por este virus. Como consecuencia de la infección, ellos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas cutáneas, gastrointestinales, pero sobre todo mayor riesgo de desarrollar rinitis alérgica y asma.

¿Qué tan frecuente es el asma en los niños que tuvieron VSR? Se ha publicado que entre el 6%-71% de los niños que se hospitalizan por infección severa por VSR antes de los daños de vida desarrollarán asma

. Visto de otra manera, sí yo tengo un niño que tiene asma, la probabilidad de que se haya hospitalizado por este virus es entre 1.8 y 13 veces mayor que en aquel niño que no tiene asma.

Como se puede observa, la variabilidad en la frecuencia del asma asociado a este virus es amplia, esto se debe a que esta no es una relación de un solo factor. Sabemos que sí este niño tiene papas o hermanos alérgicos, sí se fuma dentro en la casa, sí fue prematuro y durante internamiento requirió oxígeno, sí nació por vía cesárea, sí lo alimentaron con leche de fórmula o sí es varón, el riesgo de desarrollar alergias se potencia.

El asma asociado el VSR se caracteriza porque no suele responder adecuadamente al tratamiento habitual. Además, cuando estos niños sufren de una infección respiratoria viral, suelen presentar crisis asmáticas de difícil control. Afortunadamente -y por motivos desconocidos- las crisis de asma asociadas al VSR, empiezan a disminuir a partir de los 10 años de vida y prácticamente desaparecen para los 18 años.

Actualmente tenemos cuatro hipótesis -que no son excluyentes entre sí- que buscan explicar la asociación entre el VSR y el asma. La primera propone que la infección por el VSR hace que el sistema inmune tienda a ser más alérgico. La segunda nos dice que la infección severa afecta el desarrollo estructural y funcional de la vía aérea -particularmente durante las reinfecciones-. La tercera hipótesis sugiere que la infección severa se da por que estos niños tienen una respuesta inmune inefectiva que predispone a reinfecciones y al desarrollo de alergias. La última hipótesis nos dice que los niños que son alérgicos son más vulnerables a la infección severa -y que de todas maneras iban a desarrollar asma pero ahora va a ser peor el asma o se manifestará antes-.

Como colofón a esta columna cabe mencionar que nuestro país ha tenido dos grandes investigadores que han dedicado su vida al estudio del VSR. La primera fue la Dra. Beatriz Gómez investigadora mexicana entrenada en Alemania y que trabajó por más de 4 décadas en la UNAM. Ella, al dedicarle su vida VSR se convirtió en una de las primeras virólogas de América Latina.

El otro gran investigador de VSR que tenemos es el Dr. Daniel E. Noyola Cherpitel, potosino que al igual que el Dr. Robert M. Chanock es pediatra y virólogo. El Dr. Noyola ha trabajado desde hace más de dos décadas con diferentes virus. Actualmente es uno de los referentes mundiales en el estudio del VSR y del citomegalovirus, y por lo tanto, tenemos que estar muy orgullos de sus contribuciones. Con todo respeto y cariño que tengo, menciono que el ha sido mi mentor por más de 16 años, y por lo tanto, el tiene la culpa que el día de hoy yo me dedique a la investigación de los virus respiratorios.

También lee: La hipótesis de la higiene | Columna de Andreu Comas García

Continuar leyendo

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

También lee: El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados