#4 Tiempos
Un cuento, una corcholata y un tamal | Columna de Jorge Saldaña
Tercera Llamada.
La tarde azul de un viernes que anuncia lluvia cubre el patio del Palacio Nacional. Huele otra vez a lluvia capitalina. Los burócratas, administrativos, jefes, secretarias y ayudantes que suelen poblar el histórico espacio están en horas en que son escasos. Así son los viernes, más en uno de quincena y de puente.
Entre los escasos, se cuenta un viejo intendente, que encorvado a base de trapeadores y trapos, está terminando su labor sacando el último brillo al pasillo de loseta roja de barro que remata uno de los pasillos del recinto e ícono nacional.
A los tres pisos de arcos, no asustan los truenos ni al mármol de los salones el olor a nueva tormenta. La piedra y la cantera se inmutan al paso del hombre encorvado que se pasea lento en la insistencia de cumplir hasta el final de su horario la labor de sobar la historia todos los días durante los últimos 30 años y que clama en silencio su jubilación como su hora de salida.
De ese hombre no trata la historia, pero con él inicia:
Ese viernes con olor a lluvia, con sonido a trueno, con quincena encima y azul de tono tarde-noche en el cielo, fue cuando el pre jubilado hombre a su salida, entre la fuente de piedra de uno de los patios y los pasillos adornados por magueyes que conducen a los pasillos casi secretos que usan para salir los empleados, se topó con una brillante redonda y pequeña joya plateada.
¿Qué es esto?-Se preguntó el hombre mientras revisaba con incredulidad su hallazgo- No es moneda porque solo de un lado tiene el escudo nacional, pero del otro nada.
Pero tampoco es nada, si tiene el escudo algo debe significar y valer. Tampoco parece que sea de plata o de algún metal precioso, pero solo por su brillo parece ser valiosa. En el canto de la pieza hay heridas, marcas asimétricas que hacen pensar a quien la halló: “Parece una corcholata”.
¿A quién que pase por aquí podrá habérsele caído? Quién sabe, por aquí pasan lo mismo el presidente que secretarios de Estado, que ayudantes, que secretarias, que intendentes, que periodistas y en ese camino justo donde lo encontró, hasta visitantes –Pensaba el encorvado hombre mientras la guardaba, como cualquier cosa en la bolsa de su chamarra.
Lo que desconocía aquel entregado hombre es que eso que llevaba en su chamarra es la pieza de la que hablan viejas historias escritas a mano de autores por nadie recordados (¿qué no es eso justamente la historia, sino la segregación caprichosa de un cúmulo de olvidos?) los mismos que se revolvieron con sus relatos y compartieron destino empolvándose entre cientos de pergaminos acumulados en alguna bodega del archivo histórico en la zona de “no clasificados” ahí mismo, en el Palacio Nacional.
“La Moneda del Águila Invertida”, cuentan, se llamaba originalmente el texto que relata justamente cómo una pieza de material desconocido pero valioso, denso y magnético, lleva labrada solo en un lado el escudo nacional guardando un conjuro pre-revolucionario:
“El que tome por regalo presidencial la Moneda del Águila Invertida, jamás será el jefe de este palacio” cuenta el mismo viejo y empolvado pergamino del que nuestro personaje no tiene, ni tendría por qué saber de su existencia.
Por razones obvias, ni Castañeda en su libro “La Herencia” arqueología de la sucesión presidencial, se atrevió a contar ni como accesoria, esta historia tan desconocida, pero se cuenta, desde cuando se sabe, que en una pequeña caja de caoba, la moneda pasó de manos de Díaz Ordaz a Alfonso Corona del Rosal, de López Portillo a Mario Moya Palencia, de Miguel de la Madrid a Sergio García Ramírez y de Salinas de Gortari a Manuel Camacho Solís.
Luego- dicen- se perdió la pista. Quién sabe que regalo haría Zedillo a Francisco Labastida, pero de la moneda, se supone, ya no se ha sabido más.
Durante los sexenios de Fox, Calderón y Peña ¿La tuvo bajo su resguardo López Obrador?
¿Se la regalaría a Ebrard? Quién sabe. Es demasiado imaginar.
Pero regresemos al viernes de tarde azul que huele a lluvia y a la moneda -corcholata en la chamarra de nuestro personaje encorvado a trapos para limpiar maderas finas y a base del peso de los finos trapeadores que pulen mármol del Palacio Nacional.
La lluvia empezó a caer del mismo modo que el hambre y nuestro personaje no es, como no lo es nadie, impermeable a ninguna de las condiciones.
Aquel hombre entregado, viejo, cansado y trabajador (el que pensó que encontró una curiosa corcholata) paró en un puesto para comprar un tamal con la morralla de la chamarra que empezó a empapar.
Lo atendió menuda, curiosa y avispada chica.
-“Señor, esto no es moneda… no le alcanza para el tamal”
-Pues te la regalo, quédatela tú y mañana te pago por completo el tamal.
No se volverían a ver. Por razones desconocidas el hombre no volvió al sufrido empleo al que entregó su vida y el puesto no se volvió a instalar.
¿Era aquella “corcholata” tirada en Palacio Nacional la misma pieza que los autores olvidados de los pergaminos llaman la “Moneda del Águila Invertida”?
Si aquella pieza no compró ni un tamal ¿cuanto menos alcanzará para ser intercambiado por una banda presidencial?
De ser el caso, ¿Se deshace el hechizo si la pieza no es un regalo presidencial sino un gesto ciudadano y popular?
Nadie sabe ni las respuestas ni el final de este cuento, Culto Público, simplemente porque aún no se acaba de contar.
Puede que después de julio del 24 se agregue a caso un capítulo más.
Hasta la próxima.
Jorge Saldaña
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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Acento Ajeno
Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.
Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.
Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.
No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.
Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.
¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.
Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.
Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.
La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido .
Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.
Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.
Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?
A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes.
Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente.
Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.
Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.
Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.
Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.
En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.
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Acento Ajeno
Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.
Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.
Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.
Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.
Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.
Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?
Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.
En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.
¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.
Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.
Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.
Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.
No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.
La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.
Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.
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