octubre 24, 2026

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Tres heridas: La UASLP entre la muerte, el poder y los sueldazos | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

La Universidad sangra por tres heridas: una que le dejó la violencia dentro de sus muros, otra que le abrió el poder producto de una disputa por el cumplimiento de convenios financieros que aún no se salda, y una más —la más cruel— que apareció la madrugada del sábado, cuando Jorge Dávila Ramírez, un brillante y querido pasante de estomatología fue asesinado a metros de su facultad por hombres encapuchados en circunstancias tan extrañas que rebasan el azar, un asalto en el que ni siquiera se llevaron su coche…solo su vida.

A la UASLP la acechan los fantasmas. Le llueve sobre mojado (aunque sea lugar común)

Sin entregarme al sospechosísmo ni a la perspicacia sin fundamento, desde mi muy humilde opinión, las circunstancias del homicidio hasta ahora son tan misteriosas e inconsistentes, que no parecer ser producto azar.

En el caso, no hubo pandillas, ni callejones oscuros, ni una “mala suerte” que pueda explicarse.

Se conoce que las calles de Río Papaloapan, Río Nazas y sus alrededores no son una colonia donde se concentren bandas, es incluso una de las colonias con menor incidencia delictiva, no hay “puntos” extraños y jamas se ha visto que en las esquinas, se reúnan delincuentes en potencia como en otras colonias. Todo lo contrario.

Si bien por las noches son calles solitarias, por lo general son zonas seguras y vigiladas.

Entonces, ¿Qué hacían al menos un par de delincuentes, preparados con capucha a esa hora y en ese lugar?

Hemos visto muchas veces (lamentablemente) los videos que circulan en redes sociales de casos cuando delincuentes roban vehículos con violencia:

Ninguno se cubre el rostro (poco les importa ser identificados porque en su mayoría son foráneos y pasajeros: llegan se roban determinado número de vehículos y abandonan el estado) y su objetivo de amenazar a mano armada es solo para someter a la víctima a un miedo mortal pero el objetivo es llevarse el vehículo, no matarlos.

Esos delincuentes roba carros “comunes”-digamos- no se parecen a los que atacaron a Jorge Dávila.

Los asesinos del pasante universitario cubrieron sus rostros; ¿sabían quién era su víctima y temían ser reconocidos? ¿o sabían que las cámaras los mirarían y podrían ser identificados porque son locales?

Por si fuera poco, en un giro de último momento —revelado hace apenas unas horas— la Fiscalía confirmó que el estudiante no estaba solo: lo acompañaba una mujer misteriosa que abandonó el lugar de los hechos y aún no comparece.

Ella es la testigo clave, la única que puede poner orden al rompecabezas sangriento.

La reacción universitaria el fin de semana fue casi automática: condolencias, solidaridad y un comunicado que, aunque bien intencionado, se apresuró a exigir resultados al Ayuntamiento y a las autoridades de seguridad.

Pero…el problema no es exigir justicia —el problema es desde dónde se exige-

Digo, creo que a nadie se le olvida que hace apenas unas semanas, una estudiante fue violada dentro de la Facultad de Derecho, (en sus narices) y todavía no se disipan del todo ni el dolor ni la vergüenza ni el agravio.

Es cierto, se tomaron medidas, se concilió con la comunidad, se tomaron y publicaron acuerdos, se arrancaron consultas para mejorar el protocolo y -hay que decirlo- de manera muy profesional, estratégica y astuta, la institución pudo rescatar el buque del naufragio y volteó la narrativa, pero eso no quita que todavía las paredes huelan a desconfianza.

Y ahora, tras el reprobable, triste y trágico asesinato, pretender subirse al púlpito moral y señalar con dedo flamígero a la autoridad municipal por un asesinato a metros de su territorio, raya en la hipocresía institucional.

El poder —diría Foucault— no se posee, se ejerce.El poder no es un trono desde donde se controla el mundo, sino una red donde todos miran y son mirados, donde cada quien tiene una cuota de vigilancia y de culpa.

El rector, como máxima autoridad, tiene responsabilidad institucional ante lo ocurrido aquel viernes, pero no puede vigilar cada aula ni cada puerta, como lo dijo en varias ocasiones, y tiene razón.

Con esa misma vara y al mismo tiempo, el alcalde, como autoridad municipal, tiene la obligación de prevenir y garantizar seguridad, pero no puede estar en cada esquina ni anticipar el pulso impredecible de la condición humana (tampoco el rector, tampoco el gobernador, tampoco la presidenta y para acabar tampoco nadie…)

Entonces, culpar directamente por los actos de otros es un consuelo inútil; exigirles el fin de la violencia es un acto de fe, no de gobierno.

Y es que si siguiéramos esa lógica punitiva hasta sus últimas consecuencias, entonces también deberíamos culpar a la presidenta por cada asesinato del país (como el de Carlos Manzo) por cada mujer desaparecida, por cada crimen que se multiplica sin permiso, etc. Las cosas simplemente no funcionan así.

La estructura social es materia, parte y producto del ejercicio del poder. Asunto mucho más complejo que simples señalamientos inquisitorios. El poder no es omnipresente, solo omniseñalado.

Y ese, al final, es su castigo: cargar con la culpa de lo que no controla.

(Es buena temporada para releer Crimen y Castigo)

Los sueldazos

Mientras tanto, mientras el dolor de la muerte se respira en el aire y la herida de una violación en territorio universitario apenas empieza muy lentamente a cicatrizar, las manecillas no perdonan.

Este viernes que viene vence el plazo de la palabra empeñada del gobernador para pagar los más de 200 millones de pesos que debe a la Universidad.

Pero justo una semana antes de que deba sonar la caja registradora, alguien decidió cambiar la música.


La publicación el viernes pasado sobre los “sueldazos” de la cúpula universitaria no fue una casualidad inoportuna. Fue un golpe asestado con precisión, fuerza y técnica.

De pronto, el deudor se volvió víctima y el acreedor, sospechoso.

La nota —metódicamente filtrada, viralizada y amplificada— cayó como veneno en la percepción pública, que sin pensarlo demasiado, seguramente generó reacciones como “con razón no les alcanza… con razón piden más dinero” y variantes de las mismas.

Mezquinos, mal intencionados, inoportunos, traicioneros y en parte imprecisos son los datos publicados, no obstante, no son del todo falsos.

El golpe fue quirúrgico y eficaz: de los 200 millones reclamados, casi el 15 por ciento iría a parar al bolsillo de un selecto grupo de poco más de 25 funcionarios privilegiados (no 40), con sueldos que rebasan los 100 mil pesos mensuales.

El cálculo no necesitó mayor propaganda: 25 personas, 30 millones de pesos.

Así, el discurso de sacrificio y asfixia se resquebrajó ante la aritmética.

El gobierno, que venía acorralado, respiró, y la universidad, que apenas había recuperado su imagen tras semanas de asedio, volvió a sangrar.

Pero el episodio de guerra todavía no termina y no se confíen los universitarios: el derechazo de los sueldazos casi los deja en la lona, y quizás deban esperar otro golpe, uno por mejilla diría Sabina, antes de que llegue el cheque prometido.

Pero toda crisis —como diría Arriaga— trae la oportunidad de volverse “ferozmente humana”.

Zermeño puede convertir el veneno en antídoto si se atreve a hacer lo que nadie antes: Cueste lo que cueste (laboral y jurídicamente) abrir y regular los tabuladores, transparentar los sueldos, redimensionar el poder económico interno y demostrar que el sacrificio no solo se exige, también se ejerce.

Es cierto, tienen un plan de austeridad estricto desde su llegada y fue el único en topar las pensiones a los ex rectores y a sí mismo, sin embargo parece que todo eso quedó corto y es que en este momento no se trata solo de administrar la institución, sino de reconciliarla consigo misma.

Si lo hace, pasará a la historia no como el rector que enfrentó y salvó una crisis, sino como el que además tuvo el valor de reformarse mientras el fuego seguía encendido y con las heridas abiertas.

De otra forma, el doctor será recordado como otro rector que heredó privilegios abusivos… y los dejó intactos.

Entrarle al tema de frente, siempre podrá ser una buena estrategia de reconstrucción tras el caos. (Claro, lo haga o no lo haga, siempre se le podrá cuestionar el por qué no lo hizo antes…ni modo, heridas de guerra)

No cabe duda: la UASLP sobrevivirá, como siempre. Pero entre violencia, muertos, encapuchados, sueldazos y simuladores, el poder en San Luis Potosí se está volviendo un lugar que por el momento nadie quiere mirarse.

Escribió Camus, “comprender es casi perdonar”,y aquí —todavía— nadie está listo para perdonar (ni creo que todos los actores estén comprendiendo la misma historia).

En otras ruinas del fin de semana…

La semana pasada el diputado Carlos Arreola se dio el lujo de presentar cuatro iniciativas que permitirían al estado y municipios tener la posibilidad de acceder a financiamientos millonarios (endeudarse pues).

Este fin, cuando el rechazo fue unánime —en su partido, en los medios y en la opinión pública—, echó pasito para atrás y con gesto de redentor dijo que las retiraba “para replantearlas”.

Qué nobleza la suya: se le olvida que no hay mérito en recoger el tiradero cuando uno mismo lo provocó.

Yo soy Jorge Saldaña.

Hasta la próxima.

Ciudad

San Luis Capital registra su segunda mejor percepción de seguridad en diez años

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La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi reportó una mejora de 13.9 puntos porcentuales respecto al tercer trimestre de 2025 y de 2.4 puntos frente al trimestre anterior

Por: Redacción

San Luis Capital alcanzó su segunda mejor evaluación en percepción de seguridad en una década, de acuerdo con los resultados del tercer trimestre de 2026 de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi.

Los resultados muestran una mejora de 2.4 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior y de 13.9 puntos frente al mismo periodo de 2025. Además, la evaluación actual representa una mejora de 31 puntos porcentuales en comparación con el registro más desfavorable de 2018.

En cuanto a las expectativas de la población, el 49.4 por ciento considera que la seguridad mejorará o se mantendrá igual de bien durante los próximos doce meses.

De acuerdo con el documento, la estrategia de seguridad municipal impulsada por el alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, incluye el fortalecimiento operativo de la Policía Municipal, la contención territorial, la Justicia Cívica y la participación ciudadana.

El modelo también incorpora herramientas tecnológicas como Escudo Digital y el botón de ayuda, además de acciones de proximidad social para mejorar la respuesta policial y atender las necesidades de las colonias.

La estrategia contempla la participación de los Comités de Seguridad Ciudadana e Inteligencia Social, que promueven la colaboración entre vecinos y autoridades para identificar riesgos y fortalecer la prevención.

También lee: Transportistas convocan a manifestación en SLP

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“De Forbes al Porfas”: La coartada de aspirante | Apuntes de Jorge Saldaña

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Culto Público, hijos de la coartada perfecta:

Si usted planea lavar dinero, cobrarle fortunas a Pemex con bendición de Tabvástagos, empresas facturalotodo y beneficiarse del huachicol, por favor no busque abogados: declare que quiere ser candidato.

Así, cuando la UIF le congele las cuentas, no tendrá que explicar los 400 millones inyectados de la noche a la mañana por su medio hermano ni decir nada sobre los socios compartidos y “casualidades” hasta de vecindad y notario con las empresas de Andy López Beltrán (-perdón, quise decir de su impecable y honorable amigo Amilcar Olán)

Que nada de eso le quite el sueño febril de octubre. Deje eso para los “malos” y que somos menos.

Para “los buenos que son los más” (los más…luego le digo que) basta con huir a Estados Unidos y ponerse en el papel de víctima y gimotear como damisela en apuros que se le persigue solo por ser aspirante a mejorar la vida de “sus hermanos potosinos a los que quiere mucho”.

A otra orca con esa foca. El periódico Reforma confirmó hoy lo que nosotros habíamos humildemente aportado en LaOrquesta con el anexo documental y reportaje publicado hace poco menos de dos semanas.

Reforma hoy es irrefutable y su investigación no deja dudas: a Gerardo Sánchez Zumaya no lo investiga la autoridad por sus votos en potencia, lo hicieron correr sus cuentas de banco hinchadas de dinero público ilícitamente obtenido y que hoy están bajo cero.

Y un asunto fundamental: El Huasteco NO es investigado por sus “enemigos”, y no está huyendo de miedo por un gobernador.

Pasó de Forbes a “Porfas” en las oficinas de sus “amigos” con los que tanto presumió cercanía.

Aquí no se vale engatusar a nadie: Es el gobierno de la 4T, el de Claudia Sheinbaum

, el que está limpiándose de Tabasco.

Es el que está separándose justamente de personajes que están manchados de huachicol con billetes pegajosos de crudo y perfume de Villahermosa.

El Huasteco está huyendo sin ser aún perseguido (otra casualidad con Amilcar Olán)

Está siendo investigado por autoridades con las que presumió cercanía a los dos pares de vientos.

El Huasteco la hizo de Gulliver: pasó de la isla en la que se sentía un gigante, a la otra isla, en la que es un “inútil, pequeño y perdido”, como lo canta Miguel Bosé.

Entonces que nadie llore como Niño, todos ya están grandes, sabían lo que hacían y las reglas del juego.

30 millones no compran impunidad transexenal y ya le quedó claro a Gerardo, que anda a salto de mata en Texas, en una de esas, se convierte en colaborador voluntario de los Estados Unidos… o en involuntario eslabón más débil.

Aquí le dejo el documento que publica hoy Reforma y que -bien raro- me encontré bajo unos correos de la UIF en mi escritorio.

El joven que aparece en el documento, Eduardo Isaac Sánchez Zúñiga, es medio hermano del Huasteco, comparten padre, empresa, chequera, colonia en Tabasco y congelador de liquidez.

Yo soy Jorge Saldaña.

Lee también: La casual visita de Mario Delgado

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Ayuntamiento de SLP

Galindo: nadie se quejaba de socavones y “de repente” hay muchos

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Enrique Galindo dijo que antes nadie se quejaba de los socavones y que este año suman más de 80

Por: Redacción

El alcalde Enrique Galindo Ceballos dijo que en cinco años los socavones “no habían sido tendencia ni nota” y que nadie se quejaba, y que “de repente” hay muchos: más de 80 este año, de los cuales el Ayuntamiento de San Luis Potosí atiende más de 50 al mismo tiempo.

Galindo recordó a los reporteros que en cinco años nunca le habían preguntado por socavones y calificó de extraordinario lo ocurrido este año. Dijo que “hay muchos socavones todavía pendientes” y que están en toda la ciudad, no en una zona específica.

Cada reparación cuesta entre 300 mil y 700 mil pesos, explicó, porque no basta con llegar y taparlo: hay que abrir, cambiar el drenaje, volver a tapar y repavimentar. El miércoles empezaron a reparar ocho o nueve.

Los socavones con fuga de aguas negras llevan prioridad, dijo, porque lo más preocupante es el tema de salud pública

. Cuestionado por posibles caídas a causa de los hundimientos, respondió que, de haberlas, ya se habría enterado.

En julio, Galindo atribuyó los socavones a la antigüedad de la red hidrosanitaria, de más de 80 años, y a la lluvia. El 10 de septiembre dijo que en los últimos tres meses aparecían entre dos y cuatro al día y que no quería especular sobre la causa.

Este jueves, Interapas revisó un hundimiento en la calle La Lonja, a un costado del bulevar Jacobo Payán, en la colonia Julián Carrillo, que quedó acordonado como medida preventiva.

También lee: Interapas da seguimiento a reporte ciudadano en La Lonja

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Opinión

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