febrero 4, 2026

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#4 Tiempos

Tres visitas, mensaje y la muerte de un pipero | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

Amigos del “qué calorón” e hijos de mi ropa ligerita y transparente: ayer llegaron visitas y no vinieron precisamente a refrescarse, aquí estuvo el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, paisano del presidente y además “carta tapada” (según dicen para el 2024), la paisana de nosotros los potosinos, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, Secretaria de Seguridad en el país y el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, trío cercanísimo a AMLO que se pudo dar cuenta, literal y figuradamente, que en San Luis “también hace aire”.

En la parte oficial, boletinesca y circuladora, los secretarios de estado vinieron a comprometerse en el fortalecimiento y colaboración tanto en temas de seguridad y protección ciudadana así como en la colaboración con la Comisión Nacional de Búsqueda de personas.

Igualmente anunciaron que reforzarán la presencia de la Guardia Nacional con algo así como 400 elementos más en el estado que se suman a los poco más de 900 asignados a nuestras tierras.

Caray que bueno (y lo digo sin sorna o desparpajo), si bien es una vil y amarillista mentira ese estribillo escandaloso que se traen últimamente algunos desinformados de que “En San Luis han desaparecido cien personas en la última semana”, francamente una sola mujer o un solo hombre potosino en calidad de desaparecido es suficiente para exigir resultados, no obstante, no abonan en nada las mentiras, las manipulaciones o las exageraciones chapuceras con ánimos de generar a propósito un mal humor social usando la sangre como atractivo de venta editorial.

Muy distinto es negarse a la verdad por cruda que esta sea. Por eso se habló en la mesa de seguridad que encabezó el tabasqueño Adán Augusto López con absoluta certeza de las condiciones que vive SLP, de los trágicos eventos recientes, sobre las estadísticas del primer trimestre y se contrastaron con los números de Rosa Icela y Rodríguez Bucio.

Se compararon, por ejemplo, las 975 fichas de búsqueda de personas que se generaron en la administración Carrerista, de las cuales no se resolvieron ni en un 20 por ciento positivamente (así le llaman cuando se encuentra a la persona a salvo) todavía cuenta, también por ejemplo, la ficha de búsqueda que se encuentra activa de la niña Zoe Zuleica, que desapareció en 2015 solo por mencionar uno de los casos más significativos y dolorosos para la sociedad potosina y que no se ha resuelto.

Fichas de desapariciones se acumulan y no es relevante cómo ni en qué sexenio, a las familias de los desaparecidos poco importa si es uno u otro gobierno quien dé con el paradero de su hijo o hija, madre o padre, hermano o amigo.

Lo que haya ocurrido en el pasado resulta ser poco importante, el reto de los tres niveles de gobierno es el presente. ¿A poco no?

En lo político, en la pista de los símbolos, también el trío de funcionarios federales dejaron mensaje y es que Adán Augusto López no fue visitado, vino a visitar (pequeña gran diferencia), Rosa Icela llegó a casa atendiendo a sus paisanos y la Guardia Nacional llegó con torta de 400 elementos más bajo el brazo.

La deferencia fue, además un directo espaldarazo del presidente al gobernador Gallardo, cuando en su mensaje el Secretario de Gobernación de México manifestó sin empacho a los operadores morenistas, diputados y alcaldes que el “gobernador potojino Ricardo, ej de nuetro prinjipale aliados, y ejo le queda claro al prejidente… y ahora a ustedes también lej queda claro”. Tómala pues ,así hasta yo entiendo…

Los tiempos también cobran significado, la operación política de Morena a través de toda la movilización tiene una fecha clave que es el próximo 10 de abril día de la consulta de Revocación de Mandato, no de gratis se hizo presente Mario Delgado, presidente de Morena, en la reunión ayer con el mandatario y tampoco fue de gratis hablar de un objetivo de participación importante en todo el estado.

De 100 mil votos como “piso” dicen los que saben, serían buenas cuentas que entregaría Gallardo el próximo 10 de abril.

Ya veremos.

LA MUERTE DE UN PIPERO

Un buen hombre, padre de familia que pasó las que no sabrían eran sus últimas horas con ellos. Fue a repartir agua por la noche de domingo, a las familias que les hace falta y hay que ganarse el pan para llevarlo a la mesa. Encontró la muerte.

Pero que me disculpen las plumas beligerantes o pulpitarias, también imploro perdón por adelantado a las turbas digitales que se enardezcan, pero yo difiero: La muerte del buen hombre, del pipero de Valle Dorado no tuvo que ver con la falta de agua ni con las autoridades… exclusivamente.

No es culpable de su muerte el Interapas, mucho menos el gobierno municipal o estatal y hasta donde tengo conocimiento, si la presa El Realito no tiene rostro, dudo mucho más que porte un cuchillo.

A ese buen acarreador de H2O lo mató la angustia iracunda y desbordada de otro hombre, la impotencia y frustración acumulada, la ceguera momentánea que causa la rabia que se acumula con la carencia.

No lo mató la necesidad de un aljibe lleno. Lo mató la constante frustración de miles de aljibes vacios, de años sin un buen servicio.

Lo mataron las cientos de veces que aquel hombre que se convirtió en bestia momentánea y que se abalanzó con un cuchillo queriendo terminar de una vez por todas el no tener nada… ni agua.

Una pipa más negada derramó el vaso de la paciencia social.

Y no hijos de mi vida, no es de ningún modo justificar la brutalidad ni la violencia, tampoco desconocer la responsabilidad de todas las autoridades por cuanto les toca, pero para quien esto escribe resulta absurdo querer encontrar culpables en instituciones frías que no tienen control alguno sobre las emociones de los que somos seres humanos.

Lo único que tienen en su control es el resolver nuestras circunstancias, para no derramar otra furia contra el prójimo, producto de un malestar social pesado y lamentablemente generalizado.

BEMOLES

Esperé con paciencia y sin ella, hijos del morbo cotidiano, pero no hubo denuncia. Se que prometí dar cuenta del “Acapulcazo Potosino”, pero no como un chisme de “peda” de la alta sociedad potosina, sino como el hecho periodísticamente relevante, del presunto ataque sexual perpetrado en un viaje a las costas de Guerrero para acompañar a una nueva pareja en la celebración de su matrimonio.

Sin denuncia ¿para qué le cuento? Sin denuncia es una historia más que no se si los involucrados perdonaron, acallaron o simplemente decidieron dejar pasar, sin que la justicia pudiera intervenir para detectar si se cometió o no un delito.

Ni modo, allá ellos. A ver quién es la próxima o próximo, síganle pensando que todo fue “una anécdota de la peduki… así pasa a veces”, ojalá que no les pase a ustedes.

Hasta la próxima.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

También lee: ¡No tocar! | Columna de Juan Jesús Priego

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

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