agosto 19, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Tres visitas, mensaje y la muerte de un pipero | Apuntes de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

APUNTES

Amigos del “qué calorón” e hijos de mi ropa ligerita y transparente: ayer llegaron visitas y no vinieron precisamente a refrescarse, aquí estuvo el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, paisano del presidente y además “carta tapada” (según dicen para el 2024), la paisana de nosotros los potosinos, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, Secretaria de Seguridad en el país y el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, trío cercanísimo a AMLO que se pudo dar cuenta, literal y figuradamente, que en San Luis “también hace aire”.

En la parte oficial, boletinesca y circuladora, los secretarios de estado vinieron a comprometerse en el fortalecimiento y colaboración tanto en temas de seguridad y protección ciudadana así como en la colaboración con la Comisión Nacional de Búsqueda de personas.

Igualmente anunciaron que reforzarán la presencia de la Guardia Nacional con algo así como 400 elementos más en el estado que se suman a los poco más de 900 asignados a nuestras tierras.

Caray que bueno (y lo digo sin sorna o desparpajo), si bien es una vil y amarillista mentira ese estribillo escandaloso que se traen últimamente algunos desinformados de que “En San Luis han desaparecido cien personas en la última semana”, francamente una sola mujer o un solo hombre potosino en calidad de desaparecido es suficiente para exigir resultados, no obstante, no abonan en nada las mentiras, las manipulaciones o las exageraciones chapuceras con ánimos de generar a propósito un mal humor social usando la sangre como atractivo de venta editorial.

Muy distinto es negarse a la verdad por cruda que esta sea. Por eso se habló en la mesa de seguridad que encabezó el tabasqueño Adán Augusto López con absoluta certeza de las condiciones que vive SLP, de los trágicos eventos recientes, sobre las estadísticas del primer trimestre y se contrastaron con los números de Rosa Icela y Rodríguez Bucio.

Se compararon, por ejemplo, las 975 fichas de búsqueda de personas que se generaron en la administración Carrerista, de las cuales no se resolvieron ni en un 20 por ciento positivamente (así le llaman cuando se encuentra a la persona a salvo) todavía cuenta, también por ejemplo, la ficha de búsqueda que se encuentra activa de la niña Zoe Zuleica, que desapareció en 2015 solo por mencionar uno de los casos más significativos y dolorosos para la sociedad potosina y que no se ha resuelto.

Fichas de desapariciones se acumulan y no es relevante cómo ni en qué sexenio, a las familias de los desaparecidos poco importa si es uno u otro gobierno quien dé con el paradero de su hijo o hija, madre o padre, hermano o amigo.

Lo que haya ocurrido en el pasado resulta ser poco importante, el reto de los tres niveles de gobierno es el presente. ¿A poco no?

En lo político, en la pista de los símbolos, también el trío de funcionarios federales dejaron mensaje y es que Adán Augusto López no fue visitado, vino a visitar (pequeña gran diferencia), Rosa Icela llegó a casa atendiendo a sus paisanos y la Guardia Nacional llegó con torta de 400 elementos más bajo el brazo.

La deferencia fue, además un directo espaldarazo del presidente al gobernador Gallardo, cuando en su mensaje el Secretario de Gobernación de México manifestó sin empacho a los operadores morenistas, diputados y alcaldes que el “gobernador potojino Ricardo, ej de nuetro prinjipale aliados, y ejo le queda claro al prejidente… y ahora a ustedes también lej queda claro”. Tómala pues ,así hasta yo entiendo…

Los tiempos también cobran significado, la operación política de Morena a través de toda la movilización tiene una fecha clave que es el próximo 10 de abril día de la consulta de Revocación de Mandato, no de gratis se hizo presente Mario Delgado, presidente de Morena, en la reunión ayer con el mandatario y tampoco fue de gratis hablar de un objetivo de participación importante en todo el estado.

De 100 mil votos como “piso” dicen los que saben, serían buenas cuentas que entregaría Gallardo el próximo 10 de abril.

Ya veremos.

LA MUERTE DE UN PIPERO

Un buen hombre, padre de familia que pasó las que no sabrían eran sus últimas horas con ellos. Fue a repartir agua por la noche de domingo, a las familias que les hace falta y hay que ganarse el pan para llevarlo a la mesa. Encontró la muerte.

Pero que me disculpen las plumas beligerantes o pulpitarias, también imploro perdón por adelantado a las turbas digitales que se enardezcan, pero yo difiero: La muerte del buen hombre, del pipero de Valle Dorado no tuvo que ver con la falta de agua ni con las autoridades… exclusivamente.

No es culpable de su muerte el Interapas, mucho menos el gobierno municipal o estatal y hasta donde tengo conocimiento, si la presa El Realito no tiene rostro, dudo mucho más que porte un cuchillo.

A ese buen acarreador de H2O lo mató la angustia iracunda y desbordada de otro hombre, la impotencia y frustración acumulada, la ceguera momentánea que causa la rabia que se acumula con la carencia.

No lo mató la necesidad de un aljibe lleno. Lo mató la constante frustración de miles de aljibes vacios, de años sin un buen servicio.

Lo mataron las cientos de veces que aquel hombre que se convirtió en bestia momentánea y que se abalanzó con un cuchillo queriendo terminar de una vez por todas el no tener nada… ni agua.

Una pipa más negada derramó el vaso de la paciencia social.

Y no hijos de mi vida, no es de ningún modo justificar la brutalidad ni la violencia, tampoco desconocer la responsabilidad de todas las autoridades por cuanto les toca, pero para quien esto escribe resulta absurdo querer encontrar culpables en instituciones frías que no tienen control alguno sobre las emociones de los que somos seres humanos.

Lo único que tienen en su control es el resolver nuestras circunstancias, para no derramar otra furia contra el prójimo, producto de un malestar social pesado y lamentablemente generalizado.

BEMOLES

Esperé con paciencia y sin ella, hijos del morbo cotidiano, pero no hubo denuncia. Se que prometí dar cuenta del “Acapulcazo Potosino”, pero no como un chisme de “peda” de la alta sociedad potosina, sino como el hecho periodísticamente relevante, del presunto ataque sexual perpetrado en un viaje a las costas de Guerrero para acompañar a una nueva pareja en la celebración de su matrimonio.

Sin denuncia ¿para qué le cuento? Sin denuncia es una historia más que no se si los involucrados perdonaron, acallaron o simplemente decidieron dejar pasar, sin que la justicia pudiera intervenir para detectar si se cometió o no un delito.

Ni modo, allá ellos. A ver quién es la próxima o próximo, síganle pensando que todo fue “una anécdota de la peduki… así pasa a veces”, ojalá que no les pase a ustedes.

Hasta la próxima.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

Continuar leyendo

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

También lee: El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados