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Sufrir la final | Columna de Arturo Mena «Nefrox»

Testeando

 

Estamos a unas horas de vivir el desenlace de la semifinal del Torneo Clausura 2019 del Ascenso MX. Atlético de San Luis está a 90 minutos de jugar por segundo torneo consecutivo la final de vuelta en la cancha del Alfonso Lastras.

Para este partido de semifinales, el equipo potosino tiene todo para avanzar:

El empate le basta para clasificar por su condición de líder general de la competencia. Mérida, el rival, tendría que ganar y con ello quitarle lo invicto a San Luis en su cancha, donde por cierto no pierde desde el 14 de septiembre de 2018, con un 1-2 frente a Potros UAEM.

Del otro lado, el cierre de la semifinal entre Zacatecas y Dorados. Será en un horario extraño para el futbol mexicano: el partido de vuelta arrancará a las 21:45 de la noche, por lo que, los dos clasificados a la gran final, los conoceremos muy cerca de la medianoche del sábado.

Ahora bien, lo más grande para un aficionado es ver a su equipo campeón, y no cualquier campeonato, lo más grande para un aficionado es salir campeón de un ascenso: no hay ilusión más grande que la de saber que el siguiente torneo abandonarás el infierno de una liga para ir al paraíso de la primera división, luchar contra los grandes, aparecer en el escenario nacional. Pero también hay que decirlo, no hay peor decepción que perder ese boleto en el último escalón, perder una final de ascenso, perder la oportunidad de salir de esa división y pensar que volverás a sufrirla un largo año más. Justo ahí, en esa encrucijada está San Luis.

Seguro muchos de los lectores de esta columna habrán sufrido (como yo) la pasada final entre Atlético de San Luis y Dorados de Culiacán. Ese sufrimiento cada que Dorados anotaba y se alejaba un gol más de la remontada potosina. Para fortuna nuestra, el resultado fue a nuestro favor y el equipo de casa terminó levantando el trofeo después de pasar dos largos tiempos extra.

Podría darse el caso que la final se repita en el Lastras, que Culiacán y San Luis vuelvan a encontrarse para levantar nuevamente un trofeo, y que otra vez la cancha del Alfonso Lastras sea el lugar para la batalla final, como en 2015, como 2018. Peor aún, si los resultados se combinan, podrían jugarse dos finales entre estos equipos en el mes de mayo.

Terrible panorama para los nervios y el corazón de los aficionados de ambos equipos, y una rivalidad que poco a poco parece volverse un clásico entre dos ciudades que han vivido historias paralelas. Pelearon un descenso palmo a palmo en 2006 y jugaron dos finales en 2015 y 2018. No quiero pensar la locura que sería jugar dos finales, en tan solo unas semanas en 2019.

Cuidado aficionado al Atlético de San Luis, estamos a punto de volver a sufrir por lo menos una final en los próximos días. Respiren hondo, aseguren su cinturón y tomen precauciones, que lo que está por venir, suena a un sinfin de posibilidades que bien podrían terminar o en una hazaña o en una horrible y verdadera tragedia.

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