octubre 15, 2026

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#4 Tiempos

Somos radicales… eso ¡lo serás tú! | Columna de Óscar Esquivel

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Andrés Manuel López Obrador

Desafinando

 

La mayoría de las veces tenemos algo escondido muy dentro de nosotros, en otras ocasiones se nos ofrecen bondades y nos hacemos aficionados a ello y nos arrastra para lograr un fin. Existen personas que buscan el confort, la comodidad de forma secreta. En aquella búsqueda de verdad individual descansan las acciones que realizan, de ahí nace la necedad que no se entiende.

Sujetos que pareciera encontraron la “santa paz de su alma” solo si los caprichos y voluntades se realizan a su gusto y conveniencia. Si sucediera lo contrario, prestos se volverían entes alterados, enojados o depresivos, según el caso.

La diversidad de pensamientos generan opiniones distintas dejando ver discordias desde las raíces de la familia, amigos, vecinos cercanos, no se diga en la política, la religión; Entre devotos obstinados y los radicales ateos, pero la medianía no cabe, ¿eres o no eres? La pregunta a la indefinición.

Los diversos pareceres son tan antiguos, desde la creación del universo, la materia y antimateria, el hoyo negro y la luz universal. Perros y gatos, al final todos convivimos en un mismo lugar pero cuando la radicalidad impera, el mundo se convulsiona. Las revoluciones son un ejemplo, las transformaciones políticas radicales solo han dejado desolación, pobreza y violencia; los ejemplos son muchos que encontraremos en minúsculos cotos de poder. Lo expreso como minúsculo porque aquel que piensa en grande y en contra de los monstruos creados es normalmente pisoteado para acallar las voces de equilibrio.

Así como la imagen de la justicia: ciega, espada de implacable y una balanza, de esta forma debería ser el mundo ideal.

LA MUERTE DIGNA, CON DOLOR INSOPORTABLE

Hace uno días con la corona de laureles por delante y la espada de la justicia, sabios de la comuna (o sea los senadores), aprobaron, según ellos, una reforma al artículo 4º de la constitución que incorpora cuidados paliativos para enfermos terminales, limitados o que amenacen la vida ¡imagínense! Entonces todo este tiempo, por años, los enfermos terminales con dolores terribles ¿no tenían medicamentos para mitigar su dolor? Ahora resulta que los enfermos tendrán derecho a utilizar medicamentos controlados, para mitigar su pena, ¡pobres inútiles! El “chiquito” senador Mancera, fue promotor de esta infamia legislativa “toda persona tiene derecho a la protección de su salud en condiciones de dignidad” es obvio, hasta los que no están en etapa terminal solo dese una vuelta a las clínicas del IMSS o centros de salud, a ver si están atendidos con dignidad.

En la reforma, si se le puede llamar así, se lee: los cuidados paliativos constituyen un planteamiento que mejora la calidad de vida para paciente y familiares. Alivia el dolor, no los síntomas… al no existir posibilidad de curación, los cuidados paliativos son la mejor opción.

Pues los senadores se quedaron cortos, muy chiquitos su planteamientos, no es “vida digna” es sufrimiento constante y bárbaro, un puñado de insensatos decide por los que sufren.

Con esta reforma solo al paciente se le suministrarán inyecciones y drogas que lo mantendrán 23 horas dormido, esto es perpetuar el dolor físico y emocional.

¿Qué no se entiende? Un paciente en estado terminal no quiere morir, pero en su sufrimiento angustiante desea la muerte, el cual es el mejor camino. Lo que menos quiere en continuar en esa circunstancia vergonzante y ver a su familia desgarrándose por el viacrucis de su enfermo que se retuerce de dolor.

El paciente ya no desea continuar con la vida, él quiere bien morir. Reclaman tener derecho a decidir su muerte, el final de sus días. El paciente terminal en conciencia ya sea por su religiosidad o su ética sufre el decidir aplicarse la eutanasia, es decir que le ayuden a “bien morir” no a sobrellevar la enfermedad. El hartazgo con agonía es su principio común.


Los senadores solo voltearon a ver de reojo el tema de la eutanasia y confundieron el bien vivir con el bien morir con dolor.

LOS RADICALES

“Somos radicales” dijo Andrés Manuel López Obrador, presidente de todos los mexicanos, en su discurso del 1º de julio, día que la izquierda mexicana se alzó con el triunfo, que aplastó al monstruo capitalista, que su única aportación en más treinta años es haber generado pobreza, marginación y violencia. Una izquierda que con la espada de fuego acabaría con la corrupción y la impunidad en 7 meses.

“Falta mejorar el sistema de salud, debe crecer la economía y mantenemos los mismos niveles de violencia que heredamos del antiguo régimen” y sí, es verdad innegable. Solo algunos detalles en salud le dio por consolidar compras de medicamentos, recortar apoyos a médicos residentes y se ordenó que la Secretaría de Hacienda se hiciera cargo de todas las adquisiciones del sector, incluyendo IMSS e ISSSTE y, nada más absurdo: desmantelaron la precaria economía de estas instituciones saqueadas por Hacienda para aplicarlos en otros rubros. El antiguo régimen así lo hacía pero en esta ocasión no se midieron; fueron radicales.

En economía se mantienen buenos resultados. Los niveles macroeconómicos impecables, el dólar estable, la bolsa de valores creciendo, nivelación de la inflación, pero radicalidad las empresas han comenzado a desocupar personal. No fluye el dinero a las pequeñas empresas y mucho menos las micros. Se estancó la industria de la construcción, no existe inversión gubernamental, los grandes proyectos están detenidos, como aeropuerto, refinería Dos bocas, tren maya. Para evitar la corrupción mejor me siento a ser radical.

La violencia, disparada como nunca: asesinatos, robos, secuestros, ¡herencia maldita de los regímenes anteriores!, ¡putrefactos!, ¡saqueadores!, todo eso se merece la derecha, pero ¿y la Guardia Nacional?, ¿el paro de policías federales?, ¿la disminución de presupuesto en seguridad pública?… ¿esto también es herencia? O somos radicales.

Insisto, el presidente López Obrador tiene muchas razones, pero las famosas “herencias del pasado” no le permiten continuar o pensar adecuadamente. Ya basta de culpar, hay que actuar, pero con gente con sentido común. Como él bien dijo “no es gran ciencia gobernar, es de sentido común” y debería estar analizando en pagarles, barato claro, clases motivacionales de “sentido común” a la gran mayoría de sus colaboradores. Si desea ver un México feliz, entonces a trabajar, sí con radicalidades, pero pensadas, no con el “quiétate que ahí te voy”.

Soy radical, soy anarquista, poco creyente pero sé lo que hago.

Nos saludamos pronto

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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