#4 TiemposDesde mi clóset

El inicio de la vida sexual | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Una vez asumida la praxis erótica, el sujeto comienza a experimentar la forma de interactuar con sus pares, ya que, en un primer momento, comenzado el duelo se reconoce en la unicidad. De manera cotidiana, el ejercicio erótico se hace a través de la recurrencia a lugares de encuentro clandestinos, en los que se paga una cuota de recuperación a cambio de acceder a espacios donde es posible tener contacto sexual. Lo que se complementa con la existencia de los medios digitales que posibilitan una interacción anónima. 

“La primera vez que hablé con otra persona fue a través de un chat. Aún no existía Facebook ni esas cosas. Recuerdo que fui a un ciber, me metí a uno de los chats que estaban de moda, y descubrí uno de homosexuales. Al principio estaba temblando. Es esa sensación de que todos te miran, sabes. […] Pero, si no hubiera sido por esos primeros encuentros, no sé cómo le hubiera hecho, tal vez seguiría escondido, o me hubiera suicidado, no sé” (Mario, 29). 

Las primeras experiencias erótico-afectivas de los sujetos se llevaron a cabo de manera virtual. Las sexcam, y el sexteo se posicionaron como variables recurrentes en las primeras experiencias sexuales. Aunque, es importante señalar, que previo a la intervención, estas prácticas no eran significadas como experiencias sexuales por parte de los sujetos. Fue hasta después del proceso de intervención que hubo un reconocimiento de la vivencia como expresión de la sexualidad.

En este sentido, entre el grupo muestra se observa que la variable que indica la edad de la primera relación sexual con un hombre de los participantes, la edad promedio es 17. Si se compara este dato con indicador nacional del Consejo Nacional de Población (201) que indica que el inicio de la vida sexual en jóvenes potosinos es a los 15 años de edad, los hombres homosexuales en esta región tienden a postergar el inicio de su vida sexual por lo menos dos años. Aunque resalta el hecho de la existencia de una diferencia porcentual entre los extremos de la gráfica ya que hay una disminución de uno y dos años respectivamente, en relación al inicio de la vida sexual penetrativa con otros hombres.

Al comparar estos datos con los del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de VIH/Sida (2019) existe una correspondencia directa entre el número de casos registrados y el inicio de la vida sexual. Con base en este informe, los grupos de edad de entre veinte y veintinueve ocupan el porcentaje total de casos notificados que continúan como seropositivos a VIH, corresponden al 42.5 por ciento del total. Al respecto, cabe señalar que los datos epidemiológicos documentan el aumento en la incidencia de VIH en hombres que tienen sexo con otros hombres en una proporción de más de diez puntos en un lapso de diez años, al pasar de 4.1 en 2007 a 16.5 en el 2019. Lo que indica que en sólo el grupo etario de quince a veinticuatro años hay un incremento exponencial de los casos diagnosticados y notificados en jóvenes de 15-24 años, por cada 100,000 habitantes en el país.

Si bien los grupos de entre treinta y cinco y cincuenta y cinco años corresponden a sólo el 7.1% del total de casos de VIH, es importante señalar que este sector fue el mayor afectado en los inicios de la epidemia. Lo anterior es posible corroborarlo con el indicador del número de defunciones por sida según año de ocurrencia del Censida (2019) que documenta que la mayor tasa de mortalidad fue entre el año 2000 a 2008, y ha ido en decremento en la medida que hay mayor acceso a tratamiento oportuno, detección temprana y adherencia a la terapia antiviral. 

Dicho lo anterior, si bien el inicio de la vida sexual penetrativa se lleva a cabo un par de años después que sus pares heterosexuales, lo cierto es que la sexualización del cuerpo en los hombres homosexuales se desarrolla en paralelo al de sus símiles. La diferencia radica en la represión del sujeto de deseo, mientras que para los hombres heterosexuales se dan las condiciones sociales para favorecer el inicio de la vida sexual, para los hombres con orientación sexual homosexual, se genera un ambiente adverso que obliga a retraer los estímulos sexuales en primera instancia. Algunos de estos hombres homosexuales se asumen en primera instancia como bisexuales, incluso llegaron a tener prácticas con mujeres con el afán de cumplir con la norma de género impuesto.

 

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