mayo 17, 2026

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#4 Tiempos

SLP con gobierno estatal pasmado y munícipe capitalino en campaña | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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San Luis Potosí

Enred@rte

 

Uno quisiera, además de respetar, querer y admirar a los gobernantes locales, pero no dan motivo para ello. Nada tiene qué ver con el hecho de ser de provincia, sino el conducir el terruño como provincia de la provincia, según se comportan y la escasa consideración mostrada por ellos a la ciudadanía más allá de su entorno de privilegios.

El sector denominado cultura sin espasmo. En este espacio, cada tanto, se da la siguiente radiografía, nuca desmentida: la Secretaría de Cultura potosina es un cacicazgo grupal con 25 años de existencia, iniciado por un sobrino del exgobernador Fonseca (Eudoro hoy de reingreso, procedente de su natal Aguascalientes, e impuesto, mediante alteración de estatutos, para dirigir el privilegiado lugar, siempre sin rumbo, el Centro de las artes); cacicazgo afianzado por su discípulo y ex primer colaborador, otro sobrino de ex gobernador (Armando H. Silva).

El gobernador, como la mayoría de los que le han antecedido, poco sabe del tema denominado cultural; sin pandemia, permitió un ejercicio de derroche y planta directiva excedida y sobre asalariada. ¿Habrá cambios pandémicos o post pandemia? La respuesta lógica es no, pero la comunidad artística afectada puede marcar diferencia.

Los ¿gobernantes? del piso de arriba

A pesar de la relación diplomática mutua pre/pandémica entre Manueles, el presidente Andrés Manuel y el gobernador Juan Manuel, durante el momento de contingencia, la localidad luce desde los poderes, un ejercicio de contrapunto a la denominada 4T. Estos son algunos signos visibles:

  • San Luis Potosí es una de las entidades más desatentas a las recomendaciones sanitarias preventivas, y un territorio de eco generoso a la corriente de falsas noticias antigubernamentales que incluyen golpes al carismático médico Hugo López-Gatell.
  • En la localidad, la misma secretaría de salud Mónica Liliana Rangel Martínez, está atrapada en un conflicto de intereses encontrados; primero salió a negar y luego reconoció que los Servicios de Salud estatales a su cargo, realizaron contratos con empresas vinculadas al presidente del grupo Infinite, Gabriel Alan Salazar Soto, quien ha sido acusado por fraude de millones de pesos a través de la empresa Invercorp Capital financial.
  • La doctora Rangel, reconoció que hay 17 contratos celebrados con empresas donde interviene el empresario como proveedor o apoderado legal; pero esto no los hace responsable o los involucra en las denuncias que hay en contra del empresario, por lo que lamentó que haya personas que la están involucrando de manera dolosa con este señor.
  • “Los Servicios de Salud de San Luis Potosí, así como su titular, no tienen injerencia en asuntos entre particulares. Y los hechos a los que pretenden vincularme de forma dolosa, son infundados y totalmente reprobables”, declaró.
  • Como quien dice…, aquí no ha pasado nada. La doctora Mónica, consigue, con tan solo saliva, condición de intocada. Mientras, Gabriel Alan circula en la localidad como antihéroe villano astuto.
  • Manuel gobernador, calla; su secretario general patina.
  • Se hace tradición que los excesos gubernamentales en la localidad no se tocan (pernada para imponer al sucesor hasta ahora es ley). Es la federación quien, eventualmente, pone orden. Va un ejemplo. Marcelo de los Santos sigue intocado/exonerado por el auto-préstamo injustificado de 1500 millones de pesos para añohidalguear con exceso al final de su mandato; en cambio, fue reconvenido, despedido como director de la Casa de Moneda e inhabilitado como servidor público por la federación durante 20 años, luego de un largo litigio y amparos “la justicia federal falló en su contra en todas sus impugnaciones”.
  • Y… ¿la justicia local cuándo?, rendición de cuentas incluida.
  • Manuel gobernador ¿Por qué no busca rendición de cuentas de su antecesor en lugar de querer endeudar al estado? Vamos, hasta Walmart rectifica…
  • ¿A Manuel gobernador no le importa su futuro político ni un legado honorable?

La relación entre Manueles mandantes parece estar en riesgo. Mientras, el más visible candidato del Manuel local anda desatado.

Nervioso y en cristalería

Xavier (Nava), de genética política gallardista; no olvidar que incursionó como diputado de la mano de Gallardo Juárez y recargado en él que entonces tenía notable popularidad; Xavier dice haberle fincado once denuncias penales, pero, no solamente no lo toca, sino le toma como modelo para emular el desvío de recursos públicos para autopromoción; no importan los medios para un fin unipersonal inocultable.

  • Xavier ha espaciado sus apariciones en público con acercamientos superficiales populachero/caritativos, con lemas de campaña “sonar fuerte”, cuando obsequia despensas como si fuera un dádiva personal a costa del erario público.
  • Xavier ha incrementado las reuniones cupulares. Allá donde los votos valen más.
  • Es el mismo munícipe con sobre-representación propagandística en prensa afín. Sin embargo, qué ironía, en los propios editoriales de uno los periódicos que lo sobre-dimensiona, así opinan algunos editorialistas:
  • Esté sábado, comentó en Pulso Óscar G. Chávez “¿No vieron al gallardo polluelo y al arrogante currito (Xavier, desde luego) luchando por alcanzar los mayores índices de popularidad repartiendo despensas?
  • En el mismo diario, el ex diputado Alfredo Lujambio, de aquel viejo PAN honorable, pregunta: “¿Podrá el presidente municipal Xavier Nava Palacios moderar el gasto en comunicación social así como su frecuencia, para emplear esos recursos en mejorar algunos servicios municipales que tanta falta hacen?”
  • ¿Podrá quitar el sueño –cachavotos- al ciudadano de a pie o subempleado, o bolero o vendedor de las vías, ver anuncios durante semanas a costosísima plana completa en periódico de formato grande, acerca de la cuantiosa inversión en el Puente vehicular Rocha Cordero, o la Ampliación del Puente de Pemex?
  • ¿Será productivo/electorero festinar/derrochar, también a plena página multicolor, la instalación de 4,363 luminarias con lema de campaña política “en son de paz”, cuando la compra misma de las luminarias está cuestionada y no esclarecida; o autoaplaudir la Sanitización Covid-19, cuando la ciudad y el estado, figuran en estadísticas nacionales a causa de desobediencia a la recomendación de sana distancia?
  • Si la derrama en diarios filopripanistas es en pago cash o por intercambio en favor de terratenientes, constructores o mineros en privilegio –según lo pueden dictar sus asesores maquiavélicos-, en cualquiera de las dos opciones se compromete el futuro municipal.
  • Vamos, hasta el área denominada Cultura que, en cualquier administración municipal, lucía su bien rendido presupuesto en contraste con el siempre excesivo y gris de la secretaría estatal del sector, hoy palidece. De pronto espejea con eventos liados a agencias externas, pero sólo espejea. No hay sustancia, sí poses para foto en busca de finanzas.

La marcha de ayer

Como en varias ciudades de México, el sábado hubo marcha local para presionar al presidente López Obrador a renunciar. Las consignas y actitudes iban –como en Internet- de la ignorancia a la rabia: “No al comunismo”, “Los afores no se tocan”, “Renuncia AMLO” y “Vete AMLO”.

A una persona próxima, le escuche decir con vehemencia, pero sin idea: es para que se vaya “por todo lo que hace”. ¿Qué es “todo lo que hace”?

Esa es una tónica pregnante del momento. Pegar desde la ignorancia y el neo pontificado de la falsedad.

Al respecto, el siempre equilibrado y certero Jorge Zepeda Patterson, en su columna de ayer titulada “Adversarios: ¿quiénes son los enemigos de AMLO?”, inicia así:

“Quizá no son mayoría, pero cómo se notan. Según las encuestas alrededor de 60% de los mexicanos apoyan la gestión de Andrés Manuel López Obrador, lo cual dejaría en minoría a los que no lo quieren. Pero parecen legión. Los adversarios del presidente se las arreglan para llenar los espacios mediáticos, las charlas de sobremesa, las redes sociales, la conversación pública. A donde vayamos encontramos memes desdeñosos, criticas despiadadas, quejas desesperadas.

Luego pasa Zepeda a hacer una clasificación, no exenta de humor, de quienes descalifican al presidente. Estas son algunas de esas categorías.

Los Vergonzantes. Todos aquellos que sienten pena ajena por tener un presidente tan poco presentable en sociedad (es decir, en su sociedad). No habla inglés, se come las eses, se viste en Milano no en Milán, es provinciano y, peor aún, lo parece. No son los más politizados, ni necesitan serlo. Diez minutos de escuchar al mandatario es todo lo que requieren para odiarlo.

Los de closet. Una versión de la anterior, pero en el bando contrario. Trabajan en el gobierno o se benefician de alguna manera de la 4T pero en su fuero interno AMLO les provoca urticaria… se la aguantan: la panza es primero.

¿En dónde he visto un pinta gansos en nómina a quien “en su fuero interno AMLO le provoca urticaria…”? Ah pandémica desmemoria.

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Acento Ajeno

Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.

Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.

Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.

Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.

A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.

Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?

No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban. 

Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.

A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.

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El Cronopio

Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.

Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.

Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.

En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.

Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.

Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.

Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.

Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.

Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.

Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.

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#4 Tiempos

Al salir de la tienda | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Al salir de la tienda la mujer se ve contenta: casi se diría que un relámpago de felicidad ha iluminado su rostro. Pero, sin duda, se trata sólo de un relámpago, pues de aquí a unas horas, cuando esté ya en casa, mirará con espanto las cifras que todo eso que va en las bolsas le ha costado y que deberá pagar tarde o temprano (ojalá que temprano, por su bien). ¡Dios mío, cuántas bolsas! Apenas puede con ellas. Yo le ayudaría a cargarlas, pero no creo que se fíe de un simple transeúnte cual soy yo, encontrado como al acaso.

Una conocida mía, cuando se siente sola y deprimida, va a las tiendas.

  -¡Son para mí -me dijo un día- una excelente terapia! Veo, compro, y al comprar me distraigo.

Sí, yo todo esto lo entendía, pero una vez que estuvo especialmente deprimida compró en una sola tarde la nada risible cantidad de 30.000 pesos en faldas, blusas, vestidos y pantalones. Es claro que, a la hora de enseñar las notas, el que quiso darse un tiro en la cabeza fue su marido, aunque no lo hizo por puro respeto al qué dirán.

¿También esta mujer a la que veo salir se sintió deprimida y ha querido curarse comprando? La sigo de lejos; ahora, de hecho, sólo la veo de espaldas. Camina con dificultad y las bolsas de plástico, que no son pocas –hay verdes, amarillas, rojas, pero todas son grandes, como para caber uno dentro-, se le vienen de las manos a cada diez o quince pasos y entonces se detiene para tomar aire y acomodarlas. Yo también me detengo. La mujer, viéndolo bien, no es fea, aunque viéndolo mejor tampoco es bonita: diría que, en cuestión de belleza, es uno de esos seres que, como se dice, ni fu ni fa.

Ahora bien, con toda esa ropa que lleva en las bolsas, ¿qué es lo que pretende? ¿Gustar? En días pasados había escrito en mi diario –sí, señores, debo confesarlo, yo también llevo un diario en el que, por desgracia, casi nunca escribo a diario- lo siguiente:

«No hay manera de provocar el amor, no hay ninguna manera. Aquí la cosmética no sirve de nada. Se ama o no se ama, se gusta o no. Si comprendiéramos esto, el mundo aún tendría esperanzas de durar. Pero se producen zapatos, camisas, corbatas, pulseras, abrigos y autos a ritmos vertiginosos con el único fin de hacernos creer que se puede, con eso, seducir a los demás. La sabiduría consiste, sin embargo, en no engañarnos: ¿qué puede un auto, un perfume o un lápiz labial para suscitar el amor? El amor es gracia, es pura gracia, y el que crea poder provocarlo quedará siempre, al final, decepcionado. Saber esto, aceptar esto tendría que hacernos más naturales, más sencillos. Y también más resignados».

Miro a la mujer con ternura. Ella cree que con todas esas chácharas podrá ser más amada. Pero no, no será así como conseguirá lo que busca. No sé cuánto le durará la felicidad que he creído verle en el rostro. Deseo de todo corazón que le dure mucho. Adiós, amiga mía, adiós. Quisiera para ti la alegría.

Algunos días después de aquello, ya por la noche y antes de dormirme, me puse a leer un libro de Viktor E. Frankl (1905-1997), y en él pude encontrarme con esto que ahora me tomo el trabajo de transcribir porque confirma mis más negras sospechas:

«La impresión externa de la apariencia física de una persona es indiferente en cuanto a las posibilidades de que se la ame

. Esto debe llevarnos a una actitud de retraimiento en lo que respecta a afeites y cosméticos. En efecto, hasta los lunares y los defectos de la belleza forman parte integrante e inseparable de la persona a quien se ama. Sabemos, por ejemplo, de una paciente que abrigaba la intención de embellecer su busto mediante una operación plástica de reducción del pecho, creyendo que con ello aseguraría mejor el amor de su esposo. El médico a quien pidió consejo la disuadió de hacerlo; entendió que si su marido la quería de verdad, como al parecer era el caso, la quería, indudablemente, tal y como era. Tampoco los vestidos de noche impresionan al hombre de por sí, sino solamente puestos en la mujer amada que los viste. Por último, la mujer de nuestro caso, inquieta, pidió su parecer al propio marido. Y éste le dio a entender, en efecto, con toda claridad, que el resultado de aquella operación sólo traería consecuencias perturbadoras, pues le llevaría, tal vez, a pensar: Ésta ya no es mi mujer; me la han cambiado». Y concluye el doctor Frankl: «En efecto, los hombres tienden generalmente a olvidar cuán relativamente pequeña es la importancia de los atavíos externos y cómo lo que importa en la vida amorosa es, fundamentalmente, la personalidad. Todos conocemos claros –y consoladores- ejemplos de cómo personas exteriormente poco atractivas e incluso insignificantes, triunfan en la vida amorosa gracias a su personalidad y a su encanto» (Psicoanálisis y existencialismo).

Cerré el libro y pensé de pronto en aquella mujer que había visto salir de los almacenes en días pasados. La ternura volvió a apoderarse de mí. Sí, me dije, a los comerciantes les interesa hacernos creer que el amor se consigue impresionando; sin embargo, los orígenes de toda relación son más humildes. Pregúntale a este hombre mata el tiempo tomándose un café o a aquel otro que cruza apresurado la avenida –sí, el del periódico bajo el brazo- qué vestido llevaba su mujer cuando la conoció y verás que no te lo dice. ¡Ni siquiera vio el vestido! Lo impresionó ella, no lo que ella llevaba puesto.

Y, de pronto, me escucho a mí mismo hablando con aquella desconocida apresurada: «No, amiga, no. Eso que traía usted hace unos días con tanta felicidad en las bolsas no sirve para lo que cree usted. Sirve, si usted quiere, para andar por la vida decorosamente y con cierta dignidad, pero sólo para eso sirve. Trate, más bien, de ser gentil, delicada, dulce; en una palabra, encantadora, y entonces se habrá hecho usted lo que se llama una personalidad. Y, cuando ya la tenga, verá que cuanto se ponga le vendrá siempre bien.

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