abril 2, 2026

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Sistema Educativo en México intenta enseñar con malas bases: Andrés Moncada

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El potosino ganador de la medalla de bronce en la Olimpiada de Matemáticas nos contó su experiencia en dicha competición, celebrada en Londres

Por: Daniel Rocha

José Andrés Zamora Moncada, es un joven potosino de 18 años de edad, ganador de la medalla de bronce en la Olimpiada Internacional de Matemáticas 2024 en Londres, Inglaterra, quien subrayó la importancia de contar con bases sólidas en matemáticas; argumentó que muchos estudiantes enfrentan dificultades en esta materia debido a una comprensión incompleta de las nociones básicas.

El medallista de plata en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas reconoció que hay un estigma generalizado hacia esta asignatura, al ser considerada como una materia difícil y aburrida. Sin embargo, él cree que este prejuicio se debe a una visión incompleta.

Zamora Moncada, previó a la Olimpiada Internacional de Matemáticas, acudió a China para prepararse para la competencia, en donde reveló que descubrió un enfoque diferente hacia las matemáticas. Las diferencias culturales y académicas le permitieron ver que en el país asiático, la enseñanza se centra en la teoría con varias horas de lecciones diarias, mientras que en México se enfoca más en la práctica.

La preparación para la Olimpiada Internacional de Matemáticas, considerada la competencia más prestigiosa a nivel mundial, requiere una combinación de conocimientos matemáticos, ingenio y lógica. El joven potosino explicó que la resolución de problemas matemáticos es fundamental en su entrenamiento. Sin embargo, enfatizó que para abordar problemas complejos es esencial tener una base sólida.

El joven potosino destacó que sus habilidades matemáticas no son un don innato, sino el resultado de mucho trabajo y esfuerzo. Inicialmente, no se consideraba bueno en matemáticas, pero su dedicación y disfrute en el aprendizaje lo llevaron a mejorar significativamente.

El problema más desafiante que Andrés enfrentó en la olimpiada fue un problema de teoría de números. A pesar de no ser el problema más difícil, fue el que más satisfacción le dio al resolverlo.

El viaje a la Olimpiada Internacional de Matemáticas fue una experiencia enriquecedora para el potosino, la cual incluyó un entrenamiento en China de tres semanas, una competencia en Alemania y la competencia final en Londres. Conocer y convivir con competidores de todo el mundo lo consideró como abrumador pero muy enriquecedor.

Su preparación en matemáticas comenzó hace dos años, cuando una maestra lo invitó a participar en la Olimpiada de Matemáticas. Desde entonces, ha pasado por varias etapas de eliminatorias hasta lograr un lugar en el equipo que representó a México en la olimpiada internacional.

Zamora Moncada aconsejó a los jóvenes que les gustan las matemáticas a participar en la Olimpiada de Matemáticas; cataloga que esta es una experiencia enriquecedora que ofrece una nueva perspectiva de las matemáticas. Por su parte, a los que no les gusta esta materia, les recomendó cambiar su perspectiva y verlas como un área fascinante y valiosa.

Andrés comentó que este logro no solo es personal, sino que representa el esfuerzo de un gran equipo en México, incluyendo a su familia y comunidad.

Después de su experiencia en la olimpiada, el joven potosino ha compartido su conocimiento y entrenado a otros jóvenes en matemáticas.

José Andrés Zamora Moncada recién egresó de la preparatoria y estudiará matemáticas en la Universidad de Guanajuato. Su acercamiento a las matemáticas en la Olimpiada lo motivó a profundizar en este campo. Aunque no sabe qué pasará en el futuro, está decidido a seguir esforzándose y aprendiendo.

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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