enero 21, 2026

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El Cronopio

San Luis Potosí cuna de la Revolución Mexicana | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO 

Este mes de febrero se cumplen 121 años de la realización en San Luis Potosí del Primer Congreso Liberal Mexicano, en el cual la participación de liberales potosinos fue destacada, junto a los hermanos Flores Magón. Estos luchadores liberales figuran los precursores intelectuales de la revolución mexicana, aunque su aportación histórica, por ser anarquistas, es minimizada; sin embargo, los principales artículos sociales de la Constitución del 17, fueron tomados tal cual eran promovidos por el grupo de liberales, que en la primera década del pasado siglo, lucharon por la democracia y reivindicaciones sociales.

Por extraño que parezca, San Luis Potosí aportó un importante número de activistas y pensadores que destacaron entre los que serían editores del Hijo del Ahuizote, recordado por la imagen del 5 de febrero de 1903, en donde doce periodistas, seis de ellos de San Luis Potosí, aparecieron con las cabezas inclinadas en los balcones de las oficinas del periódico, cuyo frente estaba enlutado y tenía un gran letrero con la siguiente leyenda:

“La Constitución ha muerto protestamos solemnemente contra los asesinos de ella, que como escarnio sangriento al pueblo que han vejado celebren este día con muestras de regocijo y satisfacción”. Dos años antes habían realizado el Primer Congreso Liberal.

El Congreso en cuestión fue convocado por el grupo de liberales potosinos formados por el ingeniero de minas Camilo Arriaga, el periodista y poeta Juan Sarabia, el profesor Librado Rivera y el estudiante y abogado Antonio Díaz Soto y Gama. Meses antes, en agosto de 1900 Camilo Arriaga lanzaba un manifiesto invitando a la formación del partido liberal, para un mes después formar el Club Liberal Ponciano Arriaga. Ese club se convirtió posteriormente en el eje de acción de los liberales mexicanos, fungiendo como centro director de todos los clubes liberales en el país.

El segundo Congreso, convocado para febrero de 1902, ya no pudo llevarse a cabo por la incesante persecución que llevó a la cárcel al grupo potosino. En 1903 al quedar libre Camilo Arriaga comenzó a reorganizar el Club Liberal Ponciano Arriaga para incorporar a los dirigentes liberales y periodistas de la oposición de otras partes de la nación. El nuevo club fue instalado oficialmente el 5 de febrero de 1903, con la mitad de sus miembros y la mayoría de los principales dirigentes todavía de San Luis Potosí. Arriaga quedó como presidente del club, Díaz Soto y Gama como vicepresidente, el primer secretario Juan Sarabia y el segundo secretario Ricardo Flores Magón, Benjamín Millán como tesorero, entre otros. A pesar de las posteriores divisiones de Arriaga, Madero y Ricardo Flores Magón, en septiembre de 1905 se fundó la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, donde cuatro de los siete miembros del Consejo eran de San Luis Potosí: Juan y Manuel Sarabia, Librado Rivera y Rosalío Bustamante, tónica común en todo el movimiento precursor en el cual el núcleo potosino tuvo una influencia determinante, a tal grado que al gobierno, más que la prensa y los clubes liberales, le preocupaba principalmente el núcleo de San Luis Potosí, al que enfocó su represión.

La persecución, el exilio y la represión fueron las acciones comunes para el grupo de liberales potosinos, que aspiraban a propagar y sostener un movimiento revolucionario nacional para derrocar a Díaz e introducir reformas sociales y económicas profundas. Curiosamente, después de tantos años, ninguno de los cuatro potosinos se dio cuenta de que el movimiento revolucionario ya se había iniciado y se había ido desarrollando por su propio impulso, con ellos mismos al mando.

Otros potosinos liberales participaron en todo este proceso: Benjamín Millán, Humberto Macías Valadés, Ismael Quiroz, Emiliano Z. López, Wistano Luis Orozco, Andrés Molina Enríquez, José María Facha, Dolores Jiménez y Muro, Dionisio L. Hernández, Ramón Santoscoy, Rafael Vélez Arriaga, Filomeno Mata, Paulino de la Luz Mendoza,
Antonio I. Villarreal, María del Refugio Vélez, Tomás Sarabia, Alfonso Cravioto… En el caso de San Luis Potosí, los maestros y los periodistas, por lo menos, fueron muy importantes. Combinando su enseñanza con la agitación política, algunos maestros encontraron pronto la muerte, mientras que otros fueron enviados al exilio. Un buen número ascendió a rangos políticos o militares, expresando puntos de vista radicales en la Convención de Aguascalientes de 1914 y en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916.

Según apunta J.D. Cockcroft, en uno de sus artículos sobre la Revolución Mexicana, después de que la lucha hubo terminado y la Constitución de 1917 fue redactada, estos maestros, por lo general, volvieron a su profesión y fueron olvidados. Entre aquellos de San Luis Potosí estaban, además de Rivera, los siguientes: Luis Toro, David G. Berlanga, Cándido Navarro, Luis G. Monzón Teyatzin, Graciano Sánchez y Alberto Cabrera Torres. Después de múltiples fracasos y divisiones políticas, el Partido Liberal Mexicano y el movimiento precursor emprendido por el núcleo de liberales potosino, tuvieron un triunfo, los artículos 27 y 123 de la Constitución, de reforma agraria y código de derecho obrero. En otra de sus obras Cockcroft concluye: Finalmente surgieron en 1917 los primeros resultados claramente reconocibles de la Revolución mexicana. Estos resultados fueron: un campesinado vencido, un movimiento laboral inválido y dependiente, una burguesía sangrante pero victoriosa, y para un pueblo mexicano dividido, un triunfo de papel: la Constitución de 1917.

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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La Universidad Autónoma de San Luis Potosí está cumpliendo ciento tres años de vida autónoma, y, suele considerársele como la primera universidad en obtener su autonomía. Cierto que es una de las primeras en el sentido de conservar su nombre y estatus desde 1923 hasta la fecha, con algunos retrocesos jurídicos en la década de los veinte. Sin embargo, el movimiento por contar con instituciones de educación superior autónomas incluye, tanto personajes y proyectos planteados desde el siglo XIX e instituciones que obtuvieron el rango de autonomía mediante decretos amplios y reducidos y que han cambiado de nombre.

El movimiento marcó en América Latina en cuanto a obtención de autonomía a universidades lo constituye el movimiento de la Universidad de Córdoba en Argentina que logró su autonomía, jurídica, académica y administrativa en 1918, mientras que en México, la Universidad Nacional formada en 1910 y proyectada en 1881, planteaba entre sus objetivos el derecho a la autonomía en el sentido del movimiento de Córdoba, aunque lograría formalmente su autonomía hasta 1929. Justo Sierra, en su proyecto de creación de la Universidad Nacional de México, siendo diputado en 1881 incorporaba la idea de autonomía. Estos dos movimientos confluyeron en 1921 en el Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México donde participaron los estudiantes de la Universidad de Córdoba. Así la necesidad de lograr la autonomía en la Universidad Nacional de México fue una constante desde fines del siglo XIX y, durante los primeros años de existencia de dicha universidad, repitiéndose en los discursos de autoridades y de estudiantes.

Los aires de autonomía se respiraban en diferentes puntos del país antes de 1923, año en que la UASLP obtuvo su autonomía; uno de los primeros intentos se realizó en el año de 1914, en la entonces Universidad Nacional de México, estando involucrado un potosino: Don Valentín Gama y Cruz que fuera estudiante de preparatoria entre 1880 y 1885 en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí de donde partió a la ciudad de México a continuar sus estudios de ingeniero geógrafo. Como rector de la Universidad estuvo convencido de la necesidad de que le fuera otorgada la autonomía a las instituciones de educación superior, pues con claridad expresó que esa era la única forma en que cumplirían adecuadamente su misión. En su toma de posesión en 1914 como rector de la Universidad Nacional de México anunció: “… Creemos que la Universidad debe subsistir; pero pedimos que viva independiente, libre, autónoma: que no haya menester de limosneo oficial y que la jerarquía de sus directores y la competencia de sus catedráticos sean el resultado de su propia responsabilidad. El gobierno propónese (sic) organizar la vida universitaria con un funcionamiento autónomo, y mientras tanto, cuida de que el personal directivo responda a las exigencias de la cultura general y, así como ha dado muestras en el terreno político, de que su mano es fuerte y firme, en la enseñanza será cauteloso y precavido…”

Públicamente sería el segundo pronunciamiento por una universidad autónoma, su eco no se hizo esperar en la formación institucional en otros puntos del país; de esta manera se obtiene el primer decreto por la autonomía universitaria para la Universidad Michoacana que incorporó la autonomía en su constitución en 1917,

siendo así la primera universidad autónoma de manera formal en el país. La ley referida para la Universidad Michoacana era limitada y en 1939 fue incorporada al Estado. En 1918 inicia sus labores como universidad autónoma la Universidad de Occidente, que debería llamarse, como ahora sucede, Universidad de Sinaloa,
así que dentro de su historia se realizó un cambio de nombre años después. En 1922 la Universidad Nacional del Sureste, fue creada también mediante el régimen autónomo en 1922, esta universidad es la actual Universidad de Yucatán, sufriendo también un cambio de nombre. En este movimiento nacional surge la propuesta de Rafael Nieto Compeán que otorgaba la autonomía a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1923, siendo la cuarta universidad en obtener su autonomía de manera formal, ahora considerada la primera universidad de las que existen actualmente en obtener el rango de autonomía, aunque debemos de ubicarla como una de las primeras en este intrincado movimiento latinoamericano por la autonomía de sus universidades.

Rafael Nieto Compeán fue funcionario en el gobierno de Venustiano Carranza donde también participara Valentín Gama y Cruz, este último como rector en dos ocasiones de la Universidad nacional de México y que ya planteara la necesidad de ser autónoma. Estos personajes potosinos Nieto y Gama, participarían en los discursos por la autonomía en universidades mexicanas.

De manera formal, una Universidad es autónoma en la medida en que es libre de tomar, dentro de su propia organización y por medio de sus propios procedimientos, las decisiones relacionadas con su legislación y administración y contar con libertad de cátedra. Lo anterior implica la necesidad de la participan activa de su planta académica como eje dinámico de dicha autonomía, asegurando a sus miembros una parte reconocida e importante en su toma de decisiones, asunto que en el caso de la universidad potosina es asunto pendiente. Así la UASLP, que en sus primeros años fuera conocida como Instituto Científico Autónomo, como reminiscencia de su pasado como Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, tiene mucho que reflexionar sobre su papel autónomo y, principalmente como centro dinámico social de la entidad, papel que no ha sido cubierto como podría esperarse a pesar de su gran desarrollo en las últimas décadas. El programa universitario académico que tuvo en la década de los cincuenta bajo el rectorado del Dr. Manuel Nava, debe de ser un referente en sus discusiones por contar con una universidad más integral y con responsabilidad social, así como eje del propio desarrollo social de la entidad .

En estos tiempos, además de festejos, se requiere reflexión sobre su papel social y los asuntos pendientes.

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Gabriel Macías un periodista y político potosino en los albores del siglo XX | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Uno de los primeros periódicos que tuvo San Luis Potosí en los últimos años de la lucha armada en la revolución mexicana, fue el periódico Acción, un periódico para los hombres de acción, como rezaba su lema que fue creado por su director y propietario Gabriel Macías que iniciaba actividades en 1919 y permanecería un par de décadas informando a la sociedad potosina.

Gabriel Macías, periodista y político potosino fundó el periódico Acción y posteriormente la Revista Universal. Jugó un importante papel en la vida social potosina, pues impulsó la candidatura al gobierno de San Luis Potosí de Rafael Nieto Compeán que pasaría a la historia como un reformador de los derechos humanos al proponer la autonomía universitaria y el derecho al voto femenino, entre otras iniciativas de trascendencia.

Gabriel Macías participaría en estas iniciativas al ser diputado del congreso potosino en la XXVII Legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí, legislando de septiembre de 1921 a septiembre de 1923. Esta legislatura, compuesta por 16 diputados, le tocaría debatir las iniciativas de autonomía universitaria y derecho al voto femenino, siendo ambas aprobadas, en primera instancia, aunque sufrirían obstáculos en su aplicación.

La XXVII legislatura estuvo integrada por: José D. Cervantes, Miguel Compeán, Santiago Rincón Gallardo, Herminio Y. Carreño, Gonzalo N. Santos, Tomás Estrada, Valentín Narváez, Pío Mendoza, José Santos Alonso, Alfredo E. Garza, José Fraga, Lorenzo Nieto, Lamberto Rocha, Manuel Rodríguez Martínez, Crescencio Rivera y Gabriel Macías.

Rafael Nieto fungía como Subsecretario de hacienda en 1919 y aceptaba la candidatura que era apoyada por varios políticos potosinos, entre ellos, Gabriel Macías y los partidos políticos Liberal Obrero, Liberal Reformista y el Reformista Independiente. Para el año de la publicación de la Revista Universal Gabriel Macías había dejado de ser diputado, aunque participaba en la vida política potosina. Creaba así la que puede considerarse la primera revista de divulgación del conocimiento donde cabían las disciplinas científicas y técnicas junto con las de carácter cultural, de interés social que reflejaba la vida cotidiana de principios del siglo XX a nivel mundial, con cierto énfasis en la norteamericana, al participar en los artículos de fondo periodistas estadounidenses.

El periódico Acción que iniciara actividades en 1919, se enfocó en vida política de Rafael Nieto apoyando su candidatura y su gestión, una vez que llegara a la gobernatura del estado, no sin conflictos electorales, pues llegó San Luis Potosí a tener dos gobernadores en funciones, hasta el día de su muerte en el extranjero mientras fungía representaciones diplomáticas. Del mismo modo, las páginas de Acción se vieron enriquecidas con extensos artículos políticos escritos por Rafael Nieto, donde desplegaba sus trabajos como estadista.

Mayores detalles sobre la orientación de La Revista Universal que aparecía como encarte en el periódico Acción, pueden consultar mi artículo: La Revista Universal, primera revista cultural y de corte científico en San Luis Potosí, en:

https://www.researchgate.net/publication/398346407_La_Revista_Universal_primera_revista_cultural_y_de_corte_cientifico_en_San_Luis_Potosi.

El periódico Acción, además de ser el medio de comunicación principal a inicios de la década de los veinte en San Luis Potosí, incorporó encartes a color por primera vez en la entidad, tanto en La Revista Universal, como en una sección cómica.

La novedosa característica de la revista fue la portada ilustrada a color, y en algunas partes de los interiores. Como publicación periódica vendría siendo la primera que aparecía con impresión a color en San Luis Potosí. Meses antes de su aparición, el periódico Acción sacaba a la luz otro suplemento dominical completamente a color, que denominaba como “sección cómica”, de al menos cuatro páginas, popularmente conocido como “monitos”. No sabemos si la infraestructura para impresión a color estaba en San Luis Potosí o era impresa en otro lugar. Revista Universal era de aparición semanal y se publicó al menos durante el año de 1925.

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